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CONTRATO CON EL ROCKSTAR: EL PRECIO DE ENAMORARSE

CONTRATO CON EL ROCKSTAR: EL PRECIO DE ENAMORARSE

Status: Terminada
Genre:Aventura de una noche / Embarazo no planeado / Casarse por embarazo / Matrimonio arreglado / Mi novio es un famoso / CEO / Completas
Popularitas:75.6k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Yazz García

Sofía y Nathan siempre fueron mejores amigos… hasta que una noche de impulso lo cambió todo. Ahora, atrapados entre secretos, rumores y un contrato absurdo que los obliga a casarse, deberán enfrentar emociones que nunca imaginaron.

NovelToon tiene autorización de Yazz García para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mi vida se arruinó

...CAPÍTULO 3...

...----------------...

...SOFÍA RÍOS ...

Las manos me tiemblan.

El ruido del exterior se siente lejano, como si todo el edificio estuviera flotando en otra dimensión menos la mía.

Ahí estoy, sentada en la tapa del inodoro, con dos pruebas positivas mirándome desde el lavabo.

Clarísimas.

Trago saliva, pero la garganta me arde.

No puede ser. No puede estar pasando. Hago la cuenta mental, una, dos, tres veces, hasta que el aire se me corta.

Mi última menstruación fue hace dos meses. Exactamente el tiempo que ha pasado desde la maldita fiesta de cumpleaños de Nathan.

Cierro los ojos, pero la escena vuelve igual de nítida: la música, su mirada, su boca y después, despertar en su cama, desnuda, con él dormido a mi lado.

Me apoyo contra la pared fría.

No sé si quiero llorar o reírme de lo irónico que es todo. Yo, la responsable, la que siempre tenía todo bajo control…

La que planeaba empezar la universidad, la que por fin se había mudado sola y sentía que su vida tomaba rumbo.

Ahora con esto… todo se fue al carajo.

Suspiro, largo, cansado, intentando no quebrarme.

—Idiota —murmuro, hablando conmigo misma—. Esto es culpa tuya. Solo tuya.

Guardo las pruebas en mi bolso como si esconderlas pudiera borrar la realidad. Me lavo la cara, me miro al espejo y trato de recomponerme. Mis ojos están rojos y mi piel pálida.

Salgo del baño y camino hasta mi escritorio.

El murmullo de la oficina me aturde. Los teclados, los teléfonos, las conversaciones… todo se siente demasiado fuerte. Me dejo caer en la silla, mirando la pantalla sin ver realmente nada.

—Sofía —la voz de Margot, mi jefa, me saca del trance—. ¿Puedes enviarme el informe de las ventas del trimestre?

—Sí, claro —miento. Mis dedos se mueven torpes sobre el teclado—. Enseguida.

Margot me observa un momento, ladeando la cabeza.

—¿Estás bien?

—Sí… sí, estoy bien —respondo rápido, casi automática.

Pero no lo estoy.

No puedo pensar, no puedo respirar. Solo veo esas dos líneas en mi mente, como si estuvieran tatuadas en mis párpados.

Me quedo tan perdida que no noto cuando alguien más se acerca. La voz grave me hace levantar la mirada.

—¿Cómo estás, pequeña? —Leonardo Blake, mi cuñado, se apoya en el borde del cubículo con esa sonrisa amable que siempre tiene cuando me ve.

Trago saliva.

—Bien… supongo.

—Tu hermana dice que no le contestas el celular —me dice, cruzándose de brazos—. Y que si quieres, hoy vengas a cenar con nosotros. Hace rato no ves a tu hermana, Sofi.

—Sí, claro —respondo sin pensar.

Leo frunce el ceño.

Me mira un segundo más, esa mirada suya de hermano mayor que siempre detecta cuando algo anda mal.

—¿Estás bien?

Abro la boca para decir que sí, pero lo que sale es:

—No.

Luego me corrijo rápido, nerviosa.

—Digo, sí… estoy bien, solo… estoy cansada.

Él asiente despacio, pero no parece convencido.

—Si no te sientes bien, tómate el día —me dice con tono suave—. No te sobrecargues, ¿de acuerdo? Y cuídate, ¿sí?

Asiento, bajando la mirada.

—Lo siento, Leo. No quise preocupar a nadie.

—No te preocupes —responde, sonriendo—. Descansa un poco. Paso por ti a las seis para la cena, ¿vale?

Asiento otra vez, fingiendo calma.

Él se aleja saludando al resto de la oficina, y todos retoman su trabajo como si nada hubiera pasado.

