Segunda entrega de la saga.
Han pasado casi dos años desde que Matthew y Mina se casaron y ahora viven su vida muy tranquilos, educando a Lilly, viendo crecer al pequeño Noah y lidiando con los problemas comunes de una familia.
Lucca busca pistas sobre su pasado y su relación con la mafia italiana mientras lidia con la diferencia de edades entre su novia y él.
Nico dirige DOME Italia, defendiendo las empresas de su padre de caer en la corrupción y tratando de hallar sentido al vacío de su vida, su camino vuelve a cruzarse con el de la chica del bar Anya, “la diabla”, una bella joven atrapada en las garras de la mafia rusa y condenada a ser el juguete de Nathaniel Glaskoff. Nicholai rescata a Anya y la pone bajo protección, mientras coopera con inteligencias internacionales para capturar a Nathaniel.
Ahora Anya tiene un dilema, nunca ha confiado en nadie y ha vivido toda su vida en una pesadilla, pero la dulzura y gentileza de Nico van haciendo que se enamore perdidamente del chico y derribando las barreras de su corazón blindado, ¿podrá el amor puro de Nicholai sanar las heridas en su alma?
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DANDO EL PRIMER PASO
Caía la tarde en esa hermosa finca en la Toscana. Nico llegaba a casa feliz como lombriz, el día anterior salió de paseo con Anya y pasó uno de los mejores momentos en toda su vida. Además ella estaba ahí esperándole, no, no era un sueño. Anya estaba ahí con él, y eso realmente lo hacía feliz. Estacionó su hermoso auto nuevo y bajó contento mientras se quitaba los audífonos de los oídos. Le prometió a Anya que la enseñaría a usar su nuevo teléfono y cuando se fue en la mañana, luego de una plática larga y tendida con Lucca, la había dejado muy entretenida averiguando todo lo que “YouView” “Webflix”, otras redes y servicios de streaming, tenían para ofrecer.
Recién entraba a casa cuando su teléfono sonó de repente, sonrió contento al ver que era Mina quien llamaba y contestó
-hola ¿como estás mi niño?…
-¡Mina! Que gusto oírte bonita… estoy bien, ¡mejor que bien, de hecho! -sonrió todavía más.
-¿tienes un momento Nico? Necesito hablar contigo…-su voz se escuchaba bastante acongojada, aunque Nicholai pudo ver que trataba de disimularlo. La conocía tan bien…. Quizá mejor que su padre.
-si, claro que si, sabes que para ti siempre tengo tiempo… -se sentó en el sofá- ¿para que soy bueno?
-o-oye… quisiera preguntarte algunas cosas… pero… umm…
-¿qué pasa? Te oyes nerviosa, ¿todo bien? ¿Pasó algo con papá? -preguntó inquieto, no era normal oírla así, Mina era casi siempre alegre cual cascabel, y el paso del tiempo no había logrado cambiar eso. Por lo mismo le pareció extraño el que titubeara tanto.
-¿eh? No, no, todo bien con el… no te preocupes.
-¿entonces?
-es que… quiero preguntarte algo sobre… sobre tu mamá…
-¿de mamá? -eso lo descolocó un poco. No le molestaba hablar de su madre con Mina, pero hacía rato que no charlaban de ella, por eso que lo sacara a colación así le pareció curioso. -si, qué pasa… ah, ya se, su aniversario es pronto… ¿era eso?
-¿eh? P-pues…-ella al principio no supo que contestar, luego decidió decir la verdad, o bueno, parte de ella…-no, no por eso… pero algo así.
-ah, no sé, pues dime, ¿qué sucede?
-tú mamá supo lo de su enfermedad cuando iba a nacer Lilly, ¿cierto?…
-oh, umm… si, cuando supo que estaba embarazada. Al hacerse sus estudios estos arrojaron un cancer ya muy avanzado, casi imposible de tratar… ya lo tenía en más de un órgano y bueno… fue algo muy difícil. -contestó tranquilamente el muchacho. Mina agradeció eso. -¿por qué preguntas?
-bueno, e-es que limpiando encontré unos papeles referentes a eso pero yo no sé leer esas cosas y no entendí… pero no quise preguntar a tu padre.
-ah, y fue lo mejor. A papá le duele mucho eso, él casi no veía a mi madre cuando enfermó, estaba como loco viajando y viendo hospitales por ella, porque en su estado ya no podía ni viajar… por eso le dolía tanto cuando la veía… yo… la vi a diario hasta el día de su muerte así que… me acostumbré, por así decirlo.
