Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
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capitulo 20
Melanie
Llegué al departamento con los ojos rojos y el maquillaje corrido. Cerré la puerta de un portazo y me dejé caer en el sofá. Pamela y Stephanie entraron detrás de mí, sin decir nada. Se sentaron a mi lado. Y me abrazaron
— No llores más mana
dijo Pamela, acariciándome el pelo
— No puedo parar, es un idiota
— Lo sabemos y te lo dijimos
— pero es mi culpa. Todo es mi culpa
— No digas eso
— Sí. Yo lo busqué. Yo me metí. Yo insistí. Yo me enamoré como una idiota
Stephanie me apretó la mano
— No es tu culpa. Él te ocultó cosas
— No me ocultó nada. Nunca me dijo nada. Yo me inventé una historia sola
— Melanie…
— No. Es verdad. Yo me ilusioné sola. Él nunca me prometió nada. Nunca me habló de futuro. Solo me dio lo que quiso darme. Y yo me conformé una vez mas
Me quedé callada. Con la cara entre las manos. Con el corazón hecho pedazos
— Tengo algo para ti
dijo Stephanie, de pronto
— Qué?
— quizás no es el momento pero con Pame hicimos una investigación, y tienes que saberlo
— investigación de que?
Se levantó. Fue a su bolso. Sacó una carpeta. Me la puso en las manos
— Lo investigamos. Queríamos saber quién era, pero sabemos que te va a doler Mel
Abrí la carpeta. Y lo que vi me heló la sangre
Dominic Mehier. Dueño del Grupo Mehier. Negocios por todo el país. Un imperio
Comprometido con Roma Francinelli. Boda programada para junio. Fusión familiar. Alianza empresarial
Todo estaba ahí. Su vida. La que nunca me contó, estabas leyendo la vida de un extraño y no podía creer que fuera el
— No puede ser
susurré
— Lo siento, Mel
— No puede ser, ni su nombre real me dijo?
— Al parecer no amiga
Cerré la carpeta. Y me levanté
— A dónde vas?
— A verlo, a enfrentar todo esto de una vez
— Melanie, no, no te hará bien ahora
— Tengo que verlo, hoy se acaba toda esta mentira
— Pero no estás en condiciones
— No me importa, me tiene que explicar si esto es real o no
Agarré mis llaves. Agarré el bolso. Y salí. Sin escuchar los gritos de mis amigas. Sin escuchar sus súplicas. Sin escuchar nada más que el ruido de mi corazón rompiéndose
Manejé hasta la casa de campo. La casa que era nuestro refugio. La casa donde había sido feliz. La casa donde todo era mentira
Llegué. Encendí las luces. Me senté en el sofá. Y le escribí
-Te espero en la casa. Más te vale venir. Es urgente
No puse nada más. No hacía falta
Esperé. Una hora, Hasta que escuché el auto, la puerta y lo vi entrar
Entró con el ceño fruncido, la corbata floja y el celular en la mano. Se veía cansado, no tengo ningún tipo de emoción en la cara, más que la seriedad de siempre
— Melanie
dijo cerrando la puerta detrás de él
— yo... Estás bien?
No respondí. Me levanté. Agarré la carpeta. Y se la lancé a la cara
Los papeles volaron. Cayeron al suelo. Él se quedó helado. Miró los papeles. Luego a mí. Luego los papeles otra vez
Se agachó. Tomó uno. Lo leyó. Y cerró los ojos
— Mi reina…
— No. No me hables, no me digas asi
— Déjame explicarte
— Explicar qué, que te llamas Dominic Mehier o que te casas en junio? Ni tu nombre real me merecía saber?
— Melanie, por favor…
— no espera, mejor explícame que fui tu amante, que mientras yo te esperaba aquí como una idiota, tú planeabas tu boda con otra
— No es así, las cosas no pasaron asi
— Entonces cómo? Dime, Explícame, porque yo no entiendo!
Se quedó callado. Con los papeles en la mano. Con la cara desencajada
— Me usaste
dije, con la voz quebrada
— Me usaste y me mentiste. Y yo te creí. Como una tonta
— No te usé
— Sí me usaste!
— Melanie…
Intento acercarse y tocarme
— No me toques!
Retrocedí. Me pegué a la pared. Lo miré. Con los ojos llenos de lágrimas. Con el corazón destrozado
— Sabes qué es lo peor?
dije, en voz baja
— Que yo te quería. Te quería de verdad. Te di todo. Mi tiempo. Mi cuerpo. Mi corazón. Y tú… tú nunca me diste nada, más que escasos momentos de ti
— No es verdad, por favor
— No, entonces qué me diste, momentos, mentiras, Ilusiones?
— Te di lo que pude maldita sea! En todo mi caos te di lo único que tenia
— No me diste nada! Eres un cobarde Brandon, o debería decirte Dominic?
Me sequé las lágrimas. Con rabia. Con dolor. Con una fuerza que no sabía de dónde salía
— Eres un cobarde. Un maldito cobarde. Tienes todo. Tienes poder. Tienes dinero. Tienes una vida perfecta. Y aun así, no eres capaz de ser honesto. Ni conmigo. Ni contigo mismo
— tu no entiendes mi reina déjame...
— No me llames así. No tienes derecho
Me acerqué. Lo miré a los ojos. Con toda la rabia que tenía dentro
— No quiero verte nunca más. Nunca. Me oyes? Nunca
— Melanie, espera…
— No. Se acabó. Se acabó todo
Agarré mi bolso. Caminé hacia la puerta. Y antes de salir, me detuve. Sin voltear
— Espero que seas feliz con tu boda. Con tu mujer perfecta. Con tu vida perfecta
Salí. Cerré la puerta. Me subí al auto. Y manejé. Llegué a mi departamento. Pamela y Stephanie estaban ahí todavía. Me abrazaron. No dijeron nada. Solo me abrazaron
Lloré. Toda la noche. Hasta quedarme dormida, ellas no se fueron, solo me consolaron como las buenas amigas que siempre habían sido
A la mañana siguiente, me levanté. Me duché. Me vestí. Saqué la maleta. Y empecé a empacar
— Qué haces?
preguntó Pamela
— Me voy Pame, no puedo estar aqui
— hay Mel, volverás allá?
— si, a mi país. Con mis padres. A empezar de nuevo, sin más locuras, ni más ilusiones estupidas. No quiero más mentiras
— Está bien, te cuidas, las próximas vacaciones nos vamos nosotras para alla
Terminé de empacar. Me despedí de mis amigas. Con abrazos. Con lágrimas. Con promesas de visitas
Tomé el taxi al aeropuerto. Miré por la ventana. La ciudad que me había dado todo y me lo había quitado en una noche
Y cuando el avión despegó, cerré los ojos. Y me prometí que no volvería a ser la misma. Que no volvería a entregar mi corazón tan fácil. Que no volvería a creer en cuentos de hadas ni en amores a Largas cuotas