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Esposo Infiel, Mi Corazón Le Pertenece A Tu Tío.

Esposo Infiel, Mi Corazón Le Pertenece A Tu Tío.

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Traiciones y engaños
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaBella

Valentina Montenegro a sus 27 años creyó que lo tenía todo: un matrimonio estable, una familia influyente y un futuro junto al hombre que amaba.

Durante siete años permaneció al lado de Leonardo de la Vega, soportando silencios, ausencias y un secreto que decidió cargar sola por amor, hasta que una noche descubrió que su esposo llevaba años compartiendo su vida con otra mujer.

Y entonces apareció él....

Alexander de la Vega, el tío de su esposo, un hombre diez años mayor a ella, que siempre permanecía en las sombras de la familia, el único que vio su dolor cuando todos los demás miraban hacia otro lado.

Lo que comenzó como consuelo se convirtió en una amistad peligrosa y lo que jamás debió ocurrir terminó cambiando sus vidas para siempre, porque mientras Leonardo cree que tiene el control de la herencia y de mi vida, él no tiene idea de que en este tablero de traición, dinero y poder... su propio tío ya se quedó con la corona, y con la mujer que él nunca supo valorar.

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Capítulo 20 "Asuntos que no te corresponden"

Leonardo no respondió, simplemente se pasó una mano por el cabello, visiblemente frustrado y dejó escapar un suspiro pesado.

Valeria asumió ese silencio como una afirmación.

—Ya veo. —dijo, esbozando una sonrisa triste y amarga—A pesar de que acabo de confirmarte que seré la madre de tu hijo, tu prioridad siempre va a ser ella.

Sin decir más, bajó del auto azotando la puerta con fuerza que hizo vibrar el vehículo. Leonardo no esperó a verla entrar; arrancó a toda velocidad rumbo al corporativo familiar, estacionó de mala manera y subió en el ascensor directo al penúltimo piso.

Al salir al pasillo central, el destino le sonrió: Alexander recién llegaba y caminaba en dirección a su despachojunto al director financiero.

—¡Tío Alexander! —le gritó, con la voz resonando en todo el pasillo.

Su tío se detuvo en seco, volteando lentamente con calma imponente que tanto lo caracterizaba, esperando a que su sobrino acortara la distancia.

Leonardo avanzó con pasos pesados, con los puños apretados y el rostro desencajado por la ira.

—¡¿Por qué te tomas atribuciones que no te corresponden?! —le reclamó, plantándose frente a él.

Alexander frunció el ceño con una ligera confusión, cruzando los brazos sobre su traje oscuro.

—Sé más claro, sobrino, porque no se de que hablas —respondió con una voz pausada.

—Ya sé que Valentina estuvo en el hospital por un corte en la mano —escupió en un tono posesivo y cargado de veneno— ¡¿Pero qué demonios hacías tú con ella en urgencias y llevándotela en tu auto?!

Alexander lo miró fijamente, con unas pupilas oscuras tan profundas que parecieron desvestir la culpa del menor y una sonrisa fría apareció en sus labios.

—Bueno soy su tío político, por supuesto que me preocupo por el bienestar de la familia —declaró, arrastrando las palabras—Además, si tú fueras un buen esposo habrías contestado mis llamadas o las de tu oficina, pero no fue así, tenías el teléfono apagado— concluyó, levantando una ceja en un claro gesto de superioridad—Así que dime Leonardo, ¿dónde estabas tú cuando tu único deber era estar al lado de tu esposa?

Leonardo tragó saliva, sintiendo el golpe directo en su talón de Aquiles, pero el orgullo lo hizo contratacar:

—Eso no es asunto tuyo tío, pero de todas formas, no debiste asumir un rol que a ti no te toca, ¿Qué va a pensar mi abuelo si se enterara de que andas llevando a mi esposa en tu auto privado a espaldas de la compañía?

Alexander se encogió de hombros restándole la importancia al reclamo.

—Dirá que soy un buen hijo y un excelente tío.

Leonardo perdió los estribos por completo ante la burla, cegado por la furia, extendió las manos buscando empujar a su tío por los hombros para iniciar una pelea física, pero Julián, reaccionando con rapidez, se interpuso en medio de ambos hombres, bloqueando el impacto.

—¡Suficiente! — pero la orden no provino de Julián.

El sonido de unos pasos pesados y autoritarios resonó en el pasillo, el patriarca Augusto avanzaba hacia ellos con el rostro severo.

—Vamos a la sala de juntas de inmediato —ordenó con una voz que no dejaba el más mínimo espacio para cuestionamientos.

Leonardo miró con furia a su tío, mientras que Alexander permaneció completamente relajado, acomodándose las mangas de la camisa.

Ambos caminaron detrás del anciano, adentrándose en la sala de juntas principal, en cuanto Leonardo entró, Augusto cerró la puerta de roble y le pasó el pestillo de seguridad. Todos tomaron asiento alrededor de la mesa.

El patriarca apoyó las manos sobre la mesa, recorriendo a su hijo y a su nieto con una mirada penetrante.

—¿Qué fue todo ese alboroto allá afuera? —preguntó con un tono bajo pero firme— Se supone que ustedes dos son los líderes de sus respectivas áreas en esta empresa, deben dar el ejemplo ante los empleados, no comportarse como niños malcriados en los pasillos de la compañía.

