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EL VENENO DE TU DESAMOR...

EL VENENO DE TU DESAMOR...

Status: En proceso
Genre:Venganza de la Esposa / Amor-odio / Traiciones y engaños
Popularitas:58.7k
Nilai: 5
nombre de autor: JHOHANNA PEREZ

Todos hemos sido villanos en la historia mal contada de alguien.

Ángela Martinelli Villalba, jamás imaginó que un día sería la antagonista en la vida del hombre al que más amaba. Durante cuatro años fue la esposa leal y profundamente enamorada de Iván Aristeguí, el temido capo de la mafia española, conocido en el bajo mundo como El Rey Rojo. Un hombre que no necesita levantar la voz para imponer respeto; su apellido y su sobrenombre bastan para infundir temor.


Pero una tarde de invierno, las promesas se quiebran.
Darío Aristeguí, primo de Iván, en complicidad con Marina Saldaña, urde una traición perfecta. Con pruebas fabricadas y mentiras cuidadosamente sembradas, acusan a Ángela de deslealtad frente a su esposo. Cegado por la ira y el orgullo, Iván no escucha, no pregunta, no duda. La sentencia sin juicio y la abandona en manos del hombre que más la odia.

Ángela suplica. Implora una oportunidad. Ruega que él la mire a los ojos y le diga de qué la acusa. Pero Iván le da la espalda

NovelToon tiene autorización de JHOHANNA PEREZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Caída lenta...

Bajó lentamente la mirada hacia el pequeño.

—Disculpa aceptada, pequeño.

El niño le sonrió con inocencia, tenía una sonrisa preciosa. —¿Cómo te llamas? —preguntó ella con una suavidad extraña incluso para sí misma—. ¿Y por qué estás hoy aquí?

El niño abrió la boca dispuesto a responder emocionadamente, pero una mujer apareció apresuradamente desde el fondo del pasillo.

—¡Andrew! —exclamó alarmada—. ¿Qué haces aquí? ¡Te estaba buscando!

Ángela observó la escena en absoluto silencio.

La joven mujer llegó hasta el niño claramente nerviosa, era bonita, cabello castaño claro recogido en una coleta sencilla, maquillaje casi inexistente y ropa modesta pero bien cuidada. Parecía más asustada que otra cosa al notar quién estaba frente a ella.

El pequeño levantó el carrito. —Mamá, mi auto chocó con la señora bonita.

Adams desvió discretamente la mirada para ocultar la sorpresa. Porque muy pocas personas en aquella empresa se atrevían siquiera a mirar directamente a Ángela… mucho menos llamarla bonita.

Los labios de Ángela casi se movieron, casi. Pero logró mantener la compostura.

Sus ojos miel se fijaron nuevamente en la mujer. —¿Cuál es su nombre?

La joven palideció de inmediato. —Cla- Clairet Bellucci, señorita Martinelli.

Ángela sostuvo su mirada unos segundos más, analítica, fría, pero extrañamente… distraída por el niño.

Andrew seguía abrazando el carrito mientras observaba fascinado a los escoltas gigantes detrás de ella.

—Bien —dijo finalmente Ángela con serenidad—. Atienda a su hijo y luego vaya a mi oficina. Tenemos que hablar.

Clairet tragó saliva con nerviosismo.

—S-sí, señorita Martinelli.

Ángela simplemente asintió y retomó el camino.

Los empleados observaron la escena completamente desconcertados. Porque la reina de hielo acababa de hablarle con amabilidad y suavidad a un niño.

Eso era algo extraño para el personal del Consorcio Martinelli. Ángela ya se había ganado el apodo de la reina fría o la reina de hielo, no solo por Matteo, sino por el resto del personal.

En los pasillos se rumoraba que la nueva CEO era una mujer sin sentimientos, porque siempre se mantenía fría e impenetrable. Nada parecía perturbarla. Incluso frente a las decisiones más determinantes, su postura y su rostro seguían siendo exactamente los mismos: elegantes, firmes e inexpresivos.

Ángela continuó su camino hacia la oficina presidencial acompañada por Adams, Ibrain y Adriel.

