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La Villana Que Hace Galletas

La Villana Que Hace Galletas

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Villana / Completas
Popularitas:547.4k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en un nuevo mundo, destinada a ser una madrastra malvada, pero decidida a cambiar su futuro.

*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cercania

Después de aquel primer beso...

Ninguno de los dos tuvo prisa por regresar a la mansión.

Continuaron sentados sobre la manta.

Abrazados.

La copa de vino de Harriet había quedado olvidada a un lado.

Las flores seguían moviéndose con la brisa nocturna.

Y, por primera vez desde que se conocían...

Conversaban sin discutir.

Sin desafiarse.

Sin intentar ganar una discusión.

Simplemente hablaban.

Harriet apoyó la cabeza sobre el hombro de Edward.

—¿Sabes?

Él bajó un poco la mirada.

—¿Qué?

Ella sonrió.

—Si alguien me hubiera dicho hace unos meses que terminaría sentada contigo viendo flores...

Rio suavemente.

—Le habría dicho que estaba completamente loco.

Edward también dejó escapar una pequeña risa.

—Yo habría pensado exactamente lo mismo.

Harriet levantó la vista.

—¿De verdad?

Él asintió.

—Pensé que nunca lograríamos entendernos.

Ella recordó su primera discusión en el despacho.

La comparación con los otros duques.

Las miradas asesinas.

Y comenzó a reír.

—Fui bastante desagradable contigo.

Edward sonrió.

—Bastante.

Harriet volvió a empujarlo suavemente con el hombro.

—Tú tampoco ayudabas.

—Lo sé.

—Eras un pesado.

—También lo sé.

Los dos rieron al mismo tiempo.

Después...

Volvieron a quedarse en silencio.

Un silencio cómodo.

Harriet tomó nuevamente su mano.

Entrelazó los dedos con los de él.

[Pensando...]

[Qué extraño...]

[Hace unos meses...]

[Quería que se fuera de viaje otra vez.]

Edward observó sus manos unidas.

[Y yo creía que era una mujer insoportable.]

El tiempo pasó sin que ninguno lo notara.

Finalmente Harriet bostezó.

Edward sonrió.

—Es tarde.

Ella asintió.

—Sí.

Los dos se pusieron de pie.

Antes de entrar a la mansión...

Harriet volvió a acercarse.

Lo besó suavemente una vez más.

Un beso corto.

Cariñoso.

Después sonrió.

—Buenas noches... señor esposo.

Edward acarició apenas su mejilla.

—Buenas noches, esposa.

Y ambos regresaron a sus habitaciones.

A la mañana siguiente...

Edward despertó antes del amanecer.

Pero...

Por primera vez en mucho tiempo...

No pensó en documentos.

Pensó en Harriet.

[Ayer...]

[Nos besamos.]

Se sentó sobre la cama.

[¿Y si hoy cambia?]

[¿Y si se arrepintió?]

[¿Y si vuelve a llamarme pesado?]

[Peor...]

[¿Y si me ignora?]

Aquellas posibilidades comenzaron a inquietarlo mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir.

Un rato después...

Caminó hacia el jardín.

Harriet ya estaba allí.

Como siempre.

Con los pequeños.

Edward respiró profundamente.

Ella levantó la vista.

Y, apenas lo vio...

Sonrió.

No era una sonrisa diplomática.

Ni una sonrisa burlona.

Era una sonrisa completamente feliz.

Edward sintió desaparecer todas sus preocupaciones.

Harriet caminó directamente hacia él.

Miró discretamente alrededor.

No había nadie cerca.

Se puso de puntillas.

Y depositó un pequeño beso sobre sus labios.

Edward sonrió.

Pero, en lugar de separarse...

Acortó nuevamente la distancia.

La abrazó con suavidad.

Y profundizó apenas el beso.

Cuando finalmente se separaron...

La miró divertido.

—¿Por qué se esconde?

Harriet inclinó la cabeza.

—¿Hm?

—Somos un matrimonio.

Ella comenzó a reír.

—Es verdad.

Tomó una de sus manos.

—Pero...

Lo miró con ternura.

—Aunque vivimos juntos. Compartimos responsabilidades. Y criamos a los dos pequeños niños mas hermosos del reino..

Hizo una pausa.

—Como pareja... Recién nos estamos conociendo.

Edward permaneció unos segundos observándola.

Después sonrió.

—Entonces...

Tomó también su mano.

—Tenemos todo el tiempo del mundo para conocernos.

Harriet asintió.

—Sí.

Con total naturalidad...

Enganchó su brazo con el de él.

Y comenzaron a caminar juntos hacia el jardín.

Los pequeños ya estaban despiertos.

Pero...

Había un pequeño problema.

—¡Eric!

Harriet abrió mucho los ojos.

El niño tiraba con todas sus fuerzas de una pequeña flor.

—¡No!

Ellie, viendo a su hermano...

Decidió imitarlo.

Edward suspiró.

—Parece que les gustaron demasiado las flores.

Harriet se arrodilló junto a ellos.

—Escuchen...

Tomó con cuidado la pequeña mano de Eric.

—Las flores no se arrancan. Se cuidan.

Edward hizo lo mismo con Ellie.

—Si las cuidan... Seguirán creciendo.

Eric pareció pensarlo unos segundos.

Luego acarició una flor con muchísimo cuidado.

Harriet sonrió.

—Así.

—Muy bien.

Ellie quiso copiarlo.

Pero perdió el equilibrio.

Edward alcanzó a sujetarla.

Solo que...

También perdió el equilibrio.

Harriet intentó ayudar.

Y terminó tropezando con él.

