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Viaje A Un Mundo Paralelo

Viaje A Un Mundo Paralelo

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Mujer poderosa
Popularitas:506
Nilai: 5
nombre de autor: Sandi Lobatos

Después de un día duro de trabajo como pasante pero entra en su apartamento se desmaya luego de tropezar y de quejarse por las horas extras desearía no tener horas laborales desearía ser una holgazán y que me adorarán, cae inconsciente se oye una voz dentro de su mente iniciándo el sistema de la Diosa iniciando viaje desea comenzar...

NovelToon tiene autorización de Sandi Lobatos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El inicio de la paz

Emperador Albert:

Desde que se firmó el tratado de paz que ha puesto fin a décadas de enfrentamientos sangrientos con los Xiongnu, el imperio entero respira aliviado. Pero yo, como gobernante, sé muy bien a quién le debemos esta paz. Si no hubiera sido por la intervención de Pearl, la diosa que llegó a nuestras vidas para cambiar el curso de la historia, es probable que hoy estuviéramos sumidos en una nueva guerra que habría traído sufrimiento y muerte a miles de nuestros súbditos.

Hoy, una semana después de que los representantes de ambos reinos sellaran el acuerdo con sus sellos y juramentos, he decidido organizar una gran celebración en su honor. He convocado a toda la corte, a los funcionarios más importantes, a los generales del ejército y a mi propia familia para reunirnos en el Gran Salón, adornado con las mejores telas, las flores más hermosas y las luces más brillantes que tenemos. Pero lo más importante de todo es que he invitado p abla Diosa Pearl, rogándole que se una a nosotros en este día de alegría.

Cuando las puertas del salón se abrieron y ella apareció con esa luz brillante dejando de lado la nube sobre la que siempre venía sentada, el silencio se apoderó de todos los presentes. No solo por la belleza que siempre la acompaña, sino por lo que llevaba puesto. Yo, que he visto las vestimentas más lujosas de todas las regiones del imperio, nunca había visto algo igual.

Llevaba un conjunto extraño, diferente a las túnicas tradicionales que usamos en la corte: una blusa de tela suave y brillante, una falda larga que se ajustaban a su figura con elegancia y comodidad, y unos zapatos de tacón que hacían que sus pasos sonaran con delicadeza por el suelo de mármol. Su cabello estaba recogido de una forma sencilla pero hermosa, y llevaba algunos adornos pequeños que brillaban con luz propia. Era una imagen que se salía de todo lo que conocíamos, y sin embargo, se veía perfecta, como si esa ropa hubiera sido creada especialmente para ella.

Bienvenida, Diosa Pearl, le dije, acercándome a ella con una sonrisa y una reverencia respetuosa. Gracias por aceptar mi invitación. Hoy celebramos la paz que tú nos has dado, y no podíamos hacerlo sin tu presencia.

Ella me devolvió la sonrisa, esa sonrisa que transmite calma y seguridad, y me respondió con voz suave:

Gracias por invitarme, Emperador. Me alegra poder estar aquí para compartir este momento de alegría con todos ustedes.

Y entonces, hizo un gesto con la mano, y de la nada aparecieron varias mesas grandes llenas de los alimentos más exquisitos que cualquiera de nosotros había visto o probado jamás. Todos nos quedamos con la boca abierta, maravillados por lo que teníamos delante.

He traído algunos manjares de mi agrado, explicó ella. Para que podamos celebrar la paz con cosas nuevas y deliciosas.

Fuimos acercándonos poco a poco para ver lo que había preparado. Allí había platos que olían tan bien que hacían que el estómago se llenara de hambre: había pollo frito, dorado y crujiente por fuera, jugoso y tierno por dentro, que desprendía un aroma delicioso que llenó todo el salón. Había también platos con verduras cocinadas de formas diferentes, arroces con sabores únicos, y otros manjares que no sabíamos cómo llamar, pero que se veían apetitosos.

Pero lo que más nos sorprendió fueron las bebidas. Había vasos grandes llenos de té con leche, de un color suave y con un olor dulce y reconfortante. Había también refrescos de diferentes colores: rojos, amarillos, naranjas, que burbujeaban ligeramente y que prometían ser refrescantes y deliciosos.

Por favor, sirvanse todo lo que quieran, nos dijo Pearl con amabilidad. Todo está preparado para que disfrutemos juntos de este día.

Empezamos a servirnos, y en cuanto probamos el primer bocado, no pudimos evitar exhalar sonidos de satisfacción. El pollo frito era simplemente delicioso: crujiente por fuera, lleno de sabor por dentro, se deshacía en la boca. El té con leche era suave, dulce y muy agradable, perfecto para acompañar la comida. Los refrescos eran refrescantes y tenían sabores que nunca habíamos imaginado. Todo lo que había traído era maravilloso, diferente a todo lo que servimos en los banquetes de la corte, y mucho más rico.