-ay, Nico, perdóname mi amor… no quise…-musitó apenada. El sonrió al otro lado de la bocina.
-no, para nada. Esa también fue mi madre, Mina. Y así la amé más que nunca, enferma y frágil, así también la recuerdo… no necesito esconder o enmascarar ese sufrimiento, no más, y es gracias a ti, bonita. Tú me devolviste su recuerdo…
-Gracias, Nicholai, eres un gran hombre. -le dijo con mucho amor, Nico no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas. Siempre que ella le hablaba con esa dulzura se conmovía todo su ser. No cabía duda que Mina seguía despertando ese sentimiento tan lindo él en él, la quería y la quería muchísimo.
-oh, pues… si lo dices tú tendré que creerlo -rió un poco. Mina suspiró algo más calmada, era increíble el efecto que Nico tenía en ella, sus charlas siempre lograban darle una sensación de Paz, aún en un momento como ese en el que ella se sentía al borde de un precipicio.
-Gracias por contarme Nico. -la pelirroja recordó que todavía tenía algo más que saber y continuó- de verdad… lamento mucho que tu madre haya pasado por todo eso…
-si. Yo también, bonita. Mamá era una buena mujer, todavía no entiendo por que le tocó sufrir tanto…
-oye Nico, y… si ella lo hubiera sabido antes ¿se podía haber hecho algo al respecto?
-el doctor le dijo a papá que su estado ya estaba muy avanzado como para que algún tratamiento fuera realmente efectivo… que quizá si lo hubieran tratado un poco antes tendría más oportunidad… así que supongo que si, pero la verdad mi madre tampoco era de ir mucho al médico…
-oh… -la muchacha sintió un nudo formarse en su estómago, el solo pensar que Dinora de algún modo pudo haber sabido antes lo de la enfermedad de Lauren ¡y no dijo nada! ¡Era un acto nefasto, egoísta y perverso! ¡No concebía como alguien podía llegar a ser tan cruel! .-Dios… pero, ¿nunca se sintió mal o algo parecido? Es imposible que una enfermedad así haya pasado tanto tiempo sin ser vista…
-Mamá siempre estaba haciendo algo, recuerdo poco sobre eso, pero si, ahora que lo pienso, hubo veces que se sentía muy cansada y dormía largos períodos de tiempo, cuando le preguntábamos ella decía que llegó agotada de su reunión o algo así… también recuerdo que le daban muchas migrañas. Supongo que podían haber sido síntomas de su enfermedad y nunca lo notamos -el chico sonrió algo triste y parecía que Mina al otro lado de la bocina y a cientos de kilómetros de distancia, podía verlo desde donde estaba, porque no pudo evitar un par de lágrimas rodando por sus mejillas al sentir la melancolía en la voz de Nicholai, estaba segura que esos recuerdos eran muy duros para él y se sentía miserable por removerlos sin derecho, pero ahora si estaba convencida que era necesario.
-ay Nico, perdóname -el joven la escuchó sollozar y suspiró. ¡Como le gustaría ir volando y abrazarla!
-No, no te preocupes, todo está bien, Mina, al contrario… eres la esposa de mi padre, no tendría por qué importarte pero aún así sufres por lo que le pasó a mi mamá, siento que te duele… y te agradezco eso… a otra mujer no le hubiera importado…
-es que… es que cuando pienso que si se hubiera sabido antes…-gimió la pobre deshaciéndose en llanto. No entendía todavía cómo pudo ser capaz esa mujer de algo así, ella misma no podría cargar con semejante peso en su conciencia, ¡¿como es que Dinora Renalddi lograba conciliar el sueño cada noche?! Lauren fue su amiga, ¡¡su mejor amiga!! Y la dejó morir lentamente… ¿como pudo? ¡¡Tenía dos hijos y esperaba uno mas!! ¿Es que ni siquiera pensó en que el bebé que esperaba podría salir dañado también? Nico encendió focos rojos. La conocía demasiado bien como para no saber que algo estaba mal, Mina no hacía las cosas así.
