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Entre Heridas Y Esperanzas

Entre Heridas Y Esperanzas

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Enfermizo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: viviana ramoa

A ella una tragedia que la obligó a huir.
Al el una silla de ruedas lo condeno al olvido y al dolor para siempre.
cuando sus vidas se encuentren, cada herida amenaza con romperlos, pero será la esperanza quien siempre insistirá en salvarlos.

NovelToon tiene autorización de viviana ramoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El campo de batallas

Había pasado una semana. Siete días desde que Adela cruzó la puerta de la casa de Lukas, y la convivencia se había convertido en una guerra de trincheras. No era una relación de enfermera y paciente; era un duelo de egos heridos. Si él gritaba por una tontería, Adela le devolvía el grito con la misma intensidad. Si él tiraba un libro al suelo por frustración, Adela recogía el libro y lo volvía a tirar donde estaba, obligándolo a ver que el caos no servía de nada.

Lukas era un hombre atrapado en su propia rabia, un ex militar que sentía que su cuerpo, ahora preso en una silla de ruedas, era una traición constante. Y Adela no estaba dispuesta a ser su saco de boxeo.

Eran las tres de la tarde. Adela estaba en la cocina, compartiendo un té con dos de las empleadas de la casa, tratando de recuperar el aliento. Fue un respiro breve, porque el silencio se rompió por un alarido que hizo vibrar los cristales.

—¡ADELA! ¡¿DÓNDE CARAJO ESTÁS?! ¡VEN ACÁ AHORA MISMO, INÚTIL!

Las otras chicas se miraron, asustadas. Adela, sin embargo, ni se inmutó. Dejó su taza en la mesa con una calma que rozaba la frialdad.

—Otra vez —susurró, poniéndose de pie.

Caminó hacia el estudio de Lukas con paso lento. Cuando entró, lo encontró en el suelo, junto a su silla volcada. Había tirado una lámpara, varios papeles y un vaso de agua que ahora empapaba la alfombra.

Lukas, rojo de furia, la señaló con el dedo.

—¡¿Te quedaste sorda?! ¡Estoy en el suelo, maldita sea! ¡Levántame!

Adela lo miró un segundo, impasible. Luego, ignorando por completo la mano que él extendía desesperado, se agachó y empezó a recoger los papeles que estaban esparcidos.

—¡¿Qué hacés?! —bramó él, golpeando el suelo con el puño—. ¡Te estoy diciendo que me levantes! ¡No me importa esa basura!

Adela siguió recogiendo los papeles, uno por uno, con una parsimonia que enfurecía a Lukas. Luego, tomó la lámpara y la colocó sobre la mesa.

—¡TE DIJE QUE ME LEVANTARAS, MALDITA SEA! ¡¿SOS IDIOTA O QUÉ?! —gritó Lukas, con las venas del cuello hinchadas.

Adela se puso de pie, cruzó los brazos y, por primera vez, le gritó con tanta fuerza que su voz retumbó en las paredes del estudio.

—¡BASTA! ¡YA BASTA, LUKAS!

El silencio que siguió fue absoluto, tan denso que se podía cortar. Lukas se quedó paralizado, sorprendido por la ferocidad del grito de ella.

—¡Acá no se trata de quién grita más fuerte! —continuó Adela, acercándose a él, sin miedo—. ¡Estoy harta de que tires todo por el suelo como si fueras un niño caprichoso! ¡Primero recogemos el desorden, y después, si te comportás, te levanto!

—¡SOY UN HOMBRE ROTO, NO UN NIÑO! —le gritó él, escupiendo las palabras.

—¡Y YO SOY UNA ENFERMERA, NO TU ESCLAVA! —respondió Adela, a centímetros de su rostro—. ¡Si quierés que te respete, empiezá por respetar este lugar y a la gente que viene a cuidarte! ¡¿Quedó claro?!

Lukas la miró, jadeante. Su orgullo estaba herido, pero en el fondo de sus ojos, por primera vez en toda la semana, no había solo rabia. Había una chispa de sorpresa. Nadie, absolutamente nadie, se había atrevido a enfrentarlo así.

Adela, sin darle tiempo a responder, le extendió las manos.

—Ahora, vamos. Dame las manos —dijo, volviendo a su tono profesional, como si el grito anterior no hubiera existido—. Y no me vuelvas a levantar la voz, o te juro que te dejo ahí hasta que aprendas que los gritos no mueven sillas.

