Que pasa cuando una madrastra decide cambiar para que su hijastro no te nga un final trágico
La Duquesa Elena le dará todo el amor que tiene para que tenga una infancia feliz.
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Lo prometiste
En el Ducado era un caos, el Duque llegaba para enterarse de la peor noticia que podía haber recibido, en todo en territorio se mandaron halcones comunicando lo sucedido, cada carruaje era revisado en los límites de esa ciudad.
Emilio seguía una pista de le dieron dos ancianos, le indicaron que vieron un carruaje negro pasar sin detenerse, pero que en esas montañas siempre había mercenarios y era peligroso.
Emilio mandaba mensajes por medio de dos halcones, le avisaba a los guardias de su ubicación, para que mandaran más guardias.
Dante estaba furioso, casi mata a los guardias que estaban con Elena, solo se contuvo por qué Angelo lo detuvo, mando a llamar a los hombres que vigilaban a la familia de Michelle pero ella tenía un pasadizo secreto dentro de su mansión y nadie sabía por dónde salía y entraba.
Así que no fue de mucha ayuda porque no había movimiento extraño en la mansión de su padre.
Michelle estaba feliz en unas horas se dará a conocer de la muerte de esa mujer.
Cuando de la nada Dante entra tirando la puerta, al verla se le va encima y la toma por el cuello.
-Donde está mi familia, dímelo en este instante o juro que te romperé el cuello.
-Duque yo no sé de qué habla, por favor, padre!! padre!!
-Duque que significa esto no puede entrar a mi casa así.
Angelo con su espada apuntaba al Marqués quien se puso nervioso al ver al Duque tan enojado.
-Tú me dirás donde está mi esposa y mi hijo o toda tu casa estará en cenizas, si mi familia muere la tuya también empezando por tu hijo.
El hijo del marqués estaba de rodillas junto a su madre, ambos suplicaba que era un error.
-Duque no sé de qué habla, yo no he hecho nada.
-Y tu hija?
Michelle temblaba junto a su madre y hermano, no sabía que decir, nunca se imaginó que Dante fuera a su casa, no había pruebas pero ahí estaba él viéndola con esos ojos furiosos.
-Michelle que has hecho, porque el Duque te acusa de dañar a su familia.
-No hice nada padre, yo no hice nada,.
Pero Angelo tira frente a ella la ropa que estaba en su habitación con unas botas llenas de lodo y una carta que decía "los tenemos, trae el resto del dinero"
Michelle quedo helada, se le olvidó tirar la nota, su padre solo la veía con indiferencia y su madre solo abrazaba a su hermano.
-Vas a seguir negando que no tienes nada que ver, dime donde están.
-Jajaja, jajaja jamás te diré, ellos ya deben de estar muertos, a ella la deje con los mercenarios y se divertirán con ella, tú debías de ser mio pero ella forzó ese matrimonio.
Michelle se vio acorralada que mejor dijo todo de todos modos ya estaba muerta.
La espada de Dante atravesaba su hombro, ella gritaba, pero Dante hundía más la espada.
-Dime donde están, o mataré a toda tu familia.
-Jamás, ya estoy muerta solo hazlo, nunca te diré donde están.
Dante se sentía impotente si la mataba no sabría donde están, pero ella tampoco dirá nada, como último recurso, puso a su madre frente a ella también atravesando su hombro para que ella hablara, pero tampoco lo hizo.
-Podrás matar a todos pero jamás hablaré.
Dante de una sola estocada atravesó su corazón, al sacar su espada solo le dijo.
-Aunque ella esté muerta jamás te vería a ti, nunca sentí ni la más mínima atracción por ti,
y jamás serías elegida para ser mi esposa.
Michelle con su último aliento solo sonreía, si ella moría Elena también.
-Tu querida Elena dijo lo mismo, supongo que también imagina este final para mí, dijo que me matarás de la peor manera.
Michelle lo último que vio, fue esa mirada fría de Dante y sus pies alejándose de ella.
El marqués con su familia fueron encerrados pero Dante sentía que se moría, no sabía donde estaban, hasta que un halcón le daba una pista era Emilio que había seguido el carruaje, así que se pusieron en camino.
Emilio encontró un mercenario que vigilaba escondido lo tomo por sorpresa y le apunto en el cuello.
-La mujer con los dos niños a donde la llevaron, dímelo o te mato.
