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Renacida Para La Venganza

Renacida Para La Venganza

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Venganza / Traiciones y engaños
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Andres

Tras ser traicionada y asesinada por su esposo, Valeria renace tres años en el pasado armada con el conocimiento del futuro para destruir a sus enemigos y construir un imperio financiero imparable.

NovelToon tiene autorización de Andres para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las Cenizas del León

La madrugada llegó silenciosa a la mansión Soler, pero el despacho de Valeria ardía de actividad. Cuatro monitores proyectaban gráficas financieras, correos internos y archivos que ella había memorizado en su vida anterior como quien memoriza una pesadilla recurrente. Su café estaba frío. No lo notó.

—Los medios ya están en modo frenético —dijo Sebastián, su nuevo jefe de seguridad personal, dejando una tableta sobre el escritorio—. Hay quince artículos publicados desde la gala. La mayoría hablan de "el escándalo Soler" y del "colapso de Julián Reyes en el podio". Las redes sociales están en llamas.

Valeria miró los titulares sin pestañear. "¿El yerno perfecto era un fraude?" "Valeria Soler revoluciona su empresa en una sola noche." "¿Quién es la verdadera mujer detrás del Grupo Soler?"

—Bien —murmuró ella—. Que ardan. ¿Dónde está Julián ahora?

—En el hotel Grand Rex. Al parecer no quiso regresar al apartamento que compartían. Lleva tres horas haciendo llamadas. Según nuestras fuentes, está intentando contactar al Consejo de Inversiones para presentar una contrademanda por "difamación corporativa".

Valeria soltó una risa corta y sin humor.

—Que intente. Los documentos que entregamos esta noche son irrefutables. Los preparé... con mucha anticipación. —Hizo una pausa, recordando las noches de su vida anterior en las que durmió junto a ese hombre sin saber que él llevaba años construyendo su tumba—. Sebastián, necesito que pongas vigilancia discreta sobre Mónica Herrera. No la toques, no la intimides. Solo quiero saber cada persona con quien se reúna a partir de mañana.

—Entendido.

—Y una cosa más. —Valeria giró su silla para mirarlo directamente—. Asegúrate de que la cocina de esta casa sea la única que prepare mi comida. Nadie más. ¿Comprendido?

Sebastián frunció el ceño brevemente, sin entender del todo la instrucción, pero asintió. No necesitaba entenderla. Solo obedecerla.

La mañana siguiente trajo consigo una ciudad hambrienta de chismes. Valeria llegó a la sede central del Grupo Soler a las siete en punto, antes de que la mayoría de los empleados alcanzara siquiera la segunda taza de café. Vestía un traje de pantalón color azul medianoche con una blusa de seda crema. Cada paso era calculado, cada mirada una declaración silenciosa.

Los empleados en el vestíbulo principal se paralizaron al verla. Algunos aplaudieron instintivamente antes de recordar que se suponía que debían guardar la compostura corporativa. Valeria los ignoró a todos con la elegancia de quien ya sabe que ha ganado.

Subió al piso ejecutivo y se sentó en el sillón principal de la sala de juntas. En su vida anterior, ese asiento siempre lo ocupaba Julián, quien lo había tomado como suyo con la sutileza de una serpiente que ocupa el territorio ajeno.

—Buenos días —dijo ella cuando los miembros del Consejo comenzaron a entrar, algunos con expresiones de genuino alivio, otros con la tensión de quien no sabe de qué lado sopla el viento—. Sé que la noche de ayer fue... dramática. Les pido disculpas por la escena pública. Fue necesaria. Sin embargo, lo que viene ahora es más importante que cualquier escándalo.

Desplegó sobre la mesa un conjunto de documentos, proyecciones financieras y un mapa de restructuración empresarial que había preparado en las últimas horas usando su memoria de tres años de futuro.

—En los próximos dieciocho meses, el mercado de bienes raíces del sector noreste va a colapsar parcialmente debido a una sobreoferta que ya está gestándose. —Varios miembros del Consejo intercambiaron miradas de sorpresa—. Sé que esto suena contraintuitivo dado que actualmente tenemos el veintitrés por ciento de nuestros activos en ese sector. Vamos a liquidar el sesenta por ciento de esa exposición antes de que termine el trimestre y reinvertir en tecnología médica y energías renovables.

