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Massacre Express

Massacre Express

Status: En proceso
Genre:Casos sin resolver / Venganza / Terror / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: cshadows

Advertencia: No descargues Massacre Express.

​En el 2013, Los Ángeles se convirtió en el escenario de una pesadilla silenciosa. Jóvenes aparecían muertos con marcas de haber tomado una decisión fatal, pero todos compartían un detalle macabro: una nota con el nombre de una aplicación maldita.

La policía lo llamó suicidio. Los sobrevivientes saben que fue cacería.

​Valentina y Miguel no se conocen, pero comparten la misma herida. Ella perdió a su mejor amiga; él, a su hermano. Atados por la necesidad de respuestas, deciden cruzar la línea y adentrarse en el juego.

​Una vez que aceptas los permisos de micrófono y ubicación, ya no hay vuelta atrás.

El juego empieza... y la camioneta ya está en camino.

NovelToon tiene autorización de cshadows para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 — Más allá del apagón

El tiempo dejó de medirse en minutos y comenzó a consumirse en segundos frenéticos, agónicos y desesperados.

El pitido estridente que emitían los teléfonos móviles y los paneles electrónicos del puerto se convirtió en una sinfonía ensordecedora de advertencias de peligro inminente.

A lo largo y ancho de la explanada industrial, las luces de las farolas parpadearon con violencia antes de apagarse por completo, sumiendo el muelle en una oscuridad profunda, únicamente rota por los destellos rojizos y parpadeantes de las alarmas de emergencia en las subestaciones eléctricas cercanas, que comenzaban a sobrecalentarse de manera visible.

​—¡Tenemos que movernos ahora mismo! ¡Si nos quedamos aquí un solo segundo más, nos vamos a calcinar vivos junto con los servidores! —gritó Miguel, soltando de inmediato al arquitecto y poniéndose de pie de un salto en medio de la llovizna torrencial.

Estiró una mano firme hacia Lucas, ayudándolo a incorporarse del lodo a pesar del resentimiento y la furia que aún le latían en el pecho; en ese momento crítico, la supervivencia colectiva superaba cualquier ajuste de cuentas personal.

​Valentina no perdió ni un solo instante en lamentaciones ni en reproches morales. Con la mente fría y calculadora enfocada exclusivamente en la topografía del distrito portuario, analizó rápidamente las rutas de escape disponibles en su memoria.

Sabía que las salidas principales hacia la avenida central estarían bloqueadas por las vallas de seguridad automatizadas que el propio sistema había sellado al activarse el protocolo de destrucción en el servidor central.

La única alternativa viable exigía atravesar el laberinto de almacenes abandonados y buscar el antiguo acceso de servicio ferroviario que conducía directamente hacia los túneles de mantenimiento fuera del perímetro de la zona cero.

​—Por aquí, rápido, ¡síganme sin mirar atrás! —ordenó Valentina con una voz firme, autoritaria y cargada de una adrenalina desatada, tomando la delantera mientras corría con agilidad entre las enormes pilas de contenedores de acero oscuro que proyectaban sombras grotescas bajo los relámpagos de la tormenta.

​Lucas y Miguel la seguían de cerca pisando sus talones, con los pulmones ardiendo por el esfuerzo físico y el aire helado de la madrugada penetrando dolorosamente en sus pechos.

A su alrededor, el entorno comenzaba a desmoronarse de manera literal.

Las chispas eléctricas saltaban con violencia desde los transformadores de alta tensión montados en los postes metálicos, generando estallidos ruidosos que iluminaban el cielo con fogonazos azulados y dejaban caer cables pesados y humeantes sobre el pavimento mojado del muelle.

El sistema informático, ejecutando sus últimas líneas de código autónomo antes del apagón definitivo, había tomado el control de los accesos automatizados del puerto, disparando sistemas contra incendios de manera errática y bloqueando las puertas metálicas con pestillos electromagnéticos.

​—¡Cuidado a la izquierda! —advirtió Lucas a gritos, estirando el brazo para empujar violentamente a Miguel hacia un lado justo en el preciso instante en que una pesada puerta deslizante de acero se desplomó desde lo alto de los rieles de un almacén, estrellándose contra el suelo con un estruendo metálico ensordecedor que levantó una nube de polvo y esquirlas de concreto.

​El contador digital en las pantallas de los teléfonos móviles que llevaban en los bolsillos marcaba ya menos de sesenta segundos.

El parpadeo de la cuenta regresiva se había convertido en una línea roja continua que latía como un corazón moribundo. Sabían perfectamente que el margen de error era absolutamente nulo; un resbalón, un segundo de vacilación o un fallo en los circuitos de apertura manual de la puerta de servicio significarían quedar atrapados en el epicentro de la explosión de los transformadores y los tanques de combustible del puerto.

​—¡Hemos llegado! ¡Es esta puerta de aquí! —exclamó Valentina con desesperación, deteniéndose frente a un viejo portón de mantenimiento ferroviario cubierto de óxido y señales de advertencia borradas por el tiempo.

​Sin embargo, al intentar empujar la hoja metálica con todas sus fuerzas, la puerta no cedió ni un solo milímetro; el pestillo de seguridad electromagnético, controlado por el último nodo activo de la red del Massacre Express, se encontraba sellado herméticamente, respondiendo al mandato digital de convertir el recinto en una tumba sin salida para los intrusos que se habían atrevido a desafiar al algoritmo.

​—El sistema la mantiene bloqueada digitalmente... no hay forma de abrirla con fuerza bruta —jadeó Miguel, golpeando con los puños cerrados y desesperados la superficie fría del metal mientras sentía el calor intenso de las llamas que comenzaban a propagarse en el almacén adyacente.

