NovelToon NovelToon
La Esposa Que Despertó al Heredero

La Esposa Que Despertó al Heredero

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Venganza de la protagonista / Casada con el millonario / Enfermizo
Popularitas:27.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Ximena Salcedo fue entregada a la familia Alcázar como parte de un trato: casarse con Héctor, el heredero que llevaba meses inconsciente, a cambio de recuperar la casa de su madre y pagar el tratamiento de su hermano.

Ella pensó que solo tendría que cuidar a un hombre que nunca volvería a abrir los ojos. Pero en la noche más inesperada, Héctor despierta.

Desde entonces, Ximena queda atrapada entre una familia poderosa que la vigila, secretos que nadie quiere revelar, una exnovia decidida a volver, enemigos dispuestos a destruirla y un esposo que parece frío, pero que cada vez la mira con menos distancia.

Lo que empezó como un matrimonio arreglado se convierte en una guerra de orgullo, deseo y confianza, donde Ximena tendrá que decidir si Héctor Alcázar es su salvación… o la mentira más peligrosa de su vida.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Capítulo 20

Lourdes no alcanzó a terminar.

Héctor ya había entendido.

-¿Quiere que ese niño lleve el apellido Alcázar y vuelva a esta casa?

-Sí. Si es de la familia, es de la familia.

-¿Y Ximena? Si ese niño fuera mío, ¿cree que ella lo aceptaría?

Lourdes también era mujer.

Entendía que no todas podían aceptar algo así.

-Con su carácter... creo que no.

-Si sabe que no lo aceptaría, ¿para qué pensar en eso?

-Pero, hijo, si ese niño de verdad fuera tuyo, ¿qué piensas hacer?

Héctor no lo sabía.

No había imaginado que el asunto avanzara tan rápido.

Valeria, además, ya se lo había contado a Lourdes.

Tenía que confirmar quién era el otro niño antes de que Ximena se enterara.

-No lo sé. Pero no voy a divorciarme de Ximena.

Lourdes suspiró.

El destino jugaba demasiado sucio.

-Ximena es buena muchacha. Quiere de verdad, se entrega de verdad. No podemos fallarle. Yo no voy a pedirte que te divorcies. Un hijo es un hijo, y una esposa es una esposa. Esa diferencia sí la entiendo.

El asunto se había vuelto complicado.

Pero Héctor tampoco podía negar todo sin pruebas.

Cuando volvió al estudio, llamó a Julián y le pidió verlo.

Dos coches llegaron desde lados opuestos de la ciudad al Puente de los Enamorados.

Héctor, con gabardina, estaba de pie en el viento frío. Encendió un cigarro.

-¿Hay noticias del otro niño?

Julián tomó un cigarro de la cajetilla de Héctor y lo encendió también.

-Fui a casa de los Robles estos días, pero no vi a Valeria. Las empleadas dicen que se mudó.

-Fue a buscar a mi mamá.

Julián se quedó quieto.

Hasta el cigarro entre sus dedos pareció detenerse.

-¿Le dijo que el niño es tuyo?

-Sí.

-¿Y tu mamá qué dijo?

Héctor aspiró el humo y lo soltó despacio.

-Lo que diga mi mamá no es lo importante. Lo importante es saber si ese niño es mío.

-Pero si no encontramos al niño, ¿cómo?

-Busca el hospital donde dio a luz.

Héctor miró a Julián.

-Para ti no debería ser difícil.

El círculo de Julián estaba lleno de médicos.

Era tan obvio que se preguntó por qué no lo había pensado antes.

-No hay problema. Pronto te doy respuesta.

Héctor tiró el cigarro al suelo y lo aplastó con fuerza.

-Espero noticias.

Los dos hombres subieron a sus coches y salieron en direcciones opuestas.

Cuando Héctor volvió a la residencia, Ximena ya dormía.

Se metió a la cama con cuidado y la encerró suavemente entre sus brazos.

Ella dormía profundo, como niña.

Héctor le besó la frente.

