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La Química Del Corazón (Temporada 1)

La Química Del Corazón (Temporada 1)

Status: En proceso
Genre:Amor de la infancia / Reencuentro / Escuela
Popularitas:91
Nilai: 5
nombre de autor: BessyRod

Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.

NovelToon tiene autorización de BessyRod para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo:18 tres entradas sin nombres

Lin permaneció mirando la pantalla de su teléfono.

Una vez.

Dos veces.

Volvió a leer el mensaje de Su Lan, esperando encontrar alguna explicación que hiciera que aquello pareciera menos extraño.

No la había.

Durante los catorce días que el Laboratorio 3 permaneció cerrado, alguien entró tres veces.

Y ninguna de esas entradas tenía un nombre.

Lin dejó lentamente el teléfono sobre el escritorio y se recostó contra el respaldo de la silla. La habitación estaba en silencio, iluminada únicamente por la lámpara que tenía junto a sus libros. Afuera, las luces de los edificios comenzaban a encenderse y algunos automóviles pasaban por la calle, dejando reflejos sobre los cristales de su ventana.

Hasta hacía unos días, todo aquello había comenzado con un rumor.

Un simple rumor sobre un profesor que quizá sería trasladado.

Ahora había un informe desaparecido, una copia escondida, una fundación con influencia, un director que presionaba a Chen Yi Shen y un laboratorio que había sido cerrado durante dos semanas.

Y alguien había entrado allí sin dejar registro.

Lin tomó nuevamente el teléfono.

—¿Estás segura de que no aparece ningún nombre? —escribió.

La respuesta de Su Lan llegó rápidamente.

—Completamente segura.

Después apareció otro mensaje.

—Pero encontré las fechas.

Lin se incorporó.

—¿Cuáles?

Su Lan envió tres fechas.

Lin las anotó inmediatamente.

Día 2.

Día 7.

Día 12.

Las tres entradas habían ocurrido durante la madrugada.

Lin abrió los ojos.

—¿De madrugada?

Su Lan respondió:

—Entre las once y las doce de la noche.

Lin sintió que un escalofrío le recorría los brazos.

Aquello ya no parecía un error.

Alguien había entrado deliberadamente.

---

A la mañana siguiente, Lin llegó a la escuela antes que las demás.

Se quedó junto a la entrada principal, observando cómo los estudiantes iban llegando poco a poco. El aire de la mañana era fresco y el cielo tenía un tono grisáceo. Los árboles del patio todavía conservaban pequeñas gotas de agua de la lluvia de la noche anterior.

Cuando Wang Ji apareció, llevaba el skateboard bajo el brazo y el cabello ligeramente despeinado.

—Tienes cara de no haber dormido.

Lin la miró.

—No dormí mucho.

—¿Por el profesor?

—No.

Wang Ji sonrió.

—Entonces definitivamente es por el profesor.

—Wang Ji.

—Está bien, está bien.

Pocos segundos después llegaron Chen Mai y Su Lan.

Su Lan sacó inmediatamente su teléfono.

—Encontré algo más.

Las cuatro se acercaron.

—Las entradas no fueron hechas por estudiantes —explicó Su Lan—. El sistema solo permite registrar el acceso mediante una tarjeta institucional.

Chen Mai frunció el ceño.

—Entonces alguien utilizó una tarjeta de la escuela.

—Sí.

—¿Y no saben de quién?

—No.

Wang Ji cruzó los brazos.

—Entonces hay que averiguarlo.

Lin miró hacia el edificio de ciencias.

—Primero necesitamos saber quién tenía acceso al laboratorio durante esos días.

Su Lan asintió.

—Eso es lo que estaba pensando.

---

Durante el primer período, las cuatro apenas pudieron concentrarse.

La clase de química comenzó con normalidad.

Chen Yi Shen entró al aula, dejó unos libros sobre el escritorio y escribió el tema del día en la pizarra.

—Buenos días.

Los estudiantes respondieron.

El profesor comenzó a explicar una reacción química, pero Lin podía notar que su atención estaba dividida.

Cada cierto tiempo miraba hacia la puerta.

Una vez.

Dos veces.

