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EN LA FRONTERA DEL DESEO

EN LA FRONTERA DEL DESEO

Status: En proceso
Genre:Omegaverse
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Un omega que no se doblega.
Un Enigma incapaz de amar.
Cuando el deseo rompe el control, solo una elección puede salvarlos… o destruirlos.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10: Donde la distancia se vuelve hambre

El camino después del río fue distinto.

No porque el paisaje cambiara —la frontera seguía siendo áspera, cortada por colinas grises y matorrales secos—, sino porque el aire entre Rhydian y Severin había adquirido una densidad nueva. No discutían. No se evitaban. Se movían en una coreografía extraña de cercanías breves y distancias calculadas, como si ambos midieran cada gesto para no cruzar un límite que no sabían definir.

Rhydian caminaba a unos pasos de Severin. Lo suficiente para no rozarlo, lo bastante cerca como para sentir su presencia. Cada vez que el Enigma se detenía para inspeccionar el terreno, Rhydian lo imitaba. Cada vez que Severin aceleraba el paso, Rhydian no se quedaba atrás. No era obediencia. Era… sincronía.

—Te mueves como si me siguieras —dijo Severin sin girarse.

—Me muevo como si no me perdiera —replicó Rhydian—. No te atribuyas más importancia de la que tienes.

Severin no respondió, pero el ritmo de su marcha se ajustó al de Rhydian. Aquello, mínimo como era, le provocó al omega una sensación incómodamente cálida en el pecho.

Más tarde, cuando atravesaron un claro donde el viento agitaba las hierbas altas, un grupo de exploradores del ducado apareció por el sendero opuesto. Venían con prisa, los ojos atentos, la postura de quien busca señales de peligro. Uno de ellos se detuvo al ver a Rhydian y le dedicó una mirada demasiado larga.

—No sabía que llevaban omegas en la frontera —comentó con una sonrisa ladeada.

Rhydian sostuvo la mirada, sin responder.

Severin dio un paso al frente, colocándose apenas entre ambos. No tocó a Rhydian. No hizo un gesto de amenaza abierta. Solo ocupó el espacio con esa presencia suya que no pedía permiso.

—Sigue tu camino —dijo con voz neutra—. No hay nada para ti aquí.

El explorador dudó un segundo. Luego, ante la mirada gris del Enigma, apartó la vista y siguió con su grupo.

Rhydian se giró hacia Severin.

—No necesitaba que intervinieras.

—No intervení por ti —respondió Severin—. Intervine por la misión. No tolero distracciones.

Rhydian arqueó una ceja.

—Curioso. Parecía más bien… territorial.

El Enigma tensó la mandíbula.

—No proyectes.

Siguieron caminando. El silencio que quedó entre ambos no fue cómodo, pero tampoco hostil. Rhydian notaba algo nuevo en la forma en que Severin se colocaba a su lado cuando otros alfas estaban cerca. No era posesión declarada. Era un gesto mínimo, casi inconsciente, de ocupar espacio.

Esa noche, acamparon cerca de un promontorio rocoso que ofrecía abrigo del viento. El fuego era pequeño. Los omegas rescatados dormían juntos, arropados con mantas. Rhydian se sentó un poco apartado, afilando su puñal por costumbre más que por necesidad.

Severin se acercó sin anunciarse.

—El explorador de antes —dijo—. Sus hombres no son de fiar.

—La mayoría de los hombres no lo son —respondió Rhydian.

—No me refiero a eso —dijo Severin—. Te miró como si fueras… un objeto que evaluar.

Rhydian alzó la vista, sorprendido.

—¿Te molesta?

Severin guardó silencio un instante.

—Me resulta ineficiente —respondió—. Genera riesgos innecesarios.

Rhydian sonrió apenas.

—Sigues hablando de eficiencia para no decir lo obvio.

—No hay nada obvio aquí —replicó Severin.

Rhydian se puso de pie, quedando a poca distancia de él. No lo tocó. No cruzó del todo el espacio. Pero la cercanía volvió a tensar el aire.

—No te pedí que me cuidaras —dijo—. No soy tuyo.

Los ojos grises se oscurecieron.

—Nunca dije que lo fueras.

—Y aun así —murmuró Rhydian—, cuando alguien me mira de más, te colocas delante. Cuando me acerco al río, me vigilas. Cuando hablo con otros, te tensas. No me mires como si no lo notara.

Severin respiró hondo. Por primera vez, ese control absoluto pareció exigirle un esfuerzo visible.

—No sé qué quieres de mí —dijo.

—No quiero que me reclames —respondió Rhydian—. Quiero que, si vas a estar cerca, sea porque eliges estarlo. No porque te resulte incómodo que otros lo estén.

El silencio que siguió fue largo.

Severin dio medio paso atrás. No en retirada. En reconocimiento de un límite que no sabía cómo cruzar.

—No elijo con facilidad —admitió al fin—. Elegir implica perder control.

Rhydian sostuvo su mirada.

—A veces perder un poco de control es la única forma de no perderlo todo.

Esa noche, cuando se separaron para dormir, el espacio entre sus mantas fue menor que en noches anteriores. No se tocaron. No se miraron. Y, aun así, la distancia era más corta.

La frontera seguía siendo un lugar hostil.

Pero entre el fuego del omega y el hielo del Enigma, el frío empezaba a doler de una forma distinta: como hambre.

1
"katu azul"
buenoooooo que comience la diversión /Scream//Scream//Scream/
pryz
Estos dos son lentos
pryz
No puedo con estos dos
pryz
Repito son tontos
pryz
Ya empezamos con los celos 🤭
pryz
Tontos los dos
pryz
Estos son tontos o se hacen
pryz
Se siente en el corazón pero lo que se usa para pensar es la cabeza amigo
Rosario Simental: no me gusta leer en pausas se pierde el interés. ponganlas completas y seguiré siendo su fiel lectora. gracias
total 1 replies
pryz
Asi se habla sin pelos en la lengua
pryz
Vamos bien, no se deja
pryz
Quw manera de decir me gustas
pryz
Ok vamos bien, nada de protas tontos
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