Me acerqué a ella con una copa en la mano, y le dije con todo el corazón:

Diosa, no tienes idea de lo agradecidos que estamos contigo. Gracias a ti, hemos puesto fin a años de guerra, de sufrimiento y de muerte. Gracias a ti, nuestros hijos podrán crecer en paz, y nuestro imperio podrá prosperar sin tener que preocuparse por los ataques constantes. Y hoy, además de habernos dado la paz, nos has dado este banquete maravilloso, lleno de cosas nuevas y deliciosas. No tenemos palabras para expresar todo lo que sentimos.

Todos los presentes asintieron con la cabeza, y muchos empezaron a aplaudir, llenos de alegría y gratitud.

¡Viva la Diosa Pearl! gritó alguien desde el fondo del salón, y todos lo repitieron a coro:

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!

Ella se sonrojó ligeramente, con una expresión humilde en el rostro, y nos respondió:

Yo solo hice lo que debía hacer. La paz es algo que todos merecemos, y estoy feliz de haber podido ayudar a conseguirla. Lo importante es que todos ustedes estén felices y que puedan disfrutar de este momento juntos.

Seguimos comiendo, bebiendo y celebrando durante horas. La música sonaba en el salón, los bailarines actuaban para nosotros, y todos nos sentíamos felices, unidos y agradecidos. Yo miraba a mi alrededor, veía a mi hijo Ian, a mi hijo Kyros, al General Emmanuel, todos riendo y disfrutando de la compañía de Pearl, a la distancia se encontraban mi hijo Theron y mi Princesa Elara. Y me sentí lleno de satisfacción,Sabía que esta paz no habría sido posible sin ella, y sabía que nuestra vida a partir de ahora sería mucho mejor gracias a su presencia entre nosotros.

  Ian:

Desde que Pearl llegó a nuestras vidas, todo ha cambiado para mejor. Cuando las negociaciones con los Xiongnu finalizaron sin contratiempo.Hoy, al recibir la invitación de mi padre para celebrar la paz, lo único que deseaba era volver a verla, pasar tiempo con ella y demostrarle lo mucho que le debemos.

Cuando apareció en el salón, no pude apartar la mirada de ella. Llevaba esa ropa moderna que le quedaba tan bien, que la hacía ver aún más hermosa y especial. Me acerqué a ella en cuanto entró, y la saludé con una sonrisa:

Hola, Diosa Pearl. Me alegra mucho que hayas venido. Hoy es un día muy especial, y lo es aún más por tu presencia.

Todavía recordaba todo lo que pasó aquella noche, cuando celebramos la llegada, cuando bebimos, cuando nos dijimos todo lo que sentíamos y cuando terminamos durmiendo todos juntos. Y aunque después ella se sintió avergonzada y nos sacó de su palacio, yo no podía olvidar nada de lo que pasó, ni dejar de sentir lo que sentía por ella.

Hola, Ian me respondió ella. Yo también me alegra estar aquí.

Y entonces, hizo aparecer todas esas mesas llenas de comida. Cuando vi el pollo frito, los platos de verduras, el té con leche y los refrescos, me quedé maravillado. Nunca había visto nada igual, y en cuanto probé el pollo frito, supe que era algo que recordaría para siempre. Era tan delicioso, tan diferente a todo lo que comemos en el palacio, que no pude evitar comer más y más.

Está increíble le dije, con la boca llena y una sonrisa en los labios. Nunca había comido algo tan rico. Gracias por traernos esto.

-Me alegra que te guste me respondió ella, con esa sonrisa que me hacía sentir tan bien.

Mientras comíamos y bebíamos, me acerqué a ella de nuevo, y le dije con sinceridad:

Pearl, no sabes lo agradecido que estoy contigo.

Sentí cómo mis mejillas se sonrojaban, y no pude evitar acercarme un poco más a ella.

Yo... yo te quiero, Pearl le dije, sin poder evitar decir lo que sentía. Desde que te vi por primera vez, me has impresionado, me has hecho sentir cosas que nunca había sentido. Y lo que pasó aquella noche... todo lo que dije y todo lo que hice, fue verdad. No fue por el alcohol, fue porque lo sentía de verdad.

Ella se quedó en silencio por un momento, con la mirada baja, y luego me miró de nuevo, con una expresión dulce en el rostro:

Yo también siento algo por ti, Ian. Pero todavía me cuesta acostumbrarme a muchas cosas, todavía tengo mis dudas. Pero quiero que sepas que me importas mucho.