-Están en la cabaña a unos metros de aquí, pero aunque me mates son demasiados para ti.
Fue lo único que dijo, Emilio de un solo movimiento le cortaba el cuello.
Al acercarse más se dio cuenta de que el mercenario tenía razón eran demasiados, se alejó un poco para llamar al halcón y mandar su ubicación, pero si esperaba la ayuda llegaría muy tarde, así que decidió entrar.
En el Cuarto los niños seguían dormidos, Elena rogaba para que no despertaran, si era el fin por lo menos quería que no se dieran cuenta, que no sufrieran, el que parecía el jefe entró para decirle que se llevaría a los niños.
-Será rápido para ellos mi bella dama, pero usted tendrá que complacer a mis hombres, sea buena y no grite.
-No por favor, a los niños no, por favor.
El hombre se acercó a ella y la tomó del rostro
-Eres hermosa, lástima que te tenga que matar serías una buena amante.
La quería besar pero Emilio entraba por la ventana golpeando al mercenario, lo golpeó hasta que se cansó.
Emilio cerró la puerta con seguro y atravesó una madera.
-Eso no los detendrá Sir Emilio por favor llévate a Bruno y a la niña.
-No señora yo tratare de romper las cadenas, déjeme buscar la llave él debe tenerla, no la dejaré.
-No podrás cargarnos a los tres.
-No, él tiene la llave, déjeme buscar algo con que romper la cadena.
-EMILIO!!
Elena lo miro con sus ojos llorosos y con resignación aceptando su destino.
-LO PROMETISTE, HAS PROMETIDO PROTEGERLO INCLUSO SI YO ESTOY EN PELIGRO, LO HAS JURADO, LLEVATE A MI HIJO Y A LA NIÑA, PONLOS A SALVO POR FAVOR, ESCUCHA LAS SUPLICA DE ESTA MADRE.
-Mi señora yo...
-Tú eres su caballero, protege a tu señor vete.
Emilio tomando a los niños en sus brazos salió por la ventana, no sin antes ver a Elena que parecía tranquila, estaba aliviada de verlo partir con los niños.
-Emilio, dile a Dante que lo amo y que gracias por amarme, que ame mucho a Bruno y que me perdone por no estar a su lado.
Emilio solo salto con lágrimas en los ojos, no quería dejarla pero si hacía ruido rompiendo las cadenas no podría con todos esos hombres.
Emilio tomó un caballo y salió en dirección en donde estaría seguro de que estarían los guardias que ya deben haber recibido su mensaje, espera que el Duque ya venga en camino.
Cuando Emilio avanzo lo suficiente, se encontró con unos caballeros pero su uniforme era diferente todos sacaron sus espadas y Emilio sacó la suya para defenderse.
-Quienes son, soy Emilio caballero del Ducado de Moretti.
Un hombre con capa negra desciende de su caballo y al descubrir su rostro era alto con cabellos plateados, soy el Duque Adolfo Relish, mi hija desapareció y la estoy buscando.
En un momento se armó un alboroto por qué cuando Emilio iba a hablar, Dante llegaba con sus caballeros.
-Adolfo porque estás aquí.
-Busco a mi hija ella lleva un brazalete que me muestra su ubicación y está por esta zona.
Emilio baja de su caballo quitándose la capa mostrando a Bruno y a la niña de cabello plateado.
- Oh por dios Aurora pensé que te pedía, tu madre casi me mata.
-Emilio donde está Elena.
Dante preguntaba tomando a Bruno entre sus brazos, pero Emilio solo negaba con la cabeza, lo que provoco que todos entendieran a que se refería.
-Dime que me estás mintiendo, por qué la dejaste.
-Señor yo ...
-Me está diciendo que abandonaste a mi esposa.
-Excelencia, ella me hizo prometer que salvaría a Bruno en cualquier circunstancia, aunque ella estuviera en peligro.
Dante solo cayó de rodillas al piso y solo porque Bruno estaba en sus brazos le dio el valor de no llorar como un niño.
-Dante déjame a tu hijo y ve por ella, mis hombres también irán contigo y mátalos a todos.
Le decía el Duque Adolfo.
Dante se apresuró a subir a su caballo, para ir en busca de Elena
-Por favor dios dame la oportunidad de verla una vez más, déjame salvarla.