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El Precio De Mi Inocencia: La Mujer Del Capo

El Precio De Mi Inocencia: La Mujer Del Capo

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Mafia / Completas
Popularitas:496.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

​Una noche de fiesta fue el inicio de su condena. Matteo "El Halcón" Moretti, el criminal más temido del país, puso sus ojos en ella y decidió que le pertenecía.
​Arrancada de su vida sencilla, Ana descubre que su cautiverio no fue un error: ella es la heredera perdida de la Dinastía Castellanos, un imperio que todos creen muerto.
​Atrapada entre la obsesión del hombre que la compró y la traición de quien decía amarla, Ana deberá elegir: ser una víctima sumisa o convertirse en la reina que destruirá a sus enemigos.
​¿Qué pesa más: el miedo al monstruo que la posee o la sed de venganza?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Dejando su legado en alto

El despacho de la mansión Castellanos olía a papel antiguo y a una justicia que había tardado veinte años en llegar. Ana permanecía de pie frente al ventanal, observando cómo los hombres de Matteo patrullaban el perímetro. Ya no se sentía una prisionera; se sentía la dueña del castillo.

—¿Estás segura de esto? —La voz de Matteo rompió el silencio. Estaba sentado en el borde del escritorio, observándola con una mezcla de orgullo y cautela.

Ana se giró. En su mano sostenía una carpeta con el sello de la Fundación Vanzetti.

—Miguel cree que puede jugar con mi pasado, Matteo. Cree que ese vídeo me destruiría. Lo que no sabe es que me dio la última pieza del rompecabezas: la prueba de que su familia estuvo en la escena del crimen.

—Si entregas eso a las autoridades, el proceso durará años —advirtió Matteo, cruzando los brazos—. Y los Vanzetti tienen jueces en su nómina.

—No se lo voy a dar a la policía —una sonrisa gélida curvó los labios de Ana—. Se lo voy a dar a Silvano Vanzetti.

Matteo arqueó una ceja, impresionado. Silvano, el patriarca de los Vanzetti, era un hombre de la vieja escuela. Para él, la familia era sagrada, pero la traición y la incompetencia eran pecados capitales. Si Silvano descubría que su nieto, Miguel, había estado desviando fondos para una agenda personal y, peor aún, que había vinculado a la familia con un asesinato de hace dos décadas, él mismo se encargaría de "limpiar" el linaje.

Dos horas después, Ana entró en el exclusivo Club Phoenix. No vestía como la novia de un capo, sino como una ejecutiva de alto nivel: un traje sastre blanco impecable que resaltaba su autoridad. A su lado, Matteo caminaba como su sombra protectora, pero por primera vez, era ella quien encabezaba la marcha.

Miguel estaba allí, sentado en una mesa privada, creyendo que Ana venía a suplicar que no filtrara más vídeos. Al verla entrar con esa seguridad, su sonrisa de suficiencia flaqueó.

—Ana, amor... —empezó Miguel, intentando recuperar el control—. Veo que traes a tu guardián. ¿Tan poco confías en nuestra "historia"?

Ana se sentó frente a él sin pedir permiso. Lanzó una tableta sobre la mesa.

—Nuestra historia murió en el momento en que dejaste que mi padre se desangrara en esa fábrica, Miguel. Ahora hablemos de la tuya.

Miguel miró la pantalla. Sus ojos se abrieron de par en par al ver los registros de las transferencias bancarias que Ana había rastreado: miles de dólares movidos desde la Fundación de su abuelo hacia empresas fachada.

—Esto... esto no prueba nada —balbuceó él, palideciendo.

—Prueba que le has estado robando al hombre más peligroso de tu familia —sentenció Ana—. Y tengo algo más. El vídeo completo del callejón. El que muestra a los hombres de la familia Vanzetti colocando la bomba donde mirieron mis padres. ¿Qué pensara el abuelo de que su nieto fue quien abrio la caja de Pandora?

Miguel sintió que el aire se le escapaba.

—Si me hundes a mí, hundes a mi abuelo. Él no lo permitirá.

—Te equivocas —intervino Matteo, inclinándose hacia adelante con una mirada depredadora—. Silvano ya está en camino hacia aquí. Le enviamos una invitación que no pudo rechazar: la oportunidad de salvar el nombre Vanzetti sacrificando a la "rata" que lo está ensuciando.

El pánico en el rostro de Miguel fue la melodía más dulce que Ana había escuchado en semanas. El hombre que jugaba a ser el "novio perfecto" se deshizo frente a sus ojos.

—Ana, por favor... —suplicó Miguel, intentando tomar su mano—. Lo hice por nosotros. Quería el dinero para darte la vida que mereces, para que no fueras una esclava de los Moretti.

—No hables de lo que merezco —le espetó ella, retirando la mano con asco—. Merecía la verdad. Merecía que no usaras a mis padres como peones.

En ese momento, las puertas del salón se abrieron. Silvano Vanzetti entró, rodeado de cuatro hombres armados. El silencio en el club fue absoluto. El anciano caminó con su bastón de plata hasta la mesa, ignorando por completo a Miguel y clavando su vista en Ana.

—Así que tú eres la pequeña Castellanos —dijo Silvano con una voz que sonaba como grava triturada—. Tienes los ojos de tu padre. Él era un hombre de palabra. Espero que tú también lo seas.