Lukas, refunfuñando, tomó sus manos. Adela hizo fuerza, con una técnica firme y segura, y en un movimiento rápido, lo puso de nuevo en la silla.

Lukas se acomodó la ropa, evitando mirarla a los ojos. El silencio era tenso, pero ya no era de guerra. Era un silencio diferente.

—Sos insoportable —murmuró él, ajustándose las ruedas.

Adela agarró el vaso de agua que faltaba recoger y lo dejó sobre la mesa.

—Y tu —respondió ella, caminando hacia la puerta sin mirar atrás—, sos un hombre que necesita aprender a perder menos tiempo gritando y más tiempo viviendo. Nos vemos en la cena.

Salió del estudio, dejando a Lukas solo, con el corazón acelerado y una mirada confusa, mirando la puerta por la que ella acababa de desaparecer.

Esa noche, después de cenar, Adela no se fue directo a descansar. Se quedó en la cocina un rato más, pero con la mente ya en otro lugar: en los papeles.

Lukas tenía una carpeta enorme con estudios, informes, recetas y anotaciones médicas. Adela la había pedido el primer día, “para entender el cuadro”, aunque en realidad lo hacía por una razón más profunda: para que él no pudiera mentirle con excusas.

Sentada en una mesa, con una lámpara apuntándole a las hojas, fue pasando una por una.

—“Seguimiento físico” —leyó— “rehabilitación obligatoria: terapia motora, fortalecimiento y control postural”.

Adela frunció el ceño.

En una hoja más adelante, estaba clarísimo: recomendaban rehabilitación desde hacía meses. Y no era algo opcional. Era lo que podía frenar el deterioro, mejorar movilidad y prevenir dolores peores.

Adela cerró la carpeta con cuidado, como si el sonido pudiera despertar a alguien.

—No lo hizo… —murmuró.

Más tarde, se acercó al cuarto de Lukas. Tocó una vez, despacio.

—¿Puedo pasar?

—Pasa —respondió Lukas, sin mirarla.

Adela entró y se acercó con la carpeta en las manos.

—Estuve revisando sus estudios —dijo, con tono firme pero profesional—. Aquí dice que tiene que hacer rehabilitación. Terapia motora y fortalecimiento. No se hizo.

Lukas soltó una risa corta, amarga.

—¿Y para qué me lo dices —preguntó, con desprecio—. Si no lo hice es porque… no sirve. No va a cambiar nada.

Adela lo miró fijo.

—¿Cómo va a saber si sirve si no lo intenta?

Lukas apretó la mandíbula.

—No te metas en mi vida, Adela.

Adela dio un paso más cerca.

—No me meto. Solo cumplo con lo que corresponde. Usted no puede decidir por su cuerpo como si fuera una opinión.

—¡Es mi cuerpo! —espetó él.

—Y yo soy su empleada —respondió Adela, sin perder la calma—. Además, soy enfermera. Si algo está indicado y usted lo ignora, eso es negligencia. Y yo no voy a ser cómplice.

Lukas la miró con rabia.

—No me vas a ordenar nada.

Adela respiró hondo, como si ya hubiera ensayado esa respuesta en silencio durante días.

—Desde el día siguiente, yo misma me encargo de que se cumpla.

Lukas abrió la boca para protestar, pero Adela no lo dejó.

—No quiero discusiones, Lukas. Quiero resultados. Si usted no quiere rehabilitación, entonces dígame claramente que no quiere cuidarse. Pero si la indicación está escrita, se hace.

El rostro de Lukas se tensó. Intentó responder, pero Adela lo sostuvo con la mirada, firme, sin titubear.

—¿Quedó claro? —preguntó ella.

Lukas tragó saliva. Su orgullo luchaba por salir, pero no encontró salida con ella enfrente.

—… —se quedó callado.

Adela cerró la carpeta con un golpe suave, definitivo, y se dio vuelta para salir.

—Buenas noches.

Cuando la puerta se cerró, Lukas se quedó mirando al frente, sin decir nada. Por primera vez en una semana, no tuvo una respuesta rápida para lanzar. Solo se quedó con esa sensación molesta: que Adela no iba a ceder.

