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MI PLAYBOY FAVORITO

MI PLAYBOY FAVORITO

Status: Terminada
Genre:Romance / Contratadas / Completas
Popularitas:189.8k
Nilai: 4.9
nombre de autor: IXSA SHADOW

Perdí la cabeza el día que me enamoré de un playboy bastante atractivo que me arrastró a su pasado doloroso.

NovelToon tiene autorización de IXSA SHADOW para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

QUIERO QUE SEAS MÍA PARA SIEMPRE

LESLIE

Jason no consiguió descubrir de que verdad hablaba mamá, ella no dijo nada al respecto. Se veía más decepcionada que molesta, incluso escuché sin querer que se culpaba a sí misma mientras cocinaba. Estaba segura de que ella descubrió acerca de la prostitución de Jason.

Durante la hora de la comida, todos estaban en silencio. Nadie decía nada, y hasta procurabamos no mirarnos.

—¿Sucede algo? —preguntó Raúl.

—Nada, cariño —respondió mamá.

—Están muy callados, hasta se siente incómodo el ambiente. ¿De casualidad hice algo que los molestó?

—No, Raúl. Eres una persona maravillosa —dije.

—No te preocupes, Raúl. No ocurre nada, nosotros dos estamos agradecidos con tu amabilidad —comentó Jason.

—Me alegra escuchar eso, ya hice espacio en una de mis tiendas. Pueden empezar desde mañana.

—Gracias, señor —dijo Leo.

—No hay de qué, también Less va a trabajar. Cada año realizó una fiesta de fin de año para mis empleados, desde hace un año, Less se encarga de organizar todo.

—Nosotros podemos ayudar —Leo se ofreció.

—Por supuesto, también Jason será responsable de la buena organización de la fiesta.

—Cuenta con ello, Raúl.

No me gustaba organizar la fiesta para los empleados de Raúl, pero él había sido un padre y esposo responsable. No había manera de negarme a hacerlo.

—Sé que no te gusta hacer esto, Less. El día que me casé con tu madre decidí adoptarlos como hijos propios, los quiero y los veo como tal. Tú sabes que yo no tengo más familia que ustedes, por lo tanto, el día de mañana ustedes tres van a heredar mis tiendas. Aún así seas una arquitecta exitosa, una de mis tiendas va a ser para ti. Es por eso que te pido que contribuyas y conozcas auque sea un poco el sistema.

—Te lo agradezco mucho, Raúl. No me molesta hacerlo, lo haré con gusto.

—Me alegra escuchar eso, entonces a comer y a descansar porque mañana sera un día atareado para los dos.

Raúl era más bueno que la miel, a veces no lo podía creer. Él estaba solo, nunca se casó por el hecho de que no podía tener hijos. Marina, mi hermana, era hija de Roberto. El imbécil la dejó embarazada antes de pagar una corta condena en prisión por abuso doméstico y abuso a la mujer. Raúl le dio su apellido a Marina y la quiere como si fuera propia. Nosotros todavía llevamos el apellido de papá, y si pudiera, me lo cambiaría por el de Raúl.

Un año anterior, David me había ayudado a organizar la fiesta, así que solicité su ayuda nuevamente.

Él se encargó de buscar los adornos navideños. La fiesta se iba a llevar a cabo en el almacén de la tienda más grande. Varios empleados, incluyendo a Leo se encargaron de limpiar el almacén.

Leo trabajaba con mucho entusiasmo cargando y acomodando cajas. No pude evitar mirar sus brazos musculosos mientras hacía lo suyo.

Hacía mucho frío, pero el parecía estar acalorado. Andaba de aquí para allá y sudaba bastante.

—¿No tienes frío? —preguntó David.

—No, de hecho tengo mucho calor. Aprovecho este pequeño descanso para disculparme contigo por lo del té.

—No te preocupes, entiendo perfectamente tu manera de actuar.

—¿De verdad?

—Sí.

Leo y yo nos quedamos pensativos.

—¿Qué es lo que entiendes? —preguntó Leo.

—No le voy a decir a nadie, ustedes pueden amarse libremente frente a mí.

—¿Estás loco? ¿Ustedes terminaron?

