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La Esposa Del Lobo De Plata

La Esposa Del Lobo De Plata

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Lobelia

Sebastián Volk es el hombre más temido de la alta sociedad. Tras una máscara de plata esconde un secreto monstruoso: es el último heredero de una estirpe de licántropos. Cuando la familia del Sol debe entregar una hija en matrimonio, Mía huye del compromiso y Luna ocupa su lugar. Despreciada por su madrastra, Luna ve en Sebastián la oportunidad perfecta para vengarse. Pero el lobo esperaba una esposa sumisa y encontró a una mujer que no teme desafiarlo. Entre deseo, traiciones y secretos sangrientos, ambos descubrirán que el matrimonio puede ser una prisión… o el comienzo de una guerra.

NovelToon tiene autorización de Lobelia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18: Desnudez y aroma

​El primer rayo de sol del amanecer logró filtrarse a través de las rendijas de las placas de titanio, proyectando finas agujas de luz dorada sobre el suelo de piedra del vestíbulo.

​El silencio de la mañana era absoluto, interrumpido únicamente por el goteo constante de una tubería dañada y el chasquido sordo de los huesos que terminaban de encajarse en su sitio.

​El pelaje negro se había disuelto por completo. Sobre el mármol frío, el cuerpo de Sebastián yacía de costado, desnudo, cubierto por una fina capa de sudor y marcas de cortes cicatrizados que la regeneración rápida apenas lograba disimular. La máscara de plata descansaba a un par de metros, deformada y sepultada bajo los escombros de la noche.

​Luna permanecía sentada en un banco de piedra contiguo a la arcada del sótano.

​Llevaba las piernas cruzadas con elegancia, con la espalda recta y las manos apoyadas con serenidad sobre las rodillas. A su lado descansaba una bata de seda negra de corte masculino que había mandado a traer del vestidor principal apenas el sol comenzó a asomar.

​Su rostro mostraba una calma de mármol, aunque por dentro la aceleración rítmica de sus latidos delataba el impacto de la escena.

​Un gemido bajo y áspero se escapó de la garganta de Sebastián.

​El alfa abrió los ojos lentamente. Su pupila gris, de nuevo humana, parpadeó varias veces al adaptarse a la claridad. Intentó incorporarse con un movimiento brusco, pero un espasmo muscular en la espalda lo obligó a apretar los dientes y soltar una maldición entre dientes.

​Fue entonces cuando la vio.

​Luna lo observaba desde el banco, sin un solo atisbo de vergüenza, asco o vacilación en sus ojos oscuros.

​—Buenos días, rey de la mansión —saludó ella. Su voz sonó pausada, clara y pulida, cortando la tensión matutina.

​Sebastián frunció el ceño de inmediato. La desorientación inicial se transformó rápidamente en un malestar oscuro al comprender su absoluta vulnerabilidad física frente a su esposa. Estaba desnudo, exhausto y con los recuerdos de la noche emergiendo en su mente como fragmentos de una pesadilla difusa.

​—¿Qué haces aquí? —preguntó él en un gruñido rasposo, intentando cubrirse el torso con el brazo mientras el rubor de la ira contenida le teñía el cuello.

​—Te dije que no me iría a ninguna parte —respondió Luna, poniéndose de pie sin prisa.

​Tomó la bata de seda negra entre sus manos, caminó hacia él con pasos metrónicos y se detuvo a dos metros de distancia. Se agachó con elegancia y extendió la prenda de vestir hacia el suelo, dejándola a su alcance.

​—Cúbrete antes de que los guardias bajen a evaluar los daños —añadió en un tono pragmático—. No creo que a tu orgullo de alfa le convenga que te vean así.

​Sebastián la miró con fijeza, con la mandíbula apretada. Estiró el brazo, tomó la bata y se la envolvió alrededor de los hombros con un movimiento rápido y torpe, ajustando el cinturón sobre su cintura mientras se ponía de pie. Era un hombre imponente incluso agotado, pero la postura defensiva que adoptaba revelaba el desconcierto que le provocaba la frialdad de ella.

​—Te ordené que te encerraras bajo llave —dijo él, dando un paso amenazante hacia ella mientras su voz recuperaba la aspereza autoritaria—. Podría haberte arrancado la garganta, Luna. La bestia no distingue entre aliados o enemigos.

​—Tu bestia sí distinguió —corrigió Luna sin dar un solo paso atrás, alzando la mentón para mirarlo de frente—. Y estás vivo porque no usé el sedante que llevaba en el bolsillo.

​Sebastián se congeló. La miró a los ojos, intentando descifrar si decía la verdad o si se trataba de otra de sus maniobras de manipulación.

​Dio un paso más hacia ella para acorralarla verbalmente, pero al acortar la distancia a menos de un metro, se detuvo en seco.