—Señorita Soler... —intervino el Director Financiero, un hombre mayor de apellido Bravo—, esas proyecciones son muy audaces. Nuestros analistas no ven ninguna señal de alerta en ese sector todavía.

—Sus analistas verán las señales cuando ya sea tarde —respondió Valeria, sin perder la calma—. Yo les estoy dando la oportunidad de moverse antes. La decisión es del Consejo, pero les recuerdo que el cincuenta y uno por ciento de las acciones del Grupo Soler llevan mi apellido. Si me apoyan, ganaremos todos. Si no... —sonrió con una frialdad que enfrió el aire acondicionado de la sala— yo simplemente ganaré sola.

El silencio duró exactamente cuatro segundos. Luego, el Director Bravo asintió.

—¿Cuándo empezamos?

Al mediodía, su teléfono personal vibró tres veces seguidas. El nombre en la pantalla era el que esperaba: Julián.

Lo ignoró las primeras dos veces. A la tercera, contestó.

—Julián —dijo, su voz absolutamente neutral.

—¡¿Qué demonios crees que estás haciendo?! —La voz de Julián era una mezcla de furia y pánico apenas contenido—. ¡Me humillaste frente a todo el mundo! ¡Esos documentos son una fabricación, lo sabes perfectamente! ¡Voy a destruirte, Valeria! ¡Voy a hacer que todo el mundo sepa que estás loca, que entraste en pánico y...!

—Julián —lo interrumpió ella suavemente, como si hablara con un niño muy pequeño—. Escúchame con atención porque solo lo diré una vez. Los documentos son reales. Los auditores forenses que los verificaron son independientes y su reputación es impecable. Las cuentas en las Islas Caimán están a nombre de una empresa que tú mismo registraste hace dieciséis meses.

Silencio al otro lado de la línea.

—No tienes a dónde ir —continuó Valeria—. Mis abogados ya notificaron a los bancos. Tu tarjeta de crédito corporativa fue cancelada esta mañana. El apartamento en el que estás pertenece al Grupo Soler, así que tendrás que desocuparlo antes del viernes. Y en cuanto a Mónica... —hizo una pausa calculada—, espero que ella sea más lista de lo que aparenta, porque cuando el barco se hunde, los ratas siempre son las últimas en enterarse.

—Valeria, tú no eres así —dijo Julián, su voz cambiando de furia a algo que pretendía ser ternura—. Eres buena, eres compasiva. Esto no eres tú. Alguien te ha manipulado, alguien te ha llenado la cabeza con mentiras. Podemos hablar, podemos arreglarlo...

—Tienes razón —dijo ella—. Yo no era así. —Hizo una larga pausa—. Pero tú me enseñaste a serlo.

Colgó.

Se quedó mirando el teléfono por un momento. En su vida anterior, esa llamada la habría destrozado. La voz de Julián, con ese tono de víctima fingida, siempre había sido su punto débil. Pero esa mujer ya no existía. La habían matado. Y lo que había regresado era algo completamente diferente.

Una notificación apareció en su pantalla. Era un mensaje de un número desconocido:

"Interesante movimiento en el Consejo esta mañana. Mi equipo de análisis también detectó las señales del sector noreste hace tres semanas. Parece que pensamos parecido, señorita Soler. — A.V."

Adrián Varma.

Valeria sonrió por primera vez en todo el día. No era la sonrisa cálida que solía regalar a todo el mundo en su vida anterior. Era algo más pequeño, más privado y mucho más peligroso.

Escribió su respuesta sin titubear:

"Los que piensan parecido suelen terminar siendo socios o rivales, señor Varma. Aún no he decidido cuál de los dos me conviene más."

La respuesta llegó en segundos:

"Espero que se tome su tiempo para decidirlo. Las mejores decisiones nunca se toman con prisa."

Valeria dejó el teléfono sobre el escritorio y se recostó en su sillón. Fuera, la ciudad seguía su ritmo frenético, ignorante de que en ese despacho, una mujer que había regresado de la muerte estaba reconstruyendo el mundo pieza a pieza.

Julián pensaba que estaba luchando para recuperar lo que perdió.

No sabía que lo que había perdido era apenas el principio.

Continuará...

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