El sonido de sus tacones resonaba con autoridad por el corredor ejecutivo, mientras empleados y asistentes apartaban la mirada o fingían trabajar al verla pasar.

—Adams, hoy empiezan oficialmente tus labores como secretario presidencial. Espero la misma eficiencia que tenías en la anterior compañía.

—Así será, señorita Martinelli —respondió el moreno con seguridad, enderezando ligeramente los hombros.

Adams tomó su lugar en la recepción presidencial, donde se encontraba su oficina, además de las oficinas estratégicamente ubicadas de Adriel e Ibrain, quienes trabajaban desde ese lugar porque les permitía vigilar cualquier acceso hacia su jefa.

Nada ocurría cerca de Ángela sin que ellos lo supieran.

Ángela entró finalmente a su oficina.

El enorme despacho conservaba la elegancia clásica italiana combinada con líneas modernas y minimalistas. El gran ventanal de cristal mostraba las calles industriales de la Toscana, los edificios corporativos, las rutas comerciales y parte de los viñedos que rodeaban la propiedad empresarial de los Martinelli.

Caminó despacio hasta quedar frente al cristal, entonces, sin aviso alguno, el rostro de aquel pequeño rubio apareció en su mente.

El rostro tierno y los ojos curiosos de ese niño, le hicieron imaginar como hubiera sido el rostro de su propio hijo, instintivamente se llevó una mano al vientre.

La escena de Darío pateándola brutalmente regresó como un recordatorio de las heridas que aún no sanaban y que sangraban más que las físicas.

El aire le faltó por un instante, su pecho subió y bajó con dificultad mientras una presión asfixiante le comprimía el alma.

Podía recordar el dolor, la sangre, la desesperación que sintió esa noche, la sensación de perdida cuando la vida que latía en su vientre fue arrancada de manera abrupta.

Sus dedos se tensaron sobre la tela del traje, apenas unos segundos después recuperó la compostura.

Tomó aire lentamente, caminó hasta el minibar de la oficina, se sirvió un vaso de agua fría y lo bebió despacio antes de encender el ordenador.

—Que los recuerdos solo sirvan para fortalecer tu venganza, no para hacerte débil —se recordó a sí misma en voz baja y volvió a convertirse en hielo.

Horas más tarde, la puerta sonó. —Adelante.

La puerta se abrió con cuidado y la joven empleada ingresó al despacho con evidente nerviosismo. Llevaba las manos entrelazadas frente al cuerpo y evitaba levantar demasiado la mirada.

Ángela apartó los ojos de la pantalla. —Tome asiento.

La mujer obedeció de inmediato.

—Seré muy directa con usted. Estas oficinas no son lugar para un niño, así que espero no volver a verlo por aquí.

La joven tragó saliva. —Discúlpeme, señorita Martinelli, pero no tuve otra opción más que traerlo. No tenía con quién dejarlo hoy.

Ángela la observó con la misma seriedad de siempre.

—¿Con quién vive?

—Sola con Andrew, señorita Martinelli. Le aseguro que es un niño muy bien portado. Siempre que lo he traído es juicioso y obediente; no interfiere en mi trabajo. Es que el señor De Luca le regaló está mañana ese auto de juguete y como nunca había tenido uno… solo quería jugar con él.

Ángela entrecerró apenas la mirada. —¿Y por qué Matteo le hace regalos a su hijo? —preguntó con aparente desinterés, aunque la curiosidad fue inevitable.

La mujer bajó la vista un momento. —Porque soy la secretaria del señor De Luca y él conoce mi situación. Por eso me permite traer a Andrew cuando mi hermana no puede cuidarlo, Además… le tiene cariño a mi hijo. El niño nunca sale de mi oficina, señorita Martinelli; solo hoy ocurrió, se lo aseguro.

Los ojos de la mujer brillaron ligeramente al mencionar a Matteo.

Algo que no sorprendió en absoluto a Ángela, en el mes que llevaba como CEO del consorcio, había notado perfectamente cómo muchas mujeres del edificio observaban a Matteo De Luca.

