Valeria Cárdenas parecía tener una vida estable: un matrimonio envidiable, un hogar tranquilo y un esposo que, alguna vez, la amó de verdad. Pero con el tiempo, las palabras dejaron de ser cariño y empezaron a doler, y el silencio se volvió una forma de castigo que nunca supo cómo enfrentar.
Día tras día, Valeria se fue apagando entre reproches, desprecios, monotonía y culpas que no eran suyas. Sin darse cuenta, dejó de ser ella misma para convertirse en alguien sin alma, solo para no molestar.
Cuando finalmente toma una decisión de la que no hay vuelta atrás convencida de que su ausencia hará todo más fácil para quienes la rodean, entiende demasiado tarde cuánto se había perdido en el camino. Porque a veces el amor no se acaba… solo cambia hasta volverse irreconocible.
Esta es una historia donde el dolor se guarda, donde nadie ve lo que pasa puertas adentro. Y donde comprender lo que ocurrió llega cuando ya no se puede reparar.
NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Un lugar para volver a empezar
Ya está todo arreglado, ¿verdad, hermanito?
— Sí, me llevó a Valeria para que conozca mi departamento y sepa dónde va a vivir a partir de ahora.
— Chaíto, hermanito.
— Hasta luego, señor Sousa.
Valeria caminaba junto a Susana por una calle tranquila, sosteniendo su bolso con ambas manos. Aún no terminaba de creer todo lo que estaba pasando. Hace apenas unos días, su vida giraba alrededor de una casa donde ya no quería estar y ahora estaba ahí, siguiendo a alguien que apenas conocía, pero que le transmitía algo que hacía tiempo no sentía.Confianza.
—Ya casi llegamos —dijo Susana, mirando hacia adelante.
Valeria no respondió. Solo asintió.
Se detuvieron frente a un edificio.
—Aquí es —añadió Susana, sacando las llaves.
Subieron por el ascensor en silencio. Valeria sentía miedo a lo desconocido . ...
Cuando la puerta del departamento se abrió, lo primero que notó fue el olor a limpio.
El lugar era pequeño, pero acogedor.
Una sala sencilla, una cocina compacta, una habitación con lo necesario… nada extravagante, pero suficiente para empezar.
—Valeria —dijo Susana, girándose hacia ella—. Aquí vas a vivir. Aquí empieza tu nueva vida.
Valeria se quedó quieta en medio de la sala.
Miró alrededor.
—Es… bonito —murmuró.
No era solo bonito.Era el lugar donde iba a iniciar su vida de nuevo.
Esa idea le dio una sensación extraña en el pecho.
—Y ahora dime —continuó Susana, apoyándose en la pared—. ¿Qué quieres hacer con tu vida? Porque ahora sí puedes decidir. ¿Quieres estudiar? ¿Abrir un negocio? ¿Irte de viaje? Unas vacaciones no te vendrían mal después de todo lo que has pasado.
Hizo una pausa y sonrió de lado.
—Al fin y al cabo... va a ser con el dinero que le saquemos a tu ex.
Valeria no pudo evitar una leve sonrisa.
—No lo había pensado de esa forma..
Susana cruzó los brazos.
—Pues empieza a hacerlo.
Valeria miró el suelo, como buscando las palabras correcta.
—A mí me gustaría estudiar diseño de moda —dijo finalmente.
Susana alzó las cejas.
—¿En serio?
Valeria asintió.
—Siempre me ha gustado pero nunca lo intenté. Pensé que no era para mí.
Susana sonrió.
—Pues mira qué coincidencia.
Valeria la miró.
—Yo soy diseñadora.
El silencio fue inmediato.
—¿De verdad?
—Sí —respondió—. Terminé mi carrera hace unos años. Y te digo algo es hermosa. Diseñar no es solo hacer ropa, es crear algo desde cero, es darle forma a ideas que ni siquiera sabías que tenías.
Se acercó un poco.
—Es como construir sueños y hacerlos reales .
Valeria la escuchaba con atención.
—Tengo mi propia empresa —añadió Susana—. Es pequeña todavía, pero ahí voy.
