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La Secretaria Que Conquistó Al Magnate

La Secretaria Que Conquistó Al Magnate

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Amor-odio
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Scarlet Pacheco

Valentina Mendoza, una joven humilde, de corazón noble, que lucha por salir adelante y ayudar a su familia. No tiene dinero ni contactos, pero sí una dignidad que nadie podrá comprar, y por otro lado Alejandro Montenegro, un empresario multimillonario, atractivo, serio y dominante. Está acostumbrado a conseguir todo lo que desea, hasta que aparece una mujer que no se deja impresionar por su dinero.

NovelToon tiene autorización de Scarlet Pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13.Alejandro descubre la verdad

Cuando Valentina regresó a la oficina, intentó comportarse con normalidad.

Dejó los documentos sobre el escritorio, respondió los correos pendientes y organizó las reuniones de la tarde.

Pero Alejandro se dio cuenta inmediatamente de que algo había cambiado.

Ella ya no hacía comentarios.

No sonreía cuando él la provocaba.

Ni siquiera levantaba la mirada cuando entraba en el despacho.

A las tres y media, él salió y se detuvo frente a su escritorio.

—¿Qué le ocurre?

—Nada, señor.

—No me diga que no ocurre nada. Lleva toda la tarde comportándose de manera extraña.

Valentina continuó escribiendo.

—Estoy trabajando. Alejandro apoyó una mano sobre el borde del escritorio.

—Míreme.

Ella dejó de teclear.

—¿Qué necesita, señor Montenegro?

Él se quedó inmóvil.

No la había llamado para pedirle un documento. Ni para darle una instrucción.

Solo quería saber qué le pasaba.

Pero no estaba dispuesto a admitirlo.

—Necesito que deje de comportarse como si yo hubiera hecho algo malo.

Valentina soltó una risa breve, sin alegría.

—¿Usted quiere saber si ha hecho algo malo?

—Sí.

Ella levantó la mirada.—Entonces pregúntele a su prometida y a su futura suegra. Tal vez ellas puedan explicárselo mejor que yo.

El rostro de Alejandro cambió.

—¿Qué ha dicho?

Valentina comprendió que acababa de revelar más de lo que pretendía.

Pero ya era demasiado tarde.

—Nada, señor.

—Valentina, míreme.

Ella se levantó.

—Su futura suegra me citó hoy en un restaurante para ofrecerme dinero a cambio de que renunciara a mi trabajo. Me explicó que mi presencia podía perjudicar la boda de su hija y me recordó que, por ser pobre, debería aceptar cualquier oportunidad que me ofrecieran.

Alejandro permaneció en silencio.

Su expresión se volvió tan fría que Valentina sintió que la temperatura de la oficina había descendido.—¿Patricia hizo qué?

—Ya me escuchó.

—¿Aceptó el dinero?

La pregunta le dolió más de lo que esperaba.

Valentina lo miró directamente a los ojos.

—No.

Alejandro bajó la mirada un instante.

—¿Por qué no me lo dijo inmediatamente?

—Porque usted es mi jefe, no mi amigo. No quería involucrarlo en un problema que pertenece a su familia.

Él levantó la cabeza.

—Si alguien de mi familia la ha amenazado, es asunto mío.

—No necesito que me defienda.

—No le he preguntado qué necesita.

—Y yo no le he pedido que haga nada. Las palabras quedaron suspendidas entre ambos.

Alejandro estaba acostumbrado a resolver los problemas con una llamada, una negociación o una decisión.

Pero Valentina no quería que la rescatara.

Quería que la respetara.

Y eso le hizo comprender algo que hasta entonces no había considerado.

Si algún día quería acercarse a ella, tendría que dejar de tratarla como a una empleada a la que podía dar órdenes.

Tendría que aprender a escucharla.

—Tiene razón —dijo finalmente.

Valentina lo miró, desconcertada.

—¿Qué?

—He dicho que tiene razón. No debió pasar por eso.

Ella no supo qué responder. Alejandro se apartó del escritorio.

—Voy a hablar con Patricia.

—No haga nada que pueda empeorar las cosas, por favor.

Él se detuvo.

—¿Está preocupada por mí?

Valentina se arrepintió inmediatamente de haber hablado.

—Estoy preocupada por mi trabajo, señor.

Alejandro la observó durante unos segundos.

Después sonrió ligeramente.

—Por supuesto.

Entró en su despacho.

Pero antes de cerrar la puerta, se volvió una última vez.

—Y, Valentina…

—¿Sí?

—Nadie tiene derecho a comprar su dignidad. Ni siquiera mi familia. Esta vez, ella no encontró una respuesta sarcástica.

Solo lo vio desaparecer detrás de la puerta, con una sensación extraña creciendo en su pecho.

Porque aquel hombre, que parecía incapaz de comprender las emociones de los demás, acababa de decirle exactamente lo que necesitaba escuchar.

Y eso la asustó más que todas sus órdenes.

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Maria Gerez
una historia interesante pero me molesta que no terminen de escribir ya me paso con otras historias nunca más publicaron es una falta de respeto
Scarlet Pacheco: Claro que la voy a terminar estoy preparando para publicarles una maratón de capítulos nuevos🥰🥰no se olviden de votar🤭🥰
total 1 replies
ana luisa
El papá de la novia de Alejandro es el culpable por eso quiere que se casen pero que luchen por su amor
ana luisa
Hola autora leí todos los capitulos de la novela me encanta que Alejandro y Valeria que luchen por este amor continua por favor
Scarlet Pacheco: Muchas gracias y claro que continuara esta historia☺️☺️
total 1 replies
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