—No, ¿por qué lo haríamos? Sabes a que me refiero, no se preocupen. No tienen porque esconder su relación. Estamos en una época donde ya no es un tabú su relación, en lo personal, soy un hombre con una mentalidad abierta.

—¿De qué rayos estás hablando? —pregunté confundida.

—Ya lo sé todo, bebé. Tu mamá me lo dijo. A ella le cuesta un poco entender la situación, pero con el tiempo lo va a aceptar.

—¿De qué hablas, niño? Entonces, ¿si decido darle un beso frente a ti no habrá problema?

—No, no se preocupen.

—¿Estás demente? —pregunté desconcertada.

—No me llames demente, bebé. No te averguences de esto, es tu hermano.

—No te entiendo, ve directo al grano. Me estás asustando.

David se acercó a nosotros. Entendimos la señal, y hasta hicimos casita para que pudiera susurrar sus pensamientos.

—Sé qué Leo y Jason son pareja.

—¡¿Qué carajo?! ¿Quién dice eso? —preguntó Leo.

Ambos estábamos muy sorprendidos.

—Mi suegra me lo dijo.

—¿De dónde sacó eso? —pregunté.

—Ayer, cuando hablamos me lo dijo. Me preguntó acerca de un tratamiento para la homosexualidad, pero le dije que la homosexualidad no era una enfermedad. Es un desorden hormonal.

—¿No te dijo por qué piensa eso?

—Bueno, no quiero ofender, pero es más que obvio.

—¿Qué es obvio, mocoso?

—Ambos se perfilan las cejas, tienen un cuerpo escultural y su piel se ve bien hidratada. Además, llegaron juntos y viven juntos. Lucas está siendo criado por ambos.

—¿Y por eso piensas que soy homosexual?

—Mi suegra me comentó que los vio perfilarse las cejar mutuamente en la habitación de Jason.

No lo pude evitar, me solté a reír a carcajadas. El supuesto secreto que mamá había descubierto era una mentira. Todos pensaban que Jason era gay y que Leo era su pareja.

—¿De qué te ríes, mocosa? Hay una diferencia entre ser metrosexual y homosexual. A mí me gusta lucir bien, eso es todo.

—No hay manera de que salgas de esta, ambos fueron pillados. No te enojes, cuñado.

Una de las empleadas pasaba acarreando una bolsa de basura.

—Jessica, ¿quieres salir conmigo? —gritó Leo.

—¿Yo? ¿De verdad?

—¡Calro!

—Por supuesto, guapo.

—Entonces, oficialmente somos pareja.

—¿Qué es eso? —pregunté.

—No soy gay, te lo estoy demostrando.

—Loco, no seas tímido. La familia no juzga.

—Loca tú.

—¿Dónde está Jason? Se supone que me iba a ayudar con esto.

—Jason fue a trael la artillería pesada.

—¿Fue por el árbol?

—No, mira atrás. Ya vienen.

—¿Quién? —volteé.

Jason venía acompañado de ese pasado que quería dejar atrás.

—¡Mi cielo! —Damián corrió para abrazarme.

—¿Qué es esto? ¿Qué hacen aquí?

—Estábamos solos después de mucho tiempo. Pasamos navidad acompañados de una botella de vino. Jason dijo que pasaramos año nuevo con ustedes.

—Que atento —dije entre dientes.

Todos los miraban con atención, realmente no me había dado cuenta de lo mucho que llamaban la atención. Los cuatro tenían cuerpo de modelos y unos rostros de muñeco. Las chicas que trabajaban en la tienda comenzaron a murmurar mientras los miraban con risitas ridículamente coquetas.

—Es mi fín —dije.

—¿Ellos quiénes son? —preguntó David.

—Son mi infierno —respondí.

David se mostró serio al principio, Damián no me soltaba, me tenía abrazada por la cintura.

—A mí me da gusto verte, hermanita —dijo Jorge.

—También me da gusto verlos, creo.

Quité los brazos de Damián y me di la vuelta hacia David.

—Atencion, él es mi novio —anuncié.

—¿Novio? ¿Desde cuándo? ¿Por qué me fuiste infiel? Ahora veo el motivo de nuestra falta de comunicación, no has respondido a ninguno de mis mensajes —alegó Damián.

