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Entre Dos Mundos

Entre Dos Mundos

Status: En proceso
Genre:Escuela / BL / LGBT
Popularitas:473
Nilai: 5
nombre de autor: Luis Fernando Sanchez

Mateo Rivera llega a una prestigiosa universidad de Estados Unidos con una beca que representa la oportunidad de cambiar su vida. Acostumbrado a luchar por cada oportunidad, sabe que no puede permitirse cometer errores. Alexander Whitmore, en cambio, nació rodeado de privilegios. Hijo de una de las familias más importantes de la ciudad, tiene un futuro prácticamente asegurado. Pero detrás de su apellido, su dinero y la imagen de una vida perfecta existe una presión que pocos conocen. Sus caminos se cruzan durante su primer día de universidad. Al principio, solo son dos estudiantes que comienzan a hablar. Después, poco a poco, se convierten en amigos. Entre conversaciones, miradas y momentos compartidos, algo comienza a cambiar entre ellos. Pero mientras Mateo empieza a descubrir lo que realmente siente, Alexander tendrá que enfrentarse a sus propios miedos. Porque enamorarse de Mateo significa desafiar un mundo al que siempre ha pertenecido. Un mundo donde las apariencias importan, donde su familia tiene una reputación que proteger y donde mostrar quién es realmente podría cambiarlo todo. Dos chicos. Dos mundos completamente diferentes. Una historia que comienza con una simple mirada. Entre Dos Mundos es una historia de amor, amistad, descubrimiento y valentía, donde ambos tendrán que decidir si vale la pena luchar por lo que sienten.

NovelToon tiene autorización de Luis Fernando Sanchez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Capítulo 19 — Tres años atrás

Alexander se acercó a Mateo en la biblioteca.

—¿Qué pasó?

Mateo guardó lentamente el teléfono.

—Era Thomas.

Alexander se quedó quieto.

—¿Thomas Miller?

Mateo asintió.

—¿Qué quería?

Mateo dudó.

—Dijo que necesitaba hablar conmigo.

—¿Sobre qué?

Mateo levantó la mirada.

—Sobre mi padre.

Alexander se sentó frente a él.

—¿Qué te dijo?

—Que hay cosas que nunca me contaron.

Alexander frunció el ceño.

—¿Qué cosas?

Mateo negó con la cabeza.

—No lo sé.

—¿Y después?

—Dijo algo sobre hace tres años.

Alexander recordó inmediatamente la fotografía.

—La misma fecha.

Mateo asintió.

Los dos permanecieron en silencio.

—¿Quieres llamarlo? —preguntó Alexander.

—No sé.

—Entonces no lo hagas todavía.

Mateo lo miró.

—¿Por qué?

—Porque no sabemos qué quiere.

—Pero necesito saber qué pasó.

—Lo sé.

Alexander tomó su mano.

—Pero no tienes que descubrirlo solo.

Mateo apretó sus dedos.

—Gracias.

Más tarde, Mateo llamó a su padre.

—Papá.

—Hola, hijo.

—Necesito preguntarte algo.

Carlos notó el tono de su voz.

—¿Qué pasó?

—¿Conoces a Thomas Miller?

Hubo un silencio.

—¿Por qué preguntas por él?

—Me llamó.

Carlos permaneció callado.

—Papá.

—No deberías hablar con él.

Mateo frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Porque algunas cosas es mejor dejarlas atrás.

—Eso no responde mi pregunta.

Carlos suspiró.

—Thomas y yo trabajamos juntos hace años.

—¿Qué ocurrió?

—Tuvimos problemas.

—¿Qué tipo de problemas?

Carlos tardó en responder.

—Problemas relacionados con dinero.

Mateo se quedó inmóvil.

—¿Dinero?

—No quiero hablar de eso por teléfono.

—Entonces dime cuándo.

—Después.

—Papá…

—Confía en mí.

La llamada terminó.

Mateo se quedó mirando la pantalla.

Ahora tenía más preguntas que antes.

Alexander estaba esperando afuera.

—¿Qué dijo?

Mateo negó con la cabeza.

—Que Thomas y mi padre tuvieron problemas relacionados con dinero.

Alexander frunció el ceño.

—¿Y tu padre nunca te contó nada?

—No.

—¿Y Richard sabe?

Mateo lo miró.

—Probablemente.

Alexander respiró profundamente.

—Entonces entiendo por qué mi padre está investigando.

Mateo se puso serio.

—¿Crees que mi padre hizo algo malo?

