Kira Drago conocida como la "Madrina". Una de las influencias más poderosas en la mafia italiana. Muere en un atentado orquestado por el señor Vittorio.
Kira le promete a su subordinado volver, pero sabe que es su final.
...
Feng Juexing la fénix nacida para gobernar a Yanhuang es envenenada e inducida a un sueño profundo justo antes de poder pasar el nirvana y renacer. Y todo esto, hecho por su hermana Feng Fuhuo y su propio esposo humano.
Misteriosamente Kira despierta en un cuerpo que no es suyo, sino de Juexing.
Ahora como la nueva fénix, se propone recuperar el trono, reconstruir Yanhuang y desterrar todos los secretos que este nuevo mundo guarda.
Pero pronto se da cuenta que hay algo más en Yanhuang. Una energía que no debería estar ahí y parece estar ligada a Anyue, su esposo humano.
Ahora el próximo plan es buscar respuestas y solo quizás reunir las almas de Anyue y hacer que vuelva a la vida.
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Capítulo 19: Inspección a las montañas.
—Las avalanchas de esta zona han provocado la muerte de muchos demonios que tienen que cruzar por aquí para ir a la montaña trasera y cazar —explicó el rey Bei. Después de que llegaran al pie de una gigantesca montaña.
El viento frío golpeándoles el rostro con fuerza.
—¿No hay otro camino? —preguntó la emperatriz.
—No lo hay. Este es el único sendero seguro que lleva hacia las montañas de allá —señaló el demonio. Dos montañas a lo lejos.
—¿Cuántos demonios han muerto?
—No lo sabemos con exactitud. Son sepultados por la nieve.
Los ojos de la joven fénix se posaron en el rostro del mayor.
—¿No encontraron sus pertenencias o algo que hayan llevado, sus familias no avisaron sobre la desaparición?
—La mayoría eran demonios solitarios. Sin familia o el último que quedaba después de una de tantas avalanchas —Bei Su bajó la cabeza.
—La mayoría eran los últimos de una avalancha o eran solitarios, sin familia —murmuró ella. Aquello le parecía extraño.
Como si alguien hubiera planeado matar solo a los demonios sin familias para no levantar demasiadas sospechas y si se enteraban, lo aludirían a la avalancha y luego a la barrera debilitada.
—No parece algo tan simple —agregó.
—Definitivamente eso pensé —le murmuró Bei Su—. Todo eso comenzó ha suceder desde que Fuhuo envió a su gente a la montaña Lian Bai.
—¿La montaña Lian-Bai? —los ojos de Juexing se posaron en una gran montaña al norte. Parecía un monstruo que llegaba hasta el cielo y las nubes ocultaban la mitad de su cuerpo—. El viento que llega desde ahí, es capaz de crear tornados de nieve y también el deslizamiento de nieve que provoca las avalanchas.
El demonio asintió varias veces estando de acuerdo.
—Pero demonios como nosotros no podríamos llegar ahí. El frío extremo de la cueva que hay en esa montaña, petrificaría a cualquier demonio —suspiró con impotencia el rey.
—Comandante Jin —llamó la soberana.
—A lo orden majestad —el joven se inclinó.
—Dos guardias y tú, vayan a revisar a la redonda de la montaña Lian-Bai. No se acerquen demasiado y vuelvan a reportarme lo que hayan visto —ordenó ella.
—Como ordene —el comandante Jin asintió. Le hizo señas a dos de sus guardias.
Los tres demonios se elevaron al aire y volaron en dirección a la dichosa montaña.
—Esperemos noticias —dijo Juexing. Mientras observaba las otras montañas que rodeaban el reino.
La joven levantó las palmas al aire y luego de unos movimientos con su qi, cerró los ojos expandiendo la energía hasta las distintas formaciones.
Cada uno vibró al sentir el fuego del fénix y brillaron ante los ojos cerrados de Juexing. Pronto una pared invisible de color rojo apareció, mostrando hasta donde abarcaba esa protección.
—¿Siente algo extraño? —preguntó el señor Bei al verla hacer aquello.
—No encuentro nada inusual en las barreras. Solo están un poco desgastadas por el tiempo y el frío —respondió ella sintiendo los grandes sellos puestos en aquellas formaciones que protegían a Bei-lang del viento y nieve glaciar.
