Isabella necesita salvar a su familia y Alexander necesita una esposa. La solución parece sencilla: un matrimonio por contrato durante un año.
Solo hay una regla que no pueden romper: no enamorarse.
Pero vivir juntos, compartir secretos y enfrentar enemigos hará que aquello que comenzó como un acuerdo se convierta en algo mucho más real.
¿Podrán cumplir el contrato sin perder el corazón en el intento? 💗
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Capítulo 24 — Isabella siempre fue parte del plan
La pantalla permanecía encendida.
El rostro de Sebastian aparecía frente a ellos con una calma inquietante.
Isabella no podía apartar la mirada.
—¿Qué significa que yo siempre fui parte de tu plan? —preguntó.
Sebastian sonrió ligeramente.
—Significa exactamente lo que escuchaste.
Alexander dio un paso hacia la pantalla.
—Déjala fuera de esto.
—No puedo.
—¿Por qué?
Sebastian miró directamente a Isabella.
—Porque todo comenzó mucho antes de que tú la conocieras.
Isabella sintió un escalofrío.
—¿Cuándo?
Sebastian guardó silencio unos segundos.
—Cuando eras una niña.
Alexander se giró hacia ella.
—Isabella, no tienes que escuchar esto.
—Sí tengo.
Ella volvió a mirar la pantalla.
—Quiero saber la verdad.
Sebastian asintió.
—Tu padre y mi hermano tenían una sociedad. Durante años trabajaron juntos. Pero descubrieron que alguien estaba utilizando la empresa para mover grandes cantidades de dinero.
—Mi padre dijo que fue tu tío —respondió Isabella.
—Mi tío era parte del problema, pero no estaba solo.
Alexander frunció el ceño.
—¿Quién más?
Sebastian no respondió.
En cambio, apareció una fotografía en la pantalla.
Era Isabella de niña junto a sus padres.
Después apareció otra.
Era Alexander junto a Adrian.
Luego una tercera.
Las dos familias juntas.
—Nuestros padres se conocían mucho más de lo que nos contaron —dijo Isabella.
—Exactamente —respondió Sebastian.
Alexander apretó los puños.
—¿Y qué tiene que ver Isabella?
Sebastian suspiró.
—Su madre descubrió algo importante.
Isabella sintió que el corazón le daba un vuelco.
—¿Qué descubrió?
—Que alguien estaba preparando una segunda operación. Una mucho más grande.
—¿Y qué hizo?
—Intentó detenerla.
Sebastian hizo una pausa.
—Pero antes de hacerlo, escondió una prueba.
—¿Dónde? —preguntó Alexander.
—Nunca lo descubrimos.
Isabella recordó la fotografía encontrada en la casa.
—¿Mi madre sabía dónde estaba?
—Sí.
—¿Y por eso me eligieron?
Sebastian negó.
—No exactamente.
Alexander intervino.
—Entonces explícate.
Sebastian lo miró.
—Cuando eras pequeña, Isabella, tu madre dejó algo contigo.
Isabella abrió los ojos.
—¿Conmigo?
—Sí.
—¿Qué cosa?
—Una llave.
Isabella recordó inmediatamente la pequeña llave que había encontrado en la antigua empresa.
La sacó de su bolsillo.
Sebastian sonrió.
—Esa.
Alexander la miró sorprendido.
—¿La llave número 24?
—Sí.
Isabella apretó la llave entre sus dedos.
—¿Qué abre?
Sebastian respondió:
—Un depósito que pertenece a las dos familias.
Mateo se acercó.
—¿Dónde está?
Sebastian miró hacia la pantalla.
—Debajo de la antigua empresa.
Alexander se quedó inmóvil.
—Entonces la caja que encontramos…
—Era solamente una pista —dijo Sebastian.
Isabella sintió que todo comenzaba a encajar.
—¿Y qué hay en el depósito?
Sebastian dejó de sonreír.
—La prueba que puede demostrar quién destruyó nuestras familias.
—¿Y Adrian? —preguntó Alexander.
Sebastian bajó la mirada.
—Adrian intentó llegar hasta ella.
Alexander respiró profundamente.
—¿Dónde está ahora?
Sebastian respondió:
—Cerca.
—¿Dónde?
La pantalla comenzó a apagarse.
—Cuando encuentren el depósito, él los encontrará a ustedes.
—¡Sebastian!
La transmisión terminó.
Las puertas de la casa se abrieron.
Durante unos segundos nadie se movió.
Finalmente, Mateo habló.
—Tenemos que regresar a la empresa.
Alexander asintió.
Pero Isabella permaneció quieta.
—Alexander.
—¿Sí?
—Hay algo que no entiendo.
—¿Qué?
Ella levantó la llave.
—Si mi madre quería protegerme, ¿por qué dejó la llave conmigo?
Alexander la miró.
—Quizás porque sabía que algún día necesitarías encontrar la verdad.
Isabella cerró la mano alrededor de la llave.
Por primera vez comprendió que su historia con Alexander quizá no había comenzado con aquel contrato.
Tal vez había comenzado muchos años antes.
Y mientras salían de la casa, una última pregunta quedó flotando en el aire:
¿Por qué Sebastian estaba tan interesado en que Isabella y Alexander se casaran?
Ninguno de los dos sabía que la respuesta estaba escondida en el depósito número 24.
Y que, al abrirlo, descubrirían un secreto capaz de cambiarlo todo.