Alexander negó inmediatamente.

—No.

—¿Cómo puedes estar seguro?

—No lo estoy.

Mateo bajó la mirada.

Alexander se acercó.

—Pero tampoco voy a asumir que hizo algo solo porque hay una historia que no conocemos.

Mateo levantó la mirada.

—Gracias por confiar en mí.

Alexander sonrió.

—Siempre.

Mientras tanto, Richard recibió una llamada.

—¿Sí?

Era el investigador que había contratado.

—Señor Whitmore, encontré algo.

Richard se sentó.

—Habla.

—Hace tres años hubo una disputa financiera entre Thomas Miller y Carlos Rivera.

Richard permaneció en silencio.

—¿De qué cantidad?

El hombre mencionó una cifra.

Richard frunció el ceño.

—¿Y qué relación tiene Mateo?

—Eso todavía no está claro.

—Sigue investigando.

—Hay algo más.

—¿Qué?

—Thomas Miller desapareció de California poco después de aquella disputa.

Richard se quedó pensativo.

—¿Y ahora?

—Volvió recientemente.

Richard miró por la ventana.

—Encuéntralo.

Daniel y Sophie estaban en el campus.

Después de su conversación de días atrás, ambos habían comenzado a pasar más tiempo juntos.

Pero todavía no habían definido exactamente qué eran.

—¿Quieres salir el viernes? —preguntó Daniel.

Sophie sonrió.

—¿Es una cita?

Daniel se puso nervioso.

—Podría ser.

—Entonces sí.

Daniel sonrió.

—Perfecto.

Sophie lo miró.

—Estás nervioso.

—No.

—Sí.

—Un poco.

Ella se rio.

—Yo también.

Por la tarde, Alexander recibió una llamada de Richard.

—Ven a casa.

—Estoy ocupado.

—Es importante.

Alexander suspiró.

—¿Tiene que ver con Mateo?

Richard permaneció en silencio.

Alexander cerró los ojos.

—Voy.

Esa noche, Alexander llegó a casa.

Richard estaba esperándolo.

—Siéntate.

Alexander permaneció de pie.

—Habla.

Richard lo miró.

—La familia de Mateo tiene una historia con Thomas Miller.

Alexander no reaccionó.

—Ya lo sé.

Richard frunció el ceño.

—¿Te lo contó?

—No. Lo descubrí.

—¿Y qué más sabes?

—Que tuvieron problemas relacionados con dinero.

Richard asintió.

—Eso es cierto.

Alexander lo miró.

—¿Qué ocurrió realmente?

Richard dudó.

—Hace tres años, Thomas perdió una cantidad considerable de dinero.

—¿Y?

—Afirmó que Carlos Rivera era responsable.

Alexander frunció el ceño.

—¿Lo era?

—No lo sé.

—¿Cómo que no sabes?

Richard se levantó.

—Porque nunca se pudo demostrar.

Alexander permaneció callado.

—Entonces ¿por qué estás investigando a Mateo?

Richard respondió:

—Porque Thomas ha regresado.

Alexander sintió un escalofrío.

—¿Y qué tiene que ver eso con Mateo?

Richard lo miró.

—Todavía no lo sé.

Al día siguiente, Mateo recibió otro mensaje de Thomas.

Thomas: Necesito verte.

Mateo respondió:

Mateo: ¿Dónde?

Thomas envió una dirección.

Era un pequeño restaurante en las afueras de la ciudad.

Mateo dudó.

No quería ir solo.

Le escribió a Alexander.

Mateo: Thomas quiere verme.

Alexander respondió:

Alexander: Voy contigo.

Mateo sonrió.

Mateo: No quiero meterte en esto.

Alexander: Ya estoy dentro.

Por la tarde llegaron al restaurante.

Thomas estaba sentado en una mesa al fondo.

Cuando vio a Mateo, se levantó.

—Has crecido.

Mateo lo observó.

—Ha pasado mucho tiempo.

Thomas miró a Alexander.

—¿Él es…?

—Alexander.

Thomas asintió.

—Entiendo.

Se sentaron.

Durante unos segundos nadie habló.

Finalmente Mateo preguntó:

—¿Qué ocurrió hace tres años?

Thomas bajó la mirada.

—Tu padre y yo teníamos un negocio.

—¿Qué negocio?

—Una pequeña empresa de construcción.

Mateo escuchaba atentamente.

—¿Y qué pasó?

—Un proyecto salió mal.