​Lucas se adelantó con rapidez, apartando a Miguel a un lado con un movimiento firme. Metió la mano en el bolsillo interior de su impermeable y extrajo una pequeña llave maestra de codificación física y un adaptador de emergencia que utilizaba para las tareas de mantenimiento directo en los servidores principales.

Con los dedos temblando visiblemente a causa de la tensión extrema y el frío implacable, conectó el adaptador en un pequeño panel analógico oculto bajo una placa de metal oxidado al lado de la puerta, un puerto de servicio que el algoritmo había pasado por alto por considerarlo obsoleto frente a las conexiones inalámbricas.

​—El software gobierna la red, pero el hardware antiguo todavía obedece a la vieja escuela de la electricidad básica —murmuró Lucas con los dientes apretados, introduciendo una secuencia rápida de comandos manuales en el pequeño dispositivo mientras la cuenta regresiva en su bolsillo alcanzaba los últimos diez segundos: 00:09... 00:08... 00:07...

​Con un chasquido seco, metálico y profundamente satisfactorio, el pestillo electromagnético saltó hacia adentro con una pequeña chispa eléctrica.

Sin perder ni una sola fracción de segundo, Valentina y Miguel se abalanzaron contra el portón pesado, empujándolo con todas las fuerzas que les quedaban en los músculos hasta abrir una rendija lo suficientemente amplia como para colarse hacia el oscuro túnel de servicio exterior.

​—¡Adentro, ahora! —gritó Miguel, empujando a Lucas hacia el interior del túnel antes de lanzarse él mismo junto con Valentina.

​Apenas un segundo después de cruzar el dintel de seguridad y rodar sobre el suelo de gravilla del túnel, una detonación sorda, imponente y colosal sacudió los cimientos del distrito portuario.

Una muralla de fuego, luz blanca y ondas expansivas barrió con furia la explanada exterior, devorando los contenedores de carga y fundiendo los restos de los servidores en una pira de cenizas digitales y reales.

​Yaciendo boca arriba en la penumbra segura del túnel de escape, con el eco de la explosión disipándose lentamente en la lejanía y el olor a ozono impregnando el aire, Valentina, Miguel y Lucas recuperaron el aliento en un silencio absoluto.

La pesadilla del Massacre Express había llegado finalmente a su fin; el código había sido purgado por su propio fuego, y aunque las cicatrices de la persecución permanecerían grabadas para siempre en sus memorias, por fin sabían que la pantalla se había apagado para no volver a encenderse jamás.

1
Bruno Ayala
Sofia entonces era prácticamente una hermana para valentina, es por eso que siente ese dolor tan grande por ella
Alana del Rey
Osea que aún no termino?
AHHH que girooo dio esta historia 😭
Alana del Rey
Increíble capítulo 💯💥
★Milca★
Pobrecitaaaa 😭 pues siii... imagínate luchar por bastante tiempo contra algo para que al final eso vuelva a estar vivooo 😭😭😭😭 pobre vaaal
★Milca★
Necesito urgentemente el otro capitulo 🙌🏼🙏🏻
Yenni Aponte ~♥︎~
Ya quiero y necesito el próximo capítulo 😭😭😭😭
Yenni Aponte ~♥︎~
Lo que más intriga me deja es que descubren que no se enfrentan solo a un programa autónomo, sino a una mente humana retorcida y brillante en la deep web que está tomando los hilos y coleccionando las muertes como trofeos. ¡Hay un titiritero nuevo manipulando todo!
Yenni Aponte ~♥︎~
Sabían perfectamente que volver a ponerse en contacto y unirse significaba poner sus vidas en la cuerda floja otra vez, pero también entendieron que ya no hay marcha atrás.
Yenni Aponte ~♥︎~
Quedé en shock con la noticia del ingeniero de sistemas. Que el Massacre Express haya hackeado su marcapasos inteligente para provocarle un fallo cardíaco milisegundos antes de morir es de película de terror pura y dura. ¡Da muchísimo miedo!
Yenni Aponte ~♥︎~
Verlos perder la calma así demuestra que la falsa paz se desmoronó por completo en cuestión de segundos.
Yenni Aponte ~♥︎~
No me imagino la desesperación de Valentina pasando toda la noche sin poder dormir, con la mirada inyectada en sangre y con las palabras de Miguel rebotándole en la cabeza. Sabía perfectamente que no era un simple fallo informático, sino el inicio de una nueva pesadilla.
Yenni Aponte ~♥︎~
​el trauma de miguel haciéndole detectar el desvío al toque, este chabón es un crack pero qué miedo 💀
Yenni Aponte ~♥︎~
valentina sonriendo al leer el mensaje de miguel me da años de vida, la amo muchísimo 🌸✨
Yenni Aponte ~♥︎~
miguel diciendo "olvidé lo que se siente tener miedo a una pantalla" NOOOOO no digas eso que atraés a la pálida 😭💀
Yenni Aponte ~♥︎~
​amé que la alianza se transformara en un romance silencioso, se merecen ser felices lpm 🥺❤️
Yenni Aponte ~♥︎~
seis meses de paz absoluta y pensar que todo había terminado... me la re creí 😭
Yenni Aponte ~♥︎~
qué final tan impecable y poético por dios
Yenni Aponte ~♥︎~
​"la incapacidad de las personas para comunicarse con sinceridad sin pantallas de por medio"... qué pedazo de frase profunda 👏
Yenni Aponte ~♥︎~
ya no es la fugitiva v_shadows sino una arquitecta recuperando su vida, me emociona muchísimo esta parte ❤️
Yenni Aponte ~♥︎~
los medios tapando todo como una simple falla eléctrica... típico para que la gente no entre en pánico 🤫👀
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