Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.
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Capítulo: 7 El origen del rumor
La mañana apenas había comenzado cuando Lin Yu Tong, Chen Mai, Wang Ji y Su Lan atravesaron juntas las puertas del edificio principal de la escuela. El pasillo estaba mucho más lleno que de costumbre. Los estudiantes caminaban apresurados hacia sus aulas, algunos todavía terminando de desayunar, mientras otros hablaban en pequeños grupos cerca de las ventanas y de las escaleras. El sonido de los zapatos contra el suelo, las risas y las conversaciones se mezclaba con el ruido de los casilleros abriéndose y cerrándose. Sin embargo, entre todas aquellas voces había algo que se repetía una y otra vez: el rumor sobre Chen Yi Shen.
Lin Yu Tong caminaba en silencio, abrazando sus libros contra el pecho. Aunque intentaba concentrarse en las palabras de sus amigas, su mente regresaba constantemente a lo ocurrido el día anterior. Había escuchado el rumor en la escuela, había visto al profesor fuera del edificio y, después de preguntarle directamente, había recibido una respuesta que no aclaraba absolutamente nada. Ahora que estaba nuevamente frente a sus compañeros, tenía la sensación de que cada conversación escondía alguna pieza de aquella historia.
—¿Por qué estás caminando tan despacio? —preguntó Wang Ji, girándose mientras avanzaba de espaldas por el pasillo.
—Estoy caminando normalmente.
—No. Estás caminando como alguien que está pensando demasiado.
Chen Mai soltó una pequeña risa y miró a Lin.
—Tiene razón. Desde que llegamos estás muy callada.
Su Lan, que caminaba junto a ellas sosteniendo cuidadosamente sus libros, observó a Lin con cierta curiosidad.
—¿Es por el rumor?
Lin Yu Tong levantó la mirada.
—Sí.
Wang Ji inmediatamente levantó una ceja.
—Entonces estamos todas de acuerdo. Hoy investigaremos.
—¿Investigaremos qué exactamente? —preguntó Su Lan.
Wang Ji sonrió con una expresión decidida.
—Quién comenzó el rumor, por qué lo comenzó y, sobre todo, si tiene algo de verdad.
Chen Mai negó con la cabeza, aunque una sonrisa apareció en su rostro.
—¿Desde cuándo te convertiste en detective?
—Desde que descubrí que nadie aquí sabe contar una historia completa.
—Eso sí es verdad —admitió Chen Mai.
Lin Yu Tong dejó escapar una pequeña risa. Por primera vez desde que había llegado a la escuela aquella mañana, sintió que la tensión que llevaba en los hombros disminuía un poco.
Las cuatro continuaron caminando hasta llegar al aula. Wang Ji abrió la puerta de golpe y entró como si estuviera llegando a su propia casa, mientras Chen Mai suspiraba y Su Lan se apartaba ligeramente para dejar pasar a los demás estudiantes. Lin entró detrás de ellas y ocupó su asiento. Sobre los escritorios ya había algunos cuadernos abiertos, lápices preparados y libros esperando la primera clase. La luz de la mañana entraba por las grandes ventanas, iluminando las mesas y haciendo que pequeñas partículas de polvo flotaran en el aire.
Pero apenas habían pasado unos minutos cuando Wang Ji regresó junto a ellas.
—Tengo información.
Chen Mai levantó la cabeza inmediatamente.
—¿Ya?
—Por supuesto.
—Han pasado menos de cinco minutos.
—No subestimes mis habilidades.
Su Lan se acercó un poco.
—¿Qué descubriste?
Wang Ji bajó la voz, adoptando una expresión exageradamente seria.
—El rumor no comenzó ayer.
Las tres chicas la miraron.
—¿Entonces cuándo? —preguntó Lin.
—Al parecer, algunos estudiantes de otro curso ya hablaban de esto desde hace varios días.
Chen Mai frunció el ceño.
—¿Y qué decían?
—Que el profesor Chen podría abandonar la escuela.
El rostro de Lin se quedó serio.
—¿Quién te lo dijo?
