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El Mercader De Los Recuerdos

El Mercader De Los Recuerdos

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mundo mágico / Aventura
Popularitas:387
Nilai: 5
nombre de autor: Susiluu_

En un mundo donde los recuerdos pueden venderse, Kael Arden trabaja comprando aquellos que otros están dispuestos a olvidar para siempre. Pero cada vez que revive un recuerdo, también siente el amor, la alegría, el miedo o el dolor de quien lo vivió.

Todo cambia cuando adquiere un recuerdo imposible: el asesinato de un hombre... diez días antes de que ocurra.

Mientras intenta impedir ese futuro, Kael conocerá a Lyra, una joven incapaz de olvidar un solo instante de su vida. Juntos descubrirán que algunos recuerdos no pertenecen al pasado, sino al futuro, y que hay quienes están dispuestos a cambiar el destino a cualquier precio.

Porque hay recuerdos que pueden salvar una vida... y otros que pueden condenar al mundo.

NovelToon tiene autorización de Susiluu_ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: Los que Nunca Olvidan

«El mayor poder no pertenece a quien recuerda el pasado, sino a quien es capaz de recordar aquello que aún no ha sucedido.»

— Fragmento del Libro de los Mercaderes, Volumen XIII»

Nadie se movió.

El aire parecía haberse convertido en piedra.

Kael sintió la diminuta llave de cristal clavándose en la palma de su mano mientras observaba a las figuras inmóviles al otro extremo de la cámara.

Eran seis.

Todos vestían el mismo abrigo negro.

Las mismas máscaras blancas.

Ninguna expresión.

Ninguna emoción.

Solo silencio.

El hombre que encabezaba el grupo dio un paso al frente.

—Entréguenos la llave, Elena.

Su voz era pausada.

Casi amable.

Como si estuviera pidiendo un objeto olvidado y no amenazando una vida.

Elena permaneció delante de Kael.

—Llegáis demasiado tarde.

—Llegamos exactamente cuando debía ocurrir.

Aquella respuesta hizo que Kael sintiera un escalofrío.

Era la segunda vez en pocos minutos que alguien hablaba como si el tiempo siguiera un camino ya escrito.

—¿Quiénes sois? —preguntó.

Ninguno respondió.

El hombre volvió a fijar su atención en Elena.

—Has cambiado el curso de demasiados recuerdos.

El Consejo ya no permitirá otra excepción.

Kael miró a su madre.

—¿Consejo?

Ella respiró profundamente.

—No les creas todo lo que dicen.

Solo recuerdan una parte de la historia.

—Y tú solo recuerdas la que te conviene —replicó el desconocido.

Uno de los hombres dio otro paso.

Otro.

Su forma de caminar era extraña.

Perfectamente sincronizada.

Como si todos compartieran un mismo pensamiento.

Kael sintió una presión en la cabeza.

Una imagen apareció durante apenas un instante.

El mismo lugar.

Las mismas personas.

Pero la sala estaba en ruinas.

Elena yacía en el suelo.

Él gritaba su nombre.

La visión desapareció tan rápido como había llegado.

Se llevó una mano a la frente.

—¿Qué... ha sido eso?

Elena lo miró alarmada.

—¿Has visto algo?

Kael asintió lentamente.

—Solo un instante.

Como... como un recuerdo.

Pero todavía no ha ocurrido.

El hombre de la máscara inclinó ligeramente la cabeza.

—Ha comenzado.

Los otros cinco levantaron la vista al mismo tiempo.

—El Primer Recuerdo ha despertado.

El corazón de Kael se aceleró.

No entendía nada.

Pero todos parecían entender algo sobre él que él mismo ignoraba.

—¿Qué significa eso? —preguntó.

El desconocido dio un paso más.

—Significa que ya no eres únicamente un mercader.

Nunca lo fuiste.

Elena apretó los puños.

—¡Basta!

Su voz resonó por toda la cámara.

Las líneas luminosas del altar comenzaron a brillar con más intensidad.

