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Debajo De Tu Sombras

Debajo De Tu Sombras

Status: En proceso
Genre:Época / Mundo de fantasía / Mitos y leyendas
Popularitas:803
Nilai: 5
nombre de autor: Maria del Rosario González

Sinopsis
Emilia Velázquez, una joven universitaria apasionada por las novelas románticas, descubre que le quedan pocos meses de vida y acepta la oferta de una misteriosa hechicera para reencarnar en el mundo de su novela favorita, ocupando el cuerpo de Ester, la villana destinada a la desgracia. Mientras lucha por adaptarse a un reino lleno de conspiraciones, magia, dragones ancestrales y peligros ocultos, intentará cambiar un destino que no le pertenece. Sin embargo, todo se complica cuando un extraño encuentro con el príncipe dragón Derek provoca un intercambio de cuerpos que amenaza con alterar el equilibrio de ambos mundos para siempre.

NovelToon tiene autorización de Maria del Rosario González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: El día en que la realidad cambió de nombre

La oscuridad desapareció lentamente.

Primero regresó el sonido.

Un pitido constante.

Metálico.

Molesto.

Después llegaron las voces.

Lejanas.

Ahogadas.

Como si alguien hablara desde el fondo de un túnel.

Y finalmente llegó el dolor.

Un dolor tan intenso que Emilia sintió que su cabeza iba a partirse en dos.

Emilia

Abrí los ojos con dificultad.

Todo estaba borroso.

Luces blancas.

Paredes blancas.

El olor penetrante de medicamentos.

Durante unos segundos no entendí dónde estaba.

Luego lo recordé.

La ceremonia.

El libro.

La voz.

El dolor.

Intenté incorporarme.

Una enfermera apareció inmediatamente.

—¡Señorita Emilia! Tranquila, no se levante.

La miré confundida.

—¿Dónde estoy?

Mi propia voz sonó extraña.

Débil.

Como si hubiera pasado días enferma.

La mujer intercambió una mirada preocupada con otra enfermera.

—Está en el hospital.

—¿Hospital?

—Sí.

Sus padres vienen de camino.

Intenté recordar.

Todo parecía fragmentado.

Como páginas arrancadas de un libro.

Una hora después.

La puerta se abrió de golpe.

Mi madre entró primero.

Tenía los ojos rojos.

Mi padre venía detrás.

Y Vivian...

Vivian estaba llorando.

Nunca la había visto llorar así.

—¿Mamá?

Adriana se acercó inmediatamente.

Tomó mis manos entre las suyas.

Estaban temblando.

—Mi niña...

Su voz se quebró.

—¿Qué sucede?

pregunté.

Nadie respondió.

Mi corazón comenzó a acelerarse.

Miré a mi padre.

David evitó mi mirada.

Eso fue lo que más miedo me dio.

Mi padre siempre me miraba a los ojos.

Siempre.

—Papá...

dije más fuerte.

—¿Qué ocurre?

El silencio se hizo insoportable.

Hasta que finalmente habló.

—Encontraron algo.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Qué encontraron?

Mi madre comenzó a llorar.

Y en ese instante comprendí que fuera lo que fuera...

era grave.

Horas más tarde.

El médico llegó.

Era un hombre de cabello gris y expresión seria.

Se sentó frente a mí.

Y por primera vez en mi vida vi lástima en los ojos de un desconocido.

—Señorita Emilia.

—Sí.

—Necesito que sea fuerte.

No.

Pensé inmediatamente.

No digas eso.

Las personas solo dicen eso cuando las noticias son malas.

Muy malas.

El médico respiró profundamente.

—Encontramos un tumor cerebral avanzado.

El mundo dejó de moverse.

Emilia

No entendí.

Escuché las palabras.

Pero no entendí.

Tumor.

Avanzado.

Tratamiento.

Riesgo.

Tiempo.

Todas flotaban frente a mí sin significado.

Hasta que llegó la última.

La única que realmente escuché.

—Le quedan aproximadamente dos días de vida.

