El día de nuestra boda había llegado, ahora era la señora Lennox, a Travis Lennox no le importaba que su madre la gran señora Renata Lennox no me aceptara para ser la esposa de su único hijo, y el heredero del imperio INNÓVATE SOLUTIONS, heredado por su padre, pero para guardar toda apariencia quedó en acuerdo, la peor pesadilla que pude tener durante poco más de cinco años, después de que Travis tenía que irse al extranjero, ahí empezó mi verdadero calvario.
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Bienvenidos.
— Travis el detective encontró la dirección del hombre que pediste, pero fue inútil. - inhaló con pesar, otra persona vive ahí, vendieron la casa, y no saben nada del dueño, los vecinos dijeron que si vieron a una chica con ellos y las características son las de tu esposa. - le informó por teléfono, Wen. Y hay algo más, los dueños son hombres y eran pareja. - sonrió, no tienes que estar celoso.
— Nadie sabe su paradero, desaparecieron sin rastro de un momento a otro. Eso fue lo que los vecinos dijeron.
¿Porque aún no tenía ninguna noticia de Kenda? Se tomó la cabeza su desesperación lo estaba llevando al límite.
Ya la habían buscado por todos los rincones de New York, había pagado a un detective para que contratara gente y la buscara, habían recorrido entre barrios bajos, como zonas de alta sociedad, zonas portuarias, navieras, aeropuertos, hospitales policia, y ningún rastro.
— El detective dice que toda información está bloqueada, tanto de tu esposa como la de la pareja.
Después de que Wen terminó la llamada, Travis se inclinó se sintió derrotado.
— ¿Donde estás bebé? por favor vuelve, déjame ser parte de nuestro hijo. - murmuró a solas en la habitación que compartía con ella. Pero fue interrumpido, Freya entró a toda prisa.
— La policía está en la casa de nuestra madre. - avisaron los guardias que dejasteis custodiándola.
— ¿Te arrepientes de haberme apoyado que la haya denunciado? - preguntó cansado.
— No hermano, solo que jamás pensé que llegaría este momento. Aún así siento pena por ella. — ¿Cuando la llevaran a juicio?
— Su proceso es solo por ahora declarar. Estará confinada dentro de la cárcel hasta que decida el juez. Pero conociéndole, es seguro que sus abogados ya están trabajando a su favor.
— ¿Que quieres decir? - Preguntó expectante su hermana.
— No me quiero adelantar a los hechos. Ojalá que no sea lo que pienso.
Freya lo miró comprendiendo lo que le pasaba, había hecho de todo para encontrar a su esposa, se veía desolado, cansado, le tocó el hombro con un pequeño gesto y lo dejó solo, era lo mejor.
DIEZ DÍAS DESPUÉS.
Travis recibió la noticia de su abogado, su madre no había alcanzado condena. Sus abogados pelearon que su participación fue secundaria, no fue directa, aún con las pruebas que habían reunido, el juez dio veredicto culpable en segunda persona. Por lo tanto, fue confinada en su residencia con libertad condicional. Sin poder salir del área.
Travis bufó con impotencia, su madre se había salido con la suya.
Pasaron los días, semanas y los meses.
CINCO MESES DESPUÉS.
ITALIA.
Los padres de Kenda estaban siempre al cuidado de ella, pues en cualquier momento daría a luz. Su vientre era suficientemente grande para andar de un lugar a otro. Salomé se turnaba con su esposo incluso con Matheo, para no dejarla sola en ningún momento.
— Deberías llevar a mamá al teatro, yo me quedaré con mi hermana. - sugirió Matheo cómplice con Kenda.
— Es verdad mamá vayan a divertirse, no es justo que estén privados de divertirse por mi, eso me hace sentir culpable.
— ¡De ninguna manera! - contestó Salomé, cualquier cosa y diversión puede esperar, mis nietos no.
— Los bebés pueden llegar cuando menos te esperas. - comentó Andrew llevándole una brazada a cada una, pues estaban viendo una película.
Salomé se quedó observando a su hija, alertada pues esta se tocó el vientre con un gesto.
Kenda no les había avisado que desde temprano tenía unos calambres en el vientre, pero eran leves por eso no les había dicho nada.
Enseguida la chica no pudo evitar quejarse pues sintió un dolor punzante. Andrew que estaba al lado de su esposa se levantó a toda prisa.
— Dime que no es lo que estoy pensando. - dijo Salomé mirando que está vez ya no podía disimular el dolor.
— Me duele mucho. - se quejó la chica tratando de ponerse de pie.
Matheo se acercó para ser su apoyo. Ya no había duda sus sobrinos ya estaban por llegar.
Andrew avisó para que tuvieran el auto listo, Salomé se encargó de dar aviso a su ginecólogo que había llegado la hora. La ayudaron a subir al automóvil, saliendo al hospital rápidamente.
Una hora tenía esperando, sin recibir respuesta aún, la desesperación de los padres y la del chico eran visibles, Salomé tenía miedo de que algo le sucediera a su hija, después de que le avisaran que tenían que hacer una cesárea para ayudar a los niños a nacer.
También alguien más estaba sufriendo los efectos de lo que sucedía. Travis llegó de la empresa directamente a sentarse su pecho subía y bajaba, se desató la corbata sintiendo que le faltaba el aire. Una sensación asfixiante, el sudor empezó a bajar por su frente.
— ¡Dios mío Travis! ¿que tienes? - gritó alertada su hermana.
De un momento a otro, se despejó sintiendo una emoción que no pudo describir.
— Ya pasó, tendré que ir a un chequeo. Pero ahora mismo estoy bien.
En cambio en el hospital todo había sido impaciencia. El nacimiento de los trillizos había sido una cesárea de riesgo. Pero apesar de la angustia sufrida todo había salido perfectamente.
Kenda rodeada de tres personitas, era un cuadro maravilloso cuando entraron a conocerlos.
La emoción de los abuelos no tenía sin igual. Matheo parecía asustado al tratar de rozar la piel de los pequeños. Kenda sin embargo se veía más hermosa que nunca, su sonrisa aunque reflejaba una leve tristeza verlos ahí era su dicha.
DOS MESES DESPUÉS.
Nico y Sergio, habían viajado dos meses después cuando supieron de los bebés.
— Simplemente hermosos. - dijeron los chicos. No podían quitar la vista de esos hermosos angelitos.
Noah Iris y Leo Lennox
— Son iguales a su padre. - admitió Kenda. Con la mirada perdida en sus pequeños.
— Que suerte, dos varones y una princesita. - exhaló Nico, movido por la ternura de mirar tan bella imagen.
— Espero que pronto se reencuentren con su padre. - dijo sin pensar Sergio.
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