Estrés, calma, enojo, estrés, calma, estrés y enojo nuevamente... Después de vivir entre éstas emociones, la vida de Benjamín se apagó finalmente.
Su enojado espíritu esperaba terminar su trayectoria en este mundo, sin embargo, despierta en medio de una situación caótica y en un cuerpo más joven, albergando la esperanza de un nuevo comienzo sin estrés para cuidar su cuerpo, se da cuenta de que este mundo es completamente diferente... el estrés y el enojo se vuelven a presentar.
El ya joven Benjamín, entre estrés y enojo, trata de regresar a su mundo, pero ve detenido sus planes al conocer a un pequeño niño y al hermano de este, un joven que le recordaba a un rinoceronte.
Ambos hermanos guardan secretos y problemas que saldrán a la luz, entre familiares conflictivos y una lucha injusta, Benjamín no se queda quieto.
Benjamín quién en su otra vida era conocido por su terrible carácter e inteligencia, no era alguien fácil de tratar.
El príncipe mimado y estresado está de regreso.
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Capítulo 19
Hubo una congestión vehicular muy grande por la mañana, por lo que Adam tuvo que correr todo el camino hasta el hospital.
Era sorprendente verlo correr por las calles con ese gran tamaño, las personas se le quedaban viendo varias veces, otros incluso tomaban fotografías y hacían grabaciones, hubo muchos percances debido a esto, esa también fue la razón de su retraso.
Estaba muy preocupado por William, una llamada del hospital siempre daba miedo a quien lo recibía, verlo ahora bien le dio una gran tranquilidad y pudo respirar finalmente.
William fue corriendo feliz hacia su hermano.
"Hermano, no te preocupes, estoy bien, el Señor Kevin se fue y no buscó problemas conmigo, no nos va a molestar ahora, Benjamín dice que no es bueno para él que nos moleste más"
Inspeccionando en cuclillas a su entusiasmado hermanito, Adam palpo con cuidado el brazo que tenía vendado, también se percató de las dos personas que estaban cerca de William al llegar, uno era un doctor beta y el otro un joven omega.
"¿Benjamín es el doctor que te atendió?", le preguntó a William, tenía curiosidad por qué decía que el Señor Kevin ya no los molestaría.
En ese momento sintió a alguien acercarse, era ese omega que había estado cerca de su hermanito.
"Yo soy Benjamín"
Adam levantó la vista y se encontró con la mirada del joven que se presentó como Benjamín. Se puso de pie lentamente y esta vez fue Benjamín quien tuvo que levantar la vista para verlo.
Con los ojos del joven sobre él, Adam vio como se dibujaba una gran sonrisa en el rostro de Benjamín, lo que le hizo sentir escalofríos.
"Mmm, ¿joven?, soy el doctor Lee, este joven aquí es Benjamín, lo conozco bien así que no hay ningún problema", intervino el doctor Lee, no fuera a ser que el hermano mayor de William pensara que Benjamín era un secuestrador de niños o alguien raro.
Adam, que aún era observado por Benjamín con una sonrisa, se acercó sutilmente al doctor Lee, "¿Es un paciente especial de este hospital?", preguntó.
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"¿Amnesia?"
Para cuando Adam supo quien era Benjamín, se enteró de que había sufrido de perdida de memoria.
"Así es, fue un gran cambio para él, a veces suele alterarse y estresarse de repente, pero es un buen muchacho, te digo esto para que no te preocupes de su cercanía con William, se han llevado bastante bien en este corto periodo de tiempo y la compañía de tu hermanito le hace bien", explicó el doctor Lee.
Él y Adam estaban sentados en una banca del jardín, mientras que Benjamín le enseñaba a William a construir un robot más allá, iban a hacer un compañero para el pequeño robot de William, esta vez sin sorpresas.
Adam veía a su hermanito divertirse y reír, no recordaba cuando fue la última vez que lo vio así.
Sin embargo, le inquietaba la cercanía tan rápida que tenía con un extraño.
"Adam, no te pido que lo aceptes de inmediato, tu desconfianza es normal, solo no dejes de pensarlo y mantén abierta la idea de que William pueda relacionarse con Benjamín", dijo el doctor Lee por último.
Le preocupaba la situación de Benjamín como su doctor y conocido, pero el doctor Lee no podía obligar a nadie a ayudarlo solo por su propio bienestar, y menos si esto involucraba a un niño.
Al otro lado, William ya tenía su robot casi listo, estaba emocionado por haberlo hecho él mismo.
"Los pondré junto con mis otros juguetes"
"¿Tienes más robots en tu casa?"
"Sí, estos serán uno de los especiales", sonrió William; en su colección de robots, los más especiales eran los que sus Padres le regalaron.
"Aprendes muy rápido, eres muy listo", sonrió Benjamín levantando el robot que el pequeño Willie acababa de armar.
Al oír el cumplido, William se sonrojó, no era tan genial como Benjamín, pero aprendía rápido y era inteligente como él dijo ¿verdad?.
"En la escuela, el maestro nos dio de trabajo armar un cohete con una botella de plástico, dijo que era para aprender, yo - yo ya voy a terminar el mío", dijo el pequeño mirando a Benjamín con expectativa.
Benjamín se rio por lo tierno que era este niño, "Willie, eres un niño muy responsable e inteligente, es genial que ya estés terminando de construir tu cohete"
William sonrió más y su pequeño rostro se puso más rojo por el cumplido.
Adam veía a su sonriente y avergonzado hermanito desde su lugar, en verdad no sabía como sentirse por esto.
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"¿Cómo?"
"Que el pequeño Willie me invitó a ir a su departamento para enseñarme el cohete que está armando para su clase", repitió Benjamín por tercera vez.
Hoy su paciencia era especialmente buena, así que no le importaba repetir las cosas.
Además, le gustaba este gran rinoceronte, eran pocas veces las que conoció a alguien de esta contextura y tamaño, es más, podría decir que Adam tenía algo especial.
Por el contrario, a Adam no le gustaba como lo veía Benjamín, se sentía bajo la mira de un cazador que colgaría su cabeza en una pared en cualquier momento.
"Hermano...", el pequeño William que se encontraba de la mano de Benjamín, veía a su hermano con esperanza.
A un lado, el doctor Lee solo podía sonreír con incomodidad hacia Adam quien buscaba su ayuda.
'Ay, Benjamín, no puedes ir a la casa de alguien que acabas de conocer hace un par de horas, además Adam era un alfa', pensó el doctor Lee.