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Olvidada Por Mi Marido

Olvidada Por Mi Marido

Status: Terminada
Genre:CEO / Pérdida de memoria / Embarazo no planeado / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: 1x.santx

Ella se casó por amor.
Él, un poderoso CEO, perdió la memoria… y con ella, el corazón.
Después de un accidente, empieza a creer que solo lo quisieron por su dinero y la expulsa de casa sin piedad. Sola, embarazada y traicionada por quien más amaba, lucha por sobrevivir… hasta descubrir que lleva tres vidas en su vientre. Entre habitaciones baratas, trabajos extenuantes y noches frías en pasillos de hospitales, ella elige resistir.
Cuando la verdad finalmente sale a la luz y los recuerdos regresan, tal vez ya sea demasiado tarde para pedir perdón.
Porque algunas heridas no se borran… ni siquiera con amor.

NovelToon tiene autorización de 1x.santx para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Luísa

El sábado comenzó con esa lentitud típica de fin de semana, como si el tiempo hubiera decidido andar más despacio solo para provocarnos. Arthur aún dormía cuando me levanté, y me quedé algunos segundos parada al lado de la cama, observándolo respirar tranquilo. Había algo de confortable en saber que aquel día sería nuestro, incluso con el compromiso inevitable que nos esperaba.

La casa de Verônica.

Preparé el café intentando alejar la incomodidad que siempre surgía cuando pensaba en ella. Arthur apareció poco después, vistiendo una camiseta simple, el cabello aún desordenado.

"Buen día, mi amor", dijo, besándome el rostro.

"Buen día, amor", respondí, sirviendo el café.

Él percibió mi silencio. "¿Estás pensando en el almuerzo, verdad?"

"Un poco", admití. "Tu madrastra tiene un talento especial para tornar todo más desconfortable".

Arthur suspiró. "Hoy Alice va a estar allá también".

Alcé la mirada. "¿En serio?"

"Sí. Ella volvió ayer de viaje. Creo que va a dejar el clima más leve".

Sonreí levemente, sin comentar. Yo conocía a Alice solo superficialmente. Educada, discreta, siempre muy correcta. Nunca ruda conmigo, pero tampoco nunca próxima. Era difícil saber lo que ella realmente pensaba.

Nos arreglamos sin prisa y seguimos para la casa de Verônica cerca del mediodía. El trayecto fue silencioso, pero no pesado. Arthur tomaba mi mano de vez en cuando, como si quisiera reafirmar algo que ni necesitaba ser dicho. La casa estaba exactamente como siempre. Imponente, silenciosa de más, impecable de más. Verônica nos recibió en la puerta, elegante como si estuviera yendo a un evento social.

"Arthur, mi querido", dijo ella, besando el rostro de él. "Finalmente llegó".

Después me miró a mí. "Luísa", dijo secamente sin hacer cuestión de saludarme bien.

"Buen día, Verônica", respondí, educada.

Entramos, y fue entonces que vi a Alice sentada en la sala, hojeando una revista. Ella se levantó así que nos vio.

"Hola, Arthur", dijo con una sonrisa contenida. "Luísa".

"Hola, Alice", respondí.

Ella parecía diferente de como yo recordaba. Más seria, tal vez. O tal vez yo estuviera solo prestando más atención.

"Estás linda", comentó, mirando mi vestido.

"Gracias", respondí.

Verônica observaba la escena en silencio, como si analizase cada gesto. Nos sentamos en la sala por algunos minutos antes del almuerzo. Arthur conversaba con Alice sobre el viaje de ella, mientras yo respondía a comentarios ocasionales de Verônica.

"Arthur me contó sobre su viaje de negocios", dijo, cruzando las piernas. "Imagino que Luísa ya esté acostumbrada a quedarse sola".

"Yo me acostumbro a lo que necesita ser hecho", respondí.

"Claro...", dijo ella, con una sonrisa fina. "Algunas mujeres tienen más facilidad con independencia que otras".

No respondí. Arthur lanzó una mirada rápida hacia mí, pero continué calma. El almuerzo fue servido poco después. La mesa larga estaba impecable, con platos cuidadosamente dispuestos. Verônica se sentó a la cabecera. Arthur a la derecha de ella. Alice a la izquierda. Yo me quedé al lado de Arthur.

"Me enteré que andas muy ocupada, Luísa", Verônica comentó, mientras servían el plato principal.

"Tengo mis compromisos", respondí.

"Imagino que administrar una casa grande no sea simple", continuó. "Aún más cuando se casa con alguien que ya tenía todo organizado".

"Yo no administro sola", respondí, mirando rápidamente a Arthur. "Nosotros hacemos juntos".