-vamos, vamos bonita, no llores… de todos modos no puedes hacer nada para remediarlo ahora, Mina. No sufras por eso, te lo pido… papá te verá llorando y se que no le va a gustar…-habló dulcemente tratando de que se calmara. Anya bajaba las escaleras en ese momento, escuchó la voz de Nico y fue a recibirlo, pero se quedó al pie del último escalón cuando vio que hablaba por teléfono con alguien. La súplica de Nicholai pareció surtir efecto pues la pelirroja poco a poco se fue sosegando.
-yo… lo siento, no sé qué me pasó…-dijo tratando de recomponerse. Nico suspiró más tranquilo.
-descuida, me preocupé más pensando que te pusiste mal, Mina ¿ya mejor?
-si.
-que bueno… oye, no pienses tanto en eso, no había manera de saberlo antes, las cosas pasan cuando tienen que pasar, ¿si? Pero sabes algo, sé que si te hubiera conocido, a mi madre le habría encantado que fueran amigas…
-yo… gracias, Nico, y… perdóname.
-vamos, ¿por qué no descansas un poco antes que llegue mi padre? Te hará bien… y por dios, no te tortures con esos papeles, ¿me lo prometes? -replicó como niño chiquito, ella rió un poco entre las lágrimas y Nico se dio por bien servido.
-bueno, está bien…
-de acuerdo. Te llamo al rato ¿si? Descansa un poco…
-Gracias, mi niño. Hasta luego.
-Ciao. -Nicholai colgó el teléfono y suspiró. Eso fue algo distinto a lo que siempre solían hablar. Era extraño, pero Mina de verdad parecía sentir dolor por todo lo que atravesó su madre… nunca creyó ver algo así. ¿Donde se había sabido de una mujer que sintiera pena por el pasado de la ex de su marido? -ay, Mina… eres única…
-¿quién es ella? -la pregunta formulada a sus espaldas y con la voz triste de Anya hicieron al muchacho darse vuelta y encontrarse con la joven, que le miraba de una forma que Nico no logró descifrar…
-oh, Hola Anya. -saludó contento.
-hola… -el la vio apartar un poco la mirada y sonrió un poquito más.
-¿qué pasa? ¿Algo te molesta? -la joven apretó los labios con suavidad pero no dijo nada. Nico se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, la chica esbozó una fugaz sonrisa - ¿no me dirás qué pasa?
-n-nada “cachorro”…-titubeó. Nicholai sonrió más todavía. Sabía que estaban solos un rato porque Lucca tuvo que cumplir la promesa que le hizo a Lucy de llevarla a cenar y pasaría por ella a su escuela esa tarde. Así que decidió que empezaría a jugar sus cartas.
Así como cauteloso, Nicholai era decidido. y como bien dijo Lucca una vez, cuando a Nico se le metía una idea en la cabeza ni Dios podía hacerlo cambiar de parecer. Y él había decidido que Anya le gustaba, y mucho. Se había sentido más feliz y a gusto con la muchacha en tan solo un par de días en su compañía que con Belle en casi dos años de frecuentarse. Era hora de “tomar al toro por los cuernos” y acercarse a la chica. Nico no quería que ella se sintiera obligada a nada o que accediera a salir con él por que la ayudó. El quería que ella lo quisiera, ganarse su amor, no su gratitud. Y si, podía parecer algo loco o precipitado para ojos ajenos, que no conocían que entre ellos había una chispa encendida desde hace tiempo, pero el estaba decidido a conquistarla. ¿Extraño? Tal vez. Seguro su padre le diría que lo pensara mejor, enamorarse a las carreras no era lo más sano de esta vida, pero ¿qué hacerle? Si él cayó redondo ante esos ojos azules hace más de dos años, y hasta ahora venía a darse cuenta…
-vamos, Anya…-Nicholai tomó la barbilla de la muchacha con suavidad y le hizo mirarle, ella sintió que le faltaba el aire, ¡esa sonrisa de chachorro travieso le robaría el aliento a cualquier mujer! Y todavía para alterarle más los nervios el guapo rubio acarició sus cabellos acomodándolos detrás de su oreja para poder mirarle bien- dime qué fue…
-yo… umm… e-es que…-¿qué estaba haciendo? ¿por qué se sintió así hace un instante? Oírlo hablarle de forma tan dulce a otra mujer hizo que le doliera el estómago. ¿A caso eran celos? O tal vez era esa novia suya de la que Lucy le platicó esa mañana. Sea cual fuera la razón ella no tenía derecho a enojarse, Nico no era nada suyo -no, b-bueno, no quise “interrumpirrte”, es todo…
-¿interrumpir?
