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Desafiando Al Rayo

Desafiando Al Rayo

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ataque inesperado

Alaric no tardó en regresar a la mansión.

La noche aún vibraba en su cuerpo cuando cruzó la puerta de su habitación… y se detuvo.

Elyria lo esperaba sentada sobre la cama.

La luz tenue dibujaba su silueta cubierta apenas por una bata ligera, demasiado corta, demasiado provocadora. Su cabello caía suelto sobre los hombros y su sonrisa era lenta, consciente, peligrosa.

—Llegaste rápido —murmuró ella.

Alaric cerró la puerta sin apartar la mirada.

—No iba a hacerte esperar.

Se quitó la chaqueta primero. Luego la camisa. Cada movimiento deliberado, como si supiera exactamente lo que provocaba en ella. Elyria lo observaba sin parpadear, mordiéndose el labio con descaro.

Cuando él estuvo frente a ella, no dijo nada.

Solo alzó la mano y dejó caer las cintas de la bata.

El aire se volvió denso.

Alaric inclinó el rostro, recorriendo su piel con besos lentos, posesivos, arrancándole un suspiro que ella no intentó contener. Elyria arqueó la espalda, aferrándose a él, perdiendo cualquier rastro de compostura cuando este empezó a chupar uno de sus senos.

—Nunca me cansaría de esto —murmuró él contra su piel.

Ella rió suavemente, empujándolo apenas, invirtiendo el juego.

Sus manos recorrieron su abdomen con curiosidad descarada, con hambre.

sus manos descendieron con decisión, y sus labios lo siguieron, provocando que Alaric perdiera el aliento.

 Alaric cerró los ojos un segundo, dejando escapar un gemido bajo.

lo envolvió con una lentitud deliberada, saboreando cada reacción que lograba arrancarle

—Elyria… —advirtió, aunque no hizo nada por detenerla.

Ella levantó la mirada, triunfante.

—Me encanta verte así.

Cuando Alaric la atrajo de nuevo hacia él, lo hizo con una necesidad que ya no ocultó. La tomó con lentitud al principio, haciendo que ella se estremeciera, hasta que el ritmo se volvió urgente, profundo, compartido.

El mundo desapareció.

Solo quedaron respiraciones agitadas, cuerpos marcando el mismo compás, y una noche que ninguno de los dos estaba dispuesto a olvidar.

Elyria despertó con un suave estremecimiento.

Unos labios recorrían lentamente su cuello, dejando besos perezosos que la hicieron suspirar aun medio dormida. Luego sintió unas manos firmes deslizándose por su espalda desnuda, arrancándole un pequeño quejido.

—Hm… —murmuró, haciendo un leve puchero mientras se removía—. Por culpa de alguien… no dormí nada.

Alaric soltó una risa baja contra su piel.

—Curioso —replicó—, porque no fui yo quien pedía “un poco más” una y otra vez.

Elyria abrió los ojos lo suficiente para mirarlo por encima del hombro, fulminándolo con la mirada.

—Eres insoportable.

—Y tú no te quejabas anoche —respondió él, divertido.

Ella estaba a punto de replicar cuando Alaric la giró con cuidado y la besó. No fue un beso urgente ni provocador, sino lento, cálido… sorprendentemente tierno.

El corazón de Elyria se aceleró sin pedir permiso.

Se rindió de inmediato, apoyando la frente en su pecho, dejando escapar un suspiro resignado.

—Eso no vale —murmuró.

—Claro que vale —respondió él, acariciándole el cabello—. Siempre funciona.

Aún estaban envueltos en esa calma tibia, demasiado íntima para durar, cuando el aire cambió.

Elyria fue la primera en notarlo. El calor agradable que aún recorría su cuerpo se disipó de golpe, sustituido por un escalofrío que le erizó la piel.

—¿Lo sentiste…? —murmuró, incorporándose lentamente.

Alaric ya estaba sentado al borde de la cama, con el ceño fruncido, los sentidos en alerta. Su mirada, antes suave, se había vuelto aguda, peligrosa.

—Sí —respondió sin dudar—. El aire está… cargado.

