Ella tiene una vida difícil. Hasta que reencarna en un nuevo mundo, ahora solo busca ayudar a otros, para agradecer por esa oportunidad de vivir.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Lady Van Camp 2
Cuando Lucille escuchó nuevamente la risa de Lady Van Camp, algo dentro de ella se estremeció.
Era algo mucho más conocido para ella.
Una sensación antigua.
La sensación de no ser elegida.
Lucille bajó la mirada hacia su cuaderno y respiró profundamente.
[Está bien.]
[Es lo normal.]
[El mago Jack es una persona importante, además de ser extraordinariamente talentoso, amable y... bueno, demasiado encantador para su propio bien.]
Seguramente estaría allí unos cuantos días más.
Y, siendo como era, probablemente recibiría visitas. Quizás tendría citas. Quizás incluso terminaría teniendo una novia.
Y eso estaba bien.
Después de todo, Jack podía elegir a quien quisiera.
Lucille no tenía derecho a esperar nada diferente.
Además, ella estaba sinceramente agradecida de que él estuviera ayudándola.
Desde que había llegado a la Casa Harrington de Ayuda, el número de personas que habían podido recibir atención había aumentado considerablemente. Jack no solamente era un hombre divertido y extraño que disfrutaba hacerla sonrojar.. era un mago extraordinariamente competente.
Había ayudado a muchísimas personas.
Y Lucille no quería arruinar aquello.
[No voy a permitir que una situación incómoda haga que se marche.]
[Sería absurdo.]
[Él está aquí para ayudar a las personas.]
[Y yo soy quien dirige este lugar.]
Así que cerró lentamente su cuaderno.
Miró la hora.
—Ya es bastante tarde.
Una de las asistentes se acercó.
—¿Lady Lucille?
—Por favor, preparen el carruaje.
La mujer pareció sorprendida.
—¿El carruaje de regreso?
—Sí. Y después envíen otro para recoger al mago Jack cuando termine.
—¿No regresarán juntos?
Lucille negó suavemente con la cabeza.
—No quiero interrumpirlo. Además, ha trabajado bastante hoy. Es mejor que pueda descansar cuando termine.
La asistente asintió.
Lucille volvió a mirar hacia la habitación donde estaba Jack.
La puerta seguía cerrada.
Desde el interior se escuchó otra carcajada de Lady Van Camp.
Lucille respiró hondo.
Poco después, el carruaje estuvo listo.
Lucille salió de la casa de ayuda con su cuaderno entre las manos.
El cochero descendió y abrió la puerta.
—Lady Lucille.
—Gracias.
Ella se acercó y tomó el borde de su vestido para subir.
Estaba a punto de entrar cuando escuchó unos pasos apresurados.
—¡Lady Lucille!
Lucille se giró.
Y allí estaba Jack.
Venía caminando rápidamente hacia ella.
Su cabello claro estaba un poco desordenado, como si hubiera salido de la habitación sin siquiera preocuparse de acomodárselo.
Y había algo diferente en su rostro.
Estaba molesto.
Lucille parpadeó.
[¿Está... enojado?]
Era la primera vez que lo veía así.
Jack llegó hasta el carruaje y se detuvo frente a ella.
—¿Por qué se va?
Lucille abrió ligeramente los ojos.
—¿Perdón?
—¿Por qué me deja aquí?
—Yo no lo estoy dejando aquí.
—¡Sí lo está haciendo!
Lucille lo miró confundida.
—No.
—Sí.
—No.
—Lady Lucille.
—Mago Jack.
Ambos se quedaron mirando.
El cochero, que estaba junto a la puerta, decidió que era un excelente momento para mirar discretamente hacia otro lado.
Lucille suspiró.
—No voy a dejarlo aquí. Solamente mandé a preparar otro carruaje.
Jack frunció el ceño.
—¿Otro carruaje?
—Sí.
—¿Para mí?
—Por supuesto.
Ella sonrió con serenidad.
—No quería interrumpir su encuentro con Lady Van Camp.
Jack se quedó completamente quieto.
Lucille continuó, sin percatarse del pequeño cambio en la expresión del mago.
—Además, ha trabajado mucho hoy. Pensé que sería mejor que terminara tranquilamente y pudiera descansar. Muchas gracias por todo lo que hizo hoy.
Lo decía sinceramente.
No había ironía.
No había reproche.
No había una sola gota de dramatismo.
Y quizás precisamente por eso Jack la miró todavía más fijamente.
Lucille realmente estaba convencida de que aquello era lo correcto.
Ella no estaba haciendo una escena.
No estaba intentando llamar su atención.
No estaba esperando que él la siguiera.
Simplemente había asumido que él prefería estar con Lady Van Camp.
Porque, en el fondo, esa era la conclusión a la que siempre llegaba cuando alguien mostraba interés por otra persona.
[Es lógico.]
[¿Por qué me elegiría a mí?]
[Ella es hermosa.]
[Es segura de sí misma.]
[Sabe coquetear.]
[Y probablemente sabe perfectamente cómo comportarse cuando un hombre como Jack le presta atención.]
Lucille bajó la mirada.
[Es normal.]
[La gente siempre elige a alguien mejor.]
Aquello no le dolía como una herida reciente.
Era más parecido a una cicatriz.
Una de esas que ya no sangran, pero que siguen existiendo.
Y por eso Lucille ni siquiera lo llamaba inseguridad.
Para ella era simplemente una realidad.
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
esta noche, yo daria lo que fuera..
Por un beso, de tu boca
esta noche, yo daria lo que fuera..
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