Alessio De Luca compró un esposo omega para que fuera un adorno en su vida de capo, pero esa noche Renato Vieri murió de miedo. En su cuerpo despertó Dante, un alfa estratega que perdió su vida en otro mundo.
Ahora, fingiendo sumisión, Renato usará a Alessio para escalar hasta la cima del hampa. Su plan: ser la mano en la sombra que guíe cada movimiento de su alfa. Pero su verdadera naturaleza empieza a filtrarse en su aroma, lo que debería oler solo a algodón y flor de cerezo comienza a liberar pimienta rosa, un picante que Alessio no puede ignorar.
Entre la atracción de sus feromonas y la admiración por esa mente criminal, el alfa se verá obligado a replantearse todo lo que creía sobre los omegas, el poder y la lealtad. Juntos formarán una alianza letal. Pero cuando la máscara caiga y Alessio descubra que su esposo no es quien dice ser, ¿serán dueños de la ciudad o enemigos mortales?
NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 19: El precio de la máscara
El camino de vuelta fue un infierno silencioso.
Alessio conducía, Renato miraba por la ventana. Las luces de la ciudad pasaban como estrellas fugaces, ninguno hablaba.
—¿No tienes nada que decir? —preguntó Alessio al fin. Su voz era tensa.
Renato no se volvió.
—¿Qué quiere que diga, señor?
—Algo, cualquier cosa.
Renato giró la cabeza, sus ojos avellana se encontraron con los de Alessio en el espejo retrovisor.
—Usted me compró —dijo. Su voz era un hilo de hielo—. Hace conmigo lo que quiere, no tengo nada que decir.
Alessio apretó el volante, sus nudillos se blanquearon.
—No me mientas.
—No le miento.
—Claro que mientes. Dices que aceptas tu lugar, pero no lo aceptas y eso… —Hizo una pausa— me saca de quicio.
Renato no respondió.
El silencio volvió a caer, más denso que antes, Alessio aceleró, el motor rugió, pero no dijo nada más.
———
Renato entró en su habitación, cerró la puerta.
Se quedó de pie, con los puños apretados, mirando la cama donde Renato Vieri se había desangrado. La colcha era nueva, las sábanas, limpias, nadie habría dicho que allí había muerto un omega.
Juguete. Barato. Reemplazable. Las palabras le daban vueltas en la cabeza como buitres.
Empezó a desvestirse con gestos bruscos. La camisa de seda —esa camisa ridícula de espalda descubierta y escote de puta— fue lo primero que se arrancó, la dejó caer al suelo como si quemara. El pantalón de talle alto fue lo siguiente., las perlas las dejó sobre la cómoda, sin mirarlas. Se quedó en ropa interior, con el pecho subiendo y bajando, los puños aún apretados.
Esto es lo que soy para ellos, un trozo de carne enjoyada, un adorno con piernas.
Se llevó una mano al pecho, el corazón le golpeaba con una furia que no encontraba salida. Quería gritar, quería romper algo, quería salir de esta piel.
Pero no podía. No aquí, no ahora.
Se dejó caer en el borde de la cama, la cabeza le pesaba, las manos le temblaban. No era el miedo biológico de otras veces, era otra cosa, una rabia tan profunda que le dejaba hueco el estómago.
¿Cuánto más voy a aguantar?
No lo sabía, solo sabía que cada día era más difícil, que cada palabra de Alessio le quemaba más. Que tarde o temprano, su boca se abriría y escupiría todo lo que llevaba dentro.
Y ese día, Alessio De Luca sabría quién era realmente.
Se recostó, no se cubrió, se quedó mirando el techo blanco, inmaculado, perfecto. Como él debía ser, como nunca sería.
Esa noche tampoco pudo dormir.
————
En el despacho, Alessio tampoco dormía. Rocco había llegado minutos después que ellos, con un informe bajo el brazo.
—El contacto de Rinaldi ha hablado, señor, el hijo bastardo… se llama Dario, vive en una villa al sur, cerca de la costa. El sirviente con el que pasó el celo está vivo, Rinaldi lo desterró a un pueblo del interior, pero no lo mató, al parecer, el omega se lo suplicó.
Alessio escuchó sin parpadear.
—¿Y Rinaldi?
—Está aterrado, señor, sabe que si esto sale a la luz, su nombre quedará manchado para siempre. Haría cualquier cosa para evitarlo.
—¿Entregar a los Calabresi?
—Sin dudarlo.
Alessio asintió, su mente ya estaba trazando el plan.
—Mañana enviaremos un mensaje a Rinaldi. Anónimo. Que sepa que conocemos su secreto, que le ofrecemos un trato: los Calabresi a cambio de nuestro silencio.
—¿Y si se niega?
—No se negará. Un hombre que esconde a su propio hijo por vergüenza no tiene dignidad, solo tiene miedo. Y el miedo se compra barato.
Rocco asintió. Salió.
Alessio se quedó solo, mirando la noche por la ventana. El plan era bueno, limpio, efectivo, como las ideas de Renato. Cerró los ojos, la imagen de Renato en el coche, con esa voz de hielo, le golpeó de nuevo.
No tengo nada que decir.
No era sumisión, era una condena; una acusación disfrazada de obediencia.
¿Qué coño eres?
La pregunta ya no era una curiosidad., era una necesidad.
Y Alessio De Luca, por primera vez en años, sintió miedo; no de un enemigo, no de una guerra. Miedo de no poder controlar a un omega que valía más que todos sus capos juntos.
Ale cada día me gusta más, está aprendiendo a coexistir con todo lo que es y significa Ren. Todavía falta pero va por buen camino🤓🤓🤓
pasión y estrategia, se lo dejo a ahí autora, para título de próxima obra 🤪🤪🤪🤪