Mei es una chica a la que le encantan las novelas de época antigua. La cuál reencarna en la novela, la flor negra; como la exesposa del villano. Ella creía saber el final de esa historia, pero se dará cuenta que no todo final está escrito.
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Capítulo 20: Heridas antiguas
La conversación continuó algunos minutos más.
O al menos eso parecía.
Porque honestamente, después de la llegada de Lyra, Aurelia apenas lograba concentrarse en lo que decían los demás.
Todo el salón parecía girar alrededor de ella.
Los nobles buscaban cualquier excusa para acercarse.
Los caballeros intentaban llamar su atención.
Y las damas parecían dividirse entre admirarla y envidiarla.
Era agotador.
—Lady Lyra, ¿es cierto que estuvo en el norte durante el invierno?
—Escuché que acompañó a su familia a varias provincias.
—La capital estuvo mucho más aburrida sin usted.
Lyra respondía con paciencia a cada comentario.
Con una sonrisa amable.
Natural.
Como si realmente disfrutara conversar con todos.
Aurelia no estaba segura de si admirarla o desconfiar de ella.
Probablemente ambas cosas.
—Duquesa.
La voz de Beatriz la sacó de sus pensamientos.
Aurelia giró ligeramente la cabeza.
—¿Qué sucede?
—¿Desea que le traiga algo de beber?
Honestamente...
sí.
Y también unas vacaciones.
—Solo agua, por favor.
Beatriz asintió antes de retirarse discretamente.
Aurelia aprovechó ese momento para alejarse unos pasos del grupo principal.
No demasiado.
Solo lo suficiente para respirar tranquila.
La música seguía sonando suavemente.
Las luces de los enormes candelabros iluminaban el salón con un brillo cálido.
Todo parecía elegante.
Perfecto.
Y completamente falso.
—Empiezo a pensar que no le agradan las fiestas.
Aurelia cerró los ojos apenas un segundo.
Porque ya reconocía esa voz.
—Empiezo a pensar que usted disfruta aparecer detrás de mí.
Kael soltó una pequeña risa.
—No era mi intención sorprenderla.
—Claro.
Él sonrió.
Y por un instante, el ambiente se sintió un poco más ligero.
Kael era extraño.
Porque resultaba fácil hablar con él.
Demasiado fácil.
Y eso precisamente era lo peligroso.
—Lady Lyra parece muy popular.
Aurelia observó brevemente hacia el centro del salón.
—Siempre lo fue.
—¿La conoce desde hace mucho?
Kael asintió.
—Nuestras familias han tenido relación durante años.
Ah.
Eso tenía sentido.
Muchísimo sentido.
La historia original siempre había insinuado que Kael y Lyra compartían una relación cercana desde antes de convertirse en pareja.
Verlo ahora frente a ella hacía que todo pareciera más real.
Más inevitable.
Y por alguna razón...
eso la incomodó.
—¿Está arrepentida de haber venido esta noche?
Aurelia volvió la mirada hacia él.
—¿Se nota tanto?
—Un poco.
Qué vergüenza.
Kael pareció contener una sonrisa.
—Aunque debo admitir que esta versión de usted es mucho más interesante de lo que esperaba.
Ah.
Otra vez esa frase.
Interesante.
Todos parecían decidir que ella era interesante últimamente.
Y honestamente comenzaba a cansarse de escucharla.
—Empiezo a sospechar que me están observando demasiado.
—Tal vez porque cambió demasiado.
La respuesta fue tan directa que Aurelia no supo qué decir durante unos segundos.
Por suerte, una nueva voz interrumpió el momento.
—Lord Ravenhart.
Ambos giraron ligeramente la cabeza.
Lyra acababa de acercarse.
Su sonrisa seguía siendo tranquila.
Perfecta.
Pero esta vez parecía ligeramente curiosa.
—Lady Lyra.
Kael inclinó apenas la cabeza.
Aurelia hizo lo mismo.
Y durante un instante sintió que sobraba completamente en esa escena.
Como si estuviera observando algo que debía ocurrir sin ella.
La heroína.
El protagonista.
El inicio de una historia.
Y aun así...
ninguno parecía actuar como esperaba.
—La música está a punto de cambiar —comentó Lyra suavemente—. Creo que comenzará el siguiente baile.
Varias parejas ya comenzaban a dirigirse hacia el centro del salón.
Los músicos ajustaban lentamente el ritmo.
Y Aurelia sintió inmediatamente una alarma mental.
No.
Definitivamente no.
Ella ya había sobrevivido a un baile.
No necesitaba un segundo.
—Entonces probablemente sea buen momento para desaparecer.
Lyra soltó una pequeña risa.
Incluso Kael pareció divertido.
Qué humillante.
—¿Las reuniones sociales le resultan tan difíciles? —preguntó Lyra.
—Las personas me resultan difíciles.
La respuesta salió tan rápido que ambas personas frente a ella terminaron riendo.
Y por primera vez esa noche...
Aurelia sintió que la tensión disminuía un poco.
Solo un poco.
Hasta que levantó la vista.
Y encontró los ojos de Damián.
Al otro extremo del salón.
Observándola.
El corazón le dio un pequeño vuelco inesperado.
Ah.
No.
Eso otra vez no.
Damián estaba conversando con varios nobles.
O al menos parecía hacerlo.
Porque aunque las personas hablaban con él...
sus ojos seguían puestos sobre ella.
Y eso era un problema.
Un problema enorme.
Porque comenzaba a notarlo demasiado.
Aurelia apartó la mirada primero.
Mala decisión.
Porque ahora era aún más consciente de ello.
—¿Duquesa?
La voz de Lyra la hizo regresar a la realidad.
—¿Sí?
—¿Se encuentra bien?
Maldición.
Había vuelto a distraerse.
—Solo estoy cansada.
Y esa vez no era mentira.
Lyra pareció observarla unos segundos.
Como si estuviera intentando resolver un rompecabezas.
Después sonrió suavemente.
—Debería descansar cuando termine la cena.
—Es exactamente mi plan.
Por primera vez, la sonrisa de Lyra se volvió completamente sincera.
Y Aurelia sintió algo extraño.
Porque cuanto más hablaba con ella...
más difícil resultaba verla como una rival.
O como una amenaza.
Y eso complicaba todavía más las cosas.
Porque la historia original jamás había preparado a Aurelia para que la heroína fuera tan agradable.
Ni para que Damián la mirara de esa manera.
Ni para que Kael pareciera más interesado en ella que en la propia protagonista.
Y definitivamente no la había preparado para sentir que algo estaba cambiando lentamente entre ella y Damián.
Algo que todavía no sabía nombrar.
Algo que probablemente sería un desastre cuando finalmente lo entendiera.