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La Mirada Del Destino

La Mirada Del Destino

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Reencuentro / CEO / Completas
Popularitas:15.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Una mirada puede cambiarlo todo; la de él es un enigma indescifrable. Ella tiene apenas veinte años, una vida por delante y unos ojos azules llenos de inocencia. Él, diez años mayor, lleva marcada en el rostro la severidad de un pasado intransigente y en sus ojos oscuros una frialdad capaz de intimidar a cualquiera. Sus caminos no debían cruzarse, pero el destino no pide permiso. Entre el misterio de un secreto silenciado y la tensión innegable que surge cada vez que sus miradas se encuentran, ambos se verán arrastrados a un juego donde las barreras de la razón colapsan. Él intentará mantener la distancia para protegerla de sus propios demonios, pero la determinación de ella romperá cada una de sus defensas. ¿Es posible encontrar el amor en la mirada más fría? Una apasionante historia de tensión, secretos inconfesables y una atracción inevitable que te mantendrá en suspenso desde el principio.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cláusulas sospechosas

Al día siguiente, la atmósfera en el último piso de la Torre Rossi rozaba un estado de tensión casi insostenible.

Faltaban pocos minutos para las siete de la noche cuando la puerta de la oficina de reuniones se abrió. Renzo entró acomodándose los gemelos de la camisa, con la chaqueta de su traje oscuro impecablemente entallada.

Isabela guardaba sus carpetas ejecutivas en el maletín, lista para dar por concluida la jornada laboral y regresar al hotel antes de que Ethan cenara.

—No te retires aún, Isabela —dijo Renzo con voz grave y pausada, deteniéndose a un par de pasos de la mesa—. Necesito que me acompañes. Tengo una cena privada en un restaurante del centro con el consultor legal principal de la familia Valenzuela.

Isabela se erguió al instante, manteniendo una postura distante y profesional.

—Señor Rossi, la revisión de los anexos operativos para el día de hoy ya concluyó —respondió con tono educado pero firme—. Los asuntos sociales de la alianza con los Valenzuela no forman parte de mi asignación —. Indicó Isabela con determinación.

—No es una cita social —la interrumpió él, clavándole sus ojos oscuros con una intensidad abrumadora que la hizo estremecer—. Los Valenzuela han enviado un borrador confidencial para ajustar los anexos patrimoniales de la fusión. Quiero que revises cada línea en tiempo real mientras cenamos. Tu criterio analítico es lo único que me interesa en esa mesa —. Indicó Renzo con frialdad calculada.

Isabela contuvo un respiro. Aunque la idea de compartir una cena privada en presencia del entorno de la prometida de Renzo le resultaba incómoda, su instinto profesional y el deseo inquebrantable de consolidar su trabajo terminaron por imponerse.

El restaurante era un establecimiento exclusivo, de luces tenues, manteles de lino y una privacidad absoluta para los grandes acuerdos de negocios de la ciudad. Sentados en un reservado discreto, el consultor de la familia Valenzuela, un abogado maduro de modales refinados y sonrisa ensayada, desplegó sobre la mesa el expediente de los anexos patrimoniales mientras servían el vino.

—Es una formalidad de rutina, señor Rossi —explicó el abogado con tono persuasivo—. Cláusulas estándar para garantizar la fluidez de capitales entre ambas firmas una vez consumada la boda —, resaltó esa última oración clavando su mirada en Isabela.

Renzo escuchaba en silencio, mientras Isabela, sentada a su lado, leía minuciosamente el documento página por página bajo la luz de la vela. De pronto, la joven tomó su bolígrafo, trazó un círculo firme sobre dos párrafos del folio central y levantó la vista con una frialdad intuitiva.

—Con el debido respeto, doctor —intervino Isabela, con su voz suave y modulada resonando con una autoridad impecable en la mesa—, estas cláusulas no son una “formalidad de rutina” —, anunció devolviéndole al abogado do la misma mirada que hace unos segundos él le lanzó a ella.

El abogado parpadeó, descolocado por la interrupción de la joven consultora.