Los cuatro acabaron prácticamente sentados sobre la tierra.

Harriet tenía tierra en una mejilla.

Edward en una manga.

Eric estaba encantado.

Ellie aplaudía creyendo que todo era un juego.

Harriet comenzó a reír.

Edward también.

Después de unos segundos...

Los dos se miraron.

Y sin decir absolutamente nada...

Entrelazaron sus manos.

Seguían llenos de tierra.

Con la ropa arrugada.

Y el cabello completamente despeinado.

Pero...

Ninguno recordaba la última vez que había sido tan feliz.

Los días siguieron pasando.

Y los dos intentaban comportarse exactamente igual que antes.

O, al menos...

Eso creían.

Porque para el resto de la mansión...

Era completamente evidente.

Mary hablaba bajito con una de las cocineras.

—¿Los viste esta mañana?

La mujer sonrió.

—Otra vez. Pensaban que nadie los estaba mirando.

El jardinero se acercó riendo.

—Ayer fue detrás del invernadero. Antes de entrar a la casa.

El cocinero levantó una ceja.

—¿Otro beso robado?

—Otro.

El mayordomo carraspeó con elegancia.

—No es correcto espiar a Sus Excelencias.

Todos bajaron inmediatamente la cabeza.

—Tiene razón.

Esperaron unos segundos.

Y el jardinero preguntó en voz baja:

—¿Pero usted también los vio?

El anciano sonrió con toda la dignidad que pudo mantener.

—Sí.

Todos soltaron una pequeña carcajada.

La verdad era que los duques hacían un esfuerzo enorme por mantener aquellos gestos en privado.

Esperaban a estar solos para tomarse de la mano.

Se despedían con pequeños besos rápidos.

Buscaban cualquier excusa para acercarse.

Creían que eran muy discretos.

Pero la realidad...

Era que toda la mansión ya conocía el secreto.

Y el tema favorito de conversación entre los sirvientes ya no era la administración del ducado...

Sino lo profundamente enamorados que estaban el duque y la duquesa Montagu.

Solo había dos personas que todavía no se daban cuenta de lo evidente.

Ellos mismos.

1
Irene Nievecita
Me gustó mucho, gracias autora por compartir tu tiempo y talento, que los dioses siempre derramen sobre ti, sus dones para que tu nos sigas, regalando tu tiempo y llenes nuestros corazones de alegrías, romanticismo y pequeñas lecciones de vida
Vero Ramírez
muy buena
Irene Nievecita
Al fin los niños la eligieron como mamá, por que es ella quien está presente en sus vidas y quien los ama sin restricciones con profundidad
Irene Nievecita
Me alegra muchísimo que tío y sobrino vuelvan a ser familia sin resentimientos pasados, que cada uno sienta respeto por él otro
Irene Nievecita
Se agranda la familia, para crecer juntos y hermanables junto al cariño de sus padres
Irene Nievecita
Si era un embarazo múltiple, no tiene por qué pedir perdón, si no recuerdo mal fueron trillisos, además ella también era familia y el no se podía dividir en 2 para estar en 2 lugares distintos.
Irene Nievecita
La casa es silenciosa, solo imaginen el ruido que debe haber en una casa nada menos que con 6, niños debe ser un verdadero manicomio que horror debe ser.
Irene Nievecita
El amor surge más fuerte, cuando las promesas se hacen realidad cada día con amor, dedicación y respetuo mutuo.
Irene Nievecita
Yo también pienso que el dinero es para vivirlo conociendo nuevos lugares, viviendo experiencias que nos abren los ojos, para conocer gente de otras culturas y ampliando nuestra mente y espíritu para saber respetar las diferencias legítimas qué tenemos como seres humanos, habitantes del mismo planeta.
Cecily~★
Mi humilde reacción: 💢💢🙂🔪
Cecily~★
jajaja eso pensaba también jaja 🤣
sorry a los chicos que lean esto, pero entienden la idea 🥺🤣🤣👍
Irene Nievecita
Así me gusta que demuestre cuanto la ama sin vergüenza y que marque claramente que ella es su esposa, que no permitirá que nadie la ofenda.
Cecily~★
Solo un error? estás seguro? 🤨
Irene Nievecita
consumaron el matrimonio sin nubes en el horizonte, al fin dejaron atrás lo qué los distanciaba y eligieron mirar hacia un futuro junto a sus hijos y los que vengan de los dos sin diferencias por ser tan amados de parte de los dos
Cecily~★
Pero si cuando la ejecutan , él ya estaba muerto por una enfermedad 🤔
O eso se dijo al principio 🤷🏻‍♀️
Cecily~★
Te vas por un mes y dejas a tus hijos con una desconocida??? Está loco este tipo, o no le importan tanto sus hijos como se cree... 😬😑
Irene Nievecita
Al fin comprendió donde fallaba realmente.
Irene Nievecita
Ahora ella es la que tiene que decidir si siempre va tener miedo de ser herida, o aceptar que en el matrimonio hay heridasque son inevitables y otras que causamos por orgullo o rencor, pero la madurez y la comunicación son indispensables para seguir conviviendo sin rencores qué agranden más la herida y termine siendo insalvable la relación
Irene Nievecita
Por lo menos lo dijo desde lo más profundo del alma, que la amaba y le pidió perdón por el daño causado. Ahora a esperar que ella lo perdone.
Irene Nievecita
¿ Alguien había leído sobre un protagonista más pelotudo que Edward? sinceramente yo no, a dejado pasar un montón de tiempo y no soluciona nada de nada, la terminará perdiendo definitivamente para siempre por imbecil.
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