De pronto sintió que le debía algo.

-Tonta. Ojalá nos hubiéramos conocido antes.

Pegó la cara a su cuello.

Ximena, molesta por el roce mientras dormía, lo empujó un poco.

Luego volvió a meterse en sus brazos y lo abrazó fuerte.

Al día siguiente, Ximena regresó de diseño al área de secretaría.

Al verla, Lucía la jaló directo al cuarto de café.

-Escuché que ayer ese viejo asqueroso se quiso pasar contigo.

-No tanto. Pero sí fue horrible.

Ximena se sorprendió de lo rápido que se enteraba Lucía.

-¿Cómo sabes?

-¿No viste el comunicado de la empresa? Despidieron a todos los de diseño que fueron contigo.

¿A todos?

Ximena apretó los labios.

-El ambiente de diseño sí necesitaba cambiar.

-Por eso. Si ese viejo no hubiera intentado tocarte y el director no lo hubiera visto, ¿crees que los despedían? Se lo ganaron.

Lucía sonaba satisfecha, como si se hubiera desquitado por ella.

Fuera del cuarto de café se oyó un alboroto.

Ximena y Lucía asomaron la cabeza.

-Creo que llegó la famosa -dijo Lucía.

Ximena la miró.

-¿Cuál famosa?

-La nueva imagen del grupo. Sofía. Mira todo el show: guardaespaldas, manager, asistentes. Si una no supiera, pensaría que llegó una reina.

-¿Y a qué viene?

-Seguro a ver al director. Va hacia el área ejecutiva.

Ximena y Lucía salieron del cuarto de café justo cuando varias compañeras comentaban.

-¿Ven? Se los dije. La imagen de este año sí es Sofía. Y la verdad está preciosa. Más que en televisión.

-Entonces nuestro director tiene suerte. Está tiernita, de esas que parecen recién cortadas. Una noche con ella debe ser...

A Ximena se le agrió el pecho.

Interrumpió:

-¿Y ustedes cómo saben que el director se va a acostar con ella?

-Que el director se acueste con una actriz no sería novedad. ¿Por qué te alteras? Ni que se fuera a acostar contigo.

Las compañeras tenían la atención puesta en la actriz y el director.

En segundos ya habían armado varias novelas en la cabeza.

-Ximena, ¿no estarás celosa? Estás bonita, sí. Pero esa sensualidad de estrella, ese encanto de mujer de pantalla, tú no lo tienes.

Ximena no quiso hacerles caso.

Volvió a su lugar.

Pero ellas no dejaron de hablar.

-¿Creen que esta noche el director y Sofía tengan algo? Esa mujer podría volver loca hasta a otra mujer.

-Depende del humor del director. Yo digo que sí hay posibilidad.

Lucía llegó junto a Ximena y le tocó el brazo.

-Qué flojera esta gente. Todo el día hablando de los chismes del director. No les da miedo perder el trabajo si llega a sus oídos.

-Tal vez ese director tiene demasiadas historias y por eso da de qué hablar.

Ximena soltó un resoplido.

-Viejo coqueto. Le gusta jugar pesado.

-Shh.

Lucía bajó la voz, temiendo que alguien escuchara.

-No digas eso.

-Pues es cierto. ¿No es viejo? ¿No le gustan las actrices?

-Los ricos se meten con famosas, cada quien saca provecho. Además, el director no está viejo. No lo hagas sonar como si tuviera cincuenta.

Lucía hablaba casi en susurro.

-Viejo. Viejo.

Ese viejo, que anoche había estado en su cama, hoy iba a cenar con una actriz.

Si se atrevía, Ximena le rompería la tercera pierna.

Cuando Sofía entró al despacho ejecutivo moviendo la cintura, Héctor estaba hablando por teléfono.

De pie frente al ventanal, con el sol sobre los hombros, su figura proyectaba una sombra larga hasta los pies de Sofía.

Hombros anchos, cintura estrecha.

Incluso en el mundo del espectáculo, era raro encontrar un hombre con esa proporción.

