Lois y Cristopher se conocieron a los catorce años, sin imaginar que ese primer encuentro cambiaría sus vidas para siempre. Años después, cuando por fin están juntos, personas muy cercanas harán todo lo posible por separarlos. Entre el amor, las traiciones y las decisiones más difíciles, descubrirán que algunos corazones jamás dejan de elegirse.
NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 3: Momentos que empiezan a quedarse
Con el paso de los días, ya no era extraño encontrarnos.
Se volvió parte de la rutina, sin que ninguno de los dos lo planeara. A veces una mirada bastaba para entender que íbamos a terminar hablando otra vez. Otras veces era solo una coincidencia… aunque ya no se sentía como coincidencia.
Cristopher seguía siendo el mismo.
Tranquilo, reservado, con esa forma suya de estar sin incomodar. No era de hablar mucho, pero cuando lo hacía, sus palabras parecían tener un peso distinto. No de ese que presiona… sino de ese que se queda dando vueltas en la cabeza.
Yo, en cambio, seguía siendo un torbellino.
Había días en los que me reía sin razón, y otros en los que me perdía dentro de mí misma sin saber cómo explicarlo. A veces sentía demasiado, otras veces no sabía ni qué estaba sintiendo. Pero con él, todo eso parecía un poco más fácil de soportar.
No porque cambiara lo que me pasaba por dentro.
Sino porque no me hacía sentir mal por sentirlo.
Empezaron a pasar cosas pequeñas que para cualquiera no significaban nada, pero para nosotros empezaban a tener otro sentido.
Una conversación que empezaba con algo simple y terminaba sin que nos diéramos cuenta del tiempo.
Una risa que aparecía sin esfuerzo.
Y una sensación extraña de que, aunque no estuviéramos hablando, el otro seguía estando presente.
Con el tiempo, empecé a darme cuenta de algo que no quería admitir.
Lo buscaba.
No de forma evidente, no de manera exagerada… pero lo buscaba.
No de forma evidente, no de manera exagerada… pero lo buscaba.
Esperaba sus respuestas.
Notaba cuando no estaba.
Y cuando aparecía, todo se sentía un poco más ligero.
Pero a la vez, había algo dentro de mí que me confundía.
Porque no entendía por qué alguien como él se quedaba.
Cristopher no era de los que necesitaban atención. No era de los que llenaban silencios con palabras innecesarias. Y aun así, estaba ahí.
Constante.
Tranquilo.
Sin presionar.
Sin pedir nada.
Y eso, sin darme cuenta, empezaba a romper cosas dentro de mí que yo misma había construido para protegerme.
Había días en los que lo miraba sin pensar, y cuando me daba cuenta, desviaba la mirada rápido, como si no hubiera pasado nada.
Pero sí pasaba.
Pasaba algo que todavía no sabía nombrar.
Algo que no era amistad como antes, pero tampoco era amor todavía.
Era algo en el medio.
Algo que crecía en silencio.
Algo que ninguno de los dos se atrevía a reconocer.
Y lo más extraño de todo… era que cada día que pasaba, su presencia se volvía un poco más importante sin que yo lo decidiera.
Como si poco a poco, sin darme cuenta, Cristopher empezara a quedarse dentro de mi vida de una forma que ya no podía ignorar.
Y lo que yo no sabía… era que ese vínculo que apenas estaba naciendo todavía no mostraba ni la mitad de lo que sería capaz de convertirse.
Porque lo que empezaba entre nosotros, apenas estaba despertando.