Por primera vez desde que habían llegado, la piedra emitió un sonido grave.

Como el latido de un corazón gigantesco.

Todo el suelo vibró.

Las máscaras blancas giraron al unísono hacia el altar.

El hombre habló por primera vez con verdadera preocupación.

—Está reaccionando.

Elena tomó la mano de Kael.

—No importa lo que pase.

No te acerques.

¿Me has oído?

No te acerques.

Pero era demasiado tarde.

La luz que recorría las grietas de la piedra comenzó a extenderse por el suelo hasta rodear los pies de Kael.

Las líneas parecían reconocerlo.

Una tras otra.

Como raíces buscando la tierra que les pertenecía.

El resplandor ascendió lentamente por sus piernas.

No quemaba.

No dolía.

Era cálido.

Extrañamente familiar.

Kael cerró los ojos.

Y entonces los vio.

Miles de rostros.

Niños.

Ancianos.

Mujeres.

Hombres.

Personas de épocas distintas.

Algunas vestían ropas antiguas.

Otras parecían pertenecer a un futuro imposible.

Todos lo observaban.

Ninguno hablaba.

Hasta que una niña dio un paso adelante.

No tendría más de diez años.

Sonrió.

—Por fin has vuelto.

La visión desapareció de golpe.

Kael cayó de rodillas.

Respiraba con dificultad.

Elena corrió hacia él.

—¡Kael!

Él levantó la mirada.

Las lágrimas descendían sin que supiera por qué.

—No los conozco...

Pero siento que los he perdido a todos.

Elena acarició su cabello.

No respondió.

Porque sabía exactamente lo que significaban aquellas palabras.

El hombre de la máscara dejó escapar un suspiro.

—Ya no hay vuelta atrás.

Sacó un pequeño objeto metálico de su abrigo.

No era un arma.

Era una esfera.

Negra.

Completamente negra.

Kael nunca había visto una igual.

No reflejaba la luz.

Parecía absorberla.

Elena palideció.

—¿Dónde la conseguisteis?

—La fabricamos.

Hubo un silencio pesado.

—Eso es imposible —susurró Kael.

—También lo era recordar el futuro.

Hasta que alguien lo hizo.

El desconocido sostuvo la esfera entre los dedos.

—Esta contiene un recuerdo que jamás debió existir.

Uno capaz de borrar siglos de historia.

O de reescribirlos.

La cámara volvió a temblar.

Una grieta cruzó el techo.

Pequeños fragmentos de piedra comenzaron a desprenderse.

El altar seguía brillando con más intensidad a cada segundo.

Era como si hubiera despertado después de un largo sueño.

El hombre guardó la esfera.

Miró a Kael por última vez.

—La próxima vez que nos encontremos, ya habrás descubierto quién eres.

Y ese día...

tendrás que elegir qué recuerdo merece sobrevivir.

Sin esperar respuesta, levantó la mano.

Las seis figuras retrocedieron al mismo tiempo.

Una densa niebla comenzó a surgir del corredor por el que habían llegado.

En apenas unos segundos, las máscaras desaparecieron entre el humo.

Cuando Kael y Elena alcanzaron la entrada del túnel...

Ya no había nadie.

Solo un silencio inquietante.

Y una única máscara blanca abandonada sobre el suelo de piedra.

En su frente, grabadas con trazos finísimos, había dos palabras.

Nunca Olvides.

1
Cliente anónimo
No esperaba un primer capítulo que fuese de novela ni un comienzo que rompiese tanto como la venta del recuerdo de su hijo volviendo a caminar. Tiene muchísimo calibre
Mimiko
Sin duda es de las obras más intrigantes y elaboradas que se puedan encontrar
Cliente anónimo
dejo mi comentario aqui para volver. me ha interesado mucho el prologo jeje
Neery!
esta me la apunto para leerla detenidamente, pinta para largo 🤯
Seku: Cómo de larga? Sería un desperdicio que se quedase corta. Podría ser hasta de trilogía! Me encanta el título, es súper original.
total 2 replies
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