—No digas tonterías, ustedes son igual que Jason y Leo. Cuatro amantes de lo fortuito.

David cambió su expresión pensando que ellos también eran gays.

—¿Amantes de lo fortuito? Suena mejor que ser un…

—¡Cállate! No se queden ahí parados y ayuden —dije con rapidez, evitando que Damián fuera a cometer una imprudencia.

Jason les asignó una tarea y todos comenzaron a ayudar.

—Los amigos de tu hermano son bastante graciosos.

—No lo son, están locos. No te acerques mucho a ellos.

—¿Por qué, bebé?

—¿Ya te viste en un espejo? Eres un chico muy guapo, y ya sabes su preferencia. ¿Quieres salir con alguno de ellos?

—¡No! Yo te amo a ti.

—Entonces mantente alejado.

—Me quedaré cerca de ti.

Jason estaba loco, ¿cómo se le ocurrió invitarlos a pasar año nuevo con nosotros? Tenía que permanecer alejada de ellos, de otra manera, sería mi fín. Con lo imprudente que era Damián, seguro que tarde o temprano se le saldría alguna cosa que no debía.

El lugar quedó listo antes de las seis de la tarde, las tiendas cerraron temprano ese día.

El personal y nosotros fuimos a casa para cambiar nuetra ropa. La fiesta iba a comenzar a partir de las nueve de la noche. Mamá y Raúl se encargaron de la comida y nosotros del resto.

David nos tuvo que llevar a todos de vuelta a la casa, ya que era el único que tenía carro.

Todos iban riéndose y haciendo bromas de mal gusto al pobre de David.

—¿Desde cuándo salen ustedes dos? —preguntó Damián.

—Desde hace un buen rato —respondió David.

—¿No tienes miedo? —preguntó Jorge.

—¿Miedo de qué?

—Tienes que saber la verdad.

—¿Cuál verdad, loco? —pregunté asustada.

—Leslie salió con los tres y aún la amamos con locura, tanto que hasta nos volvimos amigos por esa razón. Decidimos que los tres nos vamos a casar con ella.

—La verdad no tengo miedo, seríamos cuatro en su vida. Pero yo pienso ocupar la habitación principal. Yo voy a ser el primer esposo —aseguró David, sonriendo.

—No digas tonterías, Jorge. Eso es mentira —aseguré nervisa.

—Cálmate, bebé. Sé qué ellos solo están bromeando. No pasa nada —aseguró David, sosteniendo mi mano.

—¿Quién dijo que era broma? —preguntó Damián.

—Yo no, yo ya me he divorciado de Less —comentó Leo.

—Ni modo, más Less para nosotros —dijo Damián.

A pesar de que sabía que todos bromeaban, no pude evitar sentirme incómoda.

Después de tanto, por fin llegamos a casa. David se despidió y se fue a su casa para ponerse guapo. Quedamos que pasaría por mí más tarde.

—¿Le preguntaste a Raúl?

—¿Qué?

—Acerca de los chicos.

—Sí, tengo su permiso.

—No abuses de la nobleza de ese hombre.

—Solo serán un par de días, no seas exagerada ni grosera. Los tres te recibieron con gusto el día que llegaste al departamento con tus maletas y los bolsillos vacíos.

—Tienes razón, lo siento.

—¡Qué casa tan bonita! —exclamó Damián, fascinado.

—Nos vamos, ve a casa para que te des un baño. Hueles a zorrillo.

—Jason, no me digas esas cosas.

Fruncí la nariz en señal de disgusto y me fui para la casa. Mamá estaba terminando de arreglar a Marina para seguir con Lucas.

—Bañate, mamá compró un bonito vestido para ti —comentó Raúl.

—Gracias.

—Ella quería el color rojo, pero le dije que no. Yo escogí el color, espero que te guste.

—Gracias, papá.

Nunca había llamado papá a Raúl, sus ojos se humedecieron.

—Gracias, Less.

—Gracias a ti, papá.

Entré en mi habitación y vi el hermoso vestido sobre mi cama. El color era más que precioso, era una mezcla entre azul, verde y negro. Todo era de lentejuelas oscuras. Era más que elegante. También había una caja con un par de zapatillas y accesorios para mi cuello, muñecas, orejas y cuello. No pudo ser mejor, en rojo habría parecido la mujer de Santa.