La tercera vez, alguien pasó por el corredor.

Chen dejó de escribir durante un instante.

Lin lo observó.

Él volvió inmediatamente a la explicación.

—Cuando una reacción se encuentra en determinadas condiciones, incluso una pequeña alteración puede producir un resultado diferente.

Lin bajó lentamente la mirada.

Aquella frase parecía tener un significado mucho más profundo de lo que aparentaba.

No sabía si Chen estaba hablando únicamente de química.

---

Durante el recreo, las cuatro se dirigieron nuevamente a la biblioteca.

Su Lan abrió los registros administrativos.

—Necesitamos la lista del personal que tenía acceso al edificio durante esos catorce días.

Después de varios minutos de búsqueda, encontraron un documento.

Personal autorizado para acceso fuera del horario escolar.

Había seis nombres.

El director Zhao.

Dos encargados de mantenimiento.

El responsable del laboratorio.

Un administrador.

Y...

Chen Yi Shen.

Wang Ji señaló la pantalla.

—Ahí está el profesor.

Lin sintió un pequeño sobresalto.

—Entonces pudo haber sido él.

Chen Mai negó.

—Pero si hubiera sido Chen, ¿por qué no registrar su nombre?

—Tal vez no quería que supieran que entró —respondió Wang Ji.

Su Lan permaneció pensativa.

—No creo que sea tan sencillo.

—¿Por qué?

—Porque las tres entradas ocurrieron en fechas específicas.

Su Lan señaló el calendario.

—El día dos fue cuando se registró el primer problema con los materiales.

Lin se acercó.

—¿Y el día siete?

—La primera revisión del programa.

—¿El día doce?

Su Lan abrió otro documento.

—Aquí.

Apareció una anotación.

“Diferencia detectada entre inventario físico y registro administrativo.”

Las cuatro quedaron en silencio.

Lin sintió que todo comenzaba a encajar.

—Las entradas ocurrieron justo cuando aparecieron los problemas.

Chen Mai asintió.

—Entonces alguien estaba comprobando algo.

Wang Ji miró la pantalla.

—O alguien estaba cambiando algo.

---

Las cuatro salieron de la biblioteca cuando terminó el recreo.

Pero antes de regresar al aula, Lin se detuvo.

—Tenemos que hablar con el responsable del laboratorio.

—¿Crees que nos dirá algo? —preguntó Chen Mai.

—No lo sé.

Wang Ji sonrió.

—Siempre podemos preguntarle.

Su Lan la miró.

—¿Y si no quiere responder?

—Entonces preguntamos otra vez.

Chen Mai suspiró.

—Tu estrategia es sorprendentemente simple.

—Y sorprendentemente efectiva.

Las cuatro rieron.

Pero al llegar al laboratorio, descubrieron que el responsable no estaba.

Una pequeña nota indicaba que se encontraba en una reunión administrativa.

Su Lan observó el papel.

—Otra reunión.

Lin sintió que aquella palabra comenzaba a resultarle incómoda.

Reuniones.

Documentos.

Solicitudes.

Informes.

Todo parecía ocurrir dentro de las mismas paredes.

---

Al terminar las clases, las cuatro decidieron regresar al edificio administrativo.

No querían entrar en zonas restringidas ni revisar documentos privados.

Solo querían hacer una pregunta.

Encontraron al encargado de mantenimiento cerca del almacén.

Era un hombre de unos cincuenta años, con uniforme azul oscuro y un manojo de llaves sujeto al cinturón.

Lin se acercó.

—Disculpe.

El hombre las miró.

—¿Sí?

—Tenemos una pregunta sobre el Laboratorio 3.

La expresión del hombre cambió ligeramente.

—¿Qué quieren saber?

Su Lan respondió:

—Durante el cierre del laboratorio, ¿alguien podía entrar?

El hombre guardó silencio.

—Estaba cerrado.

—Lo sabemos —dijo Lin—. Pero los registros muestran tres entradas.

El hombre las miró fijamente.

—¿Quién les enseñó esos registros?

Wang Ji respondió antes de que Lin pudiera detenerla.

—Los encontramos en el sistema público.

