El cielo estaba despejado aquella mañana, y las calles de la ciudad permanecían tranquilas. Nadie imaginaba que, antes de que terminara el día, el mundo que conocían dejaría de existir.
nas cuando anos riendo. Varios testigos aseguran
amó a su padre, pero la llamada terminó enviándolo ntesta, ón cambió.
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Atención
Mientras todos continuaban desayunando, la sargento Elena entró al área donde se encontraban los sobrevivientes. Su expresión era seria y, detrás de ella, dos soldados permanecieron vigilando la entrada.
—¡Atención, todos! Necesito que dejen de hacer lo que están haciendo y me escuchen un momento.
Las conversaciones se apagaron poco a poco. Las personas dejaron sus platos sobre las mesas y dirigieron la mirada hacia ella.
Adrian se sentó más derecho, mientras Valeria se acercaba un poco a Daniel.
—Lo que voy a explicarles es muy importante para su seguridad —comenzó Elena—. Hemos recibido información de que las criaturas pueden transmitir esta infección mediante mordeduras y ciertos rasguños. Si alguien resulta herido, debe informar inmediatamente al personal médico. No intenten ocultar sus lesiones ni tratarlas por su cuenta.
Una mujer levantó la mano, temblando.
—¿Está diciendo que… si una de esas cosas nos muerde, nos convertiremos en una de ellas?
Elena hizo una pausa antes de responder.
—Existe ese riesgo. Todavía estamos investigando cómo funciona la infección, pero algunos casos indican que las personas afectadas pueden transformarse si no reciben atención a tiempo.
Un murmullo de temor recorrió la habitación.
Un hombre abrazó a su pequeña hija, mientras varias personas comenzaron a revisar sus brazos y sus manos, preocupadas por cualquier herida que pudieran tener.
—¡Por favor, mantengan la calma! —pidió Elena, alzando la voz—. No significa que cualquier herida vaya a provocar una transformación. Pero necesitamos que nos informen de inmediato si han tenido contacto directo con alguna criatura.
Daniel miró a Darian con preocupación.
—Hermano… ¿eso significa que cualquiera de nosotros podría convertirse en una de esas cosas?
—Significa que debemos tener cuidado y avisar a los médicos si alguien resulta herido —respondió Darian, intentando tranquilizarlo.
Elena continuó con la explicación.
—También hemos observado que estas criaturas atacan a las personas para alimentarse. Parecen buscar sangre y carne humana. Por eso es fundamental que nadie salga del refugio sin autorización y que todos sigan las instrucciones de los soldados.
Adrian sintió un escalofrío al recordar cómo aquella criatura se había lanzado contra él y Darian dentro de la tienda.
Sin darse cuenta, se llevó una mano al brazo, comprobando que no tuviera ninguna herida.
Valeria lo notó.
—¿Estás bien? —le susurró.
—Sí… solo recordé lo que pasó ayer.
Ella le apretó suavemente la mano para darle ánimo.
—Ya estás aquí. Intenta no pensar en eso ahora.
Al terminar, Elena recorrió la habitación con la mirada.
—Habrá personal médico disponible durante todo el día. Si alguien tiene dudas o necesita una revisión, debe acudir a ellos. No queremos que el miedo provoque más problemas.
La sargento hizo una señal a los soldados y se dirigió hacia la salida.
Sin embargo, antes de marcharse, añadió:
—Y recuerden algo: si escuchan una alarma, no corran hacia las puertas ni intenten salir por su cuenta. Permanezcan en las zonas indicadas y esperen instrucciones.
Cuando Elena salió, las conversaciones regresaron, aunque esta vez en murmullos nerviosos.
Daniel dejó su desayuno a un lado.
—Esto es cada vez peor…
Darian miró a su hermano y después a Adrian, quien permanecía callado, con la mirada perdida.
—Por ahora estamos juntos y dentro de un lugar protegido —dijo el soldado—. Aprovechemos eso mientras podamos.
Pero, aunque intentaba transmitir seguridad, ni siquiera él sabía cuánto tiempo podrían permanecer a salvo.