Me bañé, me vestí y utilicé un maquillaje discteto.

—Te ves divina, cariño —comentó mamá.

—Gracias.

—David está abajo con Raúl.

—¿Jason se va a ir con ustedes?

—Dijo que iría contigo.

—Debí suponerlo, vayan. Enseguida nos vamos nosotros.

Bajé con mamá. Raúl y David estaban platicando cómodamente.

—Wow, te ves espectacular —comentó David.

—Gracias.

—Yo le dije lo mismo, nosotros nos vamos a adelantar. Se quedan en su casa.

—Gracias, suegra.

Raúl y mamá salieron de la casa junto con los niños.

—Mi hermano y sus novias van a ir con nosotros, ¿está bien?

—Sí, entonces vamos afuera para esperar.

Nosotros también salimos.

—¡Vaya! Cambiaste de novia muy rápido, ¿dónde dejaste a Less? Esta si ea bonita —preguntó Jorge.

—Tarado —dije.

—Es broma, andas muy sensible.

Salieron los demás, nos subimos al carro y nos fuimos directo a la fiesta.

Yq había un poco de gente, el dj ya había llegado también. El dj me gustaba antes de que saliera con David, pero Raúl se casó con mamá y, de cierta manera, Ángel se volvió mi primo.

La comida se sirvió en manera de buffet, todo estaba listo. Lo único que faltaba era divertirse. Raúl compró mucho regalos para la rifa, cada trabajador recibió un boleto.

Mis cuatro chicos se veían muy guapos, me imaginé que así lucían cada noche para impresionar a sus clientas. Siempre los vi en llegar y salir del departamento algo desaliñados o bastante casuales, nunca los vi tan arreglados y perfumado, a excepción de Leo.

La tal Jessica se tomó muy en serio la propuesta de Leo. Se acercó a él de una manera muy coqueta y hasta le dio un beso en la mejilla, muy cerca de sus labios. Un sentimiento de ira comenzó a invadirme, me estaba poniendo celosa. Me centré en pensar como mantener alejada a la tal Jessica y no pensé lo que podía pasar. Los cuatro eran hombres y no vi venir que todos iban a buscar a alguien con quien bailar y pasar el rato.

La mentira de que eran gays se iba a ir por la cloaca y David iba a comenzar a sospechar algo.

Todos cemamos, y después se realizó la rifa. Raúl sacó una caja de botellas de licor de su auto y les deseó a todos una feliz navidad y un próspero año nuevo.

—No bebas mucho, tampoco lleguen tan tarde —dijo mamá.

—¿Ya se van?

—Sí, cuida que no hagan muchos destrozos.

—Sí, mamá. Con cuidado.

Mamá y Raúl se despidieron y se fueron a casa.

—¿Te quieres quedar, bebé?

—No sé, ¿tú quieres?

—Yo soy tuyo esta noche, haremos lo que mi bebé diaponga.

—No digas palabras falsas, ¿estás seguro de qué harás lo que yo quiera?

—No lo sé, quizás con un par de tragos.

—Si tu no bebes.

—Tampoco tú, pero podemos bailar un rato y después nos vamos.

—Si decido irme, ¿a dónde vamos a ir?

—No me tientes, me estás convenciendo. Sobre todo con ese pequeño vestido que estás usando.

—¿Hablas en serio?

—No —sonrió.

—Tonto.

—Te amo, si quieres podemos ir a tu casa y ver una película. Mañana tengo que ayudar con la cena de año nuevo. Tu familia va a venir a cenar, quiero impresionar a mis suegros.

—Vámonos, cariño.

Decidí que lo mejor era irnos, así David no sabría nada al respecto. Busqué a Jason para decirle que me iba.

La tienda no estaba tan lejos de la casa, podían caminar hasta allá.

—No te vayas, la fiesta apenas va a empezar.

—Tengo sueño y estoy muy cansada.

—¿A dónde van a ir?

—A la casa.

—¿Esperas qué crea eso? Sigues siendo mi hermana menor, si van a ir a un hotel más vale que me digas a dónde.

—No vamos a ir a un hotel, David no es un pervertido como tú.

