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Reclamada Por El Tío Torres

Reclamada Por El Tío Torres

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza / Casada Con Mi Ex's Familiar
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Traicionada por su novio. Angie toma una decisión desesperada para vengarse pactar con el hombre más peligroso de la alta sociedad, Leonardo Torres, el imponente y calculador tío de su ex.
Lo que inicia como una tregua fría y un matrimonio por contrato de un año para proteger sus activos y estabilizar la corporación, rápidamente se sale de control. Entre miradas cargadas de tensión en la sala de juntas y roces que encienden una química devoradora a puerta cerrada, Angie descubre que Leonardo no es el tiburón despiadado que todos temen, sino un hombre dispuesto a todo por protegerla. Mientras Sebastián y sus aliados intentan destruirlos filtrando secretos del acuerdo, la falsa unión se transforma en un juego de posesión, poder y deseo donde ninguno de los dos quiere volver a ser libre.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

4

Angie Rojas

El rostro de Irina mutó hacia un rojo violento. Las venas de su cuello se marcaron por la fuerza con la que apretaba los puños, incapaz de procesar que la persona a la que siempre había considerado una sombra insignificante se estuviera burlando de ella en su propia cara.

—¡Cállate! —gritó Irina, dando un paso amenazante hacia mí—. ¡No tienes idea de nada! ¡Sebastián me ama a mí, tú solo fuiste un pasatiempo tonto del que todos nos reímos!

Mis amigas se pusieron de pie de inmediato, listas para intervenir, pero les hice una leve seña con la mano para que se mantuvieran al margen. No necesitaba ayuda para poner a Irina en su lugar.

—¿Te ama? —pregunté, dejando escapar una risita suave—. Irina, querida... si te amara tanto, no habría aceptado la propuesta de casarse conmigo sin pensarlo dos veces cuando papá se lo sugirió. Fuiste tú quien le dio toda mi información en la universidad para que él ganara esa apuesta, ¿y para qué? Para que al final él prefiriera un acuerdo comercial conmigo antes que un futuro contigo.

—¡Eso no es verdad! —vociferó, temblando de rabia—. ¡Él solo quería el dinero de tu rama familiar!

—Y aun así, ni siquiera con todo tu esfuerzo lograste que te mirara como a algo más que un peón —sentencié, clavando mis ojos en los suyos—. Y ahora, ni el dinero ni Sebastián están a tu alcance. Todo se lo quedó el tío de tu amorcito.

Antes de que Irina pudiera abalanzarse sobre mí, la puerta de la estancia se abrió de golpe.

—¡Angie! —resonó una voz masculina, cargada de furia e incredulidad.

Todas en la habitación giramos la cabeza. Sebastián estaba parado en el umbral, despeinado, con la corbata a medio aflojar y una expresión desencajada que jamás le había visto en la universidad. El tipo tierno y refinado que vendía al mundo había desaparecido por completo, dejando ver al verdadero sujeto arrogante y desesperado.

—Sebastián... —murmuró Irina, cambiando su actitud de inmediato a una postura de víctima—. Viniste...

Pero Sebastián ni siquiera la miró. Sus ojos, encendidos en cólera, estaban fijos exclusivamente en mí. Avanzó a pasos agigantados por la habitación, ignorando la presencia de mis amigas, hasta quedar a menos de un metro de distancia.

—¿Qué demonios significa esto? —exigió saber, alzando la voz—. ¿Una broma? ¿Estás jugando conmigo? ¿Desde cuándo sales con mi tío?

—No le alces la voz, Sebastián —intervino una de mis amigas con firmeza—. No estás en tu casa.

—¡Tú te callas! —le espetó él sin volverse, manteniendo la mirada clavada en mí—. ¡Habla, Angie! ¡Fuiste mi novia! ¡Te conozco perfectamente! Tú jamás te fijarías en alguien como Leonardo, él es un témpano de hielo, un tipo con el que no tienes nada en común. ¿Qué estás tramando?

Me crucé de brazos, sosteniéndole la mirada con una frialdad que pareció tomarlo por sorpresa.

—En primer lugar, modera tu tono —dije con voz serena y calculadora—. En segundo lugar, lo que haga con mi vida sentimental ya no es asunto tuyo desde el día en que nos graduamos. Y en tercer lugar... deberías mostrar un poco más de respeto hacia tu futura tía política.

Sebastián soltó una carcajada amarga y descuidada, aunque sus ojos reflejaban un pánico real.

—¿Futura tía? —repitió con desprecio—. ¡Por favor! Leonardo solo te está usando para darme una lección o para quedarse con la tajada principal de la fusión de las familias. Él no te quiere, Angie. ¡Nadie podría querer a una mujer tan aburrida y transparente como tú! Te entregaste a mí como una idiota y ahora pretendes hacerte la difícil con el hombre más peligroso de la ciudad.

Irina esbozó una sonrisa maliciosa al escuchar las palabras de Sebastián, sintiendo que por fin alguien me ponía un alto. Pero yo no me inmuté. Hacía tres años que sus palabras habían dejado de dolerme.

—Puede que para ti fuera aburrida, Sebastián —respondí, acercándome un paso a él, obligándolo a bajar la mirada hacia mí—. Pero Leonardo no piensa lo mismo. Él sabe valorar lo que tú llamaste un "juego". Y en cuanto a entregarme... cometí el error de confiar en un niño inmaduro que necesitaba apuestas para sentirse hombre. Con Leonardo no hay apuestas; hay poder real.

Sebastián apretó los dientes, dando un paso más hacia mí con la intención clara de intimidarme físicamente.