Sofía levantó la mano.

Su asistente, manager y guardaespaldas salieron.

Ella caminó despacio hasta quedar a una distancia prudente de Héctor y esperó a que terminara la llamada.

-Señor Alcázar, espero no llegar tarde.

Héctor le indicó que se sentara y presionó el interfono.

Bruno entró pronto con un montón de contratos.

-Señorita Sofía, revise el contrato. Si algo no le parece, puede señalarlo.

Héctor volvió a su silla.

Bruno le entregó el contrato a Sofía y le preparó café.

-No tengo problema. Colaborar con el Grupo Alcázar es un honor.

Sofía firmó con seguridad.

Bruno revisó y pasó el documento a Héctor.

Héctor estampó el sello.

-Buen trabajo juntos.

Sofía tomó suavemente la mano que él le ofrecía.

-Buen trabajo juntos. No sé si el señor Alcázar me haría el honor de cenar conmigo.

-Bruno, organízalo. Busca un restaurante que le guste a la señorita Sofía.

Bruno asintió.

-Sí, señor.

Patrocinador y estrella.

Cada uno buscaba lo suyo.

No había tantas emociones de por medio.

Héctor lo sabía.

Sofía también.

Tú me das dinero y nombre.

Yo te doy presencia, fama y promoción.

Ambos ganan.

Eso era todo.

Pero cuando Héctor y Sofía pasaron juntos por secretaría, conversando con sonrisas educadas, la escena le dolió a Ximena en los ojos.

El hombre que la había abrazado y dicho que la amaba también podía darle esa suavidad a otra.

No.

Podía dársela a cualquier mujer que le gustara.

-Ximena, ¿qué pasa?

Lucía miró hacia donde ella miraba.

-Ya es hora de salir.

-Ah. Nada.

-¿Estabas viendo al director y a Sofía? Seguro van a cenar juntos.

Lucía notó que algo no estaba bien.

-Ximena, ¿te gusta el director?

Ximena bajó la mirada y recogió sus cosas.

-¿Qué derecho tengo de que me guste alguien tan arriba?

-En la empresa a muchas les gusta. Gustar nada más, ¿qué tiene que ver el derecho? Nadie está diciendo que te vas a casar con él.

Ximena se echó la bolsa al hombro y sonrió apenas.

-Casarse con él tampoco necesariamente sería algo bueno.

-Sí, un hombre así no es fácil de manejar.

Salieron juntas.

Lucía vivía lejos y se fue en Metro.

Ximena había pensado que, al salir, volvería a casa con Héctor.

Ahora veía que otra vez había pensado de más.

Se quedó en la calle intentando pedir taxi.

Un trueno apagado cruzó el cielo.

Las nubes cubrieron todo y, de golpe, el día se oscureció.

Ximena caminó rápido hacia un árbol.

La lluvia empezó a golpear el pavimento.

Qué mala suerte.

En pleno invierno, justo cuando más necesitaba una tarde seca, ahora lluvia.

Hasta el clima quería agarrarla de bajada.

Un Maybach oscuro pasó despacio.

Ximena vio a Héctor y Sofía en el asiento trasero.

Los dos hablaban y sonreían.

Él se veía de muy buen humor.

¿Y ella?

La tonta que no conseguía taxi y se mojaba en pleno frío.

Ximena se enojó y le mandó un WhatsApp a Héctor.

`No puedo volver a casa.`

Adjuntó una foto del cielo cubierto de nubes.

El mensaje se fue.

No hubo respuesta.

Ximena se abrazó a sí misma y se agachó.

Con una belleza al lado, ¿qué importaba su esposa por convenio?

La lluvia cayó más fuerte.

Los coches en la calle eran cada vez menos.

Tal vez el cielo se apiadó de ella, porque al final apareció un taxi.

La calefacción dentro del taxi estaba alta, pero Ximena, con medio cuerpo empapado, seguía temblando.

El chofer la miró varias veces.

Quiso preguntarle si estaba bien, pero al verla con los ojos cerrados, no la molestó.