—Bien, sabré si me mientes.

Lo ignoré y salí de la fiesta con David. Fuimos directo a casa, estaba aburrida y no tenía ganas de ver una película. Nos dimos un par de besos un abrazo y él también se fue.

Me subí a mi habitación, me quité el maquillaje y me acosté a dormir.

Me encontraba en medio de mi tercer sueño cuando varios movimientos violentos me despertaron. Al principio me asusté mucho, desperté y estaba a punto de gritar, pero Jason me tapó la boca con su mano.

—Cállate, vas a despertar a mamá.

—¿Qué haces aquí?

—Vine por ti.

—¿Para qué?

—El licor que dejó Raúl se terminó, fuimos a una vinateria a comprar más. Vamos a seguir la fiesta en el patio trasero de la casa de Raúl.

—¿Estás loco? Raúl se va a molestar mucho.

—Ya le pedí permiso.

—Mentiroso, ya te dije que no abuses de él. Mírate, ya estás ebrio.

—Solo un poco, ponte cualquier cosa y vamos.

—Sabes que no me gustan ese tipo de cosas.

—Bueno, yo solo decía. La resbalosa de Jessica no le quita las manos de encima a Leo, posiblemente terminen durmiendo juntos. Pero si no te importa está bien, te dejo dormir.

—Espérame afuera, ahorita me cambio.

No quise ponerme nuevamente el vestido, me puse un pantalón cualquier blusa y mi abrigo.

Hacía mucho frío.

Salí en silencio para evitar despertar a mis padres. Jason y yo salimos de la casa sin hacer ruido.

—Lo siento.

—¿Qué sientes?

—Te llamé mentirosa y si volviste a casa.

—Te dije que David no era un pervertido.

—No dudé del mocoso, dudé de ti. Tú si eres una pervertida.

—No sé qué te habrá contado Leo, pero no es cierto.

—Solo lo dije de broma, no digas más. No quiero saber que clase de perversiones hacías con Leo.

Llegamos al patio de la casa de Raúl, no había mucha gente. A parte de los chicos, estaba Jessica, siete chicas más y cinco hombres.

—¡Qué bueno que llegaste! —comentó Jorge, estaba bastante ebrio.

—¿Qué les pasa a ustedes con el alcohol?

—El alcohol sana las heridas.

Leo bailaba con la resbalosa de Jessica, ella era una mujer desagradable. Nada que ver con Channel. Su maquillaje era exagerado y usaba unas mallas super entalladas, parecía toda una golfa esquinera.

No podía simplemente acercarme y armar un escándalo, no tenía derecho después de todo lo que dije.

—Bebe esto —Jason me dio un vaso con refresco y alcohol.

—¿Qué es?

—Dijiste que las cervezas no te gustaban, es tequila.

Olfateé la bebida y me dieron ganas de volver el estómago, pero necesitaba valor. Bebí el vaso casi de golpe sin pensar las consecuencias.

—Wow, ¿dónde aprendiste a beber así? Seguro fue de Jason —comentó Damián.

—No. Acabo de aprender.

—¿Quieres más?

—Sí.

Damián me sirvió más. Jason se acercó nuevamente a mí.

—No bebas nada de alguien más, solo consume lo que Jorge, Damián, Leo o yo sirvamos en tu vaso. ¿Entendiste?

—Sí, hermano.

—Yo te cuido desde allá.

Jason caminó tambaleante hacia otra mujer de mal gusto.

—Volviste a terminar con la bebida en un abrir y cerrar de ojos, ¿quieres más?

—Sí, por favor.

Empezaba a sentirme mareada, el piso me daba vueltas y no podía hablar bien.

Damián me sirvió más, y volví a beber de golpe el baso. Ya no me podía comportar como una señorita decente, eructé frente a Damián sin ningún tipo de vergüenza.

—¡Vaya! Es mejor afuera que adentro, ¿quieres más? Ya te ves mal.

—¿No conseguiste chica? ¿Por qué estás conmigo?

—Porque me gustas y es divertido verte beber hasta que te emborraches.

—Sirveme más y no molestes.

—Ya no te puedes mantener en pie, mírate te tambaleas de un lado a otro.