—¿Por qué?

Thomas apretó las manos.

—Porque desapareció dinero.

Alexander intervino.

—¿Cuánto?

Thomas mencionó una cifra.

Mateo se quedó sorprendido.

—¿Y acusaste a mi padre?

Thomas asintió.

—Sí.

—¿Tenías pruebas?

—No suficientes.

Mateo respiró profundamente.

—Entonces ¿por qué llamarme ahora?

Thomas levantó la mirada.

—Porque encontré algo.

Alexander se puso serio.

—¿Qué?

Thomas miró a Mateo.

—Una transferencia bancaria.

Mateo frunció el ceño.

—¿De quién?

Thomas respondió:

—De una cuenta vinculada a tu padre.

Mateo sintió que el mundo se detenía.

—Eso no significa que él haya robado nada.

—Lo sé.

—Entonces ¿qué significa?

Thomas sacó un sobre.

Lo colocó sobre la mesa.

—Significa que alguien utilizó una cuenta relacionada con tu familia.

Mateo miró el sobre.

—¿Quién?

Thomas negó con la cabeza.

—Eso es lo que todavía estoy intentando descubrir.

Alexander miró el sobre.

—¿Por qué no se lo entregaste a la policía?

Thomas suspiró.

—Porque cuando intenté hacerlo hace tres años, desapareció el expediente.

Alexander frunció el ceño.

—¿Cómo?

—No lo sé.

Mateo miró a Thomas.

—¿Qué quieres de mí?

Thomas respondió:

—Nada.

—Entonces ¿por qué me buscaste?

—Porque alguien necesita saber la verdad.

Thomas se levantó.

—Y porque creo que tu padre no fue quien hizo lo que todos pensaron.

Mateo quedó confundido.

—Entonces ¿quién fue?

Thomas miró hacia la puerta.

—No lo sé todavía.

Antes de irse, dejó el sobre sobre la mesa.

—Pero hay alguien que sí puede saberlo.

—¿Quién?

Thomas lo miró.

—Richard Whitmore.

Alexander se quedó completamente quieto.

Después de que Thomas se marchó, Mateo miró a Alexander.

—¿Por qué tu padre?

Alexander negó con la cabeza.

—No lo sé.

Abrió el sobre.

Dentro había una copia de una transferencia bancaria.

Mateo miró el documento.

La cuenta de origen estaba relacionada con la empresa de Thomas.

La cuenta receptora pertenecía a una compañía que ninguno de los dos reconocía.

Pero había un nombre asociado.

Ethan Whitmore.

Alexander levantó lentamente la mirada.

—No.

Mateo lo observó.

—¿Ethan?

Alexander volvió a mirar el documento.

—Es mi hermano.

El silencio entre ambos fue absoluto.

Esa noche, Alexander regresó a casa.

Entró directamente al despacho de Ethan.

—Tenemos que hablar.

Ethan levantó la mirada.

—¿Qué pasa?

Alexander colocó el documento sobre el escritorio.

Ethan lo miró.

Su expresión cambió.

—¿Dónde conseguiste esto?

—Eso no importa.

Ethan volvió a mirar el documento.

—Alexander…

—¿Qué significa?

Ethan permaneció callado.

—Te estoy preguntando qué significa.

Ethan cerró los ojos.

—No sabes en qué te estás metiendo.

Alexander sintió un escalofrío.

—Entonces explícame.

Ethan levantó la mirada.

—Hace tres años…

Se detuvo.

—¿Qué pasó?

Ethan no respondió.

Alexander dio un paso hacia él.

—¿Qué pasó hace tres años?

Ethan finalmente habló.

—Tu padre no te contó toda la historia.

Alexander quedó inmóvil.

—¿Qué quieres decir?

Ethan miró nuevamente el documento.

—Porque yo tampoco.

En ese momento, alguien abrió la puerta.

Era Richard.

Los tres se quedaron mirándose.

Richard vio el documento sobre el escritorio.

Su expresión cambió por completo.

—¿De dónde sacaste eso?

Alexander respondió:

—De alguien que quiere que conozcamos la verdad.

Richard cerró la puerta detrás de él.

Y por primera vez, Alexander vio algo en el rostro de su padre que nunca había visto antes.

Miedo.

1
Max
Pero si ya te lo dijo 👀
Max
Ya cállese señor 🤗
Max
Más inoportuno imposible 🤦‍♀️
Max
Juju alguien se está enamorando 👀
Max
Awww 🤭
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