Yo no.

Yo me quedo mirando la pantalla, viendo cómo el cursor parpadea en blanco, igual que mi cabeza.

Se suponía que mi vida recién empezaba.

Y ahora, sin saber cómo, estoy a un paso de destruirla.

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—¡Tía Sofi! —grita Thomas, corriendo hacia mí con los brazos abiertos. Lo alzo enseguida, riendo entre lágrimas que intento disimular.

—Hola, mi amor. Estás enorme.

—Ya tengo tres —me dice con orgullo.

—Lo sé —le sonrío—. Y estás más guapo que nunca.

Amanda, con sus rizos dorados y su pijama con ositos, se aferra a mi pierna.

—¿También me vas a cargar a mí? —pregunta con esa vocecita dulce que derrite.

—A los dos —respondo, abrazándolos como si pudiera quedarme ahí para siempre.

En la mesa ya están todos. Leo sirve el vino, Emma reparte la comida, y frente a mí se sientan Gisela y Abel, radiantes, con esa calma que solo da la felicidad. Gisela tiene el vientre redondo, a punto de estallar de vida, y Abel no le quita la mirada de encima.

—Ya casi llega la hora —comenta Emma, sonriendo hacia Gisela.

—Ocho meses y contando —responde ella con una mano sobre la barriga—. Abel está más nervioso que yo.

—No es cierto —murmura él, sonrojado, provocando risas en la mesa.

Yo intento reír también, pero la comida me sabe a cartón. Todo el tiempo tengo una presión en el pecho, un nudo en la garganta que no se disuelve ni con vino.

Solo pienso en lo que tengo que decir.

Después de la cena, los niños se van a dormir. Thomas no suelta su dinosaurio de peluche y Amanda le pide a Emma que le cante.

Cuando por fin el silencio llena la casa, sé que no hay escapatoria.

Respiro profundo.

El corazón me late tan fuerte que me duele.

—Tengo que decirles algo —anuncio, y mis dedos se enredan entre sí.

Emma y Leo se miran, atentos. Gisela y Abel también dejan los cubiertos.

—No sé cómo… —mi voz tiembla—. Es que no era mi intención…

Silencio.

Solo el tictac del reloj sobre la pared.

—Estoy embarazada —digo al fin.

El aire se corta.

Nadie se mueve.

Leo me mira con los ojos abiertos como platos.

Gisela parpadea, sorprendida.

Abel baja la mirada.

Siento cómo me arde la cara, la vergüenza subiéndome hasta los ojos.

—Lo siento —susurre—. Sé que debe ser decepcionante, sobre todo después de todo lo que hiciste por mí, Emma—La voz se me quiebra—Yo… no quería arruinarlo.

Las lágrimas finalmente caen.

Emma me observa, seria, y luego se inclina hacia adelante, tomando mis manos con cuidado.

—Sofía —dice con calma—. Escúchame.

Su tono no es duro, pero sí firme.

—No voy a decir que esto es fácil ni que esté bien considerando todo lo que tenías por delante. Pero eres responsable, siempre lo has sido. Sé que sabrás qué decisión tomar.

Trago saliva.

Ella continúa:

—Somos humanos, Sofi. Todos nos equivocamos, y a veces la vida nos cambia los planes sin avisar. No estás sola. Pase lo que pase, te voy a apoyar, ¿sí?

Su ternura me rompe aún más. Asiento, sollozando en silencio. Leo, con el rostro serio, solo asiente y aprieta los labios, procesando todo.

—¿Alex sabe? —pregunta Emma, de repente.

Y ahí se me congeló la sangre.

El silencio vuelve y todos me miran.

No sé si responder o fingir demencia, pero ya no hay forma de ocultarlo.

Suspiro, agotada.

—No.

—¿No? —replica Emma, confundida—. ¿Entonces qué estás esperando para decirle?

Miro el mantel, sin atreverme a levantar la vista.

—Porque… no estoy completamente segura de que sea de él.

El ruido del tenedor de Gisela al caer sobre el plato retumba por toda la mesa.

Leo se atraganta con el vino.

—¿Qué? —pregunta en seco, tosiendo, mientras Abel le da palmaditas en la espalda.

Yo cierro los ojos, deseando desaparecer.

—Tuve algunos… encuentros con Nathan —confieso con la voz temblorosa—. Y las fechas dan justo con la noche de su cumpleaños, cuando Alex y yo peleamos. Y… bueno, ustedes se imaginarán lo demás.

El silencio que sigue es insoportable.

