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LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Capítulo 25: Una casa llena de vida

La mansión había cambiado.

Antes, aquel lugar parecía demasiado grande para las pocas personas que vivían en él.

Los pasillos permanecían silenciosos.

Las habitaciones estaban impecables.

Y las noches transcurrían sin demasiados acontecimientos.

Pero eso había quedado atrás.

Ahora había risas.

Discusiones.

Música.

Pasos corriendo por los pasillos.

Y, sobre todo...

Personas.

Akemi estaba sentada en el comedor junto a su esposo.

Ambos observaban el jardín a través de los enormes ventanales.

Richel estaba hablando con Clara.

Maya discutía con Damián sobre algo que parecía no tener ninguna importancia.

Ren estaba detrás de Richel, intentando convencerla de que dejara de mojarlo con agua.

Kaito perseguía a Clara.

Y todos parecían completamente felices.

Akemi sonrió.

—¿Te das cuenta?

Su esposo la miró.

—¿De qué?

—De que la casa ya no parece la misma.

Él observó nuevamente el jardín.

—Tienes razón.

---

Akemi apoyó el mentón sobre su mano.

—Antes podía pasar una semana entera sin escuchar una risa.

—Ahora no podemos pasar cinco minutos sin escuchar un grito.

Ambos comenzaron a reír.

—Y pensar que Ren siempre decía que jamás quería una familia.

Su esposo sonrió.

—Míralo ahora.

Ren estaba intentando convencer a Richel de que saliera de la piscina.

Ella se negaba.

—¡Richel, sal!

—¡No!

—¡Hace frío!

—¡No tengo frío!

—¡Estás temblando!

—¡No!

Akemi soltó una carcajada.

—Ese es nuestro hijo.

Su esposo sonrió.

—Está completamente enamorado.

---

Damián apareció en el jardín.

Maya iba detrás de él.

—¡Damián!

—¿Qué?

—¡Te dije que no hicieras eso!

—¡No sabía que te molestaría!

—¡Porque nunca escuchas!

Damián levantó las manos.

—Está bien.

Akemi observó la escena.

—Y ahora Damián.

Su esposo asintió.

—Otro perdido.

Akemi sonrió.

—Pero feliz.

---

Durante unos segundos permanecieron en silencio.

Entonces el padre de Ren habló.

—¿Sabes qué me hace más feliz?

—¿Qué?

—Que nuestros hijos ya no están solos.

Akemi lo miró.

Él continuó:

—Ren pasó años encerrado en su propio mundo.

—Lo sé.

—Damián huía de cualquier compromiso.

—También lo sé.

—Y ahora...

Miró hacia el jardín.

Ren estaba junto a Richel.

Damián estaba junto a Maya.

Kaito estaba junto a Clara.

—Ahora tienen personas a las que aman.

Akemi sonrió.

—Y nosotros tenemos más familia.

---

La madre de Ren se levantó.

—Voy a preparar algo.

Su esposo levantó una ceja.

—¿Ahora?

—Sí.

—¿Para quién?

Akemi sonrió.

—Para todos.

—Son demasiados.

—Precisamente.

Caminó hacia la cocina.

—La casa necesita comida.

Su esposo soltó una carcajada.

—Ya estás actuando como madre de seis.

Akemi se detuvo.

—No me molesta.

Sonrió.

—Me gusta.

---

Más tarde...

Todos terminaron reunidos alrededor de la mesa.

Había comida suficiente para todos.

Richel miró a Akemi.

—¿Preparaste todo esto?

—Sí.

Clara sonrió.

—Está delicioso.

Maya asintió.

—Muchísimas gracias.

Damián levantó su vaso.

—Por nuestra familia.

Ren lo miró.

—Por la familia.

Kaito levantó el suyo.

—Por todos.

Richel sonrió.

—Y por las nuevas integrantes.

Maya levantó una ceja.

—¿Integrantes?

Richel miró a Akemi.

—Creo que ya somos parte de la familia.

Akemi sonrió.

—Desde el primer día.

Richel se quedó en silencio unos segundos.

Después sonrió.

—Gracias.

Ren tomó su mano debajo de la mesa.

Damián hizo lo mismo con Maya.

Kaito abrazó suavemente a Clara.

Los padres observaron la escena.

Akemi apoyó la cabeza sobre el hombro de su esposo.

—¿Sabes qué?

—¿Qué?

—Quiero que esta casa siga llenándose.

Él sonrió.

—Yo también.

—De más parejas.

—De más hijos.

Akemi sonrió.

—De más nietos algún día.

Ren escuchó.

—¡Mamá!

Todos comenzaron a reír.

Richel se puso roja.

Damián casi se atragantó.

Kaito miró a Clara.

Maya soltó una carcajada.

El padre de Ren simplemente sonrió.

—Déjala soñar.

Akemi levantó su vaso.

—Por una mansión llena.

Todos levantaron los suyos.

—¡Por la familia!

Y aquella enorme mansión...

Por fin dejó de sentirse vacía.

Ahora tenía algo mucho más importante que lujo.

Tenía vida.

Tenía amor.

Y, sobre todo...

Tenía una familia que apenas estaba comenzando a crecer.

1
Lariel Flowers
Exelente
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