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mariela
Por fin Lunas decidiste ir a Brasil a contarle la verdad de tu salud a tu madre veremos como reacciona al ver Adela y saber que va a tener un nieto.
mariela
Adela y Lukas ya se atrevieron a dar el paso para hacer el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y funcionó perfectamente y ahora con Luci posesionada de la cama y la casa huele a hogar por fin Adela se olvido por un momento de todo.
mariela
Ya Adela esta empezando a dejar que el dolor por la perdida de Jorge se transforme en amor que no lo olvidara nunca pero ella tiene que aprender a vivir y ser feliz con ese amor que le ofrece Lukas.
mariela
Porque le tiene tanto miedo a Aldo que venda su casa y se divorcie de esa escoria Lukas tiene dinero y puede contratar a un buen abogado que saque a ese lastre de encima.
mariela
Muy bonias palabras y consejos de Estafania a su hermana Adela se esta auto castigando porque si siente alegría, si ríe, si ama estará faltando a la memoria de su hijo Jorge y se es dolorosa la muerte de un hijo pero la vida continua y por eso no es faltarle a su memoria honralo recuerdalo con amor infinito fue tu hijo por 9 años siempre lo vas adorar.
Te mereces una oportunidad de ser feliz al lado de Lukas no lo pienses y deja te querer y quiere tu también.
mariela
Adela hablar de tu pasado y la muerte de tu hijo que es doloroso por las circunstancias en que sucedio esa tragedia te hace bien desahogar ese pesar que llevas y así Lukas sabrá de tu tristeza.
mariela
Que gustos tenía Estefi que nadie la quería y la juzgaba porque si era lesbiana porque criticar cada quien tiene sus gustos y quien la comprendió fue Hans y no la juzgo.
Lukas lo que hace el amor saliste de tu casa a respirar el mismo aire que Adela.
mariela
Ya comenzo sutilmente el cariño entre Adelante y Lukas que puede llegar al amor verdadero que tanto necesitan los dos.
mariela
Lukas llego la horma de tu zapato la que te hará fortalecer ese cuerpo y puedas volver a caminar así sea con un bastón pero de pie.
mariela
🤣😂🤣😂 Lukas te llego la generala que te pondrá firme para que respete que pensaste que Adela se iba a dejar por ti si tu pasaste muchas cosas hasta ser herido y quedar discapacitado ella también esta a dando por un dolor fuette.
mariela
Creo que Hans involucrara a Adela con su jefe como enfermera para cuidar su salud y ella para que se distraiga y salga de esa rutina pensando en el pasado sabemos que la muerte de su hijo no se olvidara nunca es una herida abierta que la acompañara toda la vida pero ella tiene que levantarse y salir adelante.
mariela
Adela es lo mejor salir de ese circulo vicioso vete con tu hermana para Alemania hasta puedes conseguir trabajo cambiar de ambiente y no ver al vicioso de Aldo.
Claudia Patricia Cruz Saa
Adela tú eres la mayor responsable de lo que le pasó a tú hijo por no haber lo protegido de ése delincuente que le diste como padre, porque aún sabiendo lo que pasaba te hacías la ciega para no proteger a tu hijo así que ahora no te quejes ni hagas culpables a otros por lo que era tú deber hacer
mariela
Que dolor tan grande para Adela la muerte de su hijo por culpa de el juego y el vicio de Aldo y el tranquilo no le dolió no vino llorando nada desgraciado menos mal saliste de ese lastre esa escoria que no sirve para nada.
mariela
Que hdp no estar en el velorio y entierro de su hijo porque según el no era el momento Adela mandalo para la 💩💩 que se vaya ese desnaturalizado y desgraciado de Aldo no merece estar a tu lado después de la muerte de Jorge.
Mary Ney
Que dolor que sinvergüenza ese Aldo no le dolió el hijo
mariela
Que fuerte lo que le esta sucediendo a Adela su hijo murió por culpa de su propio padre y ahora ese dolor no lo superara nunca.
Claudia Patricia Cruz Saa: La culpa no es sólo del padre de ella aún más.
por que tenía que haber protegido a su hijo y no lo hizo, porque cuando una persona tiene vicio no le importa la vida de otros sólo piensan en mantener su vicio
total 1 replies
mariela
Pobre Adela ver a su hijo herido por culpa de su padre por deudas de juego y la advertencia fue contra el pequeño Jorge que no tiene nada que ver con razón la hermana de Adela le dijo dejalo y ella de necia creyendo en promesas vacías lo dejo estar.
mariela
Adela ese Aldo es un hombre con demasiados vicios y problemas y siempre tu se lo solucionas suelta a esa escoria que no sirve ni para esposo menos para padre.
mariela
Ese Aldo es un vicioso ludópata que por lo visto no esta pendiente de su familia se desaparece veremos que es lo que pasa con esta pareja.
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