Arthur sonrió. "Luísa es muy práctica", dijo él. "Ella facilita todo".

Verônica inclinó levemente la cabeza. "Practicidad es importante. Pero tradición también".

Alice permaneció en silencio, comiendo despacio, los ojos bajos.

"Arthur siempre fue criado para ciertas responsabilidades", Verônica continuó. "Siempre pensamos con cuidado sobre quien estaría al lado de él".

Respiré hondo antes de responder. "Y él escogió", hablé, calma.

El silencio que siguió fue breve, pero pesado. Alice alzó los ojos por un instante, mirando de la tía hacia mí, después volvió al plato. Durante el almuerzo, Verônica continuó con comentarios sutiles, siempre en el límite entre educación y provocación.

"Usted no vino de una familia muy tradicional, ¿verdad, Luísa?"

"No en el sentido que la señora quiere decir", respondí. "Mi familia no es de la alta sociedad, mucho menos rica como la de ustedes, pero tuve una crianza sólida".

"Claro...", dijo ella. "Valores son relativos".

Arthur carraspeó. "Madre, Luísa…"

"Estoy solo conversando", ella interrumpió. "No necesita defenderse".

Después del plato principal, Arthur recibió una llamada de la empresa y se alejó para atender. Quedamos solo nosotras tres a la mesa.

Verônica apoyó los cubiertos en el plato. "Alice siempre estuvo presente en la vida de Arthur", dijo, de repente. "Desde pequeña".

Alice se movió en la silla. "Tía…"

"Es verdad", Verônica continuó. "Ustedes crecieron prácticamente juntos".

Miré a Alice. "Imagino que tengan muchas historias", comenté.

Alice sonrió de forma contenida.

"Alguna", respondió. "Pero somos más como familia".

"Familia es importante", Verônica dijo, mirando directamente hacia mí. "Ni todos entienden eso de la misma forma".

Sostuve la mirada de ella. "Yo entiendo perfectamente", respondí.

Arthur volvió poco después, cerrando la conversación en el teléfono. "¿Está todo bien?", preguntó, percibiendo el clima extraño.

"Claro", Verônica respondió antes de cualquier otra persona. "Estamos solo recordando el pasado".

El restante del almuerzo siguió con conversaciones más neutras. Alice habló poco, pero siempre con educación. En ningún momento fue ruda conmigo, pero también parecía desconfortable siempre que Verônica hablaba de más. Cuando finalmente nos levantamos de la mesa, sentí un alivio inmediato. Nos despedimos en la sala.

"Vuelvan más veces", Verônica dijo. "Al final, familia debe estar unida".

"Claro", Arthur respondió.

Alice se aproximó a mí antes de irnos. "Fue bueno verte, Luísa", dijo, sincera.

"Fue sí", respondí.

En el camino de vuelta, Arthur permaneció en silencio por algunos minutos. "Ella fue dura contigo, ¿no fue?", preguntó él.

"Ella fue ella misma. Nada cambió", respondí.

"Lo siento mucho".

"No precisa", hablé. "Yo aguanto".

Él apretó mi mano. "No debía tener que aguantar".

Lo miré a él y sonreí. "Pero yo escogí estar aquí".

Cuando llegamos a casa, saqué los zapatos y respiré hondo, como si solo entonces pudiera relajar.

"Fuiste increíble hoy", Arthur dijo. "De verdad".

"Yo solo no dejo que nadie me disminuya", respondí.

Él me jaló para un abrazo. En aquella noche, acostada al lado de él, pensé en Verônica, en Alice, en aquel juego silencioso que parecía suceder bajo la superficie. Aún no había nada concreto, solo sensaciones, pequeñas incomodidades que yo intentaba ignorar. Cerré los ojos, convencida de que aquello era solo más un desafío común de la vida en pareja. Yo aún no sabía que algunas personas nunca aceptan perder el control. Y que, para ellas, amor es solo más un campo de batalla.

Ese es mi marido, Arthur Valente, el amor de mi vida, él es un CEO muy poderoso, rico e increíblemente cariñoso conmigo y me ama incondicionalmente.

Y esa es Verônica Valente, madrastra de Arthur, pero es como madre para él. A pesar de que ella esté contra nuestro matrimonio y no le guste mucho de mí, ella lo trata bien y para mí eso es lo que importa.

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Emilia Romanof
Y el miserable del ex no piensa ayudar a sus hijos, seguro es la Verónica quien la atropello 😳
Emilia Romanof
Q sufra por idiota 🤭
Emilia Romanof
Si, tu puedes sola deja al miserable
Emilia Romanof
😭😭😭😭
Emilia Romanof
😳😳
Emilia Romanof
Pesada tóxicas
Emilia Romanof
Pues el inicio me gusto❤️
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