—Tú obedece —dije barriendo las palabras.

—A la órden, mi amor.

Damián me sirvió más, esta vez no bebí todo. Le di tres tragos grandes, me limpié con la manga del abrigo el líquido que se escurrió y bajé el vaso. Miré con odio a Jessica, quien estaba pasando su asqueroso trasero por el pantalón de Leo mientras bailaban reggaetón.

—Que mujer tan inmoral.

Caminé, según yo con bastante agresividad hacia ellos. No sabía cuán ridícula me veía en ese momento, me tropecé con el cable de la bocina y caí al suelo. Todas se burlaron de mí. Damián corrió a levantarme del pasto seco.

—¿Estás bien? ¿A dónde ibas?

—A ningún lado, todo está bien.

Había hecho el ridículo frente a Jessica y frente a todos. Ya no tenía valor para ir y armar un escándalo.

Raúl tenía en su jardín una mesa y cuatro sillas, Damián me fue a traer una de esas sillas.

Me senté un rato y esperé a que se me bajara un poco la borrachera. Sentí que iba a morir y me arrepentí de haber bebido tanto y tan rápido.

—¿Segura de qué estás bien?

—Me estoy muriendo.

—No te estás muriendo, estás super ebria.

—Llévame a mi cama.

—No puedo aceptar esa propuesta tan indecorosa, estás ebria y sería un abuso. Dime lo mismo mañana y con gusto te llevo a la cama.

Me recosté un rato sobre el respaldo. Damián se aburrió de cuidarme y se fue a platicar con Jason y los demás.

Más tarde, Leo y Jessica se tomaron de la mano y caminaban directo hacia la casa. No supe como, pero me levanté y llamé zorra a Jessica.

—¿Qué te pasa, niña?

—Ella es la hija del jefe, olvida lo que dijo y sigan su camino —dijo una de las zorras de la fiesta.

Jessica frunció la boca y siguió caminando con Leo. No me quedé callada y la volví a llamar zorra.

Jessica no se aguantó y caminó hacía mí a paso veloz.

—Déjalo pasar, esta ebria —dijo Leo.

—Tú eres más zorra que ella —le dije a Leo.

—Less, cálmate. Vamos adentro para que te duermas un rato.

—¿Vas a venir conmigo?

—Sí, vamos. Te voy a recostar en el sillón.

Leo me cargó entre sus brazos y me llevó hasta el sillón. Recobré un poco el sentido y me di cuenta de que Jessica había entrado detrás de nosotros.

—Duerme un poco, me voy a mi habitación.

—Eres mi hermano, ¿no? —grité.

—Sí, por eso te traje a descansar.

—Allá afuera hay tres hombres que no son de la familia, ¿quieres qué me violen? ¿Por qué me dejas simplemente en el sillón? Llévame a una habitación que tenga seguro.

—Tienes razón, soy un mal hermano. Te voy a llevar a una de las habitaciones.

Leo me cargó nuevamente entre sus brazos y caminó conmigo hasta las escaleras. Jessica iba detrás de nosotros.

—¿Tú a dónde vas? Espera aquí y no ye vayas a robar nada —le dije a Jessica.

Escuché que Jason entró.

—¿Qué ocurre?

—¿Qué tal si yq me acosté con ella y tú apenas vienes?

—Estaba viendo todo desde afuera, llevala a recostar. Vamos afuera, Jessica. Los traje con la condicion de que nadie entraría a la casa.

—Pero yo... —se quejó ella.

—Leo ya no va a regresar a la fiesta, vamos afuera.

Leo me llevó a una de las habitaciones vacías, me recostó sobre la cama. Me aferré a su cuello y lo miré.

—No te vayas —le dije.

No supliqué mucho, de inmediato me besó.

Le quité el suéter y la playera.

—No, Less. No está bien, estás ebria y quizás mañana te puedes arrepentir. No quiero que pienses después que abusé de ti.

—Estoy ebria, pero estoy consciente. Quiero estar contigo, me quiero perder entre tus brazos, tus caricias y tus besos.

—Bien, si te voy a hacer mía nuevamente, quiero que esta vez sea para siempre. Quiero que seas solo mía.

—¿Tú serás solo mío?

