Tras cansarse de la misma rutina de dos años, Jorge decide que ya no aguanta más estar así, pero una invitación inesperada hace que vea la verdad detrás de todo, ¿cambiará algo o todo seguirá siendo igual?
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Capítulo X (parte II)
--Valery--
Al despertar en la mañana me llegó una notificación, hoy todos pasaríamos el día en el área de la piscina, allí tomaríamos el desayuno, el almuerzo y se llevaría a cabo la tercera tradición.
Yo me levanto de la cama y me dirijo al baño sin hacer ruido para no despertar a Jorge. Al estar en el baño me miro al espejo y suspiro, sé que si me pongo un traje de baño Briana se burlaría de mí como solía hacerlo y si me pongo ropa normal entonces dirá que soy una mojigata.
Después de asearme salgo del baño y Jorge ya estaba esperando que yo saliera, así que me aparto y él entra dándome los buenos días como cuando estamos en el trabajo.
Algo en mi pecho duele un poco, pero no podría haber esperado otra cosa, prácticamente lo obligué a venir para acá. No es como si se iba a enamorar de mí locamente, ni yo de él.
Después de un rato ya estoy vestida, decidí ponerme un traje de baño negro de dos piezas y encima un cobertor de traje de baño de encaje negro de mangas largas.
Jorge sale del baño y se queda mirándome.
- ¿Vamos a la piscina? -- pregunta.
- Sí, hoy tomaremos el desayuno y el almuerzo allá -- respondo.
Él toma algo de ropa y se mete al baño de nuevo, cuando sale lleva puesto un short de baño de color negro y una camisa de mangas largas a juego desabrochada, dejando ver sus pectorales y abdomen.
Al estar en la piscina, nos ubicamos en una mesa con dos tumbonas y una sombrilla, como todos los demás. Yo me pongo protector solar y me dejo caer en la tumbona con una revista.
- ¿Cuál es la tradición de hoy? -- pregunta Jorge.
- No estoy segura, creo que era algo sobre un tesoro bajo el agua -- respondo sin dejar de ver mi revista.
- Hoy está haciendo calor -- digo al sentir que empiezo a sudar.
- Sí, ¿quieres entrar al agua? -- pregunta él.
- No tengo ganas -- respondo y levanto mi mano vendada.
Aunque solo es una excusa para no tener que quitarme mi cobertor de baño.
- Yo sí quiero -- dice él y veo como se levanta y se quita la camisa dejando su torso desnudo.
Este hombre debe ser hijo de Zeus o de Odín o de algún dios de esas mitologías, su cuerpo tiene cada línea donde debe ser. Y al igual que yo, todos se le quedan viendo.
- Actúa natural -- dice mientras se acerca a mí, pero no me da tiempo de reaccionar cuando sus labios están pegados a los míos.
Mi cuerpo no se mueve, solo me quedo quieta casi derritiéndome con el beso abrazador que Jorge me da, un beso que se siente tan crudo que el paso siguiente sería desvestirnos, pero Jorge se aparta respirando agitado al igual que yo y luego se va casi corriendo a la piscina.
Yo me quedo casi que en shock, mi vista no se aparta de él, pero él no me mira ni una vez, en cambio, solo mira a Briana. Ella camina hacia la piscina modelando su traje de baño y luciendo sus largas piernas, mi corazón se calienta al ver que Jorge no aparta la vista de ella. ¿Acaso me besó así solo para darle celos y atraerla a él?
Mi corazón empieza a palpitar rápido y Jorge se sale de la piscina y vuelve a su tumbona, yo simplemente no puedo apartar la vista de él y siento rabia al verlo.
- ¿Qué acabas de hacer? -- pregunto en voz baja y sin demostrar nada en mi expresión para que los demás no se enteren.
- Estoy cumpliendo mi papel de novio -- responde él, imitando mi volumen, de manera despreocupada.
Como si lo que acaba de hacer no significa nada, y tal vez no signifique nada para él, pero para mí sí. No puedo dejar que juegue conmigo de esa manera.
Lo veo como come de los aperitivos de nuestra mesa, la salsa negra chorrea y él la lame. Odio que ese gesto me haya provocado y odio sentirme así por él.
Después de comerse todos los aperitivos del desayuno, uno de los empleados trae más, pero su vista solo está enfocada en Briana, quién lo observa cada que Jax aparta su vista de ella.