Se puso de pie de inmediato, como si su cuerpo hubiera reaccionado antes que su mente. Elyria lo imitó, tomando la bata sin pensar siquiera en cubrirse del todo. Aquello no era pudor lo que sentía… era instinto.

Algo se acercaba.

No sabían qué.

No sabían desde dónde.

Pero ambos compartían la misma certeza silenciosa.

—Esto no es normal —dijo Elyria en voz baja, acercándose a él—. Se siente como… antes de una tormenta.

Alaric apretó la mandíbula.

—Y las tormentas nunca llegan solas.

Por un instante, ninguno mencionó la palabra que ambos tenían en la mente.

Bestias.

Elyria alzó la vista hacia él, con una mezcla de preocupación y determinación.

—Ojalá no tenga nada que ver con ellas…

Alaric apoyó una mano firme sobre su hombro, transmitiéndole seguridad incluso cuando él mismo la estaba perdiendo.

—Si tiene que ver —dijo con voz grave—, no permitiré que la capital pague el precio.

Elyria recibió la invitación sellada con el emblema real al día siguiente.

Una carta breve, escrita con la caligrafía inconfundible de Anastasia, invitándola a acudir al palacio para tomar el té en compañía de la reina.

A pesar del mal presentimiento que no la había abandonado desde la mañana anterior, Elyria aceptó.

Rechazar una invitación real no era prudente… y, en el fondo, confiaba en Anastasia.

El palacio la recibió con su habitual majestuosidad. Anastasia la esperaba casi saltando de entusiasmo, como si no pudiera contenerse.

—¡Elyria! —exclamó, tomándola del brazo sin darle tiempo a reaccionar—. Ven, mi madre ya nos espera.

—Veo que hoy estás particularmente animada —comentó Elyria con una media sonrisa.

—Siempre lo estoy cuando consigo escapar de reuniones aburridas —respondió Anastasia—. Y más aún cuando tengo compañía decente.

La condujo hasta un salón luminoso, decorado con flores claras y porcelana fina. La reina ya estaba sentada, revisando unos documentos que dejó a un lado en cuanto vio llegar a Elyria.

—Lady Montclair —saludó con amabilidad.

Elyria hizo una reverencia impecable.

—Majestad.

—Por favor, siéntate —indicó la reina—. Anastasia habla tanto de ti.

Anastasia sonrió, claramente orgullosa.

El té transcurrió entre conversaciones suaves: comentarios sobre la corte, la ciudad, pequeños rumores tratados con diplomacia. La reina observaba a Elyria con atención, como evaluándola más allá de las apariencias.

—Dime, Elyria —preguntó de pronto, con tono casual—. ¿Has pensado en comprometerte?

Anastasia se atragantó ligeramente con el té.

—Madre…

Elyria, en cambio, mantuvo la compostura.

—No es algo que esté considerando en este momento, Majestad.

La reina ladeó la cabeza.

—Curioso. Teniendo tantos pretendientes.

Antes de que Elyria pudiera responder, la puerta se abrió.

—Espero no interrumpir —dijo una voz conocida.

El príncipe heredero entró con una sonrisa tranquila, como si su aparición hubiera sido completamente casual.

—Hijo —dijo la reina—. Creí que estabas ocupado.

—Lo estaba —respondió él—. Pero encontré un raro momento de tiempo libre.

Anastasia lo miró con clara sospecha.

—Qué coincidencia —murmuró—. Justo cuando nosotras tomamos el té.

El príncipe se inclinó ante su madre y luego ante Elyria, tomando su mano con elegancia y depositando un beso respetuoso sobre ella.

—Es un placer verte, Lady Montclair.

—El gusto es mío, Alteza —respondió ella, serena.

—¿No decías esta mañana que estabas demasiado ocupado incluso para acompañarnos? —insistió Anastasia, divertida.

Él sonrió, imperturbable.

—Las circunstancias cambian.

La reina observó la escena con una leve sonrisa.

Anastasia sugiero ir al jardín para estar más cómodas allá, todos salieron y entre conversaciones estaba pasando el rato

Todo estaba demasiado tranquilo.

