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Deseo

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Status: Terminada
Genre:Arrogante / Amor platónico / Autosuperación / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Eve

Tras cansarse de la misma rutina de dos años, Jorge decide que ya no aguanta más estar así, pero una invitación inesperada hace que vea la verdad detrás de todo, ¿cambiará algo o todo seguirá siendo igual?

NovelToon tiene autorización de Eve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo III

--Jorge--

- Contesta maldita sea -- digo al teléfono mientras llamo a mi jefa una y otra vez sin obtener repuesta.

En las bocinas se escucha el último llamado para abordar el vuelo y aprieto mi teléfono fuertemente al escuchar la contestadora nuevamente.

- ¿Dónde estás? -- pregunto al aire.

- ¿Con quién hablas? -- pregunta ella a lo que yo me exalto por el susto.

- ¿Dónde estabas? Ya el avión va a despegar -- digo un poco molesto y aliviado a la vez. Ella solo luce tranquila aunque su nariz está algo enrojecida.

- Estaba en el baño -- responde tranquilamente y empieza a caminar.

Ya después de estar en el avión, presto más atención a la situación y miro a mi jefa algo mal.

- Disculpe, señorita, ¿me podría traer una taza de agua caliente? -- digo a la azafata.

- Claro, enseguida se la traigo -- dice ella y se va.

Yo tomo mi pequeño bolso de viaje y saco un estuche que armé con algunas cosas que sé que calmarían a mi jefa si algo le pasara.

- Toma, bebe esto -- digo entregándole una píldora con una botella de agua natural.

- ¿Qué es esto? -- pregunta ella.

- Son píldoras para calmar tu malestar -- digo mientras recibo la taza con agua caliente que me entrega la azafata - Noté que te está dando alergia, tienes la nariz enrojecida, tal vez sea por el cambio climático o el estrés del viaje -- agrego mientras pongo dos bolsitas de té en el agua.

- ¿Viste mi nariz roja y pensaste que era alergia? -- pregunta ella.

- Bueno, pensé en esa posibilidad, pero por si acaso para que no te enfermes, bebe esto -- digo entregándole la bebida caliente que sé que le gustará y la calmará.

Mi jefa tarda más de lo usual en tomar la taza, busco su rostro para ver qué pasa y veo sus ojos vidriosos, seguramente por la alergia.

- Gracias -- dice ella en un tono muy cargado de sentimiento.

Ese acto me deja sorprendido y mis dedos vasilan, acto seguido, ella toma la taza, y, en mi descuido la taza tropieza de mis dedos y el líquido derrama entre mis dedos y los suyos.

- ¡Auch! -- se queja ella.

En una rápida reacción alejo la taza de ella y la dejo en la mesa para luego tomar una toalla y arropar sus dedos para luego ventilarlos con mi propio aliento.

- Perdón, fue un error estúpido -- digo y sin darme cuenta mi voz había sonado quebrada, como si el dolor que ella está sintiendo me doliera a mí.

- Tengo que ir al baño -- dice ella con su tono normal, con su cara normal y alejando sus manos de mí como si de un virus que la va a infectar se tratara.

Lo normal de siempre, la veo alejarse y solo entonces noto el ardor en mis dedos enrojecidos por el líquido caliente que cayó sobre ellos.

- Disculpe, señorita, ¿podría traerme una crema para las quemaduras y vendas? -- digo a la azafata.

- Oh vaya, enseguida las traigo -- dice ella viendo mi mano y luego se va.

No pasa mucho tiempo cuando regresa y coloca un maletín de primeros auxilios sobre la mesita delante de mí.

- Aqui debe haber lo que necesita -- dice abriendo el maletín - Esta crema es buenísima para las quemaduras, pero si tienes piel sensible tendrás que alargar su uso -- agrega mostrándome todo.

- Gracias -- digo de manera amable y la azafata me sonríe, pero mi mirada se desvía a mi jefa que viene detrás.

- Ya se puede retirar -- dice en tono cortante a la azafata.