De repente Jorge se levanta y se va sin decirme nada y veo como Briana casualmente también se aleja del área de la piscina.
Pasa un rato largo cuando Jorge vuelve y la incertidumbre de lo que pudo haber hecho me dan ganas de arrancarle la cabeza, pero decido ignorarlo y me alejo de él.
Sin esperarlo, él me empieza a seguir lo que me hace entrar más rabia.
- Cuando regresemos estarás despedido -- digo volteando a verlo sin dejar de caminar.
- Puedo conseguir otro trabajo -- dice él de forma tan despreocupada, como si trabajar para mí no le importara.
Yo me detengo en seco y me paro frente a él para encararlo, pero para eso tengo que mirar hacia arriba a este idiota de casi dos metros.
- Eres un... Un idiota -- digo sin poder contenerme.
- ¿Soy un idiota por preocuparme por ti? -- pregunta el muy sínico.
Sí claro, preocupado por mí mientras te escapas con mi prima a hacer quién sabe qué.
- No, eres un idiota por ir... -- respondo, pero no hablo más al ver a Briana y a Jax regresando juntos jugueteando entre ellos.
Yo los miro casi sorprendida, no me di cuenta cuando Jax se fue detrás de ella, pero ¿qué estuvo haciendo Jorge cuando se fue?
- Eso estuvo caliente, bebé -- le dice Jax a Briana cuando van pasando junto a nosotros y le da una nalgada.
- ¿Entonces? -- pregunta Jorge y yo dejo de mirar a los prometidos para verlo a él - ¿Por qué soy un idiota? -- vuelve a preguntar.
Yo lo miro y luego volteo a ver a Briana que nos mira sobre el hombro de Jax, parece una mirada cómplice, pero no estoy segura de nada. Luego miro a Jorge de nuevo.
- No quiero hablar más de eso -- digo y sigo caminando.
- Vayamos a la habitación si quieres, allá podremos hablar mejor -- dice él siguiéndome.
- La tradición debe estar a punto de empezar -- digo y luego noto que no se ha secado por completo - Deberíamos volver a nuestra mesa, podrías resfriarte -- agrego al verlo temblar.
Al volver él se sienta en su tumbona y yo tomo una toalla grande y la desdoblo para luego ponerla sobre sus hombros. No me di cuenta que mis pechos iban a quedar cerca de su cara y entonces siento un pequeño dolor en mi pecho derecho.
- ¿Qué crees que haces? -- pregunto alejándome y cubriendo mi pecho con mi mano.
- Creo que así es más creíble la actuación -- responde.
Este idiota se cree que puede hacer lo que le venga en gana conmigo, y lo peor es que solo está jugando para llamar a atención de Briana.
- Tengo que ir al baño -- digo y me voy rápido antes de que mis lágrimas me delaten.
Al llegar al baño de damas me aseguro de que no haya nadie más y me meto a uno de los cubículos, mis lágrimas empiezan a salir y tapo mi boca para no hacer ruido.
Estoy tan arrepentida de haber venido, de no haberlo hecho tal vez estos sentimientos por mi asistente no hubiesen despertado, tal vez hubiesen despertado estando allá en Washington trabajando, quedándonos solos por horas o de alguna otra forma que no fuese viajando por la boda de una prima que es una pesadilla para mí, la cual toma todo lo que es mío sin resentimiento ni consecuencias, y que mis sentimientos por él despierten y los de él despierten por otra.
Después de un rato decido salir, tomo un poco de papel y me limpio la nariz, al salir al lavado me lavo la cara con agua fría y luego tomo más papel para secarme y entonces Briana llega.
- No me creo eso de que Jorge sea tu pareja -- dice cruzándose de brazos - Pero no importa, el resultado al final será el mismo porque ningún hombre se resiste a mi hermosura, en cambio, tú... Solo mírate, pareces una abuelita -- agrega señalándome.
Junto mis manos y antes de empezar a frotar recuerdo lo lastimada que quedó mi mano la última vez, entonces solo aprieto mis puños a mis costados.
Salgo del baño rápidamente y vuelvo con Jorge, pero evito mirarlo y tomo la revista. Él insiste hasta que se da cuenta de que estuve llorando.