Me sentí tan feliz al escuchar sus palabras que no pude evitar sonreír de oreja a oreja. Seguimos hablando, riendo y disfrutando de la comida y la bebida durante toda la tarde. El té con leche se convirtió en mi bebida favorita, y el pollo frito en el plato que más me gustó de todos. Pero lo que más disfruté fue estar con ella, poder hablar con ella, poder verla reír y estar feliz.

Al final de la celebración, cuando todos empezamos a retirarnos, me acerqué a ella de nuevo, y le dije:

Gracias por todo, Pearl. Por la paz, por la comida, por estar aquí con nosotros. Espero que podamos pasar más tiempo juntos, que podamos hablar más, que podamos conocernos mejor.

Ella me sonrió, y me respondió:

Yo también lo espero, Ian. Muchas gracias por todo.

Y mientras me alejaba, me sentí lleno de esperanza. Sabía que todavía había cosas que resolver, que todavía había dudas y confusiones, pero también sabía que lo que sentíamos era real, y que con el tiempo todo saldría bien.

Emmanuel:

Como General del Imperio, he dedicado mi vida a proteger a nuestro pueblo, a defender nuestras fronteras y a luchar por lo que es justo. He visto lo peor de la guerra, el sufrimiento que trae, las lágrimas de las familias que pierden a sus seres queridos, y por eso, cuando empezaron las negociaciones con los Xiongnu, yo era el más escéptico de todos. Creía que la paz era algo imposible, que tendríamos que volver a las armas para defender lo que es nuestro.Pero el tratado de paz termino en horas a pesar de que mi mente estába en otro lado.

Cuando entró al salón, me quedé mirándola, maravillado por su belleza y por esa ropa moderna que le quedaba tan bien. Me acerqué a ella, y la saludé con una reverencia respetuosa:

Bienvenida, Pearl. Es un honor tenerte aquí con nosotros en este día tan especial.

Ella me devolvió el saludo con amabilidad, y me dijo:Gracias, General. Me alegra estar aquí.

Me acerqué a ella mientras todos comíamos y bebíamos, y le dije con todo el corazón:

Pearl, yo he visto lo que es la guerra. He visto cómo destruye todo lo que toca, cómo convierte a hombres buenos en asesinos, cómo hace que la vida de las personas no valga nada. Y yo estaba dispuesto a volver a luchar, a enviar a miles de hombres a la muerte, si era necesario para defender nuestro imperio. Pero tú llegaste, y todo cambió. Con solo tu presencia, con solo tus palabras, lograste lo que otros no. Nos has dado la paz, y eso es algo que no tiene precio. Te lo agradezco de todo corazón, en mi nombre y en el de todos los hombres que luchan a mi lado.

Ella me miró con sus ojos llenos de bondad, y me respondió:General, tú eres un hombre valiente y honorable. Tú haces lo que haces por amor a tu pueblo, por amor a tu tierra. Y eso es algo que merece todo mi respeto. Yo solo te ayudé a conseguir lo que tú más deseabas: que no hubiera más guerra, que no hubiera más sufrimiento.

Sentí cómo se me llenaban los ojos de lágrimas, y no pude evitar decirle lo que sentía por ella, lo que llevaba guardando en mi corazón desde que la vi por primera vez:

Pearl, yo también te quiero. Desde que llegaste a nuestras vidas, me has hecho ver las cosas de otra forma. Me has hecho creer que la paz es posible, que hay cosas más importantes que la guerra y la fuerza. Y lo que pasó aquella noche... todo lo que dije y todo lo que hice, fue verdad. Te lo dije porque lo sentía, porque te admiro, porque te quiero.

Ella se quedó en silencio por un momento, y luego me respondió con voz suave:

-Yo también te quiero, General. Te admiro por tu valentía, por tu lealtad, por todo lo que haces por los demás. Y aunque todavía tengo mis dudas, aunque todavía me cuesta acostumbrarme a muchas cosas, quiero que sepas que me importas mucho.

Seguimos hablando durante toda la tarde, compartiendo la comida y la bebida, riendo y disfrutando de la compañía de los demás.

Al final de la celebración, me acerqué a ella de nuevo, y le dije:

Gracias por todo, Pearl. Por la paz, por la comida, por estar aquí con nosotros. Y gracias por escucharme, por dejarme decirte lo que siento. Estoy dispuesto a esperar todo el tiempo que sea necesario, a ayudarte en todo lo que necesites, a estar a tu lado siempre que me necesites.

Ella me sonrió, y me respondió:

Gracias, General. Eres una persona maravillosa, y me siento muy afortunada de tenerte en mi lado.

 

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