—¿Perdón? —inquirió el hombre con cierta petulancia.

—El artículo cuatro, numeral B, estipula una transferencia automática de activos líquidos del Grupo Rossi hacia la tesorería unificada en caso de reestructuración operativa —desglosó Isabela sin vacilar, señalando el texto con la punta del bolígrafo—. Además, la cláusula de salvaguarda le otorga al Conglomerado Valenzuela derecho de veto sobre las decisiones del consejo sin requerir mayoría calificada. En términos prácticos, esto no es una fusión equilibrada; es un blindaje unilateral que subordina al Grupo Rossi ante cualquier eventualidad corporativa.

El silencio que cayó sobre la mesa fue atronador. El abogado de los Valenzuela mudó de color, intentando formular una justificación acelerada, pero la precisión de Isabela había dejado al descubierto la trampa legal con una claridad aplastante.

Renzo tomó la carpeta, leyó los párrafos marcados por Isabela y fijó su mirada en el abogado. Una sonrisa fría y peligrosa se dibujó en la comisura de sus labios.

—El análisis de mi consultora es cristalino —sentenció Renzo con una voz que heló la mesa—. El documento queda rechazado en su totalidad. Le informa al señor Gustavo Valenzuela que las condiciones del Grupo Rossi no se negocian en letra pequeña.

Isabela cerró la carpeta con elegancia. Había demostrado una valía técnica impecable, dejando en evidencia que su mente estaba a la altura de los mayores desafíos del mundo corporativo.

Al salir del restaurante, la brisa fresca de la noche envolvía la avenida. El chofer de Renzo mantenía la puerta del sedán negro abierta frente a la entrada.

—Pide un taxi para mí—ordenó Isabela amablemente al botones del establecimiento, buscando mantener la distancia.

—Sube al auto, Isabela. Yo te llevaré —dijo Renzo, colocándose a su lado con actitud imperiosa.

—No es necesario, señor Rossi —rechazó ella de inmediato, dando un paso atrás—. Puedo tomar un transporte sin ningún problema.

—No voy a dejar que andes sola a esta hora por la ciudad —insistió Renzo, acortando la distancia con esa presión física y dominante que solía desplegar cuando no estaba dispuesto a aceptar un no por respuesta—. Sube al auto. Es una orden, o si prefieres, una cortesía ejecutiva tras la excelente demostración que diste en la mesa.

Acorralada por la insistencia de él y para evitar una escena frente al personal del restaurante, Isabela cedió con un suspiro contenido y subió al asiento trasero. Renzo se acomodó a su lado y el vehículo se puso en marcha suavemente.

Lo que Renzo ignoraba era que esa sería la última noche de Isabela en el hotel. Esa misma tarde, tras el incidente de Ethan con Catalina, Isabela había firmado finalmente el alquiler de una casa acogedora y apartada en las afueras de la zona corporativa. Al día siguiente, a primera hora, se mudaría allí junto a su hijo y a Miranda, garantizando la protección absoluta de su secreto.

—¿A qué dirección vamos? —preguntó Renzo en la penumbra del vehículo, mirándola de perfil.

—Al Hotel Plaza, por favor —respondió Isabela con voz serena.

Al escuchar la mención del hotel, la mente de Renzo malinterpretó por completo la situación. Recordó la noche de seis años atrás en la suite, la entrega, el sobre de dinero y la manera en que ella había desaparecido al amanecer. Creyó erróneamente que aceptar llevarla a su habitación de hotel era una invitación implícita, un juego de seducción en el que ella finalmente estaba cediendo a la tensión que los consumía a ambos.

El auto se detuvo en la zona de descenso del hotel. El chofer permaneció al frente mientras la penumbra del asiento trasero se cargaba de un calor denso.

Isabela tomó su maletín para bajar, pero Renzo se inclinó rápidamente hacia ella. Su mano de dedos firmes tomó a Isabela por la nuca con posesión, acorralándola contra el respaldo de cuero.