El té transcurría con una calma casi engañosa cuando, de pronto, el aire cambió. Elyria fue la primera en notarlo: una presión extraña, como si el cielo mismo se tensara.

—¿Lo sienten…? —murmuró.

Anastasia alzó la vista justo a tiempo para verlas.

Varias bestias voladoras emergieron de la nada, rompiendo las nubes con chillidos agudos. Sus cuerpos oscuros se recortaban contra el cielo claro, alas enormes batiendo con violencia mientras se dirigían directamente hacia el palacio.

—¿Qué es eso…? —susurró la reina, pálida.

No hubo tiempo para reaccionar.

Una de las bestias descendió en picada con una velocidad aterradora, seguida de otras que cerraban el cerco. Elyria actuó por instinto.

—¡Majestad! —gritó.

Empujó a la reina con todas sus fuerzas, haciéndola rodar fuera de la trayectoria justo cuando las garras de la criatura rasgaban el aire donde ella había estado segundos antes.

—¡Entren al palacio, ahora! —ordenó Elyria—. ¡Yo las distraeré!

—¡No! —Anastasia la sujetó del brazo—. ¡No te quedes!

—¡Elyria, es una orden! —añadió la reina, alterada.

—Si entran todas juntas, las seguirán —replicó ella, firme—. ¡Vayan!

El príncipe heredero dio un paso al frente.

—No pienso abandonarte.

Las bestias volvieron a atacar, esta vez con más fuerza. Elyria extendió la mano y el aire respondió: un remolino violento se formó frente a ella, golpeando de lleno a una de las criaturas y lanzándola varios metros atrás.

Pero entonces ocurrió algo que heló la sangre de todos.

Las bestias ignoraron a Elyria.

Al ver que la reina y Anastasia se retiraban, las siguieron.

—…No van tras nosotros —susurró Elyria—. Van tras ellas.

El príncipe desenvainó su espada sin dudarlo.

—Entonces no pienso moverme.

Los caballeros aparecieron finalmente, formando una defensa apresurada, pero las bestias eran rápidas, fuertes, organizadas. Demasiado.

Elyria creó una lanza de viento y la lanzó con precisión, atravesando a una de las criaturas en pleno vuelo. Sin embargo, no lo vio venir.

Otra bestia la embistió por la espalda, lanzándola violentamente contra uno de los muros del palacio. El impacto le robó el aliento.

—¡Elyria! —gritó Anastasia.

Apretando los dientes, se levantó de inmediato. La reina y la princesa ya estaban a pocos pasos de la entrada… cuando una bestia se abalanzó sobre ellas, derribando a varios soldados como si fueran muñecos.

—¡No! —Elyria corrió, ignorando el dolor.

Alzó ambas manos y un escudo de viento se formó frente a ellas justo a tiempo, deteniendo el ataque. El impacto fue brutal. Elyria salió despedida varios metros atrás, rodando por el suelo.

La bestia volvió a alzar el vuelo para rematar.

Entonces, el cielo rugió.

Un rayo descendió con una fuerza devastadora, desintegrando a la criatura en el acto.

—¿…Qué?

Otro rayo cayó, fulminando a una segunda bestia.

Entre el humo y la electricidad residual apareció una figura imponente.

Alaric.

Su presencia era tan intimidante como la tormenta que parecía responderle. Elyria sintió un alivio inmediato al verlo.

Alaric no perdió tiempo. Eliminó a las últimas bestias con precisión letal antes de correr hacia ella.

—Mírame —dijo, sujetándole el rostro—. ¿Estás herida?

—No… solo golpeada —respondió ella, respirando hondo.

El príncipe heredero se acercó también, extendiendo la mano hacia Elyria, pero Alaric se interpuso con un solo movimiento.

—Ve a ver a la reina y a la princesa —dijo con tono seco—. Están primero.

El príncipe dudó apenas un segundo… y asintió antes de marcharse.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Elyria en voz baja.

—Casualidad —respondió Alaric—. Estaba hablando con el rey.

Ella lo miró, sin creerle del todo… pero no dijo nada.

Minutos después, cuando todo terminó, la reina se acercó a Elyria con el rostro aún pálido.

—Si no fuera por ti… —dijo, tomándole las manos—. Nos habrían matado.

