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Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Divorciada Y Con Un Amor Prohibido.

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Mujer despreciada / Amor prohibido / Ella Mayor Que Él
Popularitas:21.8k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Renata creyó que el peor error de su vida había sido amar a un hombre que jamás la quiso.

Durante tres años fue la esposa perfecta de Rodrigo, soportando humillaciones y sacrificios con la esperanza de que algún día él la mirara con amor. Pero la noche de su tercer aniversario descubre la verdad más cruel: su esposo la engaña con Daniela, su propia hermana, la mujer que desde niña le arrebató todo lo que alguna vez quiso.

Decidida a recuperar su dignidad, Renata pide el divorcio y jura no volver a depender de ningún hombre. Sin embargo, cuando cree haber perdido a la única familia que le quedaba, alguien inesperado comienza a sostenerla en silencio.

Adrián siempre estuvo ahí.

Quince años menor que ella. Hermano de su mejor amiga. El hombre al que jamás debería mirar.

Lo que Renata ignora es que Adrián lleva años enamorado de ella, observándola desde la distancia, esperando el día en que pudiera demostrarle que el amor no duele, no humilla y mucho menos traiciona.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Renata condujo tres cuadras antes de darse cuenta de que no tenía a dónde ir, y se estacionó al borde de la calle con la botella en el asiento del copiloto y las manos apretadas al volante hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

No lloró. Se lo había prometido en la escalera y pensaba cumplirlo, aunque el nudo que se le había atorado en la garganta desde que empujó esa puerta le doliera al tragar. Apagó el motor, respiró hondo un par de veces y sacó el teléfono, más por hacer algo con las manos que por otra cosa.

Tenía un mensaje sin leer. De hacía dos horas.

Lo abrió, y el estómago se le fue al piso.

Tres fotos. Rodrigo y Daniela en esa misma cama, con esas mismas velas, dos horas antes de que ella llegara. Y debajo, una sola línea.

"Feliz aniversario, hermanita. Espero que la cama te haya quedado cómoda para los tres."

Renata se quedó mirando la pantalla, y en lugar de las lágrimas que esperaba, le subió una risa seca que rebotó dentro del carro vacío. La muy perra se lo había mandado con tiempo, había querido que ella subiera esa escalera sabiendo, que se muriera dos veces en una sola noche.

—Gracias, Daniela —murmuró, y guardó las fotos en tres carpetas distintas antes de que la mano dejara de temblarle—. Ni queriendo me habrías dado mejor prueba.

Marcó el único número que sabía que iba a contestar a esa hora, y Ximena respondió al segundo timbre, con música de fondo y la voz medio dormida.

—Nena, ¿tan rápido terminó la noche de pasión? No me digas que Rodrigo—

—Los encontré, Xime.

Del otro lado, la música se apagó de golpe.

—¿Cómo que los encontraste? —Ya no era una pregunta—. ¿A quiénes?

—A él. Y a Daniela. —A Renata se le quebró la voz en el nombre, y odió que se le quebrara—. En mi cama. En las velas que dejé listas para el aniversario.

Hubo un silencio corto, y después la voz de Ximena bajó a un tono que Renata nunca le había oído.

—¿Dónde estás?

—En el carro. No sé, cerca de—

—No manejes así ni loca. Mándame la ubicación. —Ya se oía movimiento del otro lado, llaves, una puerta—. Voy para allá y nos vamos a emborrachar como Dios manda. No te muevas.

Ximena llegó en menos de veinte minutos, frenando su deportivo rojo contra el andén con un chirrido que espantó a media cuadra. Ni bien Renata se pasó a su carro, la miró la cara, no preguntó nada más y arrancó.

El bar estaba oscuro y casi vacío, perfecto. Renata giró el teléfono sobre la mesa para que Ximena viera las fotos, y le contó lo del divorcio, que se lo había dicho a Rodrigo en la cara, que los papeles le llegaban el lunes.

Ximena miró las fotos tres segundos, se bebió su copa entera de un trago y la dejó en la mesa con un golpe seco.

—Ese hijo de puta. —Se limpió la boca con el dorso de la mano—. No, ¿sabes qué? Ni lo llamo hijo de puta, que su mamá no tiene la culpa. Te voy a conseguir al abogado de divorcios más despiadado de la ciudad y le vamos a dejar a Rodrigo con una mano adelante y otra atrás.

—No quiero nada de él.

—Ya sé que no, por eso lo voy a querer yo por las dos. —Le tomó la mano por encima de la mesa—. Escúchame. Ese tipo te tuvo tres años haciéndole el desayuno de rodillas como si fueras su empleada. Que se pudra con Daniela, hacen la pareja perfecta, dos ratas en el mismo hueco.

Renata quiso reírse, pero el teléfono empezó a vibrar sobre la mesa, y el nombre en la pantalla le heló el poco calor que el trago le había devuelto.

Papá.

—No contestes —dijo Ximena de inmediato.

Renata ya tenía el dedo sobre la pantalla, porque a los cuarenta y tres años todavía no había aprendido a no contestarle a ese hombre.

—¿Papá?

—¿Se puede saber qué le hiciste a tu hermana? —La voz de Armando entró como un latigazo, sin un hola, sin nada—. Está en la clínica con taquicardia, con el corazón como lo tiene. ¿La quieres matar? ¿Eso buscas?

A Renata se le cerró la mano alrededor de la copa.

—¿Y te contó con quién estaba cuando le dio la taquicardia?

—Me contó que llegaste como una demente a insultarla y a golpear a Rodrigo.

