Nacida como una “maldición”, criada en el desprecio, y renacida con una nueva fuerza. Una princesa diferente está a punto de cambiar el rumbo de su reino.
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Capítulo 11: El Examen de la Princesa
El gran portón de la Academia Real se abrió lentamente.
Cientos de aspirantes esperaban en formación. Nobles, hijos de generales, prodigios mágicos… todos deseaban entrar.
Pero cuando Airi descendió del carruaje real, el murmullo fue inevitable.
—Es la princesa menor…
—¿De verdad va a hacer el examen?
—Seguro la dejarán pasar por su título.
Airi escuchó todo.
Pero no respondió.
Hoy no venía como princesa.
Venía como aspirante.
Desde una torre cercana, Aster observaba en silencio.
—Demuestra quién eres… Airi.
El director de la academia anunció:
—El examen consta de seis pruebas. Solo quienes superen todas podrán ingresar.
Primera Prueba — Evaluación Teórica
Un salón enorme. Decenas de mesas. Exámenes sellados con magia.
Historia de guerras. Teoría mágica avanzada. Estrategia militar. Leyes del reino.
Airi respondió cada pregunta con calma.
No memorizaba… comprendía.
Uno de los maestros susurró:
—Respuestas perfectas… incluso corrige errores en textos antiguos.
Primera prueba: Aprobada con excelencia.
Segunda Prueba — Control de Maná
Los aspirantes debían liberar energía mágica sin romper un cristal especial.
Muchos lo destrozaron. Otros no lograron activarlo.
Cuando fue el turno de Airi…
Colocó la mano sobre el cristal.
Una luz suave, dorada y estable fluyó.
El cristal brilló… pero no se quebró.
Control absoluto.
—Precisión impecable —dijo el evaluador.
Segunda prueba: Superada.
Tercera Prueba — Resistencia Física
Un circuito con obstáculos mágicos. Gravedad aumentada. Flechas ilusorias. Muros que cambiaban de posición.
Airi no era la más fuerte físicamente.
Pero era inteligente.
Observó patrones. Calculó tiempos. Evitó ataques sin desperdiciar energía.
Terminó entre los primeros diez.
Tercera prueba: Aprobada.
Cuarta Prueba — Ilusión Mental
Una sala oscura.
Cada aspirante enfrentaría su mayor miedo.
Cuando la ilusión envolvió a Airi…
Vio el reino en llamas.
Vio a Ashley llorando.
Vio a Aster atravesado por una espada.
Y escuchó una voz:
—Eres débil. Por tu culpa todos morirán.
Su corazón tembló.
Pero cerró los ojos.
—El miedo no define mi destino.
Una luz brotó desde su pecho y rompió la ilusión.
Los examinadores quedaron en silencio.
Cuarta prueba: Superada sin perder la compostura.
Quinta Prueba — Invocación y Adaptabilidad
Debían enfrentar una bestia mágica invocada.
Airi no eligió un hechizo destructivo.
—Cadenas de luz.
Inmovilizó a la criatura. Luego purificó su núcleo mágico en lugar de destruirlo.
Uno de los maestros sonrió.
—No solo combate… comprende la magia.
Quinta prueba: Aprobada con distinción.
El estadio principal fue preparado para la última fase.
El cielo estaba despejado.
El público llenaba las gradas.
El director anunció:
—Sexta y última prueba… combate uno contra uno.
Los nombres comenzaron a salir.
Hasta que…
—Princesa Airi Valenstein… contra la princesa heredera Ashley Valenstein.
El silencio cayó como una espada.
Airi levantó la mirada.
Ashley descendió al campo con elegancia impecable.
Su aura era fría. Dominante.
—Qué irónico —dijo Ashley—. La última prueba… contra tu propia hermana.
Airi respiró profundo.
Ya no temblaba.
Ya no dudaba.
Había pasado cinco pruebas por mérito propio.
Y ahora…
La sexta no sería por orgullo.
Sería por convicción.
Desde la torre, Aster murmuró:
—Este combate no es por la academia… es por su lugar en el mundo.
Ashley desenvainó su espada envuelta en magia azul.
Airi dejó que una luz dorada rodeara sus manos.