—Eryndor está en deuda contigo —añadió el rey con gravedad.

—Has demostrado ser una mujer extraordinaria —dijo el príncipe heredero, mirándola con admiración.

Alaric sintió un tic peligroso en el ojo.

Elyria intervino antes de que la tensión escalara.

—Esto no fue un ataque al azar —dijo—. Las bestias seguían instrucciones. Su objetivo era la reina… y la princesa.

El silencio cayó pesado.

—¿Asesinato? —murmuró Anastasia.

El rey apretó los puños, furioso.

—Quienquiera que se atreva a poner un dedo sobre mi familia… —su voz era puro acero—. Lo mataré yo mismo.

Elyria frunció el ceño, la adrenalina aún recorriéndole el cuerpo, pero su mente ya trabajando a toda velocidad.

—Hay algo que no encaja… —murmuró.

Alaric la miró con atención, reconociendo esa expresión suya que solo aparecía cuando estaba a punto de decir algo importante.

—¿Qué cosa? —preguntó.

Elyria alzó la vista hacia el jardín, ahora parcialmente destruido.

—¿Cómo sabían que la reina y Anastasia estarían aquí? —dijo en voz alta, más para sí misma que para los demás—. El jardín no estaba en el programa oficial… y dentro del palacio habría sido imposible para esas bestias encontrarlas con tanta precisión.

El rey y la reina intercambiaron miradas tensas.

—¿Insinúas que fue planeado? —preguntó el rey con el ceño endurecido.

—No lo insinúo —respondió Elyria con calma—. Lo afirmo. Las bestias no atacaron al azar. Cambiaron de objetivo cuando ustedes se movieron… como si supieran exactamente a quién buscar.

Anastasia tragó saliva.

—Pero… ¿cómo podrían saberlo?

Elyria dudó apenas un segundo antes de decirlo:

—Porque alguien se los dijo.

El silencio cayó como una losa.

—¿Un espía…? —susurró la reina.

—Dentro del palacio —añadió Elyria—. Alguien con acceso a la información, a los movimientos, a los horarios. Alguien que sabía que hoy estarían en el jardín.

El rey apretó los dientes, furioso.

—Si hay un traidor en mi palacio… —su voz temblaba de ira—. No tendrá dónde esconderse.

Elyria sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Porque si había alguien capaz de guiar bestias hasta la familia real…

entonces el enemigo ya estaba mucho más cerca de lo que imaginaban.

Espero les guste el capítulo de hoy 🥰

1
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
que el Richard ese tratara de vengar a su zorrita y terminará sin cabeza, y que esos dos ya se declaren jajajja ellos se ve que derrochan amor 😻
Johann
❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios cada capítulo se vuelve mejor que el anterior que emoción aaaaah.
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀
Juna: Aaa muchas gracias 🥹💖 de verdad me hace muy feliz leer esto.
total 4 replies
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
espere todo el día por esta hermosa historia jajjaj no me arrepiento de nada 😻😻
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
jajajajjaja celos de tus ojos cuando miras a otro chico, tengo celos, celos de tí 👀🎵🎶🎶🎵🎵 ajjajajajja
Flor R
Amelia solita está buscando su tumba
Mauge Albornoz Diaz
me encanta cada capítulo mejor q el anterior
Mauge Albornoz Diaz
está muy buena la historia me encanta
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
autora eso no es justo, como nos vas a dejar asiii 😭😭😭😭😭😂😂😂😂😂
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios, que albino más hermoso, precioso, divino, papasito, está como el pan, bien bueno 🫦🫦🫦🫦😻😻😻/Drool//Drool//Drool/
Johann
👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Lena
La protagonista de esa novela: la mosquita muerta esa
Flor R
sus modos son explosivos pero ya encontrarán un punto intermedio ☺️☺️☺️☺️😊
Nella Reyes
yo me apunto para madrastra... ese duque esta para soñar
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
dejame decirte autora, q me encanta la historia, la manera en la que relatas y escribes es impresionante a pesar de que mencionaste de q está era la primera historia que te animabas a escribir 📖✨❤️📚
Johann
👏👏👏👏
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