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La Primera Vez Que Te Vi

La Primera Vez Que Te Vi

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Fantasía épica / Completas
Popularitas:204
Nilai: 5
nombre de autor: TaquitoFLs

Una historia de Dos personas que no pueden destruirse en una historia donde tienen que hacerlo. Hay dificultades, hay deshonras y traiciones que llevarán a atraerse el uno al otro y será el momento perfecto en el que demuestren que el amor no es más que simples palabras, si no las acciones que demuestren una redención de los pecados que cometieron. Spin off de las series originales: El ascenso de un linaje.

NovelToon tiene autorización de TaquitoFLs para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 12: El mensajero que se rompió

Toren llevaba nueve meses vigilando a Blanck, y en todo ese tiempo había aprendido a odiar cada reporte que entregaba antes incluso de terminar de redactarlo.

No había empezado así. Al principio, la tarea le pareció simple — observar a uno de los siete dragones, confirmar sospechas menores, ganarse el favor de Ray X con información útil. Nada distinto a cualquier otra misión de vigilancia que hubiera cumplido antes. Pero entonces vio a Isolde caer bajo la mano de su propio padre, supo que su reporte había sido la chispa que encendió aquella crueldad, y algo en él empezó a pudrirse despacio, capítulo tras capítulo de su propia conciencia.

Aquella noche, escondido entre los árboles cerca del palacio, presenció algo que terminó de romper lo poco que le quedaba de indiferencia.

Ray X hablaba con dos de sus generales más cercanos, sin saber —o sin importarle— que las paredes de piedra volcánica de aquel corredor abierto transportaban el sonido más lejos de lo que él suponía.

—Cuando llegue el momento, no quiero medias tintas —decía, con la misma calma que usaba para cualquier decisión—. Quiero que The Hero arda entero. No solo la cueva donde mi hijo esconde su traición. El pueblo completo. Que no quede nadie que pueda contar después lo que Blanck decidió amar más que a su propia sangre.

—¿Y el dragón, mi señor? ¿Qué hacemos con él?

—Blanck vivirá. —Una pausa, casi teatral—. Va a vivir sabiendo exactamente lo que su debilidad le costó a todos los que intentó proteger. Esa es la lección real. La muerte es compasión. Yo prefiero algo más duradero.

Toren sintió que el estómago se le revolvía. No era la primera crueldad de Ray X que presenciaba — llevaba años sirviéndole, había visto suficiente para dejar de sorprenderse ante casi cualquier cosa. Pero esto era distinto. Esto no era castigo. Era aniquilación total, diseñada específicamente para maximizar el dolor de un solo hombre.

Pensó en Isolde, en la forma en que la había visto moverse semanas atrás, sin ayuda, sonriendo por primera vez desde que la conocía. Pensó en la mujer de la lanza, que ni siquiera conocía, y en un pueblo entero de gente que no había pedido formar parte de nada de esto.

Y por primera vez en nueve meses, tomó una decisión que no reportaría a nadie más que a sí mismo.

Encontró a Blanck al día siguiente, en un pasillo apartado del palacio, fingiendo revisar el estado de su propia armadura mientras esperaba el momento exacto en que nadie más pasara cerca.

—Necesito hablar contigo. A solas.

Blanck lo miró con la cautela de quien lleva meses sospechando que algo, en algún lugar, está mal sin poder ubicar exactamente qué.

—Te conozco. Eres uno de los mensajeros de mi padre.

—Lo era. —Toren bajó la voz hasta casi un susurro—. Fui yo quien reportó lo de tu hermana. Fui yo quien te ha estado vigilando estos meses.

La mano de Blanck se cerró en un puño casi de inmediato, el fuego bajo su piel respondiendo antes de que su mente terminara de procesar la información.

—Dame una sola razón para no matarte ahora mismo.

—Porque vengo a decirte que tu padre planea arrasar The Hero por completo. No solo castigarte a ti, ni a Isolde. Todo el pueblo. Cada persona que conoces ahí.

El fuego que Blanck había empezado a reunir en su puño se apagó de golpe, reemplazado por algo mucho más frío.

—¿Cuándo?

—No lo sé con exactitud. Pronto. Está esperando el momento en que crea que tienen algo real que perder, para que la pérdida duela más.

Blanck se quedó en silencio, el peso de la información asentándose despacio, cada pieza encajando con una claridad aterradora — la calma sospechosa de su padre en las últimas semanas, la falta de confrontación directa a pesar de saber, con certeza, lo que estaba pasando.

—¿Por qué me dices esto? Podrías haberlo reportado. Podrías haber ganado su favor con esta información también.

Toren bajó la mirada, la vergüenza cruzando su rostro por primera vez desde que empezó a hablar.

—Porque vi lo que le pasó a tu hermana por mi culpa. Y no puedo cargar con la muerte de un pueblo entero también. —Levantó la vista, algo parecido a la determinación asomándose entre el miedo—. Si tu padre se entera de que te lo dije, me va a matar. Lo sé. Y aun así, prefiero eso a seguir siendo parte de lo que está a punto de hacer.

Blanck lo observó un largo momento, midiendo la sinceridad de cada palabra, buscando cualquier rastro de mentira en su expresión. No encontró ninguno.

—Vete de aquí. Ahora. Lejos, donde mi padre no pueda encontrarte.

—¿Y tú?

—Yo tengo que advertir a las dos personas que más me importan en el mundo. Y después... —Blanck respiró hondo, la certeza de lo que venía asentándose con un peso que no había sentido nunca antes—. Después voy a necesitar ayuda que mi padre nunca esperaría que yo buscara.

Cruzó hacia The Hero esa misma tarde, sin esperar la caída de la noche, sin importarle ya el riesgo de ser visto. Encontró a Kate e Isolde en la cueva, ajenas todavía a la tormenta que se acercaba, riendo por algo que el herrero había dicho mientras trabajaba en un ajuste nuevo para el brazo mecánico de Isolde.

Su expresión, al verlo entrar de esa forma, con tanta urgencia en cada movimiento, bastó para que ambas supieran que algo grave había pasado.

—Mi padre va a atacar The Hero. Todo el pueblo. No solo esta cueva.

El silencio que siguió se sintió más pesado que cualquier palabra que pudieran haber dicho.

—¿Cuándo? —preguntó Kate, ya moviéndose hacia donde guardaba su lanza, el instinto de guerrera tomando control antes que el miedo.

—No lo sé con certeza. Pero pronto. Está esperando a que tengamos algo real que perder, para que duela más cuando lo destruya.

Isolde se levantó, el brazo mecánico cerrándose en un puño con una fuerza que semanas atrás no habría podido sostener.

—Entonces tenemos que estar listos antes de que él decida que es momento.

—No podemos enfrentarlo solos. Ni siquiera los tres juntos. —Blanck las miró a ambas, la determinación y el miedo mezclándose en su voz—. Necesito encontrar gente. Gente que ya haya desafiado a mi padre a su manera, que tenga razones propias para querer verlo caer.

—¿Y dónde vas a encontrar algo así? —preguntó Kate.

Blanck se quedó en silencio un momento, pensando en los rumores que había escuchado en años de servicio a Ray X — historias de hombres y mujeres que se habían atrevido a resistir, cada uno a su manera, y que habían pagado el precio por ello sin llegar a romperse del todo.

—Empezando por buscar a quienes el mundo ya decidió llamar criminales, por hacer lo correcto en el momento equivocado.

Continuará...

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