Leonardo, ansioso por limpiar su culpa atacando, fue el primero en tomar la palabra de forma apresurada:

—Pues mi tío se toma atribuciones familiares que no le corresponden abuelo, deberías hablar seriamente con él si no quieres que se presten malos entendidos.

Augusto frunció el ceño con confusión y giró la cabeza hacia su hijo menor, indicándole con la mirada que era su turno de hablar; Alexander lo notó, recargó los brazos sobre la mesa con total tranquilidad y explicó la situación con su habitual frialdad:

—Valentina tuvo un accidente con un cristal en la galería mientras montaban las obras, mis empleados, que eran los encargados de ayudar a bajar el material del camión de traslado, me avisaron de inmediato por el protocolo de incidentes—dijo con un rostro serio—Llamé a Leonardo varias veces para avisarle, pero nunca contesta el teléfono, así que le dejé el mensaje con su secretaria, después fui al hospital a ver cómo se encontraba y la regresé a la galería en mi vehículo; eso es todo, padre.

Augusto asintió despacio, asimilando la lógica de la explicación. Luego, clavó con dureza sus ojos en su nieto.

—Entiendo la situación, pero en primer lugar Leonardo, si no quieres que nadie ocupe tu lugar como esposo en momentos como estos, entonces atiéndela bien y mantén tu teléfono encendido para tu familia.

Leonardo bajó la mirada, apretando los dientes con rabia. Acto seguido, el patriarca desvió sus ojos severos hacia su hijo.

—Y tú Alexander, no tenías por qué ir personalmente al hospital a ver cómo se encontraba la esposa de tu sobrino, con haber llamado a tu empleado a cargo del traslado para que estuviera al pendiente de ella era más que suficiente.

Augusto se levantó de su asiento con una lentitud imponente y una expresión de amargura tiñó sus facciones.

—Alexander me siento sumamente decepcionado de ti hoy —declaró con severidad—Mira que dejar botada una junta de prioridad con los directivos a último minuto para ir a atender un asunto absurdo que no era de tu incumbencia, me hace dudar seriamente si realmente estás hecho de la madera correcta para ocupar mi puesto como presidente.

Leonardo miró a su tío de reojo, dibujando una sonrisa burlona y satisfecha en los labios al ver que Alexander perdía puntos en la carrera por el trono, sin embargo; la alegría le duró apenas un suspiro.

El abuelo giró la cabeza hacia él de inmediato, barriéndolo con la misma mirada.

—Y tú Leonardo, no te burles —le advirtió el anciano—Ya me han reportado los números rojos que siguen apareciendo en tu área de desarrollo y además de eso, abandonas tu puesto de trabajo con excusas baratas que dudo mucho hayan sido para ir a ver a tu esposa.

Augusto giró sobre sus talones, avanzando con paso firme hacia la salida de la sala de juntas, pero antes de quitar el pestillo, se detuvo y pronunció una última frase con un tono de voz bajo, pero lo suficientemente alto para que tanto el hijo como el nieto lo escucharan con total claridad:

—Ya ni siquiera sé si alguno de ustedes dos es verdaderamente capaz de cargar con el peso que conlleva ser el CEO de este imperio familiar.

Abrió la puerta y se marchó del lugar, dejando a ambos hombres completamente solos en el inmenso despacho, durante unos largos segundos, ninguno de los dos pronunció una sola palabra, pero el primero en levantarse de su asiento fue Alexander dirigiendole una mirada cargada de una molestia profunda a su sobrino; después de todo, él sí sabía perfectamente cuál era la razón por la que no había contestado las llamadas; sin decir más, dio media vuelta y abandonó la sala.

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Carolina Jaimes
Muy buena, Gracias Por Compartir.
Monica
Es muy difícil disfrutar una novela solo leyendo un capítulo por día
Mariana MedGuer
creo que no, no supo como proteger lo que realmente importaba 🤭
Monica
Por favor actualizar mas capítulos diarios
Solecito🌞🌼: Claro, tomaré en cuenta tu comentarios, quizá en unos días suba 3 capítulos en un solo día 🌟
total 1 replies
Rossy Bta
más capitulos 🙏 estoy enganchada
Solecito🌞🌼: Claro, estaré actualizando un capítulo diario y en algunas ocasiones serán un pequeño maratón de 3 capítulos, muchas gracias por el apoyo🌟
total 1 replies
Monica
Por favor q la actualización no demore
Solecito🌞🌼: Hola, claro estaré actualizando 1 capítulo diario y en algunas veces eran 3 capítulos como pequeño maratón, gracias por tu comentario 🌟
total 1 replies
Cliente anónimo
Interesante
Ales🌷🍃
Autor, ¿a qué esperas para que Valentina rompa con Leonardo? ¿Tienes que complicar tanto las cosas?
Maya
Yo pensé que ya se iba a divorciar de ese desgraciado le sigue dando largas qué decepción debería desenmascararlos ya
Irene Covarrubias: Con todas las pruebas que tiene del engaño desde hace años se pudo divorciar sin tanto drama.

Sigo sin ver cual era el plan de Valentina para que Leonardo le pidiera el divorcio 🤨
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Yani
Excelente historia.
Rossy Bta
me encanta la historia 🔥
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