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El héroe y el villano comparten un único amor dulce y posesivo hacia la extra de una historia.
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Capitulo 21
------ al día siguiente.
El salón de reuniones del ala norte estaba lleno esa tarde; no era una audiencia formal del consejo, pero varios nobles se habían reunido para discutir asuntos de administración después de la guerra. Las mesas estaban ocupadas por mapas, documentos y copas de vino que nadie parecía terminar.
Bonnie estaba sentada en uno de los extremos de la mesa larga revisando un informe que acababa de llegar de la región occidental. Frente a ella había varios documentos abiertos, sus dedos pasaban por las líneas con paciencia mientras hacía anotaciones en el margen; dos consejeros estaban de pie a su lado, escuchando mientras ella explicaba algunas cifras.
—Si estas rutas comerciales se reabren antes del invierno —dijo Bonnie con calma mientras señalaba el mapa— la ciudad portuaria podrá recuperar casi la mitad de sus ingresos; el problema no es la producción, el problema es el transporte.
Uno de los consejeros asintió con interés.
—Entonces deberíamos enviar recursos para reparar los caminos.
Bonnie inclinó ligeramente la cabeza.
—Eso sería lo lógico; si no lo hacemos, el aumento de producción se perderá en el traslado.
El otro consejero apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Es extraño que nadie del consejo mayor haya mencionado esto antes.
Bonnie respondió sin cambiar el tono.
—Porque nadie revisó los informes completos.
El hombre soltó una pequeña risa.
—Eso suena exactamente a algo que diría alguien que ha pasado demasiadas noches con documentos.
Bonnie levantó la vista apenas.
—Anoche... Tuve una inspiración para adelantar trabajo.
En ese momento la puerta del salón se abrió y varias personas entraron al mismo tiempo; entre ellas estaba Elinor.
Su presencia llamó la atención de inmediato. Caminaba con la postura recta, saludando con elegancia a varios nobles mientras avanzaba hacia el centro de la sala; su vestido oscuro contrastaba con su cabello blanco y su expresión era tranquila, como si aquel lugar le perteneciera tanto como a cualquiera de los hombres que ocupaban la mesa.
Los murmullos comenzaron apenas llegó.
—Lady Elinor.
—Es un honor verla aquí.
Ella respondía a cada saludo con una sonrisa breve, inclinando la cabeza con cortesía; su mirada recorrió la mesa hasta detenerse en Bonnie.
Entonces caminó hacia allí.
Los dos consejeros que estaban junto a Bonnie notaron su presencia y se apartaron un poco.
—Lady Elinor —dijo uno de ellos con respeto.
Ella respondió con suavidad.
—Caballeros.
Luego miró a Bonnie.
—No esperaba encontrarla aquí.
Bonnie levantó la vista del documento.
—Estoy revisando informes.
Elinor observó los papeles sobre la mesa durante un segundo.
—Eso parece evidente.
Uno de los consejeros habló con tono neutral.
—Lady Bonnie estaba explicando algunos detalles sobre las rutas comerciales del oeste.
Elinor apoyó una mano sobre la mesa con elegancia.
—Es admirable que alguien se dedique tanto a tareas administrativas.
Bonnie no respondió de inmediato.
Elinor continuó.
—Aunque debo admitir que todavía me sorprende la facilidad con la que algunas personas se mueven dentro de espacios que tradicionalmente pertenecen a la nobleza.
El comentario fue suave, pero claro. Varias conversaciones cercanas se detuvieron.
Bonnie levantó la mirada completamente.
—¿Está diciendo que no debería estar aquí?
Elinor sonrió con delicadeza.
—No dije eso.
Bonnie cruzó los brazos sobre la mesa.
—Pero lo insinuó.
Elinor inclinó la cabeza con calma.
—Solo estoy recordando algo que todos los presentes conocen; el castillo siempre ha tenido una estructura clara sobre quién participa en decisiones importantes.
Uno de los consejeros intervino con cautela.
—Lady Bonnie ha trabajado con nosotros durante bastante tiempo.
Elinor lo miró brevemente.
—Lo sé. Pero la experiencia no cambia el origen de una persona.
El silencio comenzó a expandirse por la sala.
Bonnie apoyó las manos sobre la mesa con tranquilidad.
—Mi origen no ha sido un problema para el rey. Soy hija de un noble por igual que tú.
Elinor respondió con una sonrisa ligera.
—El rey es conocido por su generosidad. Y vuestro padre solo es un trabajador del palacio. Claro que tiene influencia, pero no tiene un título que pese.
Un murmullo recorrió la sala.
Bonnie mantuvo la mirada fija.
