Estaré subiendo capítulos diario y es una historia corta sin muchas complicaciones y personajes
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CAPÍTULO 13
El ambiente en la capital era una mezcla de júbilo desbordante y una tensión subterránea que solo los ojos entrenados podían percibir. El nacimiento del heredero había cambiado el tablero; ahora, el bautizo real no sería solo un sacramento, sino el escenario de la purga final. Evelyn sabía que una diva no solo sobrevive a sus enemigos, sino que los utiliza para que su acto final sea inolvidable.
La preparación para el bautizo del Príncipe Heredero fue, bajo la dirección de Evelyn, el evento más fastuoso que el reino hubiera presenciado jamás. Ella no solo diseñó el banquete —un despliegue de su imperio L'Éclat con torres de azúcar que desafiaban la gravedad—, sino que también orquestó la seguridad del evento junto a Maximilian y Alexander.
—Mañana será el día, Max —dijo Evelyn, mientras revisaba la lista de invitados en sus aposentos—. El Barón ha agotado sus recursos contratando a esos mercenarios. Creen que el bautizo es el momento de debilidad del Rey, el momento perfecto para un atentado que sumerja al reino en el caos. No saben que les hemos abierto la puerta de par en par.
Maximilian, ajustando las correas de su armadura ligera, la miró con una mezcla de orgullo y preocupación.
—Alexander ya tiene a sus hombres infiltrados entre los sirvientes del Barón. En cuanto den el primer paso hacia la catedral, caerán en nuestra red. Pero Charlotte, prométeme que te quedarás cerca de la Reina. Si algo sale mal...
—Nada saldrá mal, querido —lo interrumpió ella, dándole un beso fugaz que sabía a determinación—. En este teatro, yo soy la directora, y el final ya está escrito.
El día del bautizo, la Catedral de Oro estaba rodeada por una multitud que vitoreaba. Dentro, la nobleza lucía sus mejores galas, ignorando que bajo las túnicas de los monaguillos y tras las columnas de mármol, los hombres de Alexander estaban armados hasta los dientes.
En el momento en que el Rey levantaba al pequeño príncipe ante el altar, un grupo de hombres vestidos como guardias reales, pero con el estandarte oculto del Barón, irrumpieron por las puertas laterales. El pánico comenzó a extenderse, pero Evelyn no se movió de al lado de la Reina Isadora.
—¡Ahora! —rugió la voz de Maximilian desde el coro alto.
Lo que los mercenarios esperaban que fuera una masacre de nobles desprevenidos se convirtió en una trampa mortal. Los hombres de Alexander surgieron de las sombras. No hubo una batalla larga; fue una ejecución táctica. En menos de diez minutos, los traidores estaban encadenados en el suelo de piedra.
Pero el golpe maestro de Evelyn estaba por venir. Entre los capturados, no solo había mercenarios, sino varios nobles del consejo que habían estado enviando fondos al Barón en secreto.
La Función Final en el Salón del Trono
Tras asegurar la seguridad del Rey y el Príncipe, Evelyn solicitó que el banquete de celebración se convirtiera en un tribunal público. Frente a toda la corte, con el Rey y la Reina observando desde sus tronos, Evelyn caminó hacia el centro del salón.
—Majestades, nobles del reino —comenzó ella, su voz clara y autoritaria como la de una protagonista en su monólogo final—. Hoy celebramos la vida, pero también debemos limpiar la maleza que intenta asfixiar nuestro futuro.
Evelyn sacó un fajo de cartas y documentos: las pruebas que Alexander había recuperado de la doncella Hanna y de los campamentos de los mercenarios.
—Barón Volkov, Conde de la Ribera... —Evelyn fue nombrando a cada traidor mientras sus rostros se tornaban lívidos—. Aquí están las pruebas de su traición.
Financiaron el ataque de hoy con el dinero que robaron de los impuestos de las minas. Pensaron que una "diva de los dulces" no sabría seguir el rastro de su oro. Qué error tan patético.
El Rey, enfurecido, golpeó el brazo de su trono. —¡Guardias! Lleven a estos hombres a la Torre. Sus títulos quedan revocados y sus tierras pasarán a ser administradas por la Corona bajo la supervisión de la Gran Duquesa de Sterling.
La ovación fue ensordecedora. Evelyn se volvió hacia la multitud, haciendo una reverencia impecable. Había expuesto a los traidores, salvado la corona y, de paso, absorbido los recursos de sus enemigos para su imperio comercial.
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Semanas después, con la capital finalmente en paz y la Reina Isadora floreciendo en su nueva maternidad, Evelyn y Maximilian regresaron a la Fortaleza del Norte. Pero esta vez, el regreso no fue para trabajar, sino para celebrar su propia victoria privada.
La Fortaleza había sido transformada. Los jardines de invierno estaban llenos de flores que Evelyn había logrado cultivar gracias a sus invernaderos de cristal climatizados. Esa noche, el frío del exterior era solo un susurro contra los muros de piedra calientes.
—Finalmente solos —dijo Maximilian, cargando a Evelyn al entrar en su habitación—.
Sin reinas, sin traidores y sin pasteles que supervisar.
—Aún tenemos un ducado que dirigir, Max —rio ella, mientras él la depositaba sobre la cama de pieles blancas—.
Pero creo que el imperio puede esperar hasta mañana.
La pasión en la Fortaleza del Norte se había vuelto un ritual de fuego. Evelyn, libre de las presiones de la corte, se entregó a Maximilian con una intensidad que lo dejaba sin aliento.
Ella ya no era la actriz que fingía una vida; era la mujer que había reclamado su destino. En medio de jadeos y caricias hambrientas, Evelyn guió a Maximilian hacia nuevas profundidades de placer, demostrándole que, aunque ella era la mente detrás del poder, en sus brazos era simplemente su compañera, su fuego y su hogar.
—Eres mi vida, Charlotte —susurró él, hundido en su pecho mientras el fuego de la chimenea proyectaba sombras danzantes—. Nunca dejes de sorprenderme.
—La función apenas comienza, mi amor —respondió ella, acariciando su cabello rojo—. Mañana empezaremos a construir la primera escuela de medicina en el Norte. Pero esta noche... esta noche el escenario es solo nuestro.
Mientras el reino dormía bajo la protección de un nuevo heredero y una economía floreciente, Evelyn Vance, la diva que cayó del cielo, cerraba los ojos satisfecha. Había convertido una tragedia en una obra maestra, y lo mejor de todo es que el final feliz no era el cierre, sino el inicio de una leyenda que duraría siglo
que no tiene una obsesión por humillar más de lo debido.
y que el pelirrojo va hacer su piedra de tropiezo. 😂