—Siempre, dejé la prostitución por ti, porque quería ser solo tuyo.

—Entonces yo soy solo tuya y tú solo mío.

—Prometelo.

—Lo prometo, mi amor.

Leo sonrió, me besó y me hiso el amor de una manera romántica y dulce. Dormimos juntos y calientitos esa noche.

Siempre quise dormir de esa manera con él, sin tener que preocuparme por la hora o porque alguien fuera a aparecer de improviso.

No me quería levantar al siguiente día, me dolía mucho la cabeza y me ardía el estómago como si me hubiera comido una lata grande de chiles en vinagre.

Jason tocó la puerta con desesperación. Leo y yo nos levantamos de la cama enseguida.

—Abre por favor.

—¿Y si me golpea?

—No creo que eso suceda, ponte el pantalón.

Busqué mi ropa y medio me vestí.

—¿Qué quieres? —pregunté molesta.

—Mamá llamó, está muy enojada porque te saliste. Le dije que estabas bien, y que estabas con nosotros. Pero viene para acá.

—¡Carajo! Toma el resto de tu ropa y sal de aquí.

Leo buscó sus calcetines, zapatos, suéter y playera. Salió como rayo de la habitación.

Me acomodé la ropa, me recogí el cabello y salí.

Los gritos de mamá se eacuchaban hasta dentro de la casa. Ella estaba discutiendo con Jason en el jardín.

Tragué saliva y salí con mi cara de cruda.

—¿Qué es esto, Leslie? Te advertí que no bebieras mucho. Y tú, mocoso, ¿quién te dijo que podías hacer una fiesta en el jardín?

Raúl entró en ese preciso momento.

—No te enojes, cariño. Yo le di permiso a Jason, son jóvenes. Deja que se diviertan un rato.

—Lo siento, mamá. Lo siento, Raúl. Enseguida limpio este desorden.

—No te preocupes, hijo. Primero vamos a desayunar.

—Yo también lo siento —dije avergonzada.

—¿Dónde está David?

—En su casa.

—Más tarde me va a escuchar.

—¿Por qué? Él no hiso nada malo, me trajo a casa temprano y después se fue. Tú viste.

—Entonces, ¿me quieres explicar quién te mordió el cuello de esa manera?

Cubrí mi cuello con las manos, ni siquiera me miré en el espejo antes de salir.

—Anoche me caí y me pagué.

—No digas tonterías, niña. ¿Crees qué soy estúpida?

—Mamá, no hables así. Cálmate primero.

—Si no fue David, entonces quién.

—Bueno, yo…

—Fui yo, madre —dijo Leo.

—No la incubras, Leo. Sé muy bien que eres la pareja de Jason.

—¡¿Qué?! ¿De dónde sacaste eso? Leo y yo no somos pareja, Leo es…

—No me mientan, los vi juntos.

—Nos viste, ¿haciendo qué?

—Tú le estabas depilando las cejas a Leo y él a ti. Además, Leo dijo que él también era padre de Lucas.

—Leo y los chicos que están adentro son mi familia también. Leo y los otros quieren a Lucas como si fuera su hijo. No somos homosexuales, mamá.

—¿Entonces por qué todos lucen como modelos? Se arreglan demasiado como para ser hombres.

—Vamos al gimnasio y nos gusta lucir bien, eso es todo.

—Entonces, mocosa ¿te acostaste con Leo?

—Fue un juego, lo siento, mamá —dijo Jason.

—No es así, madre. Yo amo a Less, vine a Monterrey por ella. Voy a ser responsable hasta el final, me voy a casar con ella lo antes posible.

—¿Qué es esto? —mamá se soltó a llorar.

—¿Qué hay de David? Nos invitó a cenar a su casa, con su família. ¿Por qué haces esto? ¿Eres una cualquiera? Yo no te eduqué así, eres una indecente.

—Lo lamento, mamá. Pero no tienes ningún derecho para hablarme de decencia, te has casado tres veces. Yo quiero mucho a Raúl, y es por eso que no digo nada. ¿Cómo me eeducaste entonces? Nunca estabas para mí, cuando papá se fue tu me confinaste a mi habitación para que Roberto no fuera a molestarse con mi prescencia. ¿No me gritaste muchas veces qué temías que te fuera a robar a tu ridículo esposo? Entonces, no me hables de decencia. Yo también amo a Leo, y pieso quedarme a su lado. Más tarde iré a hablar con David para disculparme con él y con su família. Él no tiene la culpa, la tengo yo por haber formalizado sabiendo que amaba a otro hombre.