La azafata se retira apenada y luego mi jefa pasa entre mí y el asiento para sentarse. Mi mirada se desvía hacia su culo redondo, no me culpen por verlo, lo pasó frente a mi cara.

- Déjame vendar tu mano -- digo en cuanto ella se sienta, trato de alejar mis pensamientos sucios.

- No fue tan grave -- dice ella pasándome su mano.

Veo sus dedos y parte del dorso de su mano enrojecido, rápidamente abro la crema y le aplico con suavidad para luego colocarle la venda. Al terminar levanto mi vista y ella simplemente se queda mirándome, pero no dice nada.

El vuelo transcurre tranquilo, pero mi jefa se para al baño cada cinco minutos, sé que algo no está bien, pero no sé qué es. Con el medicamento y el té debió calmar sus alergias, pero aún sigue mal.

Al aterrizar y estar ya en el aeropuerto mi jefa camina detrás de mí lo que es inusual, normalmente ella va delante de mí.

Sorprendentemente, el equipaje solo es mi bolso de viaje y una maleta pequeña de ella, todo lo llevo yo excepto su cartera.

- Tengo hambre -- dice ella.

- Tenemos que salir del aeropuerto para ir al restaurante que programé -- digo viendo mi teléfono - La compañía de autos rentados debe haber dejado el auto en el estacionamiento -- agrego.

- Debo ir al baño -- dice ella y se aleja de mí sin esperar respuesta.

- Espérame, yo te acompaño -- digo.

- Ve por el auto y me esperas afuera -- dice ella sin mirarme, solo alejándose, desapareciendo de mi vista entre la gente.

Rápidamente, me dirijo hacia el estacionamiento ubicando el auto con mi teléfono, al colocar mi teléfono con la app abierta, los seguros se destraban y abro la puerta, al tomar la llave de la guantera enciendo el motor y me dirijo hacia la parte de enfrente del aeropuerto.

Al llegar me bajo y miro a todos lados y nada, no la veo.

- Esta mujer se va a dedicar a hacerme pasar momentos de angustias en este viaje, ¿es eso? -- digo mientras saco mi teléfono y la llamo.

Por fortuna me contesta en seguida, pero algo en el tono de su voz me deja muy inquieto.

# Ya estoy yendo hacia ti -- dice y cuelga, yo miro a todos lados y la veo venir hacia mí, lleva unos lentes de sol enormes.

- ¿Te sientes bien? -- pregunto mirándola, pero ella no me mira.

- Solo tengo dolor de cabeza -- responde, yo le abro la puerta del auto y ella sube.

No sé si estoy loco y me lo estoy imaginando, pero creo que algo raro está pasando.

Al llegar al restaurante mi jefa apenas come algo, pero yo me ocupo en mi teléfono viendo que el hotel y las reservaciones estén bien y que todo esté en orden. Por ello no le presto tanta atención.

En el camino hacia la propiedad de la familia de mi jefa, ella solo va mirando su teléfono y frota la venda que yo le puse en su mano lastimada.

- Pase lo que pase no te vayas sin mí -- dice ella dejándome confundido, pero ninguno dice más nada.

Al llegar a la propiedad veo un enorme portón que se abre en cuanto nos acercamos y conduzco unos quinientos metros hasta llegar a un estacionamiento rotonda donde ya hay otros autos parqueados.

Todo es boscoso, árboles de pinos alrededor del asfalto y algunos arbustos florales adornan todo despejando la entrada a una mansión enorme con grandes puertas de madera gruesa y cristal.

Yo disimulo mi impresión y cuando entramos a la casa nos reciben mayordomos y demás y lo que supongo que es la familia de mi jefa.

- ¡Valery, has llegado! -- grita una rubia de piernas largas mientras corre hacia mi jefa.

Mi jefa se tensa, pero aun así se deja abrazar de la empalagosa rubia. La rubia me mira a través del hombro de mi jefa y me guiña un ojo mientras se chupa un dedo.

- ¿Pero qué mierda? -- digo con mi cara tanto asqueada como confundida.

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