Cuando volvió a la residencia Alcázar, la noche ya estaba cerrada.

La salita junto al gran recibidor tenía luz.

Ximena sabía que Lourdes acostumbraba descansar ahí.

Pero esa noche su ánimo estaba demasiado mal.

No quería pasar a saludar.

Quería subir directo.

Pero al pasar junto a la salita, escuchó la conversación.

-Tomás, dime qué hacemos con esto. Ese niño es precioso. Blanquito, gordito, balbuceando... me recordó a Héctor cuando era bebé.

-Si de verdad es hijo del señor, también podría ser algo bueno -dijo Tomás.

Ximena se detuvo en el primer escalón.

¿Qué niño?

La voz de Lourdes siguió:

-Pero Héctor y Valeria ya terminaron. Ese niño llegó en mal momento.

-Señora, perdón que diga algo que tal vez no debo. Para mí, la familia Robles en realidad encaja mejor con los Alcázar. Si el hijo de la señorita Valeria es del señor, quizá...

-Ay, no. Los Robles están bien, sí. Pero Ximena ya entró a nuestra casa y no ha cometido falta. No podemos echarla así como así. No se pierde una nuera por un niño.

Tomás habló otra vez:

-Pero, señora, ¿ha pensado que con el carácter de la señora Ximena, aunque el niño sea del señor, si quiere entrar a esta casa seguramente hará un escándalo? Esa vergüenza tampoco sería fácil.

Lourdes suspiró con fuerza.

-Si es hijo de Héctor, yo sí lo traeré. Yo lo crío.

Ximena no quiso seguir escuchando.

Las piernas le pesaban como plomo, pero aun así subió.

Se encerró en la habitación.

¿Un niño?

¿El hijo de Valeria y Héctor?

¿Ya tenían un hijo?

Lourdes quería traerlo a la casa.

Si el niño entraba, ¿la madre del niño también terminaría reemplazándola?

Aunque Héctor ya no amara a Valeria, no iba a abandonar a su hijo.

Y aunque Ximena no quisiera ser madrastra, alguna otra mujer aceptaría serlo.

Entonces ella, la esposa por convenio, debía salir de escena.

Ximena pensó que Héctor nunca había tenido una base real con ella.

Lo que él llamaba querer y amar era solo una forma de calmarla.

La mantenía estable porque necesitaba una casa tranquila.

No la echaba de inmediato porque traerla a la familia Alcázar había costado bastante.

Tal vez cuando Héctor le entregó aquel documento humillante para que lo rompiera, ya estaba esperando que algún día ella se fuera por su propia voluntad.

¿Amor?

Qué tontería.

Lo que pasaba entre ellos en la cama quizá no era más que necesidad de cuerpo.

Ximena se sintió decepcionada.

Después de tantos golpes, el corazón empezó a entumirse.

Llevaba casada con Héctor poco más de medio año.

¿Cuánto amor podía haber?

Las mujeres sí podían ser ingenuas.

Creer que besos, abrazos y cama eran amor.

El amor estaba más bien en los detalles pequeños.

Si él la amara, mantendría distancia con otras mujeres.

Si él la amara, respondería sus mensajes de inmediato.

Le importarían sus emociones.

Y no lo hizo.

Ya.

¿Para qué quería amor?

Héctor se despidió con cortesía de Sofía y se metió al coche.

Se apretó el entrecejo y luego se tocó el bolsillo.

¿El celular?

-Ramiro, ¿viste mi teléfono?

El chofer revisó junto al cargador.

-Señor, no está. Tal vez lo dejó en la oficina.

-Regresa a la empresa.

-Sí.

El coche llevó a Héctor de vuelta al Grupo Alcázar.

El celular estaba sobre el enorme escritorio de madera fina.

Héctor lo tomó y miró la pantalla.

Había varias llamadas perdidas.

Y un mensaje de Ximena.

Entró al chat.

`No puedo volver a casa.`

Miró la hora.

Había sido justo al salir del trabajo.