—Se acabó el teatro, Isabela... —murmuró Renzo con la voz rasposa y la respiración agitada, acercando su rostro al de ella con una fascinación descontrolada—. Deja de fingir que no sientes esto.

Inclinó la cabeza para sellar sus labios en un beso ardiente, buscando romper esa coraza que lo tenía desquiciado.

Pero la respuesta de Isabela fue instantánea, violenta y tajante.

Con una fuerza impulsada por el orgullo y la indignación, apoyó ambas manos contra el pecho de Renzo y lo empujó hacia atrás con firmeza, evitando el contacto de sus labios en el último milisegundo. Le propinó un giro a la cara, sosteniéndole la mirada con los ojos azules encendidos por una furia helada.

—¡Suelteme, señor Rossi! —exclamó Isabela con la voz temblorosa de indignación, pero con una dignidad aplastante—. Si usted piensa que porque acepté un viaje en su auto o porque trabajo para su firma soy una mujer fácil a la que puede acorralar cuando se le antoje, se equivoca rotundamente.

Renzo se quedó petrificado, respirando con dificultad mientras la sorpresa desgarraba su arrogancia.

—Isabela, yo...

—Usted está a punto de casarse con la señorita Valenzuela —lo cortó ella con una serenidad cortante que le atravesó el pecho—. Y yo soy una profesional que merece respeto. Mi trabajo en su empresa es estrictamente técnico. No vuelva a tocarme jamás.

Sin esperar un segundo más, Isabela abrió la puerta del auto, bajó con la barbilla en alto y caminó a pasos firmes hacia la entrada del hotel, dejando a Renzo Rossi solo en la penumbra del vehículo, consumido por la frustración, la vergüenza y una obsesión que acababa de salirse por completo de su control.

1
Fernanda Perez
hermosa
gracias
Rocio Raymundo
me fascino la novela muy buena de principio a fin por eso te mereces todas las estrellas 💫 ,éxitos escritora
Rocio Raymundo
medio tristeza por la mamá de Isabela 😢😢😢😢 vivió solo para su hija y murió 😢
Rocio Raymundo
no sé confíen por qué huele a esta herida en su orgullo y no creo que los deje en paz
Rocio Raymundo
defiende a tu familia Renzo
Rocio Raymundo
Ethan es la nueva generación Rossi Renzo solo le queda defender asu familia
Rocio Raymundo
primero la salud de tu hijo Isabel total si paga Renzo la cuenta es el papá del niño aunque tú no lo quieras admitir mujer
Rocio Raymundo
aunque lo niegues Isabela hay pruebas de ADN que se puede hacer Renzo con Ethan
Rocio Raymundo
hay Renzo hay está tu hijo espero que tus celos por un hombre que no hay , solo mira y ve al niño que es tu copia saca tus propias conclusiones hombre
Rocio Raymundo
en eso tiene razón solo quiere proteger a su hijo , Pero le está negando la posibilidad a Ethan de tener a su papá con el
Maria Mongelos
Elena nunca lo tuviste, eres un acuerdo
nelida ballesteros
me encantó la novela ATRAPANTE Bella y llena de amor y felicidad te felicito escritora bendiciones 🇦🇷😍👌👌😘
Helizahira Cohen
Excelente historia, buena trama, narración coherente, corta y directa
nelida ballesteros
qué falta de criterio ni siquiera se presentó ante la señora gracias, gracias pero no sabe ni quién es 🤬
Nerida Navas
Excelente historia, felicitaciones para ti...tuvo un gran final... escribes bellísimo autora... espero, sigas teniendo muchos éxitos en tu vida 🙏🌹💐
Maria Mongelos
Qué lindo capitulo
Maria Mongelos
Que casualidad tan linda encontrarse con la abuela
Rocio Raymundo
tal vez no lo ayudaste por dinero Pero si te estaba dando las gracias con algo de plata era una buena ayuda para pagar deudas o medicina
Rocio Raymundo
una mujer de mucho amor a su madre y esfuerzo
Nerida Navas
Me encanta la novela... está buenísima... felicitaciones
..🙏💐
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