El hombre frunció el ceño.

—No deberían estar buscando eso.

Lin preguntó:

—¿Por qué?

El hombre miró hacia ambos lados.

—Porque hubo problemas.

Las cuatro se quedaron inmóviles.

—¿Qué tipo de problemas? —preguntó Chen Mai.

El hombre apretó las llaves entre sus dedos.

—No me corresponde hablar de eso.

—¿Usted estuvo aquí durante el cierre? —preguntó Lin.

—Sí.

—¿Vio a alguien entrar?

El hombre tardó unos segundos.

—Vi luces.

Wang Ji frunció el ceño.

—¿Luces?

—El laboratorio estaba cerrado, pero algunas noches vi luz debajo de la puerta.

Lin sintió que el corazón se le aceleraba.

—¿Qué noches?

El hombre la miró.

—No recuerdo exactamente.

—¿Alguna de las tres fechas?

El hombre no respondió.

Su silencio fue suficiente.

Lin comprendió que sí.

—¿Vio quién estaba dentro?

El hombre negó lentamente.

—No.

—¿Por qué no abrió?

El hombre bajó la voz.

—Porque recibí órdenes de no hacerlo.

—¿De quién?

El hombre miró hacia el edificio administrativo.

—Del director Zhao.

Las cuatro se miraron.

Otra vez Zhao.

Antes de que pudieran hacer otra pregunta, el hombre se alejó.

—Ya les dije demasiado.

---

Lin permaneció mirando cómo desaparecía por el corredor.

—Esto no es normal —dijo Chen Mai.

—No —respondió Su Lan—. Definitivamente no.

Wang Ji miró hacia las ventanas del segundo piso.

—Entonces alguien estuvo entrando al laboratorio mientras estaba cerrado.

Lin asintió.

—Y Zhao ordenó que nadie interviniera.

Su Lan abrió su libreta.

—Tenemos que averiguar qué ocurrió el día dos.

—¿Por qué ese día? —preguntó Wang Ji.

—Porque fue la primera entrada.

Lin recordó la anotación del inventario.

Primer problema con los materiales.

—Entonces quizá todo comenzó esa noche.

---

Cuando regresaron al edificio principal, vieron a Chen Yi Shen salir del despacho administrativo.

Su rostro estaba serio.

El profesor llevaba varios documentos en la mano.

Al ver a las cuatro, se detuvo.

—¿Todavía están aquí?

—Ya nos íbamos —respondió Chen Mai.

Chen observó a Lin.

—¿Todo bien?

Lin dudó.

Podía contarle lo que habían descubierto.

Pero algo dentro de ella le decía que todavía no.

—Sí.

Chen sostuvo su mirada.

Parecía saber que estaba mintiendo.

—Lin.

Ella levantó los ojos.

—¿Sí?

—No investigues el Laboratorio 3.

Lin sintió un pequeño sobresalto.

—¿Por qué?

Chen miró a las otras tres.

—Porque ya hubo personas que intentaron hacerlo y terminaron teniendo problemas.

Wang Ji frunció el ceño.

—¿Qué clase de problemas?

Chen no respondió.

Solo dijo:

—Váyanse a casa.

Lin apretó la correa de su mochila.

—Profesor...

Chen la miró nuevamente.

—¿Qué?

—¿Usted entró al laboratorio durante el cierre?

El silencio fue inmediato.

Chen no respondió.

Su expresión cambió apenas.

Pero Lin lo vio.

Después de unos segundos, él dijo:

—Sí.

Las cuatro se quedaron inmóviles.

—¿Cuántas veces? —preguntó Su Lan.

Chen bajó la mirada.

—Las suficientes.

Y comenzó a caminar.

Lin lo observó alejarse.

Pero antes de doblar el corredor, Chen se detuvo.

—Y recuerden algo.

Las cuatro lo miraron.

—No todo lo que parece una prueba lo es.

Después desapareció.

---

Esa noche, las cuatro volvieron a reunirse mediante mensajes.

Su Lan envió una fotografía del registro.

—Miren la hora de la primera entrada.

Lin amplió la imagen.

23:47.