Terminó de revisarlas y su qi volvió a su cuerpo.
—Las formaciones dependen de un núcleo, pero no encuentro su núcleo —informó mirando al mayor.
—Entonces, si encuentra ese núcleo ¿podrá repararlas?
—Así es —asintió.
Un fuerte viento de pronto sacudió el lugar.
La nieve amontonada se deslizó hacia abajo.
Un estruendo se escuchó hacia arriba de la emperatriz. Ella levantó la cabeza y miró toda la nieve blanca empezando a descender justo por donde estaban.
—¡Majestad! ¡Estamos en el lugar donde las avalanchas han ocurrido! —se alteró el rey Bei. Su voz hizo eco y la nieve que descendía con lentitud aceleró su curso.
Juexing buscó con la mirada un lugar seguro al costado.
—Hacia allá —señaló del otro lado—. Rápido.
Los guardias se movieron con rapidez, el señor Bei también lo hizo.
En cambio la joven emperatriz se quedó en el mismo sitio. Era el momento de probar los límites de su nuevo cultivo.
—¡Majestad! —los guardias se alertaron e intentaron cruzar, pero Juexing creó una cúpula carmesí encerrandolos dentro para que no fueran heridos.
Una gran avalancha la cubrió en segundos. No hubo tiempo de protegerse.
—¡Su majestad! —los golpes de los guardias rebotaron contra la cúpula.
Y justo entonces.
Rayos de luz roja atravesaron la nieve acumulada, derritiéndola en el proceso.
La emperatriz se elevó al aire, una palma levantada que chisporroteaba de su qi. La otra mano descansaba en su espalda.
Con un movimiento de la mano derritió por completo la nieve bajo sus pies.
Luego volvió hacia los guardias.
—Majestad, ¿Está herida? —Preguntó el señor Bei con preocupación. Acercándose a ella.
—Estoy bien —aseguró.
—¡Majestad! —La voz del comandante Jin llegó amortiguada por el viento que aun corría.
El demonio pisó el hielo y tambaleó hacia abajo.
La emperatriz lo sostuvo a tiempo. Un solo guardia cayó moribundo a su lado.
—¿Qué sucedió? —preguntó la joven.
—Esa montaña…es peligrosa —dijo Jin Yiwei con la voz apagandose—. Las escarchas de nieve tienen una energía poderosa.
La ropa del demonio estaban hecha jirones. La piel expuesta con heridas profundas y un tono blanquecino a su alrededor.
—Aguanta —Juexing se hizo un corte en el dedo y puso la gota de sangre a los labios de él.
La sangre brilló y un fuego abrazador se expandió por el cuerpo del comandante quien dejó salir un quejido de dolor.
El hielo que empezaba a entrar a sus venas espirituales fue obligado a retroceder y al final fue quemado con aquel fuego puro.
Juexing hizo lo mismo con el otro guardia quien sintió la misma sensación dolorosa cuando el hielo se resistió a abandonar su cuerpo.
Ambos demonios se recuperaron en segundos gracias a la sangre de fénix que ahora viajaba por sus venas.
—Majestad.. esto —Jin Yiwei se miró el cuerpo y las manos sin ninguna herida e incluso su uniforme en perfecto estado. Se sintió ligero. Con un qi más puro y cargado de poder.
—Solo asegúrense de protegerme en caso necesario —comentó la joven emperatriz, restando importancia al asunto—. Ahora dime, ¿que pasó con el otro guardia?
—Un fuerte viento salió de la boca de la cueva bajo la montaña. Arrastró hacia dentro a A-Yin —explicó él.
—Bien. Es hora de darle un vistazo más de cerca.
El señor Bei y sus subordinados siguieron a la emperatriz junto al comandante Jin y los demás guardias. Hacia la montaña Lian-Bai para ver que tipo de monstruo era para ser capaz de arrastrar a un demonio a su interior.
Pocos segundos después descendieron en la nieve a un lado de la entrada de la cueva y lo que los recibió fue el sonido del viento que parecía un monstruo rugiendo desde adentro., haciendo temblar el suelo.
El frío se sintió peor. Cada paso cerca convertía el viento en escarchas que se adherían al cuerpo de los demonios.
Juexing expandió su qi, protegiendo así a todos para evitar que se congelaran.
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Imágen de referencia.