—La encontré en mi cama, papá. Con mi marido. En mi aniversario. —La voz le salió baja, apretada—. Ella lo sedujo, ella me mandó las fotos para restregármelo, ella—

—¡Cómo te atreves a hablar así de tu hermana! —El grito hizo que apartara el teléfono de la oreja—. Rodrigo nunca te quiso, óyelo bien, nunca. Firma ese divorcio rápido y déjale el camino libre a Daniela, que ella sí lo hace feliz. Y si montas un escándalo que la perjudique, me olvido de que eres mi hija.

El silencio que siguió fue tan largo que Renata alcanzó a oír, del otro lado, la voz dulzona de Roxana soplándole a Armando lo que tenía que decir, esa voz que llevaba treinta años administrándole veneno gota a gota.

—Descuida —dijo Renata, y le sorprendió lo firme que le salió—. Me olvidaste hace rato. Ahora solo lo estás diciendo en voz alta.

Colgó antes de que la voz se le rompiera, dejó el teléfono boca abajo con mucho cuidado y le hizo una seña al mesero.

—Otra. La botella entera.

—Renata... —Ximena la miró.

—Una noche. —Le sostuvo la mirada—. Déjame ser un desastre una sola noche, y mañana vuelvo a ser la mujer sensata que a todos les conviene. Solo esta, Xime.

Ximena apretó los labios, asintió y pidió dos.

Renata perdió la cuenta de las botellas en algún punto, y para cuando el piso empezó a moverse Ximena ya había llamado a los guardaespaldas, pero el carro tardaba y las dos salieron a esperarlo al borde de la acera, apoyándose la una en la otra, riéndose de nada.

Fue ahí donde los tres hombres las rodearon.

—Miren nada más. —El más grande se acercó apestando a trago y le puso la mano en el hombro a Renata—. ¿Por qué tan solitas, muñecas?

—Quita la mano. —Renata trató de sonar firme, pero la lengua se le trababa.

El tipo se rió, y en lugar de soltarla la jaló, tan fuerte que el abrigo se le resbaló de los hombros hasta el suelo. Ximena se le fue encima a arañazos gritando, y otro de los hombres la apartó de un empujón que la mandó contra la pared.

Renata sintió las manos del grande cerrándose sobre sus brazos y el aliento agrio encima, y por primera vez en toda la noche el miedo le ganó a la rabia, un miedo frío que le trepó por la espalda mientras forcejeaba con las piernas hechas de trapo por el alcohol.

—Suéltala.

Una sola palabra, dicha sin gritar, y aun así los tres se quedaron quietos.

El hombre que la había dicho era alto, mucho más que los tres borrachos juntos, y cruzó la distancia sin apuro, con una calma peor que cualquier grito. Agarró al grande de la muñeca, la que tenía sobre Renata, y se la torció hasta arrancarle un aullido.

—Cuento hasta tres —dijo— y para el dos ya no quiero verlos.

No llegó ni al uno. Los tres se esfumaron calle abajo tropezándose entre ellos.

Renata, con la espalda pegada a la pared y las piernas temblando, alzó la cara para ver a quién le debía la vida. El hombre ya se estaba quitando el saco, se agachó por el abrigo caído y en su lugar le acomodó el saco propio sobre los hombros, tibio, con un olor a tabaco y madera que le golpeó algo en el pecho antes de que su cabeza borracha entendiera por qué le resultaba tan conocido.

—¿Estás bien? —La voz, grave y cerca, le erizó la nuca.

Renata parpadeó, tratando de enfocar esa cara.

Y Ximena, levantándose de donde había caído, corrió hacia el hombre y se le colgó del cuello.

—¡Adrián! —chilló—. ¡¿Qué haces tú acá?!

1
Rocio Gil
por fin de aviso renata
Sakura
muy bien que salga toda la verdad
Sakura
que bueno que se reconciliaron
Claudia Oroná
que mujer tan estúpida,le miente a Adrián qué la apoya y la ama uno lleva hace frente a los asquerosos que la humillan y le destrozan con mentiras
Claudia Oroná
xq no le hace frente a los problemas!! Vive en un mundo dónde todos se limpian las manos en ella
Mercedes Jimenez
por fin reaccionaste 😏 mija
Yolanda milagros Cardona
por dios autora has que todo le salga bien a Renata,que entierre en el lodo al padre y a cardena
Betty Saavedra Alvarado
Renata la unión hace la fuerza Cardenas no se saldrá con la suya tu harás justicia a tu mamá
Betty Saavedra Alvarado
Se reconciliaron Renata y Ximena bien por ellas Adrián y su bb ahora no la dejaran sola
keila arias
Por fin la prota despertó
Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no aparecen nuevos capitulos
Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no hay mas capìtulos
Nerlan Manuel Guilarte Rodríguez
por que no hay mas capìtulos
Maria Gonzalez Gonzalez
bien dice el dicho "Dios los hace y ellos se juntan" bola de hienas 💩💩
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Ximena tu y tus prejuicios 🤔🤔🤔
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Renata será muy mensa si te dejas manipular por esa arpia de tu "hermana"
Maria Gonzalez Gonzalez
malditos miserables, son tal para cual 😡😡😡
Maria Gonzalez Gonzalez
ay Renata no te desanimes y tú vive tu momento con Adrián, total la gente siempre hablará y depende de ti y de Adrián seguir juntos o no🤔
Maria Gonzalez Gonzalez
abusada Renata ahí tiene una buena pista sobre el accidente y muerte de tu mamá 🤔😭😭
Maria Gonzalez Gonzalez
ni tu sabes lo que es Rodrigo y ahí estás todo idiota para presionarla .....pero se les acabó su mensa , porque Renata es mucha mujer para ti idiota 🤔😡
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