El clima estaba mal. Llovía.

Mal.

¿Esa tonta se habría mojado?

Tomó el saco y salió de la empresa a toda prisa.

Aunque la lluvia seguía cayendo, el chofer manejó rápido.

Héctor ni siquiera se cambió los zapatos. Subió directo a la habitación.

Al abrir la puerta, la pequeña lámpara naranja que Ximena solía dejarle encendida no estaba prendida.

Entró con el frío pegado al cuerpo.

Antes de tocarla, se sopló las manos varias veces para no helarla.

Luego tomó suavemente su mano.

Ximena abrió los ojos y lo miró.

No dijo nada.

Solo retiró la mano.

-¿Te mojaste hoy? ¿Por qué no le hablaste a Bruno?

Su voz fue suave.

-No me mojé.

El tono de Ximena fue plano.

-Perdón. No vi tu mensaje a tiempo.

-No importa.

Las palabras parecían no reclamar nada.

Pero la distancia en su voz era evidente.

Héctor quiso abrazarla.

Ella se apartó.

-Estoy cansada. Voy a dormir.

Héctor pensó que era un berrinche pequeño.

Fue a bañarse primero.

Cuando volvió a la cama, la sujetó y empezó a besarla.

Normalmente, cuando Ximena se enojaba, mientras él la abrazara y la hiciera suya, ella dejaba de pelear.

Hoy debería ser igual.

Al menos eso pensó Héctor.

Ximena no lo rechazó.

Cuando él la abrazó y le pidió que lo perdonara, ella también dijo que lo perdonaba.

Todo fue tan natural.

Como si lo desagradable se hubiera evaporado.

El sábado por la mañana, después de que Héctor fue a la empresa, Ximena se levantó.

Se sentó en el balcón y se quedó viendo la nada.

El timbre del celular fue lo único que la devolvió al cuerpo.

Contestó despacio.

-¿Bueno?

-Ximena, veámonos.

La voz de la mujer al otro lado era conocida.

Ximena miró el número.

-¿Quién habla?

-Soy Valeria Robles. Creo que te interesa saber algunas cosas sobre Héctor.

-Lo siento. No me interesa.

Ximena odiaba que alguien intentara manejarla.

-Héctor te ha estado engañando todo este tiempo. Y tú lo amas como si no pudieras vivir sin él. ¿No te parece triste?

-¿Y eso qué tiene que ver contigo?

Ximena colgó.

Aunque por fuera fue dura, las palabras de Valeria le movieron algo por dentro.

Que no la amara, ya era suficiente.

¿Pero además engañarla?

Eso era matar y rematar.

Dio vueltas en casa hasta que el encierro se le hizo insoportable.

Decidió salir a caminar.

El invierno estaba demasiado frío.

Caminó por la zona peatonal un rato, hasta que el frío la empujó dentro de una cafetería.

Carajo.

Hasta el clima se aprovechaba de los corazones blandos.

Pidió un capuchino para calentarse.

-Te dije que sí querías saber.

Al escuchar esa voz, Ximena sintió que se le acababa la paciencia.

¿Qué era esa mujer, una perseguidora profesional?

Valeria se quitó los lentes oscuros y el cubrebocas, y se sentó frente a ella.

-Por tu cara, me odias bastante.

-¿Y debería quererte? Para alguien que intentó hacerme daño, que no te rompa la cabeza ya es demasiada cortesía.

-Si no lo mencionas, casi lo olvido.

Valeria llamó al mesero y pidió un latte.

-¿Sabes por qué la familia Núñez desapareció de la ciudad?

Ximena se quedó quieta.

¿La salida de Renata tenía que ver con Héctor?

-Tú eres esposa de los Alcázar. Que Santiago intentara abusar de ti dejó a la familia en ridículo. Por supuesto que no iban a dejar que los Núñez siguieran parados aquí.

¿La familia Alcázar, por su propia cara, obligó a los Núñez a irse del país?