—Una chica de tercer año.
—¿Y ella de quién lo escuchó?
Wang Ji se quedó callada durante unos segundos.
—Ahí está el problema.
—¿No lo sabe?
—No.
Chen Mai cruzó los brazos.
—Entonces seguimos exactamente donde empezamos.
—No exactamente —respondió Wang Ji—. Ahora sabemos que el rumor lleva varios días circulando.
Su Lan intervino con tranquilidad.
—Eso significa que alguien tuvo que comenzar a decirlo antes de que se extendiera.
Las cuatro se quedaron pensativas.
En ese momento sonó el timbre que anunciaba el inicio de la clase.
—Después continuamos —murmuró Wang Ji mientras regresaba a su asiento.
Lin Yu Tong abrió su cuaderno, pero sus ojos se desviaron hacia la puerta cuando escuchó pasos acercándose por el pasillo. No tardó en aparecer el profesor Chen Yi Shen.
Como siempre, entró al aula con una actitud tranquila y profesional. Llevaba una camisa blanca perfectamente acomodada, con las mangas ligeramente enrolladas hasta los antebrazos, pantalones oscuros y el cabello negro cuidadosamente peinado. Su expresión era seria, pero no distante. Colocó algunos libros sobre el escritorio, revisó rápidamente los materiales de la clase y después levantó la mirada hacia los estudiantes.
—Buenos días.
—Buenos días, profesor —respondió toda la clase.
Chen Yi Shen tomó una tiza y escribió el tema del día en la pizarra. El sonido seco de la tiza contra la superficie blanca llenó el salón.
Lin intentó concentrarse en la explicación, pero no pudo evitar recordar la conversación del día anterior. No quería preguntarle nuevamente delante de todos. Además, sabía que aquella era una cuestión personal del profesor y que él no tenía ninguna obligación de explicársela a sus estudiantes.
Aun así, algo había cambiado.
Ahora sabía que el rumor llevaba varios días circulando.
Durante la clase, Chen Yi Shen explicó una reacción química y escribió varias fórmulas en la pizarra. Hizo preguntas al grupo y corrigió algunos errores de los estudiantes. Su comportamiento era exactamente el mismo de siempre. No parecía estar preocupado ni nervioso, y tampoco había mencionado que fuera a marcharse.
Eso hizo que Lin se sintiera todavía más confundida.
Cuando terminó la explicación, el profesor cerró el libro que tenía sobre el escritorio.
—Para la próxima clase quiero que revisen el capítulo que les indiqué. También deberán completar los ejercicios de la última página.
Los estudiantes comenzaron a guardar sus cosas.
Justo cuando Chen Yi Shen estaba recogiendo sus materiales, uno de los alumnos levantó la mano.
—Profesor.
Chen se detuvo.
—¿Sí?
El estudiante dudó antes de hablar.
—¿Es verdad que usted va a dejar la escuela?
El aula quedó completamente silenciosa.
Lin Yu Tong levantó lentamente la mirada.
Wang Ji abrió los ojos sorprendida. Chen Mai dejó de guardar sus libros y Su Lan observó al profesor con atención.
Chen Yi Shen permaneció unos segundos en silencio. No parecía molesto, pero tampoco parecía dispuesto a convertir aquello en una conversación frente a toda la clase.
Finalmente respondió con calma:
—Los rumores suelen crecer cuando nadie conoce toda la historia.
Algunos estudiantes comenzaron a murmurar.
—Entonces, ¿no es verdad? —preguntó otra persona.
Chen dejó el libro sobre la mesa.
—Lo que ocurra con mi puesto no es un asunto que debamos discutir durante una clase.
Su tono no fue duro, pero sí definitivo.
—Ahora concéntrense en sus estudios.
El timbre sonó poco después.
Los estudiantes comenzaron a levantarse y a salir del aula. Las conversaciones regresaron inmediatamente, pero esta vez el rumor parecía haberse vuelto todavía más grande.
Wang Ji se acercó rápidamente a las otras tres.
—Eso no fue un sí.