El ambiente se puso tenso, mamá me miró con tristeza y salió de la casa sin decir más.

—Lo siento, Raúl. No quería decepcionarte.

Raúl asintió y salió detrás de mamá.

Me solté a llorar.

—No llores, ella tenía que saber lo que sentías. No dijo nada el día que huiste de casa, ni siquiera hiso el intento de buscarte. No tiene ningún derecho a llamarte indecente. Sabes que tienes mi apoyo, si así lo deseas, podemos huir lejos los tres juntos.

—Gracias, hermano. Vamos a dejar que mamá se calme para hablar con ella.

Le di un beso a mi hermano, le sonreí a Leo y me dirigí a la casa para darme un baño.

—Voy contigo —dijo Leo.

—No, yo tengo que hablar con mamá.

—Quiero que ella sepa que no te pienso dejar sola. Es verdad cuando dije que me quiero casar contigo lo antes posible.

—Después hablamos de matrimonio, aún tengo una relación que terminar. Te llamo más tarde.

—Te amo.

Sonreí y entré a la casa. Mamá estaba llorando en la sala, los ignoré y subí a mi habitación.

1
Cindy Pamela
Me encantó todo la redacción, la trama siempre te invita a leer el próximo capítulo y su final también me gustó mucho
Scarlet Ojeda
Que se quede con David
Lucy Castillo
👏👏👏👏
MALÚ 2834
Felicitaciones autora por su maravillosa novela,me encanto.Enhorabuena.♥️🌹🌺♥️🌹🌺♥️🌹🌺♥️🌹🌺♥️🌹🌺
Ixsa Shadow: Hola, Malú. Gracias por tus felicitaciones, me alegra saber que te encantó la novela!!!
total 1 replies
MALÚ 2834
Yo creo que piensa que es gay,,y su pareja es Leo,,,porque el le dijo que Lucas es un niño con dos padres😂😂
MALÚ 2834
Esperemos que sepas que te tienes que cuidar,,,,si no ,eso si que va a ser un grandísimo problema con tu hermano
MALÚ 2834
😂😂😂😂😂😂yo creo que eso lo hemos hecho casi todos🤞🤞🤞🤞🤞
MALÚ 2834
😂😂😂😂te fuiste de tu casa huyendo del peligro,,,y ahora estás rodeada de alto voltaje.☠️☠️☠️☠️
Inyer Escarpeta
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 ME MORI DE RISA XD
Inyer Escarpeta
eso está bien grueso 😱
Bettzi Iseth Nieto Peralta
buena
Khristta LM
creo es Leo a quien se refiere
Khristta LM
la colonia Roma, de la CDMX? amo esa colonia, el colegio donde estudié varios años está ahí y el trabajo de mamá también estaba cerca, es una colonia hermosa de mis favoritas de la ciudad
María Auristela Molina Martínez
m da cosita cn el pobre de david
María Auristela Molina Martínez
q moral tiene esa y madre de reclamarle a la hija si ella antes de terminar cn ya estaba cn remplazo no podia vivir sin un hombre ni un solo dia jajajajajaja q descarafa
Viky Ramos
Hola escritora felicitaciones ojala escribas una segunda parte ya k me encanto muchísimo espero que tengas mucho éxito en sus próximas novelas de todo ❤️❤️
Viky Ramos: Sii eso sería Espectacular 💞💞💞💞💞
total 4 replies
Helena Ramirez Vargas
Que hermano tan lindo tiene y lo más importante es que quiere que estudie 😃🙂
Helena Ramirez Vargas
Está mal de la cabeza como ensmorada
Ari Santos
gracias
Lety Márquez
me encanta que esta chica se defienda y sea onesta con su leo ojalá y esta historia siga igual de buena.muchas felicidades Autora estuvo maravillosa esta historia
Ixsa Shadow: Hola, Lety. Muchas gracias!!!
total 1 replies
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