Al ver que Ximena no terminaba de creerle, Valeria agregó:

-Tal vez no conoces todos los métodos de Héctor, pero has oído su apodo. El Diablo con Traje. ¿Crees que la familia Núñez podía salir bien librada? No olvides que la vergüenza cayó sobre los Alcázar.

-Santiago quiso hacerme daño. Recibir castigo era justo.

Ximena bajó la mirada y bebió un sorbo de café.

-¿Santiago lo merecía? Sí. ¿Renata y su mamá también?

Valeria la miró fijo.

-Héctor no es tan amable como parece. Tiene la cabeza fría, calcula todo. Parece que te ama, pero ¿de verdad crees que puedes tener su corazón? Yo soy el ejemplo vivo.

Se inclinó un poco.

-Tal vez todavía no sabes que el Héctor con quien te casaste nunca fue un hombre inconsciente.

El pecho de Ximena se apretó.

Miró a Valeria, impactada.

-¿Qué dijiste? ¿Qué significa eso?

Valeria vio cómo la cara de Ximena se puso blanca y quedó satisfecha.

-Héctor despertó pocos días después del accidente. Pero para encontrar a quien lo traicionó y al infiltrado de la empresa, fingió estar inconsciente. Se quedó en la cama medio año como si nada. Con esa paciencia, ¿crees que es una persona normal?

Ximena sintió que el cuerpo se le aflojaba.

La taza casi se le cayó de las manos.

Valeria bebió un sorbo de café.

-Yo también me enteré después. En ese entonces lo dejé porque creí que nunca despertaría. Engañó a todos, incluso a su propia familia.

La miró con calma.

-Entonces dime, ¿sigues creyendo que fue bueno contigo? ¿Que cuando dice que te quiere y te ama es verdad?

Ximena guardó silencio.

Recordó algo.

Aquel partido de básquet.

El hombre con la mascada negra.

¿Había sido Héctor?

Recordó el instante en que sus miradas se cruzaron.

Él estaba con Julián.

Entonces Julián también sabía que no le pasaba nada.

Con razón se quedó medio año acostado y no perdió músculo.

Con razón seguía teniendo ese cuerpo.

Con razón pudo levantarse de la cama apenas "despertó".

Todo había sido mentira.

Qué bien actuó.

-Es un hombre que hace lo que sea para lograr su objetivo -dijo Valeria-. Frío, cruel. Ximena, a su lado no vas a ser feliz.

Ximena levantó lentamente las pestañas.

-Si es tan malo, ¿por qué te esforzaste tanto en tener un hijo suyo?

1
Emily Morillo ♥️
si se pasa ximena tiene que ser más humana🤭
Bienaventurada
Es enserio? 😒esa Ximena es fea 😏
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂😂
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂😂😂
Bienaventurada
jajaja 😂ese Héctor 😂😂😂
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂😂
Bienaventurada
Cómo no se va😏a dar cuenta que tuvo relaciones?😒no va sentir la fricción 🤷
y tampoco que tuvo un aborto?
Bienaventurada
jajaja 😂
Bienaventurada
jajaja 😂Esa Ximena, y a quien no le gusta el dinero 😂😂😂
Bienaventurada
jajajaja 😂
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂😂 esa Ximena es avara
Bienaventurada
jajaja 😂😂😂 Héctor está mintiendo?🙄
Adriana De Fátima Lopera Gómez
quiero seguir.deseo ver q pasa con Hector
Adriana De Fátima Lopera Gómez
es muy entretenida
Adriana De Fátima Lopera Gómez
me gusta
Felicia Garcete nuñez
no puede ser que no haga más capítulo!!!!!
Marisol grez castro
es una mujer terca, porfiada ...😧
Llessica Ospina
donde encuentro la otra parte para terminar la novela ?
Felicia Garcete nuñez: quiero leer los capítulos siguientes
total 1 replies
Llessica Ospina
super
Marisol grez castro
ahora comienza a esclarecer todo... quien mató a Elena?
y esas zorrascaeran por ladronas y puras.🤭😂
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play