—Vas a cancelar esta estupidez hoy mismo —siseó entre dientes—. Le dirás a tu padre que todo fue un malentendido y te casarás conmigo como estaba previsto. No voy a permitir que destruyas la alianza de mi familia por un berrinche de venganza.

—Ella no va a cancelar absolutamente nada.

La voz resonó desde la entrada con la fuerza de un latigazo.

El aire en la habitación pareció congelarse al instante. Sebastián se quedó petrificado, su postura intimidante se desvaneció en un segundo mientras la sombra de Leonardo se proyectaba sobre el piso de la estancia.

Ahí estaba Leonardo Torres, vistiendo su impecable traje oscuro, con las manos apoyadas con elegancia sobre las empuñaduras de su bastón de mando implícito. Sus ojos negros recorrieron a Sebastián de arriba abajo con una mezcla de repugnancia y superioridad absoluta.

—Tío... —balbuceó Sebastián, dando un paso atrás por puro instinto, perdiendo de golpe toda la bravuconada.

—No recuerdo haberme equivocado al elegir a mi familia, pero veo que me faltó enseñarte modales básicos —dijo Leonardo, avanzando a pasos lentos pero pesados. Cada una de sus pisadas retumbaba en el silencio absoluto que se apoderó del lugar—. Le estás gritando a mi prometida en su propia casa.

Irina se quedó paralizada en su lugar, incapaz de emitir un solo sonido.

Leonardo se detuvo justo entre Sebastián y yo, dándole la espalda a su sobrino para acomodarme con suma delicadeza un mechón de cabello detrás de la oreja. El roce de sus dedos fríos sobre mi piel me provocó un escalofrío involuntario, pero sostuve su mirada fija.

—¿Te está molestando este muchacho, querida? —preguntó Leonardo en un tono inquietantemente suave, que resultaba mil veces más amenazante que cualquier grito.

—Para nada —respondí, esbozando una sonrisa tranquila—. Solo estaba recordándole su lugar.

Leonardo se giró despacio para encarar a Sebastián, quien tragó saliva con visible dificultad.

—Escúchame con atención, Sebastián —habló Leonardo, bajando la voz a un registro grave que hizo vibrar el aire—. Si vuelves a poner un pie cerca de Angie, o si se te ocurre dirigirle la palabra sin mi autorización, no solo te dejaré fuera de la junta directiva de la empresa familiar... te aseguraré de que no vuelvas a conseguir un solo centavo en esta ciudad.

Sebastián apretó los puños, temblando de rabia e impotencia, pero no se atrevió a responder. Sabía perfectamente que su tío no hacía amenazas en vano. No parece que tuvieran la misma edad...

—Fuera de aquí. Los dos —ordenó Leonardo, incluyendo a Irina con una simple mirada helada.

Irina tomó del brazo a Sebastián, quien se zafó con brusquedad antes de dar media vuelta y salir a paso apresurado de la habitación, derrotado y humillado. Irina lo siguió en silencio, lanzándome una última mirada cargada de odio antes de desaparecer por el pasillo.

Mis amigas soltaron el aire que habían estado conteniendo y se despidieron rápidamente con señas, entendiendo que el ambiente se había vuelto demasiado pesado para quedarse.

Apenas quedamos a solas en la habitación, la fachada de pareja enamorada de Leonardo se desvaneció al instante. Se giró hacia mí, ajustándose los puños de la camisa con gesto severo.

—Tienes un talento natural para atraer problemas, Angie —dijo con frialdad.

—Tú llegaste a tiempo, así que no fue tan grave —respondí, tratando de mantener la compostura.

—Llegué a tiempo porque sabía que ese imbécil vendría a buscarte —me corrigió, acercándose hasta quedar a escasos centímetros de mi cara—. No creas que esto es un juego de niños. La guerra con mi familia y la tuya acaba de empezar oficialmente, y a partir de este segundo, tus movimientos me pertenecen a mí.

Sostuve su mirada oscura, sintiendo cómo el peligro de estar a su lado empezaba a volverse real.

1
Marisol Nuñez
ya angie jarta
Betty Saavedra Alvarado
Leo y Angi están en una pequeña guerra sus corazones están enamorados
Betty Saavedra Alvarado
Leiva rescatar a Angie que no queme en su odio
Marisol Nuñez
ya se está volviendo canson siempre lo mismo no avanzan
Betty Saavedra Alvarado
Leo hubieras hablado ella ahora te cree culpable
Betty Saavedra Alvarado
Angie estás molesta con Leo
Betty Saavedra Alvarado
Angie y Leo están en una guerra
Betty Saavedra Alvarado
Angie se casará para destruir a Leo y a su hno
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻: Muy cierto
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Sebas logro su objetivo Angie que hará ahora
Betty Saavedra Alvarado
Sebas el odio no te llevará a nada Angie buscará vengarse de los dos
Betty Saavedra Alvarado
Angie sabe lo que hace Leo muy pronto caerás
Betty Saavedra Alvarado
En ese año todo puede pasat
Betty Saavedra Alvarado
Angie y la abue van a volver loco a Leo
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻: Ajá, tienes razón
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Leo te estás enamorando de Angie
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Están actúando como dos adolescentes
Betty Saavedra Alvarado
Angie estás jugando con fuego
Betty Saavedra Alvarado
Kiary te digo leyendo está súper interesante
Betty Saavedra Alvarado
Sebas no juegues con fuego te puedes quemar
Betty Saavedra Alvarado
Ese Sebas está buscando que le den su puñete no quiere perder todo
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