Arabella murió quemando el manicomio donde la tenían encerrada y despertó en el cuerpo de una damisela que intentó envenenarse para no casarse con el temible Duque de Eisen.
Ahora, entre un matrimonio explosivo, una guerra en puerta y su obsesión con el fuego, Arabella demostrará que con ella nadie juega... o terminará ardiendo.
NovelToon tiene autorización de Gena Jim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo:11
KAELAN EISEN:
Bajo la mirada al dulce y angelical rostro de mi joven esposa y arrugo el ceño mientras la observo dormir en mi pecho con tanta tranquilidad ajena al torbellino de mis pensamientos.
Con un suspiro muevo las riendas de mi caballo pura sangre, para llegar pronto al campamento de mis tropas, antes del amanecer.
—Señor, tenemos información de que las tropas han acampado en el claro del este.
Dice uno de mis hombres acercándose a mí.
—De acuerdo.
Digo tomando la dirección hacia el este mientras bajo la mirada nuevamente hacía Arabella... No puedo negar que su cambio ha producido una sorpresa monumental en mí... Pero ¿Me estará diciendo la verdad? O ¿Solo es buena fingiendo para luego acabar conmigo?
Antes del amanecer llegamos al campamento y Valerius me recibe con nuevas noticias.
—Nuestra tardanza ha hecho que el enemigo avance hacía nuestras tierras, tengo noticias de que el principe está muy enojado debido a nuestra irresponsabilidad.
Me bajo del caballo con Arabella en brazos sin despertarla y alzo una ceja mirándolo.
—Poco me importa lo que piense el inútil del príncipe.
Digo para luego dirigirme a mi tienda que ya está lista y dejo a Arabella suavemente en la cama de pieles.
Antes de salir, me aseguro que ella se encuentre bien cubierta y cómoda y con un suspiro de dudas sin resolver, salgo de la tienda para hablar con Valerius.
—¿Qué tan grave es la situación en la frontera?
Le pregunto.
—Han invadido una buena parte de nuestras tierras... Y muchos soldados del emperador han caído... Pero duque, eso no me preocupa.
Me detengo mirando fijamente a mi hombre de más confianza.
—¿Qué te preocupa Valerius Vance?
Él sin bajar la mirada y con su tono firme dice.
—Me preocupa su esposa... Antes de la boda y en plena boda parecía una mujer llevada al matadero... Y no es un secreto para nadie su amor por el príncipe heredero. No creo que cambie de un momento a otro... Es muy sospechosa.
Mantengo mi rostro sereno, yo también entiendo la inquietud de Vance... Sin embargo, hay algo en ella muy distinto a aquella mujer frágil y sin gracia... además su olor ha ido cambiando a medida que pasan las horas.
—Entiendo tu preocupación, pero también sé que te has dado cuenta de que su olor ha cambiado... Arabella Eisen tiene el mismo rostro y cuerpo, pero nuestro instinto de dragón sabe que no es la misma.
Valerius se congela al escuchar mi confirmación. Sus ojos grises se dilatan por un segundo antes de que su mente militar vuelva a tomar el control y el silencio entre nosotros se vuelve tan denso que casi se escucha el chisporroteo de las antorchas que rodean el campamento.
—¿Su instinto de dragón la reconoce como diferente, mi señor?
Murmura Valerius en voz muy baja dando un paso más cerca de mí para que los guardias del perímetro no nos escuchen.
— Si su alma cambió... ¿Quién o qué es lo que habita el cuerpo de la duquesa? Alguna vez escuché hablar de cambios de almas... Pero no pensé que fuera cierto.
—Yo tampoco lo creía... Pero es alguien mucho más peligrosa que la chica mimada que nos envió el emperador.
Respondo cruzándome de brazos mientras mi mirada vuelve por un instante a la tela pesada de mi tienda.
—Ella no huele a miedo ni a sumisión como la antigua Arabella... Huele a ceniza, a pólvora y a un deseo de destrucción que ni siquiera nuestro propio fuego puede sofocar, el instinto de nuestra especie no miente, Vance. Una persona no aprende a quemar a un hombre vivo ni a moverse con esa agilidad en cuestión de horas.
Valerius aprieta la empuñadura de su espada, evaluando mis palabras con frialdad.
—Si el príncipe la usaba, pero ella ahora afirma ser de otro mundo... Debemos asumir que el enemigo no sabe que ella ya no le responde, es una carta a favor o una bomba de tiempo en nuestra propia mesa.
—Una bomba que se activa con la menor chispa.
Sonrío de lado sintiendo cómo mi pulso se acelera por el recuerdo de sus manos posesivas sobre mi armadura en el torreón.
—Y de la cual no pienso deshacerme todavía, ella no solo descubrió el veneno y nos entregó las ratas de Marcus y Thorne... También se entregó a mí con un salvajismo que ninguna espía frágil podría fingir.
Valerius suelta un resoplo de resignación militar pasándose una mano por el rostro gastado por la marcha.
—Entonces que nuestros ancestros nos libren si esa mujer decide quemar este campamento por aburrimiento ¿Cuáles son las órdenes para la vanguardia, Duque Eisen?
—El príncipe espera encontrarse con un ejército debilitado por mi muerte y sin el apoyo del sur tras la traición de Thorne.
Digo adoptando nuevamente mi postura de comandante mientras despliego el mapa de la frontera sobre una mesa de madera afuera de la tienda.
—Reorganiza la primera línea, mañana al amanecer atacaremos la posición central del enemigo antes de que sepan que Thorne cayó. Y sobre mi esposa... Dejen que se mueva libremente, quien intente tocarla aprenderá de la peor forma por qué es la señora Eisen.
—Entendido, mi señor.
Valerius se inclina con profundo respeto y se retira a dar las órdenes a los capitanes.
Me quedo solo frente a la mesa, observando las sombras que proyectan las hogueras del campamento en la penumbra.
Un leve sonido a mis espaldas me hace girar la cabeza de inmediato y la tela de la tienda se abre despacio y Arabella sale descalza sobre la hierba húmeda, frotándose un ojo con la manga del vestido rosa completamente arrugado y manchado de ceniza.
Se ve ridículamente dulce a primera vista... Hasta que me mira con esos ojos azules resplandecientes de pura malicia.
—¿Hablando a mis espaldas sobre mi delicioso olor, querido esposo?
Susurra con una sonrisa desquiciada caminando hacia mí con la agilidad de un felino cazador en la noche.
—Así que resulta que mi guapo pelirojo es un dragón... Vaya, eso explica muchas cosas de lo caliente que te pones.
los dos son igual de locos y calientes posesivos me encanta
🤣😍😍😍😍
Con eso confirma la lealtad de su esposa 😅