​Sus fosas nasales se dilataron de forma instintiva.

​El aire entre ellos no olía únicamente al perfume de jazmín ni al sudor de la batalla. Un efluvio denso, caliente e inequívoco emanaba de la piel de Luna, impregnando el cuello de su blusa, sus clavículas y la raíz de su cabello.

​Era su propio aroma.

​El rastro de pino silvestre, ozono y calor territorial que su lobo había transferido a la piel de ella durante las horas de la noche. Pero no se trataba de un olor superficial que pudiera limpiarse con agua o aire fresco; se había fijado en los poros de Luna, mezclándose con su química natural hasta crear una fragancia única e inseparable.

​El corazón de Sebastián dio un vuelco violento dentro de su pecho. Su pulso, normalmente bajo y controlado, se disparó en una aceleración salvaje.

​Imposible, pensó, sintiendo que la sangre le ardía en las venas con un pánico primitivo que jamás había experimentado. No puede ser.

​—Sebastián, ¿qué pasa? —inquirió Luna, notando el cambio repentino en la palidez de su rostro y la forma en que sus ojos grises se dilataban.

​Sebastián levantó la mano temblorosa y, con una lentitud casi agónica, acercó el rostro al cuello de ella. Inspiró profundamente a un centímetro de su piel.

​El impacto fue devastador para su conciencia.

​Su lobo interior, la entidad salvaje que había destruido cadenas de acero y barrotes de titanio horas antes, no reaccionó con agresividad ni con hambre de dominación. En el fondo de su mente, la bestia se sometió con un murmullo de satisfacción profunda y posesiva.

​La había marcado. Sin mordida, sin consentimiento consciente, durante la penumbra de la transformación, su instinto más primario la había reclamado ante el universo como su mate: su compañera definitiva, la única mujer cuya vida quedaba ligada a la suya de manera irrevocable.

​Sebastián dio dos pasos hacia atrás, como si la piel de Luna quemara. Su rostro, habitualmente impenetrable, mostró por primera vez una grieta de auténtico terror.

​—Tú... —alcanzó a articular con la voz quebrada.

​—¿Yo qué? —preguntó Luna, dando un paso al frente, frustrada por su reacción indescifrable.

​—No vuelvas a acercarte a mí —escupió Sebastián, dando un paso más atrás y recogiendo los restos de su máscara del suelo con violencia—. ¿Escuchaste? ¡Mantente alejada de mí!

​Sin esperar respuesta y sin ofrecer ninguna explicación, el rey de los Volk giró sobre sus talones y echó a andar a paso apresurado hacia las escaleras del ala oeste, dejando a Luna sola en medio de los escombros del vestíbulo, sosteniendo la mirada sobre la puerta por la que su esposo acababa de huir.

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Betty Saavedra Alvarado
Luna tu eres más inteligente que Mia todo es una trampa tus hombres y tu saldran de esta no lo dudes
Betty Saavedra Alvarado
Eso es Luna tienes que acabar con el Consejo de Ancianos que les hace mucho daño
Carolina A²V
no entiendo como la cabeza hueca de mía pudo embocar a Luna❓️🤔
Carolina A²V
pero es que siempre haz sido una apestosa no veo porque la culpas 🤔🤨😠
Carolina A²V
remarparia 😡
Carolina A²V
😳 a la máquina 😧😱
Carolina A²V
😳 que paso❓️🤔 te emboscaron❓️😠 pero cómo❓️🤔🤨
Carolina A²V
🤨😧😠😠😠
Carolina A²V
ustedes sólo obedezcan 🤔
Carolina A²V
duró contra ellos Luna
Carolina A²V
😳 que se preparen esos chuchumecos traidores y falsos
Carolina A²V
se volvieron locos
Carolina A²V
😳 santas medidas batman 😱 ahora que haremos
Carolina A²V
que paso Victoria se te fue la valentía que trajiste❓️🤔
Carolina A²V
dónde se supone está la dichosa orden por desde que llegaron no han mostrado nada
Jesus Castro Montero
Por que Victoria quiere todo lo que tiene Luna ahora sabe que Luna no es nada sumisa ni tonta por que no acabar de una vez con esa escoria que lo único que hace es dar más problemas
Jesus Castro Montero
Luna eres buen terca y que poco te conoce Sebastián jamás te quedarás quieta y hoy más que nunca verá que cometió el error de no consultarte bueno ek se lo busco
Carolina A²V
😂😂😂 demuestralo porque las palabras de una loca cómo tu hija no son de peso 🤨🤔
Carolina A²V
un comentario que hago leo los cargos y me pregunto que hace victoria en ese lugar❓️🤔 porque no la puedo relacionar con nada de lo que sucede 🤔
Carolina A²V
esos funcionarios están buscando narcotraficantes o que❓️🤨🤔
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