—Tampoco fue un no —respondió Chen Mai.
Su Lan asintió.
—Y eso significa que realmente existe algo detrás del rumor.
Lin permaneció mirando hacia la puerta por donde el profesor acababa de salir.
—Tenemos que descubrir quién lo comenzó.
Wang Ji sonrió.
—Ahora sí estamos hablando.
Durante el siguiente recreo, las cuatro decidieron dividirse para obtener información. No querían hacer preguntas directamente a los profesores porque eso podría llamar demasiado la atención. En lugar de eso, hablarían con otros estudiantes y compararían las versiones.
Chen Mai fue a conversar con unas chicas de otra clase. Su Lan decidió preguntar a algunos estudiantes que llevaban más tiempo en la escuela. Wang Ji se encargó de los alumnos que conocía de otras actividades, mientras Lin permaneció cerca de la biblioteca, escuchando discretamente las conversaciones que ocurrían a su alrededor.
Después de casi veinte minutos, volvieron a reunirse bajo el mismo árbol donde acostumbraban pasar el recreo.
Wang Ji llegó primero y dejó su mochila sobre el césped.
—Tengo tres versiones diferentes.
Chen Mai apareció detrás de ella.
—Yo tengo cuatro.
Su Lan se sentó junto a ellas.
—Yo escuché dos.
Lin las miró sorprendida.
—¿Y alguna coincide?
Las cuatro intercambiaron miradas.
—No —respondieron casi al mismo tiempo.
Wang Ji comenzó a contar con los dedos.
—Una persona dice que el profesor recibió una oferta de otra escuela.
Chen Mai levantó otro dedo.
—Otra persona dice que piensa regresar a su ciudad.
Su Lan añadió:
—Y alguien aseguró que tuvo una discusión con la dirección.
Lin frunció el ceño.
—¿Cuál es verdadera?
—Ninguna lo sabe —respondió Chen Mai.
Wang Ji golpeó suavemente el suelo con la punta de su zapato.
—Pero hay algo extraño.
—¿Qué? —preguntó Lin.
—Todas las versiones comenzaron después de una reunión de profesores que ocurrió la semana pasada.
El ambiente cambió.
Lin se incorporó ligeramente.
—¿Estás segura?
—Eso fue lo que me dijeron.
Su Lan pensó unos segundos.
—Entonces quizá el rumor no comenzó entre los estudiantes.
Chen Mai abrió los ojos.
—¿Crees que alguien escuchó algo durante esa reunión?
—Podría ser.
Wang Ji sonrió lentamente.
—Ahora esto se está poniendo interesante.
Lin miró hacia el edificio principal. Desde donde estaban podían verse las ventanas de varias aulas. El patio estaba lleno de estudiantes, pero por primera vez el rumor ya no parecía una simple historia inventada para entretenerse durante los recreos.
Había algo detrás.
Y alguien parecía estar evitando que los estudiantes conocieran la verdad.
—Tenemos que averiguar qué ocurrió en esa reunión —dijo Lin.
Chen Mai la miró.
—¿Y cómo piensas hacerlo?
Lin no respondió inmediatamente.
Sus ojos se dirigieron hacia el edificio administrativo, una zona a la que los estudiantes normalmente no tenían motivos para acercarse.
Wang Ji siguió su mirada y comprendió inmediatamente.
—No me digas que estás pensando lo mismo que yo.
Lin la miró.
—Probablemente.
Wang Ji sonrió.
—Entonces después de clases vamos a investigar.
Chen Mai suspiró.
—Esto va a terminar mal.
Su Lan soltó una pequeña risa.
—Pero al menos no estaremos aburridas.
Lin sonrió también, aunque en el fondo de su corazón seguía sintiendo aquella inquietud que no podía explicar. El profesor Chen había evitado responder directamente, el rumor llevaba varios días creciendo y ahora habían descubierto que todo parecía estar relacionado con una reunión de profesores.
La historia apenas comenzaba a mostrar sus primeras piezas.
Y ninguna de ellas sabía todavía quién estaba moviendo los hilos detrás de aquel rumor.