Él era el tipo de hombre que sabía exactamente el efecto que causaba.

Ángela cruzó lentamente las manos sobre el escritorio.

—Este no es lugar para un niño, pero si no tiene quién lo cuide, puede traerlo cuando sea estrictamente necesario —continuó con voz firme—. Solo cuide que no vuelva a salir de su oficina. Un niño siempre debe estar a la vista de su madre. No todo el personal que se pasea por el consorcio es confiable.

La joven abrió los ojos sorprendida.

Claramente esperaba un despido inmediato. —Lo tendré en cuenta, señorita Martinelli. Gracias por no despedirme.

—No tiene nada que agradecer, el traer a su hijo no es una razón para despedirla. Regrese a su oficina y cuide que su pequeño no se le escape otra vez.

—Sí, señorita Martinelli.

La mujer se puso de pie rápidamente y salió del despacho con evidente alivio.

Ángela volvió su atención al ordenador.

Pero por alguna razón, imaginó a Matteo jugando con aquel niño y luego pensó en Iván en la misma situación y eso le molestó...

☠️☠️☠️

En Madrid, España, las cosas para Iván Aristegui iban de mal en peor.

Su caída estaba ocurriendo lentamente, silenciosa. Como una telaraña que se tejía alrededor de su cuello mientras él, cegado por la culpa, ni siquiera notaba que todo aquello era una trampa fríamente calculada.

Cada día estaba más endeudado con su primo Darío, y este finalmente había pedido como garantía por aquella deuda la presidencia del conglomerado Aristegui.

Una acción que tomó completamente por sorpresa al Rey Rojo.

Iván estaba concentrado trabajando porque, desde la muerte de Ángela —de la que aún no tenía claridad sobre cómo había ocurrido—, se había vuelto un adicto al trabajo.

No tenía vida social, no tenía amigos, no asistía a eventos sociales ni empresariales, no tenía contacto con mujeres y mucho menos salía a divertirse como cuando vivía con su esposa.

Ahora sus días transcurrían encerrado entre juntas, balances financieros, llamadas interminables y noches enteras consumidas por documentos que apenas lograban distraerlo de la culpa que lo perseguía.

El despacho presidencial estaba sumido en un silencio pesado, apenas interrumpido por el sonido de las teclas del ordenador y el leve tintinear del whisky que descansaba intacto sobre el escritorio.

La puerta se abrió sin previo aviso. Darío entró directamente, como ya se le había vuelto costumbre.

Perfectamente vestido.,perfectamente sereno; perfectamente falso. —Iván, necesito que firmes estos documentos.

Iván levantó la mirada lentamente y recibió la carpeta.

Frunció el ceño mientras pasaba las hojas, con cada línea leída, el desconcierto crecía más. —¿Cláusulas de pago?... ¿La presidencia del conglomerado?... ¿La villa Aristegui? —levantó la vista sin comprender—. ¿Qué demonios es esto?

Darío suspiró con aparente paciencia, tomando asiento frente al escritorio. —Primo, no me veas así. El dinero que he invertido aquí es prácticamente mi seguro de vida, el patrimonio que un día compartiré con la mujer con la que me case y los hijos que tenga. No puedo ponerlo en riesgo.

Su tono sonó razonable, aparentemente noble, como si todo aquello realmente fuera un sacrificio hecho por amor familiar.

Pero detrás de aquella máscara perfectamente construida, Darío apenas podía contener la satisfacción.

Porque lentamente estaba consiguiendo exactamente lo que quería. Ver a Iván Aristegui perderlo todo.

El Rey Rojo volvió a bajar la mirada hacia los documentos. La presidencia temporal del conglomerado, propiedades familiares, acciones mayoritarias, garantías financieras.

Todo estaba cuidadosamente redactado, legalmente impecable.

Iván apoyó los codos sobre el escritorio y se masajeó el puente de la nariz con agotamiento.

Se veía destruido, ojeras profundas, la barba ligeramente descuidada, la mirada vacía de un hombre que llevaba demasiado tiempo sobreviviendo sin realmente vivir.

Darío era el único que seguía allí, por eso no desconfiaba de él.