-si, yo… oí que hablabas con una “señorrita” y… “crreí” que te “incomodarría” -contestó desviando la mirada de nuevo. Nicholai sonrió de medio lado, ese vestido rosa pálido de tirantes le sentaba de maravilla se permitió el capricho de rodear la cintura de la muchacha entre sus brazos y esto hizo que ella le mirara sorprendida y con las mejillas teñidas de rosa- oh… Ni-Nico…
-¿te molesta? -dijo suavemente- ¿que hable con otras niñas te molesta?…
-eh… no, yo… solo… -por primera vez en mucho tiempo la “diabla” se sintió arrinconada. Ahí, presa en los brazos de Nicholai, mirándola así, con esos ojos dulces y puros que la volvían loca, no había manera de escapar… y bueno, siendo honesta, ella tampoco quería hacerlo. El rió con suavidad y acercó su rostro al de la joven rozando la punta de su nariz con la de él, ese solo gesto hizo que Anya sintiera las piernas perder su fuerza, Nico esperó un par de segundos, como pidiendo permiso, luego al no sentir protesta alguna, reclamó con suavidad esos labios rojos que desde la mañana en que salió de casa, se moría por probar otra vez…
-Nhggg…-Anya dejó ir un suspiro, sorprendida de lo rápido que aprendía este crío. Hace unos días ella dominaba con maestría esa boquita y ahora Nicholai la derretía con un beso lento, dulce, tortuosamente suave y provocador. Se halló rodeando el cuello del muchacho con los brazos y poniéndose en puntitas para poder darle acceso más fácil al rubio y que no tuviera que inclinarse tanto. Nicholai sonrió entre beso y beso y, como si Anya no pesara nada, la levantó en brazos y caminó hasta dejarla sentada en el sofá, donde se inclinó sobre ella y disfrutó de un rato más de esa sesión de besos que ninguno parecía querer terminar. Nico acarició suavemente el brazo de ella con la yema de sus dedos, aspirando el delicado perfume avainillado de su delicada piel. Anya se mordía los labios con cada roce, ¡la locura! Nunca antes la habían tratado con tanta sutileza y cuidado, era como si Nicholai tuviera entre sus manos una figurilla de cristal y temiese romperla…
-Anya…-el muchacho le miró directamente a los ojos, ella le devolvió la mirada con la respiración entrecortada y las mejillas rojas- ¿te gusto?…
-¿ehh? -ella se sobresaltó con la pregunta, su corazón le contestó de inmediato acelerando sus latidos
-tú me gustas…-Nico sonrió y sin darle tiempo a que contestara regresó a sus labios con esos besos lentos y pausados. -me gustas Mucho Anya…
-uuuh… yo… mmmm… -no sintió que pudiera contestar, no estaba acostumbrada a eso, solo se dejó llevar por el momento y correspondió cada beso con gusto y sin pensar. Cuando se dio cuenta ya estaba sentada a horcajadas en las piernas del muchacho y era ella quien lo besaba hasta perder la cordura. El color golpeó de nuevo sus mejillas con violencia apenas notó la divertida situación y mientras Anya no sabía dónde meter la cara de tanta vergüenza Nicholai sonreía de oreja a oreja feliz de la vida.
-si te gusto… -dijo al fin haciendo que ella le mirara. Anya no tuvo más que asentir. Y cuando encontró su voz finalmente respondió.
-si… me, me gustas… me gustas Nico… y… no sé qué “hacerr” con esto…
-pues… ya somos dos. -rió un poco y ella le miró de soslayo, ¿que no tenía una novia? ¿Le estaba viendo la cara, o qué? Aunque ella sabía bien cómo ver a un mentiroso, casi podía olerlos… y él no tenía la pinta de serlo. -entonces, podemos descubrirlo juntos, ¿no crees?
-si, yo creo que sí… -y ahora ella fue quien lo besó.
pense que Nico podria tener sentimiwntos en su opoetunidad ppr Chloe pero la Diabla lo dejo confundido❤️
ESTA INCOMPLETA NOOOO!!!!🙈🙈🙈🙈🙈
Autora por fa actualiza y terminala 🙏🙏🙏🙏
Está muy buena, excelente atrapante
POR FA AUTORA , VUELVE 😃💐