Dos días.

Dos.

Días.

Mi madre rompió a llorar.

Vivian se cubrió la boca.

Mi padre cerró los ojos.

Y yo...

simplemente me quedé mirando al médico.

Esperando que dijera que era una broma.

Un error.

Algo.

Pero nunca ocurrió.

Emilia

Cuando se fueron.

Cuando todos salieron unos minutos para intentar calmarse.

Me quedé sola.

Completamente sola.

Y entonces lloré.

No con elegancia.

No en silencio.

Lloré como una niña aterrada.

Porque eso era exactamente lo que estaba.

Aterrada.

Yo tenía planes.

Sueños.

Quería trabajar.

Viajar.

Enamorarme.

Tener hijos algún día.

Quería vivir.

Y ahora me decían que me quedaban dos días.

El reloj marcó las ocho de la noche.

La habitación estaba oscura.

Solo una lámpara iluminaba el lugar.

Mis lágrimas ya se habían secado.

Pero el vacío seguía allí.

Entonces ocurrió.

La temperatura de la habitación descendió.

Las luces parpadearon.

Y una figura apareció junto a la ventana.

Emilia

Mi corazón casi se detuvo.

Era una mujer.

Hermosa.

Extraña.

Vestida con ropas oscuras que parecían hechas de sombras y estrellas.

Su cabello plateado caía hasta la cintura.

Y sus ojos...

Sus ojos parecían contener galaxias enteras.

—¿Quién es usted?

pregunté.

La mujer sonrió.

—Muchos nombres me han dado.

Ninguno importa.

Intenté alcanzar el botón para llamar a una enfermera.

Ella negó con la cabeza.

—No pueden verme.

Sentí miedo.

Mucho miedo.

—¿Qué quiere?

La mujer caminó lentamente por la habitación.

Observando todo.

Como si no fuera la primera vez que visitaba un hospital.

—He venido a ofrecerte una elección.

Emilia

Una elección.

La palabra sonó absurda.

—¿Qué elección?

La mujer me miró directamente.

Y por primera vez sentí que estaba viendo más allá de mi cuerpo.

Más allá de mis pensamientos.

Más allá de todo.

—Puedes morir aquí.

Con dolor.

Con miedo.

Con arrepentimientos.

Mi garganta se cerró.

—O...

continuó.

—Puedes comenzar una nueva vida.

El silencio fue absoluto.

—¿Qué?

La mujer sonrió levemente.

—Reencarnación.

Mi mente tardó varios segundos en procesar la palabra.

—Eso no existe.

Ella soltó una pequeña risa.

—Y sin embargo estoy aquí.

No supe qué responder.

Porque una parte de mí quería creer que estaba delirando.

Pero otra...

otra parte sabía que aquella mujer era real.

—¿Dónde?

pregunté finalmente.

La mujer extendió una mano.

Y frente a mí apareció una imagen.

Como un espejo hecho de agua.

Vi castillos.

Montañas.

Dragones.

Bosques luminosos.

Ciudades increíbles.

Y luego...

la imagen de una joven de cabello negro y ojos rojos.

La reconocí inmediatamente.

Ester.

La villana de Debajo de tu sombra.

Mi respiración se cortó.

—No...

susurré.

La mujer asintió.

—Sí.

Y por primera vez...

Emilia comprendió que algo imposible estaba a punto de suceder.

—Tienes un día para decidir.

Dijo la mujer.

—Mañana volveré por tu respuesta.

La figura comenzó a desvanecerse.

—Espera.

grité.

—¿Por qué yo?

La mujer sonrió.

Una sonrisa llena de secretos.

—Porque alguien debe cambiar una historia destinada a terminar en tragedia.

Y desapareció.

Emilia quedó sola otra vez.

Con lágrimas en los ojos.

Con el corazón acelerado.

Y con una pregunta que cambiaría su destino.

¿Aceptar la muerte... o vivir como la villana que siempre quiso salvar?

1
Silvana Termesana
No entiendo nada mucho entrevero 😡
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