Sonrió, aunque esta vez su expresión cambió apenas.
—Se llama DeSux. Algún día quiero que sea una marca reconocida que la gente la vea y diga “eso es calidad”.
Hizo una pausa corta.
—Aunque no sé si la vida me alcance para verlo.
Valeria frunció el ceño.
—Hablas como si te fueras a morir.
Susana soltó una pequeña risa.
—No me hagas caso —respondió, restándole importancia—. A veces digo cosas raras.
Valeria no insistió.
—Mejor cambiemos de tema —añadió Susana—. ¿Qué te parece si mañana vamos a inscribirte en la universidad?
Valeria abrió los ojos, sorprendida.
—¿Mañana?
—Claro —respondió—. ¿Para qué esperar? Y cuando te gradúes me ayudas con la empresa. Hacemos crecer DeSux juntas.
Valeria la miró.
—¿En serio quieres eso?
—Sí —respondió con firmeza—. Necesito gente de confianza. Y tú lo eres.
Valeria bajó la mirada.
—Pero no tengo dinero ahora.
Susana hizo un gesto con la mano.
—Eso no es problema. Yo te presto.
Valeria negó de inmediato.
—No, no puedo aceptar eso..
—Sí puedes —la interrumpió—. Y no lo veas como un regalo. Me lo devuelves trabajando.
Hizo una pausa, como si pensara algo más.
—De hecho se me ocurrió otra brillante idea.
Valeria la miró con curiosidad.
—Mi hermano está buscando secretaria. Podrías trabajar con él.
Valeria dudó.
—No sé si..
—Sí sabes —respondió Susana—. Eres responsable, organizada y necesitas un ingreso. Además, así me pagas poco a poco.
Valeria guardó silencio unos segundos.
—Podría intentarlo...
Susana sonrió.
—Eso es.
Se acercó más, con entusiasmo.
—Y no termina ahí. Vamos a ir de compras, te voy a cambiar ese estilo apagado muy señorial que tienes, vamos al spa, te vas a arreglar y vas a quedar divina porque somos gasolina de verdad jejejej
Valeria abrió los ojos.
—¿No crees que es demasiado?
—No —respondió—. Es justo lo que necesitas.
—Pero yo recién estoy intentando procesar todo esto ...
—Por eso mismo —la interrumpió—. No te puedes quedar estancada en el dolor.
Valeria bajó la mirada.
—Tengo miedo
—Es normal —dijo finalmente—. Pero no puedes dejar que eso te frene.Se acercó un poco más.
—Además tú ya eres importante para mí.
Valeria levantó la mirada.
—¿Tan rápido?
Susana sonrió.
—Sí. A veces no hace falta tanto tiempo para saber quién vale la pena.
Hizo una pequeña pausa.
—Para mí eres como la hermana que nunca tuve.
—Gracias.
—Confía en mí —añadió Susana—. No te voy a decepcionar o me dejó de llamar Susana.
Valeria respiró hondo.
—Está bien… lo voy a intentar.
Susana aplaudió suavemente.
—Esa es la actitud.
Valeria la miró con emoción.
—Gracias por todo de verdad.
Susana negó con la cabeza.
—No me debes nada todavía.
—Sí te debo —respondió Valeria—. Me diste algo que no tenía.
—¿Qué?
Valeria dudó un segundo.
—Una oportunidad.
Susana la observó.
—Entonces aprovéchala y deja el miedo atrás ..
Valeria asintió.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, sabes eres como un rayito de luz en mi vida, que llegó a salvarme murmuró.
Susana sonrió...
—Y tú no sabes cuánto necesitaba escuchar eso.
Valeria se acercó y la abrazó.
—Te juro que te voy a devolver todo no solo el dinero todo.
Susana le devolvió el abrazo.
—No te preocupes por eso ahora, solo es dinero, lo importante son los sentimientos.
Se separaron.
—Ahora preocúpate por empezar de nuevo.
Valeria miró el departamento una vez más.
Ese lugar ya no le parecía desconocido.
Era su nuevo hogar , no sintió miedo al pensar en el futuro.