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Casada Con El Diablo MillonariorIo

Casada Con El Diablo MillonariorIo

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jonathanf

Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.

NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

OCHO DE LA NOCHE

No dormí.

Y no fue por miedo.

Fue peor.

Fue ansiedad.

Esa clase de ansiedad que aparece cuando sientes que algo enorme está acercándose lentamente hacia ti… y no sabes cómo detenerlo.

Las palabras de Alessio seguían repitiéndose dentro de mi cabeza como una maldita obsesión.

“Tu vida dejó de pertenecerte hace mucho tiempo.”

Eran casi las tres de la mañana cuando finalmente me levanté de la cama.

La casa estaba completamente en silencio.

Demasiado silencio.

Caminé descalza hasta la cocina intentando despejar mi mente, pero apenas encendí la luz encontré a Daniel sentado frente a la isla de mármol con una botella de whisky a medio terminar.

Levantó la mirada lentamente.

—Tú tampoco puedes dormir.

No respondí inmediatamente.

Abrí el refrigerador y tomé una botella de agua.

—¿Desde cuándo sabes lo del contrato?

Daniel soltó un suspiro cansado.

—Desde hace dos días.

Eso me hizo detenerme.

—¿Dos días?

Él asintió lentamente.

La rabia subió inmediatamente por mi pecho.

—¿Y pensabas decírmelo cuándo? ¿Después de venderme?

—No digas eso.

Solté una risa amarga.

—¿Entonces cómo debería llamarlo?

Daniel cerró los ojos unos segundos.

Parecía agotado.

Destruido.

Pero en ese momento no me importó.

Porque yo también estaba rota.

—No tenía intención de aceptar nada —dijo finalmente—. Pero luego descubrí que las cosas eran peores de lo que imaginábamos.

Tomé aire lentamente intentando mantener el control.

—Explícame algo, Daniel… ¿por qué Alessio Moretti está tan interesado en nuestra familia?

Él dudó otra vez.

Y empecé a odiar esa expresión.

—Hay archivos desaparecidos de la empresa.

—¿Qué clase de archivos?

—Transferencias.

Contratos.

Registros privados de papá.

Fruncí el ceño.

—¿Qué tiene que ver eso conmigo?

Daniel levantó lentamente la mirada.

—No lo sé.

Pero Alessio preguntó específicamente por ti.

El vacío en mi estómago regresó.

Más fuerte.

Más incómodo.

—Eso no tiene sentido.

—Lo sé.

Me apoyé contra la encimera intentando ordenar mis pensamientos.

Todo se sentía demasiado extraño.

Como piezas de un rompecabezas incompleto.

Mi padre muere.

Las deudas aparecen.

Los documentos desaparecen.

Y entonces Alessio Moretti aparece ofreciendo salvarnos… a cambio de mí.

No.

Definitivamente no era coincidencia.

—¿Qué clase de hombre es realmente Alessio?

Daniel soltó una risa seca.

—La clase de hombre que nadie se atreve a investigar demasiado.

Eso no ayudó en absoluto.

Subí nuevamente a mi habitación poco antes del amanecer.

Pero justo antes de cerrar la puerta vi algo que hizo que mi cuerpo se tensara completamente.

Una caja negra descansaba sobre mi cama.

Me quedé inmóvil.

No estaba allí antes.

Me acerqué lentamente.

No tenía remitente.

Solo una pequeña tarjeta blanca encima.

“Para mañana por la noche.”

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

Abrí la caja lentamente.

Y mi respiración se detuvo.

Dentro había un vestido.

Negro.

Elegante.

Perfectamente doblado.

Demasiado hermoso para ser casualidad.

También había unos zapatos de tacón y un collar de diamantes.

Dios.

Ese hombre estaba completamente enfermo.

Tomé rápidamente la tarjeta nuevamente.

Y entonces descubrí algo escrito al reverso.

“El rojo no combina contigo.

—A.M.”

Mi corazón empezó a latir más rápido.

Porque anoche había usado labial rojo.

Y eso significaba que Alessio no solo me había observado.

Había prestado atención a cada detalle.

Demasiada atención.

Miré inmediatamente hacia la ventana.

Oscuridad.

Nada más.

Pero por primera vez desde la muerte de mi padre…

sentí que alguien podía verme incluso cuando estaba sola.

Y esa sensación me acompañó toda la mañana.

Las ocho de la noche llegaron demasiado rápido.

O tal vez yo había pasado todo el día intentando ignorar lo inevitable.

El vestido negro seguía sobre la cama.

Intacto.

Esperándome.

Vivian apareció en mi habitación una hora antes sin siquiera tocar la puerta.

Sus ojos se movieron inmediatamente hacia la caja abierta.

Y por primera vez en mucho tiempo…

pareció impresionada.

—Es un diseño exclusivo.

La miré fríamente.

—Qué alivio. Temía ser secuestrada sin elegancia.

Ella ignoró el comentario.

—Deberías usarlo.

—No recuerdo haberte pedido opinión.

Vivian caminó lentamente alrededor de la habitación observando todo con excesiva calma.

—Alessio Moretti no está acostumbrado a esperar.

—Entonces tendrá que aprender.

Eso la hizo detenerse.

Finalmente me miró directamente.

—Aurora…

debes entender algo.

Su tono había cambiado.

Más serio.

Más tenso.

—Este no es un hombre al que puedas desafiar sin consecuencias.

—¿Y tú cómo sabes eso?

Silencio.

Otra vez.

Siempre silencios.

—Vivian.

Ella apartó la mirada primero.

Error.

