Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
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capitulo 19
Dominic
Pasó un mes, ratos robados, llamadas cortas y mensajes de, hoy no puedo o mañana tal vez. De ella esperándome en la casa de campo que se convirtió en nuestro escondite, mientras yo llegaba tarde, con la corbata floja y el celular zumbando con llamadas perdidas de mi mamá que prefería ignorar
Un mes de ella preguntando por qué no me podía quedar, de mí inventando excusas sobre el trabajo, y de ella tragándose las mentiras con esa sonrisa torcida que nunca le llegaba a los ojos
Y un mes de arder. De entregas que no le pedían nada a la primera vez
Llegaba y ella ya estaba ahí. A veces desnuda arropada hasta la cintura, a veces en la cocina con una camiseta mía y nada más, otras en el baño, con el pelo chorreando agua y una sonrisa de lado que me desarmaba antes de tocarla
Le quitaba la ropa sin hablar. La agarraba de la cara y la besaba con la urgencia de los días perdidos. Ella respondía igual, con las manos aferradas a mi nuca, el cuerpo pegado al mío y los gemidos brotando desde el primer roce
La llevaba a la cama, me quitaba los pantalones y caía sobre ella, sin pausas, sin rodeos, solo nosotros dos
Le recorría el cuello, los hombros, el pecho. Bajaba despacio hasta donde sabía que más me necesitaba, escuchándola decir mi nombre, soltando maldiciones entre dientes que me encendían la sangre
Cuando ya no aguantaba más, entraba en ella. Lento al principio, buscando el ritmo, y luego más fuerte, más hondo, perdiendo el control. Cada embestida era un golpe seco que le arrancaba un suspiro.
— Brandon
jadeaba ella
Y no paraba. La tomaba de las caderas, cambiaba el ángulo, y ella se aferraba a las sábanas con fuerza, arañándome la espalda, pidiendo más
Terminábamos exhaustos, temblando, con la respiración rota. Y a los pocos minutos, empezábamos otra vez, éramos insaciables y como serlo con esa mujer
Cuando por fin nos quedábamos quietos, nos tirábamos en la cama con la piel sudada y el corazón a mil
Esa era nuestra rutina. Nuestra vida, o lo que fuera que estábamos armando sin etiquetas, sin nombres, sin promesas. Solo la casa, el silencio y nosotros
Hasta esa noche
Llegué al club solo. Sin Dante, sin Lin. Me senté en el reservado de siempre, pedí un vaso con agua y me quedé pegado a la puerta, esperando verla entrar como cada noche
Pero no apareció
Lin apareció de la nada. Se sentó a mi lado con su vestido ajustado y esa sonrisita calculadora que ponía cuando quería algo
— Hola, Brandon. Porque tan solo? No nos dijiste que vendrías
— solo distraigo mis pensamientos
— ya me enteré que te casas, Roma lo está gritando por todos lados
— Si, ya sabes cómo es
— Te molesta si me quedo? Te hago compañía y hablamos
— Haz lo que quieras, no soy de estar hablando de mi vida privada Lin lo sabes
— si pero te ves tenso, hasta cuando seguirás con toda esa mentira? Dile a tu madre que no quieres y ya
— las cosas no son tan fáciles
Lin Pidió una copa y empezó a hablar de tonterías que no me importaban, consejos tan estupidos de que rompiera ese compromiso y más cosas. del trabajo, de lo aburrida que estaba, de lo mucho que le gustaba salir conmigo
Yo ni la escuchaba. Tenía los ojos fijos en la entrada. Pero nada
— Sabes qué?
dijo ella, arrimándose demasiado
— quizás pueda ayudarte a sacar todo ese estrés, y tranquilo todo quedará entre nosotros
Me giré y la miré con mala cara
— Qué dices?
— Lo que oyes. Y sé que tú también me miras, aunque te hagas el tonto
— Lin, no, no es asi
— No me digas que no. Te he visto
— Lin, no me gustas. Nunca me has gustado, solo te veo como amiga
— Eso dices ahora, pero...
No pudo terminar. En ese preciso instante, Melanie estaba parada frente a nosotros
Llevaba un vestido rojo y el pelo suelto. Sus ojos se fijaron en los mios pero cuando vio a Lin tan pegada a mi brazo, se quedó en seco
— Qué haces tocandolo?
le soltó a Lin
— Hablamos con Brandon
respondió ella con suficiencia
— Algún problema?
— Sí. Que te apartes
— Perdona? Quien eres para decirme eso?
— Que te quites de encima de él mustia
— Y tú quién eres para ordenarme algo?
— soy...
— Nada, esos eres nada. Entonces no te metas en lo que hacemos y vete
— Tengo más derecho que tú zorra
Lin soltó una risa cínica que me hizo cerrar los puños debajo de la mesa
— Ay, mi linda, no me digas que eres una de tantas que viene a cazar hombres al club y se cree especial por un par de bailes comprados
— Cállate Lin
Le solté porque ya no me gustaba como la trataba
— Por qué Brandon? Es la verdad, son unas regaladas
Miro a Melanie con desprecio
— el no es tuyo ni lo va a ser. No tienes idea de quién es ni de su vida
— Lin, te dije que te calles
le corté
Pero ella ya estaba desatada y como defendía lo indefendible si el que armó todo esto fui yo
— Sabes qué? Él tiene una vida real, con gente de su mundo, y tú no encajas ahí. Eres solo un pasatiempo
— Lin!
— Ha sido así desde el principio. Mírate y míralo a él. De verdad pensaste que se iba a fijar en alguien como tú para algo serio?
— Cállate de una vez
Miré a Melanie. Vi cómo se le quebraba la expresión, cómo tragaba saliva y apretaba los puños para no ponerse a llorar ahí mismo
Me puse de pie de un golpe y agarré a Lin del brazo con fuerza
— Ya. Se acabó
— Qué pasa, te molesta que le hable claro?
— Cierra la boca. Ahora.
Lin se quedó fría, mirándome con los ojos abiertos como platos. Jamás me había visto perder los papeles así
Me giré hacia Melanie la tomé de la mano y camine con ella hacia un pasillo del lugar
Ella me apartó las manos de un golpe seco. Me miró con los ojos anegados en lágrimas y la boca temblando
— Todo lo que dijo es verdad. No sé quién carajo eres. No sé nada de tu vida fuera de estas cuatro paredes. Nunca me has contado la verdad
— Melanie, este no es el lugar para hablar...
— Y cuándo va a ser?
Me quedé helado
— Melanie por favor
— No soy idiota, Brandon. Sé que ocultas algo. Sé que hay otra vida que me ocultas algo
— Mi reina todo a su tiempo
— No. Se acabó. No quiero saber nada más
Se zafó de mí y dio media vuelta hacia la salida. Sus amigas, la siguieron de inmediato, mirándome con puro odio al pasar
Me quedé plantado en medio pasillo, como iba tras de ella? Que le iba a decir? Todo era verdad y cada vez me costaba más ocultar mi realidad