EN UN MUNDO DONDE LA MAFIA MÉXICANA REINA, ARTURO DE LA CRUZ, ALIAS LA SANTA, TERMINA CALLENDO A LOS PIES DE UN SIMPLE REPARTIDOR.
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Cap 17
🇲🇽🗡ENTREGA PROHIBIDA🗡🇲🇽
La habitación equivocada
Fernando no tenía intención de husmear.
De verdad.
Solo quería ubicar el baño… luego regresaría a la habitación de invitados, se dormiría y fingiría que no estaba viviendo en la casa de un narcotraficante obsesivo con ojos verdes.
Fácil.
Error número uno: la casa tenía tres pisos.
Error número dos: todos los pasillos se parecían.
Error número tres: Fernando era curioso por naturaleza.
—¿Quién necesita tantas escaleras? —murmuró, subiendo otro tramo—. ¿Aquí vive alguien o se pierde gente?
El tercer piso era distinto. Más silencioso. Más oscuro. Las luces eran tenues y el aire se sentía… íntimo. Personal. Como si ese espacio no fuera para cualquiera.
Fernando caminó despacio.
Pasó por puertas cerradas, una biblioteca enorme, un gimnasio que parecía sacado de una película… y entonces vio esa puerta.
Entreabierta.
No sabía por qué, pero algo le dijo que no debía entrar.
Obviamente, entró.
La habitación era amplia, sobria, oscura. Nada exagerado. Cama grande. Sábanas negras. Ventanales enormes con la ciudad extendiéndose abajo como un animal dormido.
Olía a Arturo.
No a perfume… a él. Madera, piel, algo peligroso y tranquilo a la vez.
Fernando tragó saliva.
—Mierda… —susurró—. Esta es su habitación.
Iba a salir cuando vio algo sobre el sillón.
Una chamarra negra.
La que Arturo usaba siempre.
Fernando la tocó sin pensarlo. La tela era pesada, cálida… como si aún guardara su cuerpo. La levantó un poco, curioso.
—¿Perdido? —dijo una voz detrás de él.
Fernando casi se infarta.
—¡LA CHINGADA! —giró de golpe—. ¡ARTURO!
Arturo estaba apoyado en el marco de la puerta, brazos cruzados, observándolo con calma peligrosa.
—Te perdiste —dijo.
—¡Esta casa es un laberinto! —se defendió Fernando—. ¡Y tú no señalizas nada!
Arturo cerró la puerta detrás de él.
Click.
Fernando sintió cómo se le erizaba la piel.
—Estás en mi habitación —añadió Arturo.
—Ya me di cuenta —Fernando levantó la barbilla—. No estaba espiando.
Arturo miró la chamarra en sus manos.
—Claro que no.
Fernando la soltó de inmediato.
—Fue un accidente.
Arturo se acercó despacio.
—¿Te gusta? —preguntó.
—¿Qué?
—Mi espacio.
Fernando dudó.
—Es… tranquilo —admitió—. No parece de alguien que da miedo.
Arturo se detuvo frente a él.
—Aquí no lo doy —respondió—. Aquí no entra nadie.
Fernando levantó la mirada.
—Entonces… ¿por qué yo sí?
Silencio.
Arturo sostuvo su mirada unos segundos que pesaron demasiado.
—Porque no te sentí como una invasión.
Fernando tragó saliva.
—Eso suena peligrosamente importante.
Arturo dio un paso más cerca. No lo tocó. No hizo falta.
—Si quieres irte, te acompaño —dijo—.
—¿Y si no?
Arturo inclinó apenas la cabeza.
—Entonces quédate un minuto más.
Fernando respiró hondo.
—Solo un minuto.
Se quedaron ahí, frente a frente, en la habitación más privada de Arturo, con una tensión tan espesa que parecía tangible.
Fernando fue el primero en romperla.
—Para que conste —dijo—. Me perdí de verdad.
Arturo sonrió apenas.
—Claro.
Y aunque Fernando salió poco después, con el corazón acelerado, ambos supieron algo con claridad peligrosa:
Esa no sería la última vez
que Fernando entrara en la habitación equivocada.
ATT: ISAK~
espero que les guste ☺️
por que el que quiere azul celeste que le cueste