Porque eso confirmó que ocultaba algo.

—Solo quiero protegerte.

Solté una risa fría.

—Eso sería más convincente si no pareciera que tienes miedo cada vez que pronuncian su nombre.

La mandíbula de Vivian se tensó ligeramente.

Y ahí estaba otra grieta.

Pequeña.

Pero real.

Antes de que pudiera responder…

escuchamos motores afuera.

Mi corazón se tensó inmediatamente.

Vivian caminó hacia la ventana primero.

Y el color abandonó ligeramente su rostro.

—Ya llegó.

El aire se volvió pesado.

Muy pesado.

Me acerqué lentamente a la ventana.

Y entonces lo vi.

Tres vehículos negros estaban estacionados frente a la mansión.

Elegantes.

Oscuros.

Intimidantes.

Los escoltas salieron primero.

Todos vestidos de negro.

Todos armados.

Mi respiración empezó a sentirse extraña.

Entonces la puerta del vehículo principal se abrió.

Y Alessio Moretti descendió lentamente.

Dios.

Era incluso más peligroso de noche.

Traje negro perfectamente ajustado.

Reloj plateado.

Expresión tranquila.

Como si dominar el mundo fuera parte de su rutina diaria.

Levantó lentamente la mirada hacia mi ventana.

Directamente hacia mí.

Como si supiera exactamente dónde estaba.

Sentí un escalofrío inmediato.

Vivian habló detrás de mí.

—No lo hagas esperar.

Me giré lentamente.

—¿Le tienes miedo?

Ella tardó demasiado en responder.

—Las personas inteligentes le tienen miedo a hombres como Alessio Moretti.

Y salió de la habitación.

Me quedé sola.

Mirando nuevamente hacia abajo.

Alessio seguía observando mi ventana.

Esperando.

Controlando.

Como si esta noche fuera inevitable.

Y odiaba que una parte de mí sintiera curiosidad.

Tomé aire lentamente.

Luego agarré el vestido negro.

Diez minutos después bajé las escaleras sintiéndome incómodamente consciente de mi propia respiración.

El vestido encajaba perfectamente.

Demasiado perfectamente.

Otra cosa que me perturbaba.

Porque significaba que Alessio conocía mi talla.

Daniel estaba junto a la entrada principal hablando por teléfono, pero al verme guardó silencio.

Sus ojos recorrieron el vestido.

—Aurora…

—No empieces.

Él apretó la mandíbula.

—Si algo se sale de control, llámame inmediatamente.

Intenté bromear.

—¿Y qué harás? ¿Pelear contra un ejército privado?

Pero Daniel no sonrió.

Y eso empeoró todo.

Uno de los empleados abrió lentamente las enormes puertas principales.

El aire nocturno golpeó suavemente mi piel.

Y entonces lo vi nuevamente.

Esperándome al pie de las escaleras exteriores.

Alessio levantó lentamente la mirada hacia mí.

Y algo cambió en su expresión.

Muy poco.

Casi imperceptible.

Pero suficiente para notarlo.

Sus ojos descendieron lentamente por mi cuerpo.

Sin vergüenza.

Sin prisa.

Como si tuviera derecho a hacerlo.

Luego volvió a mirarme directamente.

—Ahora sí luces como mi futura esposa.

El comentario me irritó inmediatamente.

Bajé lentamente las escaleras.

—Sigues hablando como si ya hubiera aceptado.

Alessio sonrió apenas.

Dios.

Aquella sonrisa era peligrosísima.

Porque nunca mostraba demasiado.

Solo lo suficiente para desestabilizarme.

Cuando finalmente quedé frente a él…

sentí nuevamente esa tensión extraña entre nosotros.

Esa sensación incómoda de que él estaba demasiado cerca incluso cuando mantenía distancia.

Alessio abrió la puerta del vehículo personalmente.

—Sube.

—¿Siempre das órdenes así?

—Solo cuando sé que me obedecerán.

Lo miré fijamente.

—Eso jamás va a pasar.

Sus ojos oscuros parecieron brillar ligeramente.

Como si hubiera disfrutado escuchar eso.

—Veremos.

Entré finalmente al automóvil.

El interior olía a cuero oscuro y whisky caro.

Elegante.

Frío.

Exactamente como él.

Alessio subió segundos después.

La puerta se cerró.

Y el vehículo empezó a avanzar lentamente.

Silencio.

Pesado.

Peligroso.

Intenté mantener la calma mirando las luces de la ciudad a través de la ventana.

Pero podía sentirlo observándome.

Demasiado.

Finalmente hablé.

—¿A dónde me llevas?

—A cenar.

—¿Y si no quiero ir?

—Ya estás aquí.

Giré bruscamente hacia él.

—¿Siempre manipulas todo?

Alessio inclinó apenas la cabeza.

—Solo las cosas importantes.

Quise responder algo.

Cualquier cosa.

Pero entonces él tomó algo del asiento junto a él.

Una fotografía.

Y la colocó lentamente sobre mis piernas.

Mi respiración se detuvo inmediatamente.

Era una foto de mi padre.

Pero no estaba solo.

Alessio aparecía junto a él.

Mucho más joven.

Cubierto de sangre.

Y ambos estaban sosteniendo un arma.

El mundo pareció congelarse.

—¿Qué demonios es esto…?

Pero Alessio no apartó la mirada de mí cuando respondió.

—La razón por la que tu padre terminó muerto.

1
jonfco
Aún está en desarrollo, no ha terminado
Luz Vera
y por qué no tiene final .mal está que la dejen a medio terminar.
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