Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
NovelToon tiene autorización de Meraki...06 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 11
Dominic
Me desperté con el peso de su cabeza apoyada justo en medio de mi pecho
La luz de la mañana entraba por los ventanales del dormitorio. Afuera, todo guardaba un silencio espeso. La habitación olía a ella. Bajé la mirada, dormía con el rostro medio enterrado en mi pecho, una mano descansando pesada sobre mis costillas. Cualquiera que la viera juraría que era un ángel, y no la lunática que acababa de secuestrarme
Por lógica, debería haberme levantado buscado mis cosas para volver a mi vida. Pero no sentía pánico. Lo que me recorría por dentro era una quietud extraña que me asustaba por lo rápido que me había acostumbrado a ella
Me quedé inmóvil para no despertarla. Para no romper esa burbuja
Pero la realidad nunca se toma días libres. Mi cabeza empezó a girar, las juntas directivas, los contratos, las exigencias de mi madre, Roma esperando que le ponga fecha a una boda que me da náuseas. Todo lo que dejé colgado en la ciudad por esta locura
Ella se movió de pronto, buscando más calor, Sus dedos se cerraron un poco más sobre mi Esa simple caricia me apretó el pecho.
— Estás despierto?
murmuró con la voz rota de sueño
— Sí
— Qué hora es?
— No tengo idea. Me quitaron el teléfono
— Ah, es cierto. Eres mi prisionero
Soltó una risita contra mi piel sin abrir los ojos. Y yo, contra toda lógica, terminé sonriendo también
— Tienes hambre?
— Para nada
— Mentiroso, es más de medio día ya
Abrió los ojos, se estiró perezosamente y se sentó de golpe en la cama, dejando las sábanas caer hasta la cadera. Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no volver a hacerla mía
— Voy a preparar algo de comer
me avisó levantándose con una soltura insolente
— Quédate ahí. No te vayas a escapar
— Como si tuviera a dónde
— Exacto, soy la mejor en secuestros
Se puso mi camisa y bajó. Al rato, desde la cocina, empezaron a llegar los ruidos y una melodía tarareada a media voz
Me puse los pantalones del traje y bajé descalzo
Estaba de espaldas en la cocina, removiendo los huevos revueltos, creo era lo único que había para comer aqui. Había un jugo recién hecho y tostadas sobre la barra
— comeremos otra vez huevo?
le dije apoyándome en el marco
Se giró de inmediato, regalándome una sonrisa suave.
— si, no hay más nada y no te quejes es nutritivo, en otros secuestros solo dan pan, lo ví en la tv. y ya recapacitaste?
— como que ves mucha tv, ya puedo largarme?
— Ni lo sueñes
— Hasta cuándo dura este chiste, Melanie?
— Hasta que salgamos de aquí con algo entre nosotros, algo más que tú seriedad y desplantes
Me crucé de brazos, mirándola fijo
— eres bastante insistente
— y es culpa tuya, además lo de anoche, nosotros tuvimos sexo, no podemos seguir como si nada
Caminé lento hasta la mesa y me dejé caer en una silla. Ella me sirvió un plato y se sentó enfrente, clavándome esos ojos verdes que parecían atravesarme la piel
— Te arrepientes?
soltó de la nada
La respuesta me salió del pecho antes de censurarla
— No
Ella parpadeó, sorprendida por lo rápido que hablé
— Entonces? Quiere decir que....
— qué, que Melanie?
— Por qué tienes esa cara de querer saltar por la ventana?
Porque tengo una vida montada sobre rieles de hierro, pensé. Porque tengo una madre vigilando cada uno de mis pasos y una prometida de adorno esperándome. Porque si sigo por este camino voy a romper todo lo que construyeron para mí
— No tengo ninguna cara rara
repliqué a la defensiva
— Tienes la misma cara que pones cuando estás acorralado y no sabes cómo salir con elegancia, la misma de ayer
Me froté la nuca, esquivando su mirada
— Es una situación complicada
— Ya me salió con ese discurso corporativo. No me sirve
— Qué quieres que te diga, que es fácil tirar todo por la borda?
— No dije eso, solo que admitas que te gustó y quieres estar aqui
Me quedé mudo. Mirando fijamente el plato de comida.
— No puedo darte eso
— Por qué carajos no?
— Porque no se trata solo de mí. Está mi familia, está la empresa, hay compromisos de años…
— Y tú?
me cortó con una firmeza que me dolió en el centro del pecho
— Dónde carajos quedas tú en toda esa lista de prioridades?
El aire se me atascó en la garganta. Abrí la boca para replicar, pero no salió ningún sonido. Porque la verdad aplastante era que no tenía respuesta. Llevaba veintiséis años funcionando como un autómata cumpliendo expectativas ajenas. Jamás me había detenido a averiguar qué quería yo
— mejor dame mi teléfono, necesito comunicarme con mi trabajo
Ella no dudó ni un segundo. Se levantó de su silla, cruzó el espacio que nos separaba, se sentó a horcajadas sobre mis muslos y me tomó la cara con ambas manos, obligándome a mirarla de frente
— No te daré nada, pero te ayudaré a que averigues que quieres hacer de ahora en adelante
me dijo muy cerca de los labios, con una intensidad que me hizo temblar por dentro
— Pero primero, cómete los malditos huevos antes de que se enfríen
Me dio un beso rápido, tierno y fugaz, antes tomar la comida en un tenedor y acercarla a mi boca para que la comiera
Yo me quedé ahí sentado, helado con mis manos en su cintura, con el sabor de su boca todavía latiéndome en los labios y el eco de su pregunta rebotando en las paredes de la cabeza.
¿Dónde quedaba yo?
No lo tenía claro ahora, solo se que ella descontrolaba mi vida y me hacía comer huevos diciendo que era la mejor comida para un secuestrado.
Después que terminó de alimentarme me beso y no pude detenerla, cuando Melanie quería algo iba por ellos y ahora ese algo era yo, lo peor de todo es que no me molestaba ni un poco. Así terminamos en otra ronda de sexo en la que me arrastró nuevamente a la habitación