—Tal vez este no sea el lugar para discutir esto. Veo que confunde el consejo con un gallinero, Lady Elinor. Váyase si solo estará estorbando mi área de trabajo.
La tensión se volvió evidente.
Bonnie respiró con tranquilidad. Y continúo.
—Si quiere discutir mi lugar aquí, debería hablar directamente con quien me pidió estar aquí.
Elinor respondió con suavidad.
—Tal vez lo haga.
En ese momento una voz masculina se escuchó desde la entrada del salón.
—No será necesario.
Todos se giraron. Bastian estaba de pie en la puerta. A su lado estaba Calister.
Ambos habían escuchado suficiente para entender lo que ocurría.
Bastian caminó hacia la mesa con paso firme, su presencia provocó que varios nobles se apartaran ligeramente para abrir espacio.
Calister lo siguió con una expresión relajada, aunque sus ojos estaban atentos a cada rostro.
Bastian se detuvo junto a Bonnie.
—Lady Elinor —dijo con tono tranquilo— parece que esta conversación se volvió más pública de lo esperado.
Elinor lo miró con elegancia.
—Príncipe Bastian, solo estábamos hablando de la estructura de la corte.
Calister apoyó una mano en el respaldo de una silla cercana.
—Escuchamos lo suficiente.
Bastian miró brevemente los documentos sobre la mesa y luego volvió a mirar a Elinor.
—Bonnie está aquí porque su trabajo ha sido útil para el reino.
Elinor respondió.
—Nadie ha cuestionado su esfuerzo.
Calister sonrió ligeramente.
—Entonces no entiendo por qué cuestiona su presencia.
Elinor sostuvo su mirada.
—Porque la corte necesita reglas claras.
Bastian respondió sin elevar la voz.
—Las reglas ya están. Durante la guerra Bonnie organizó informes militares, ayudó a coordinar suministros y resolvió problemas que varios consejeros no supieron manejar.
Algunos nobles asintieron discretamente.
Calister añadió con tono relajado.
—Y mientras muchos discutían desde salas seguras, ella estaba trabajando para que el ejército siguiera funcionando.
Un par de hombres bajaron la mirada.
Elinor mantuvo la compostura.
—No niego su contribución.
Bastian dio un paso más cerca de la mesa.
—Entonces no hay razón para cuestionar su lugar.
Elinor observó a Bonnie y luego a los gemelos.
—La corte siempre observa con atención las relaciones que se forman cerca del trono.
Calister respondió con una pequeña sonrisa.
—Eso es inevitable.
Bastian habló con claridad.
—Bonnie trabaja con nosotros porque confiamos en su juicio.
Los nobles comprendieron inmediatamente el significado. Bonnie no estaba sola.
Elinor guardó silencio unos segundos antes de inclinar la cabeza.
—Si esa es la posición de los príncipes, no tengo nada más que añadir.
Calister la miró con una expresión tranquila.
—Me alegra escuchar eso. Porque créeme que si soy capaz de obligarte a desistir incluso de la corte.
Elinor volvió a mirar a Bonnie.
—Es evidente que cuenta con apoyo.
Bonnie respondió con calma.
—Siempre es bueno trabajar con personas que confían en uno. No alguien que quiere manipularlos.
Elinor mantuvo la sonrisa. Luego se dio la vuelta y caminó hacia el otro extremo del salón.
Las conversaciones comenzaron a regresar lentamente, aunque la tensión todavía se sentía en el ambiente.
Calister soltó un suspiro leve.
—Bueno, eso fue más interesante de lo que esperaba para esta tarde.
Bonnie lo miró.
—No necesitaban intervenir.
Calister levantó una ceja.
—Lo sabemos.
Bastian añadió.
—Pero tampoco vamos a quedarnos mirando mientras alguien intenta sacarte de aquí.
Bonnie guardó silencio unos segundos. Luego recogió los documentos de la mesa.
—Los quiero ver a los dos a la misma hora en la noche.
Ambos gemelos miraron con emoción porque sabía que significado tiene esa cita.
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En ese momento, lejos del salón, Elinor caminaba por uno de los pasillos interiores del castillo con el rostro tranquilo.
Pero su mente estaba lejos de tranquila. Había visto lo suficiente.
—Están demasiado unidos —murmuró en voz baja mientras avanzaba.
Su mirada se volvió más fría.
—Si quiero el trono… tendré que separarlos.
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Muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.
Es que debieron de buscarla mucho ante de que todo se volviera una locura 🤭🤭🤭🤭😭😭
Siempre de los digo a mis hijos 🤣🤣🤣