La vergüenza, el miedo, el peso de las palabras… todo me aplasta.

Gisela carraspea, apoyándose en Abel para ponerse de pie.

—Me impresiona la tranquilidad con la que confiesas todo eso —dice, su voz cortante—. Pero esto ya les corresponde a ustedes.

Toma aire, se acomoda el cabello y agrega:

—Buenas noches —y sale del comedor con Abel siguiéndola.

La puerta se cierra y quedamos los tres.

Emma me mira, seria pero sin enojo. Leo solo se pasa una mano por el rostro, suspira y me observa.

—Sofía… —empieza, pero no termina la frase.

Yo bajo la mirada, sintiendo que todo se derrumba a mi alrededor. El silencio pesa tanto que casi puedo oír mis propios latidos.

Emma se levanta, da la vuelta a la mesa y se sienta a mi lado.

—No te voy a juzgar —dice, suave—. Pero esto va a cambiar muchas cosas, Sofi.

—Lo sé… —susurro.

—Entonces vas a tener que ser fuerte —agrega Leo, finalmente—. Porque tarde o temprano, tendrás que hablar con Alex… y con Nathan.

Las lágrimas me nublan la vista otra vez y en ese instante, entiendo que no hay marcha atrás.

Mi vida acaba de cambiar, y no hay situación, ni disculpa, capaz de detenerlo.

...----------------...

...Alex Han...

De veinte años, es el bajista de ASTRA y combina la herencia colombo-asiática de su familia en una presencia magnética marcada por su cabello negro, ojos hipnóticos y una sonrisa de modelo que suele desarmar a cualquiera. Encantador por naturaleza y dueño de una seguridad relajada que parece inquebrantable, Alex disfruta ser el equilibrio elegante-casual del grupo, aunque detrás de su calma existe un lado celoso y competitivo que muy pocos conocen. Sale oficialmente con Sofía Ríos y, aun cuando confía en ella, empieza a percibir sombras que no sabe cómo nombrar; por ahora no sospecha del todo lo que se esconde entre ella y Nathan, pero la inquietud comienza a rondarle.

1
Almu Dena
me parecióarsvillo y con grandes y profundas enseñanzas
Juana liliana Rosas
excelente
Ebida Marina Sanchez Lima
Es obvio Sofía. Mujita si no hubieses abierto las piernas. El no t lo fuera metido 🙄🙄🙄
Ebida Marina Sanchez Lima
🤔🤔🤔🤔 ESRA TIPA es una mongólica. Inmadura
Blanca Santini
me gusta mucho esta historia y la estoy disfrutando mucho de principio a fin, así como disfruté la primera parte un contenido que tiene de todo un poco y mucha reflexión... muchas gracias y bendecido día 🙏
Sandra Patricia Ramirez Linares
super me encanto
Maria Dejesus Fernández
a mi a veces me pareció muy injusta y egoísta Sofía con Nathan.mevencanto la lectura.felicidades escritora ☺️
Liliana Flores
Ps mucho amor, no creo, no lo hubiera engañado si en realidad lo amara
Liliana Flores
Eso de firmar contratos, viene de familia creo que Emma no le contó todo para que la historia no se repitiera /Speechless/
Carina Alanis
Gracias yess la ame de principio a fin 😭😭
DC
hola felicitaciones por esta historia ☺️ aunq me hubiese gustado q ellos qdaran juntos peroooo bueno la historia fue otra, de igual manera me gusto 💐💐💐
Candelaria Ortiz Reyes
gracias como dices fue sube y baja entonces sí dudo mucho la novela para que terminaras pero bueno al final ya tenemos el final gracias por ponerlo y mucha suerte para la próxima
GRACIELA CORONADO
si a mí también me gustaría la historia de Angela y Asher 👏👏👏
Elvia Morales
hermosa historia me atrapo demasiado seria bueno la historia de angela y asher felicitaciones escritora👏👏👏👏
Yanet Cristina Vilugron Salazar
Me gusto la historia, felicidades autora excelente novela 👏👏👏👏
meidi aguiar
excelente historia amiga llore me moleste pero al final siempre por los hijos tenemos que llevar una buena relación para que ellos estén bien y felices
Jaini Ball Nuñez
la verdad luego de la primera historia se esperaba algo.muy bueno de esta pero no tuvo nada de coherencia
Vanina Herrera
hermosa historia, me encantó ❤️
Vanina Herrera
excelente
Jiskah Basti
Me gustó mucho la historia me gustaría leer la historia de Ángela y Asher
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