Chen Mai escribió:

—¿Y la segunda?

Su Lan respondió:

23:52.

Wang Ji envió:

—¿Cinco minutos?

Lin frunció el ceño.

—¿Y la tercera?

Su Lan tardó un poco en responder.

Finalmente apareció:

23:49.

Lin se quedó mirando los números.

23:47.

23:52.

23:49.

—Eso significa que alguien estuvo dentro muy poco tiempo.

Chen Mai respondió:

—O entraron solamente para recoger algo.

Lin sintió un escalofrío.

—O para dejarlo.

Durante unos segundos nadie escribió.

Entonces Su Lan envió otro documento.

—Encontré la información de mantenimiento del laboratorio.

Lin abrió el archivo.

Había una anotación correspondiente al último día del cierre.

“Se retira material no utilizado. Responsable: C. Y. S.”

Lin abrió los ojos.

—Chen.

Wang Ji escribió inmediatamente:

—Entonces él retiró algo.

Chen Mai preguntó:

—¿Qué material?

Su Lan respondió:

—Eso es lo extraño.

Lin esperó.

Apareció otro mensaje.

—No dice qué retiró.

Lin sintió que el misterio se hacía todavía más grande.

Porque si Chen había entrado al Laboratorio 3 durante el cierre y había retirado material sin especificar qué era, quizá aquello tenía relación directa con la copia del informe.

---

Al día siguiente, Lin llegó temprano nuevamente.

Esta vez no fue a la biblioteca.

Se dirigió directamente al laboratorio.

El corredor estaba vacío.

La puerta del Laboratorio 3 seguía cerrada.

Lin se quedó frente a ella.

No intentó abrirla.

Solo observó.

Entonces vio algo que antes no había notado.

En la parte inferior de la puerta había una pequeña marca oscura.

Parecía una mancha vieja.

Lin se agachó.

La observó cuidadosamente.

No parecía suciedad.

Era tinta.

Y debajo de la mancha había una pequeña inscripción casi borrada.

Lin pasó el dedo por encima sin tocarla demasiado.

Podían distinguirse algunas letras.

L-3 / 12

Lin sintió que el corazón le daba un vuelco.

El número doce.

La tercera entrada.

Levantó lentamente la mirada.

Entonces escuchó una voz detrás de ella.

—No deberías estar aquí.

Lin se giró.

Era Chen Yi Shen.

El profesor permanecía a unos metros de distancia.

Su expresión era seria.

Pero esta vez había algo diferente en sus ojos.

No era solamente preocupación.

Era miedo.

Lin se puso de pie.

—Solo estaba mirando.

Chen se acercó.

Observó la inscripción.

Su rostro cambió inmediatamente.

—¿Dónde viste eso?

Lin señaló la puerta.

Chen permaneció inmóvil.

—Profesor...

Él la interrumpió.

—¿Quién más lo ha visto?

—Nadie.

Chen respiró profundamente.

Miró hacia ambos extremos del pasillo.

Después volvió a mirar la marca.

—Entonces escúchame con atención.

Lin sintió que algo importante estaba a punto de ocurrir.

—¿Qué significa?

Chen tardó varios segundos en responder.

Finalmente dijo:

—Es una referencia.

—¿A qué?

Chen bajó la voz.

—A la copia del informe.

Lin abrió los ojos.

—¿Está aquí?

Chen no respondió.

Pero su silencio fue suficiente.

Antes de que pudiera decir algo más, se escucharon pasos acercándose.

Chen levantó la cabeza.

—Vete.

—Pero...

—¡Ahora, Lin!

Ella retrocedió.

Corrió por el pasillo y dobló la esquina.

Antes de desaparecer, miró una última vez hacia atrás.

Chen seguía frente a la puerta.

Y otra persona acababa de aparecer al final del corredor.

Una persona que Lin reconoció inmediatamente.

Zhao Wei Han.

Los dos hombres quedaron frente a frente.

Y Lin comprendió que acababa de encontrar la primera pista que conectaba directamente el Laboratorio 3 con la copia del informe.

Pero también había descubierto algo mucho más inquietante.

Chen no era el único que sabía dónde buscar.

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