Ana se puso de pie, manteniendo la mirada firme ante el patriarca.

—Señor Vanzetti. Su nieto ha sido descuidado. Ha robado su dinero y ha resucitado fantasmas que podrían llevar a toda su familia a una celda federal.

Silvano miró a Miguel, quien temblaba visiblemente.

—¿Es cierto esto, Miguel?

—¡Abuelo, ella miente! ¡Es una trampa de los Moretti!

Ana deslizó un sobre hacia Silvano.

—Ahí están las pruebas de los desvíos. Y aquí —señaló la tableta— está la ubicación de la cuenta donde guarda el resto. Se la devuelvo a cambio de una sola cosa.

Silvano tomó el sobre. —¿Qué quieres?

—Quiero que Miguel desaparezca de mi vida. Para siempre. No quiero verlo en la universidad, ni en las noticias, ni en la misma ciudad. Si vuelve a acercarse a mí o a mi familia, el vídeo del callejón llegará directamente al despacho del Fiscal General.

Silvano asintió lentamente. Miró a sus hombres y luego a Miguel con un desprecio infinito.

—Un Vanzetti que roba a su propia sangre no es un Vanzetti. Es un error. Y los errores se eliminan.

Dos de los guardaespaldas de Silvano tomaron a Miguel por los brazos.

—¡Ana! ¡No! ¡Matteo, dile algo! —gritaba Miguel mientras lo arrastraban hacia la salida trasera del club.

Ana no parpadeó. Observó cómo el hombre que una vez amó desaparecía, sabiendo que su destino bajo la "disciplina" de Silvano sería mucho peor que cualquier cárcel.

Silvano se giró hacia Matteo.

—Tienes una mujer valiosa a tu lado, Moretti. No dejes que el apellido Castellanos se le suba a la cabeza. La paz entre nuestras familias depende de su silencio.

Ana intervino mostrando una actitud desafiante.

—¿Piensa eliminarme tal y como lo hizo con mis padres?

—Ja ja ja, no querida niña lo de tus padres fue un accidente, ellos estuvieron en el lugar y momento equivocado.

Silvano dio la vuelta y regreso a su auto, en sus ojos una muestra de admiración se dibujó. —Que estúpido fue mi nieto, yo nunca hubiera perdido una joya tan valiosa.

Tras decir esas palabras Silvano ordeno a su chófer lo llevara a casa, necesitaba saldar cuentas con su inútil nieto.

Por otro lado, dentro de la discoteca, Matteo y Ana respiraban un poco de alivió.

—La paz depende de que ellos se mantengan lejos de lo que me pertenece — Susurro Matteo, rodeando la cintura de Ana con posesividad.

Ana se giró hacia Matteo y, por primera vez, lo besó con una pasión que no tenía rastro de miedo. Miguel estaba fuera del juego. El pasado estaba enterrado. Ahora, solo quedaban ellos dos y un imperio que construir.

Pero mientras salían del club, el teléfono de Ana vibró. Era un mensaje de su madre, Teresa:

"Ana, tu padre ha despertado. Pero pregunta por qué hay hombres armados en la puerta de la clínica. Tienes que venir, nos está asustando".

Ana cerró los ojos. La guerra con Miguel había terminado, pero la guerra por la verdad con su propia familia acababa de empezar.

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Edith Zenteno
que paso se supone que al otro día del compromiso Miguel les hizo llegar un diario con fotos de ella y Matteo y cuando fue a verlos ahí la hecharon y ahora recién despertó Lorenzo y recién la hechan ?? creo que la escritora no sabe lo que escribe ho hay más de una escribiendo sin leer lo anterior
Edith Zenteno
esta un poco fome y sin detalles si hacen el amor es como un tramite además aparentemente como no dicen nada no se están cuidando, puede salir embarazada 🤔
Edith Zenteno
y la mamá?
consuelo Rojas bernal
excelente me pareció esta historia y que no sé extendió tanto ... 👏🏻❤️
Luz Maritza Rodriguez Pinilla
felicitaciones me gusto
sarais del valle perez medina
Eres un idiota.... te veré caer Miguel
Libian Ruiz
Me encanta simplemente hermosa Historia eso es lo que me gusta que sea unas mujeres que no se dejan de nadie ❤️👏👏👏👏👏🥰
JZulay
Miguel te estás metiendo en problemas...🙊
vas hacer que te maten y te tiren en una sanja 🤷🏼
JZulay
miserable 😤 patán...
JZulay
sacrificios !!! 🤦🏼
Sara Ximena
fascinante /Ok/
Mildred Álvarez
ese desgraciado le tendió una trampa.
Mildred Álvarez
muy intrigante
Mildred Álvarez
yo creo que el novio el tal Miguel debe estar engañandola con alguna de las amigas.
montserrat ceron
que buena historia, gracias
Luz Adriana Fandiño
ya quiero a Matteo
Luz Adriana Fandiño
según entiendo Ana también es de una familia pudiente.... este conflicto está bueno
Solisbella ortuño
huy me encantó !
JANET GARZÓN
entonces la familia de Mateo mató a los padres de Ana solo que el no sabe que ella es la heredera Castellanos eso lo sabe Miguel por eso se quería casar con ella
Blalis Pincón
y quien escribió eso si ya el padre estaba muerto
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