El examinador levantó la mano.
—¡Comiencen!
Y así…
Inició el enfrentamiento que decidiría más que un simple ingreso.
Capítulo 11 — Parte 2
Hermanas bajo el mismo cielo
—¡Comiencen!
El sonido del anuncio resonó en todo el coliseo.
Ashley desapareció primero.
Un destello azul cruzó el campo.
—¡Demasiado lenta! —su voz apareció detrás de Airi.
¡CLANG!
Airi logró formar una barrera de luz justo a tiempo. La espada de Ashley impactó con una fuerza brutal, haciendo que el suelo bajo los pies de Airi se agrietara.
—Has mejorado… —dijo Ashley con frialdad— pero aún estás lejos de mí.
Airi fue empujada hacia atrás, deslizando varios metros.
Respiró profundo.
No debía dejarse llevar por la presión.
Ashley levantó su espada hacia el cielo.
—¡Dominio de la Heredera!
El campo cambió.
El suelo se cubrió de escarcha. El aire se volvió pesado. Espadas de hielo flotaron alrededor de Ashley como si la reconocieran como su reina.
Las gradas quedaron en silencio.
—Es el arte real de la familia…
—Ashley ya puede usarlo…
Airi sintió el frío atravesar su piel.
Ashley bajó la espada.
—Ríndete, Airi. No quiero humillarte más.
Por un momento…
El recuerdo de la cuarta prueba volvió.
El reino en llamas. Aster herido. La voz diciéndole que era débil.
Sus manos temblaron.
Pero luego recordó algo más.
El día que Ashley la protegió cuando eran niñas. La vez que entrenaron juntas. La risa que compartían antes de que la política las separara.
Airi levantó la mirada.
—No estoy aquí para competir contigo… estoy aquí para caminar a tu lado.
Ashley frunció el ceño.
—No necesito a alguien detrás de mí.
—Entonces camina conmigo al frente.
Las palabras golpearon más fuerte que cualquier hechizo.
Ashley lanzó todas las espadas de hielo al mismo tiempo.
Una lluvia mortal descendió.
Airi cerró los ojos.
Su corazón latía con fuerza.
Y entonces…
La luz emergió otra vez.
Pero esta vez no era explosiva.
Era cálida.
—Alas de Serafín.
Dos alas doradas se extendieron detrás de ella, más definidas que antes. No eran solo energía… eran voluntad.
Las espadas de hielo se desintegraron al tocar la luz.
El dominio de Ashley comenzó a agrietarse.
Ashley abrió los ojos sorprendida.
—Esa magia… no es del linaje real…
Airi avanzó paso a paso.
Cada paso debilitaba el hielo.
—No quiero superarte —dijo Airi—. Quiero proteger este reino contigo.
Ashley apretó los dientes.
Por primera vez…
No veía a su hermana menor.
Veía a una igual.
Ashley lanzó su último ataque directo.
Airi no esquivó.
Extendió la mano.
Las dos energías chocaron en el centro del campo.
Azul contra dorado.
Heredera contra esperanza.
El choque creó una onda expansiva que hizo temblar el estadio.
El polvo se levantó.
Cuando se disipó…
Ashley estaba de rodillas, respirando agitada.
Su espada había caído.
Airi permanecía de pie… con las alas desvaneciéndose lentamente.
El director levantó la mano.
—¡Victoria… Princesa Airi Valenstein!
El silencio duró unos segundos.
Luego el estadio estalló en murmullos.
Ashley bajó la mirada.
Airi se acercó y le ofreció la mano.
Hubo tensión.
Un instante eterno.
Ashley la miró… y aceptó la ayuda para levantarse.
—No te confundas —susurró Ashley—. Aún soy la heredera.
Airi sonrió suavemente.
—Lo sé. Y estaré a tu lado cuando gobiernes.
Desde la torre, Aster cerró los ojos con alivio.
Pero en lo alto del cielo…
Una nube oscura comenzó a formarse.
Una presencia observaba.
—La luz ha despertado… interesante.
El examen había terminado.
Pero algo mucho más grande…
Estaba comenzando.
por eso no entiendo cuando hnos se pelean o son enemigos!!!