El único que solucionaba problemas, el único que parecía sostenerlo mientras todo alrededor se derrumbaba, eso era exactamente lo que el rubio había planeado desde el principio.

—Si esto te da tranquilidad, firmaré —dijo finalmente Iván con cansancio—. Después de todo, nadie haría por mí todo lo que tú has hecho.

Darío bajó ligeramente la mirada para ocultar el brillo de satisfacción que cruzó sus ojos.

—Somos familia, Iván. Siempre voy a apoyarte.

Mentira, la mentira más grande de todas.

Iván tomó la pluma estilográfica negra que descansaba junto a los documentos y firmó.

Sin leer las letras pequeñas, sin notar cómo acababa de entregar otra parte de su imperio.

Mientras la tinta corría sobre el papel, Darío observaba cada movimiento sintiendo una euforia enfermiza recorrerle el cuerpo, al parecer el poderoso Rey Rojo estaba cayendo exactamente en sus trampas...

1
Rafaela Fernandez
Tal cual, el corazón herido sigue latiendo y con mucho dolor.
Rafaela Fernandez
Pobre, como olvidar todo lo que pasó y que perdió su hijo que tanto amaba 😢.
Rafaela Fernandez
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Marde
mmmaasssss capítulos xfavor
Rafaela Fernandez
jaja 🤣 te salió mal,creíste que él tío no te tendría en ojos.
Rossy Bta
más capitulos por favor encantada con la historia 🙏🔥
Renata R.
😊
Liliana Payares
y eso ya le da un poco de ventaja ya la va conociendo un poco para saber cómo lidiar con ella
Monica García Ramirez
Hay no estoy cada vez está mas interesante, por fa que si pueda tener hijos /Kiss//Pray/
Rossana🥰
Angela es x tu paz, es sanar para ti, xq ese Dario no le debes dar el gusto de q no vuelvas amar x su culpa, ese trío los destruirá, pero UD saldrá vencedora, en cuerpo y alma, sabrás, x ti y x muchas q han pasado x ese momento
🌟🌞Mónii🌜🌟
Cómo entiendo a Angela, muchas veces se necesita de un caparazón que oculte el dolor vivido para poder seguir.. Pero tiene mucha razón Lorenzo si ella no logra superar ese trauma e inmenso dolor, no podrá volver a amar libremente... Aunque ahora lo niegues si que nuestro Mateo tocará ese corazón
🌟🌞Mónii🌜🌟
Quemara el mundo cuando lo descubra
🌟🌞Mónii🌜🌟
En esta situación Mateo sumo demasiado puntos a su favor, solo espero que no cometa errores graves que se los quite
betty alvarez
Angela se recupera y saldrá adelante. Y Matteo va a lograr que crea en el amor otra vez. Me super encantaron estos capitulaso. 👏👏👏Jhohanna eres increíble. 🥰
betty alvarez
Matteo 😍eres un héroe, ayudaste a Ángela, y en de aprovecharte la protegiste 🥰. Este capítulo estuvo increíble 👏👏👏👏
betty alvarez
No es para menos que Ángela tenga traumas, lo que Darío le hizo vivir fue cruel, y aunque es una mujer fuerte no se merecía tal cosa. Solo espero el momento que ella le haga pagar lo que le hizo. 👏👏👏Estuvo increíble este capítulo, gracias Jhohanna.
Marleni Avila Gomez
matteo con esta ayuda se va ganar un poquito la confianza de Ángela,como pudieron dañarla de esa manera esos desgraciados,😭
betty alvarez
Que tonto eres Ivan, no tuviste confianza con tu mujer, pero a tu primo si le confías tus asuntos, y es el que te esta destruyendo. Jhohanna eres increíble escritora. Felicidades
betty alvarez
Cada capítulo es fascinante, Jhohanna felicidades por tu talento. Gracias escritora por cada historia son increíbles..
Marleni Avila Gomez
Iván vive un infierno eso se merece, desde la oscuridad Ángela está manipulando todo para la caída ese imperio Español, Darío y Iván están fritos 🤭
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