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EL MAPA DE MI PIEL

EL MAPA DE MI PIEL

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor eterno / Yaoi / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Eiden Marín Vidal tiene 24 años y es E.C. Vane, el escritor de novelas BL anónimo más leído en español.

Es millonario, admirado y nadie conoce su rostro. Desde niño vive con vitíligo en todo el cuerpo, condición que ocultó por inseguridad y que le provocó ansiedad social. En su rostro solo tiene pecas.

Su anonimato termina cuando una reportera filtra su identidad. De ser un ídolo invisible, pasa a ser objeto de burlas virales. Incapaz de escribir y en medio de una crisis de ansiedad, decide huir a lo único que le dejó su abuelo Esteban: una casa de madera en Punta Cocos, la zona más remota y virgen de Isla Holbox, México.

Allí vive Gael Canul, de 29 años, pescador, lanchero y carpintero de botes. Es el nieto del mejor amigo de su abuelo y quien cuidó la casa durante años. Gael no lee novelas románticas, pero aprenderá a leer cada marca de su piel.

Una historia sobre el amor que no necesita esconderse.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 9: HOLBOX DE NOCHE

Gael no sabe manejar carrito de golf. Te lo juro.

Dice que sí, que lleva años manejando, pero maneja como si el carrito fuera una lancha. Todo acelerado y luego freno seco. Yo iba agarrado del tubo con una mano y con la otra sosteniendo mis lentes porque se me iban a caer.

Me dijo: vamos al centro, mapa. Te voy a comprar una marquesita porque estás todo pálido de tanto estar encerrado escribiendo de mí.

Eran como las ocho. En Holbox el centro de noche es otra cosa. Luces amarillas, música en todos lados, gente en bici que no trae luz y te pasa rozando. Huele a pescado frito y a repelente.

Nos paramos en la plaza. Gael se bajó como si fuera dueño del lugar. Saludó a tres señores, a una señora que vendía elote, a un perro. Todos lo conocían.

Yo me sentí raro. Traía gorra y cubrebocas, aunque hacía un calor de la chingada. No quería que me reconocieran después de lo de la foto viral.

No sirvió de nada.

Estábamos esperando la marquesita, la mía con Nutella y queso, la de él solo con queso porque dice que lo dulce es para turistas, cuando escuché atrás:

Oye, ¿tú eres E C Vane?

Eran dos morras, como de mi edad. Con celulares ya grabando. Una traía mi libro en la mano, el físico. El de la portada azul.

Me quité el cubrebocas poquito porque qué iba a hacer, correr no podía, Gael estaba pagando.

Les dije que sí, que era yo.

La morra me dijo: te seguimos desde que te funaron, nos encanta cómo escribes y tu vitíligo es hermoso, nos podemos tomar foto.

Y yo le dije que sí, obvio. Si me siguen desde siempre les debo todo. Me puse al lado y la morra me agarró del cuello para la foto, así, sin preguntar, directo en mi mancha.

No me dolió pero me sentí como exhibición. Como cuando te tocan sin permiso en la calle.

Gael llegó en ese momento con las marquesitas. Vio la mano de la morra en mi cuello y se puso tieso.

Le dijo: oye, no lo agarres así.

La morra se sacó de onda. Le dijo: ay, es de buena onda.

Gael le dijo: sí, pero pregúntale. No es foto con estatua.

Se hizo un silencio bien incómodo. La gente de al lado volteó. Yo quería que me tragara la arena.

La morra quitó la mano y me pidió perdón. Yo le dije que no pasaba nada, que sí nos tomábamos la foto pero sin agarrar. Nos la tomamos. Quedó chueca porque yo salí con cara de susto.

Cuando se fueron, Gael me dio mi marquesita. Estaba toda derretida.

Me dijo: ¿siempre te agarran así?

Le dije que a veces. Que desde que se hizo viral lo de mi piel la gente cree que puede tocar. Como si fuera de ellos.

Gael se sentó en la banqueta, aunque estaba sucia. Me jaló para que me sentara a su lado.

Me dijo: pues no. Tu mapa es tuyo. Si alguien lo quiere ver, que pida permiso. Si no, que se vaya a ver el mar.

Y me lo dijo así, serio, pero con la marquesita toda chorreada en la mano. Se me hizo tierno y me reí.

Le dije: ¿me estás defendiendo, Canul?

Me dijo: te estoy cuidando, mapa. Que es distinto.

Nos comimos las marquesitas ahí, en la banqueta, viendo pasar carritos. Un señor pasó vendiendo coco y Gael le compró uno y me dio el agua con popote.

De regreso, ya en el carrito, manejó más despacio. Me dejó poner mi mano en su pierna para no caerme en los topes. Su pierna estaba caliente por el sol de todo el día.

Me dijo bajito, sin voltearme a ver: no me gusta cuando te tocan y tú pones cara de que no pasa nada, cuando sí pasa.

Le dije: ya no voy a poner esa cara.

Y no la puse. Por primera vez cuando una señora en la carretera nos gritó adiós y me señaló el pelo, le dije gracias pero no me toques, con voz bajita pero lo dije.

Gael me apretó la mano que tenía en su pierna y aceleró el carrito como si fuera lancha otra vez.

Llegamos a Punta Cocos con las manos pegajosas de Nutella y queso. Nos las lavamos en la misma cubeta y nos quedamos dormidos cada quien en su hamaca, pero con las hamacas pegadas.

Esa noche soñé que nadie me tocaba sin permiso. Solo él. Cuando yo quería.

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Beisy Antunez
Me gustó el reconocimiento y el valor que debemos tener con nosotros mismos 😚
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